Nuestros retos para 2009
Inicio estas líneas –las primeras de 2009– con un sentimiento doble. De preocupación por la difícil situación económica que atraviesan cientos de empresas y miles de familias granadinas desde el año pasado, y de esperanza porque el nuevo año nos ofrezca, al menos, la oportunidad de tomar decisiones para cimentar un futuro más sólido para nuestra economía. Es cierto que todos los analistas apuntan a que el año que acabamos de comenzar será más duro que el que ha terminado: lo será para el tejido empresarial granadino que seguirá teniendo que hacer frente a problemas de liquidez y de reducción del consumo; lo será para los trabajadores, muchos de los cuáles se asomarán al abismo del desempleo; y lo será para las administraciones que deberán asumir demandas desde todos los ámbitos mientras sus ingresos se reducen de una manera considerable como consecuencia de la reducción de la actividad económica.
Pero, precisamente, por ello, 2009 exige de todos un mayor esfuerzo, una apuesta por encontrar medidas audaces que minimicen los efectos de la crisis o, más allá, que ofrezcan nuevos caminos para el desarrollo de Granada. Esos serán los dos grandes retos comunes a los que la provincia se enfrenta en 2009: asegurar el funcionamiento y la competitividad de nuestras empresas y diseñar la Granada del año 2025; y a ellos deberían ir encaminadas las decisiones de las administraciones, las instituciones y las propias empresas a lo largo de los estos doce meses. En las próximas semanas la Cámara de Comercio pondrá en marcha un Encuentro Cámara en el que analizaremos de forma exhaustiva y de la mano de expertos de alto nivel, cómo deben afrontar la crisis las empresas granadinas en terrenos como el financiero, el tributario o los recursos humanos.
Con este Encuentro, la corporación quiere empezar el año comprometiendo a las empresas con su propio futuro en el más corto plazo, con una especie de ‘manual de primeros auxilios’. Inmediatamente, sin embargo, presentaremos tres de las principales herramientas que la Cámara va a poner a disposición del tejido empresarial granadino para mejorar su productividad y su competitividad, en lo que, siguiendo el símil, sería una apuesta por “prevenir antes que curar”: la Agenda de Comercio Exterior 2009, que incluirá más de medio centenar de acciones para que las empresas locales se abran a nuevos mercados, la Agenda CITE, con un completo calendario para difundir la cultura de la innovación y las tecnologías de la información en la PYME, y la Oferta Formativa y de Empleo, entendida como nuestra apuesta por la cualificación profesional.
Estos tres instrumentos, junto a otros programas específicos en materia tecnológica o de apoyo a los nuevos emprendedores, aspiran a generar la conciencia entre los empresarios granadinos de que, ahora más que nunca, es necesario ganar en competitividad y productividad en nuestros negocios y a ofrecerles propuestas para hacerlo. Sin embargo, nada de lo que puedan hacer las empresas será realmente útil si no se resuelven los enormes problemas de liquidez que hoy afectan a nuestro tejido empresarial.
Desde esa óptica, la reanudación de la financiación a las empresas por parte de bancos y cajas o la mejora del pago a los proveedores por parte de las administraciones –junto a una reducción de la burocracia administrativa– serán claves en los próximos meses y la Cámara va a insistir en esa dirección en los distintos foros. Y de igual manera, la corporación va a seguir defendiendo la necesidad de un mayor esfuerzo inversor en infraestructuras –real, no sólo plasmado en los presupuestos– que haga de la provincia, en toda su extensión, un territorio competitivo.
Este último objetivo enlaza con el segundo de los grandes retos que tenemos planteados para 2009 y que se presenta ahora como una necesidad más acuciante si cabe: la definición la Granada del segundo cuarto del siglo XXI. La actual situación económica está mostrando a nivel nacional y a nivel local, que el modelo de desarrollo, basado en la construcción, está agotado y que es necesario planificar otro que garantice un crecimiento económico estable, sostenido en el tiempo y lo más homogéneo geográficamente.
En los últimos años, singularmente gracias al Parque Tecnológico de la Salud, ha surgido en Granada un núcleo muy interesante de empresas ligadas por un lado a la biotecnología, a las ciencias de la salud, y por otro, a las tecnología de la información, el software y el hardware; dichas empresas, junto al enorme potencial de la Universidad de Granada, nos muestran cuál puede ser uno de esos nuevos modelos de desarrollo para la provincia, mientras los potentes proyectos energéticos del Marquesado, relacionados con las energías limpias, nos muestran otra posible línea de trabajo.
A mi juicio, 2009 debe servir para comenzar a dar forma definitiva a esas –y a otras– opciones. Y, a mi juicio, la conmemoración del Milenario de la Fundación del Reino de Granada debe ser el instrumento que lo haga posible. Por eso he insistido en mis últimas intervenciones en mi convencimiento de que, por un lado, el Milenio debe ser algo más que un conjunto de actividades y de celebraciones en 2013 y que, por otro, este año recién comenzado va a ser clave en el devenir del proyecto en toda su dimensión y en toda su potencialidad, en tanto excusa para la definición de la Granada de 2025.
Sin duda, los próximos doce meses van a ser difíciles. Sin embargo, esa situación, lo único que no debe generar en nuestras empresas y nuestras autoridades es pasividad, inacción, derrotismo. Al contrario, creo que los retos que he desgranado en estas líneas son, no sólo necesarios, sino también posibles. Particularmente creo que podemos alcanzarlos si la sociedad granadina –empresarios, trabajadores, administraciones de cualquier color político, instituciones ciudadanas– es capaz de trabajar unida en esa dirección Y es que acaso, ése –la unidad– sea el primero de nuestros retos para 2009; pero en ése la Cámara también está dispuesta a trabajar con ahínco.
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