Dos idiomas, mejor que uno

Un proyecto desarrollado en la Universidad de Granada ha demostrado que el bilingüismo mejora las capacidades atencionales y entrena la memoria, de ahí que saber dos idiomas tenga ventajas más allá de la evidente facilidad para comunicarse.

El proyecto «Procesos de Atención y memoria en la selección de idiomas en bilingües y traductores», del que ha informado Innova Press de la Junta de Andalucía, ha sido coordinado por los profesores Teresa Bajo Molina y Pedro Macizo Soria.

Bajo Molina y su equipo han llegado a esta conclusión a través de una serie de experimentos realizados con personas bilingües en español y en inglés, considerando por bilingüismo el conocimiento alto de dos idiomas y su uso frecuente.

Diferentes grupos de bilingües de entre 16 y 24 personas han participado en los experimentos y han realizado una serie de pruebas en que se mide el tiempo de respuesta y la actividad eléctrica cerebral.

Sus resultados muestran que una persona bilingüe «activa» los dos idiomas a la vez incluso en situaciones en que necesita sólo uno, una activación que unas veces supone una ventaja y otras una dificultad.

Para resolver el conflicto entre los dos idiomas que se activan y que la persona pueda seleccionar el que es apropiado, es necesaria la actuación de un mecanismo atencional que implica la parte prefrontal del cerebro y que inhibe aquel término que en el contexto no es apropiado demostrando que se puede ignorar información interna.

Tras las pruebas llevadas a cabo, los investigadores han demostrado que el cerebro puede responder de forma diferente con entrenamiento y que el aprendizaje de otro idioma es, de algún modo, un entrenamiento.

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El aceite de oliva retarda el envejecimiento

El aceite de oliva virgen es beneficioso para retardar el envejecimiento, en comparación a otras fuentes de grasas.

Así lo concluyó una investigación de la Universidad de Granada (España) y de la Universidad de La Marche (Italia), y publicada en la revista Mechanisms in Ageing and Development; basada en la evaluación de ratas alimentadas con dietas que difirieron en su fuente de grasa (aceite de oliva virgen, girasol, pescado, y suplementación con coenzima Q).

Según el estudio, las ratas alimentadas con aceite de oliva virgen vivieron más tiempo que otras ratas cuyas dietas estuvieron basadas en aceite de girasol u otro tipo de grasa.

Para el doctor José Luis Quiles, director de la investigación, «la dieta basada en aceite de oliva hace que, en la vejez, se acumulen menos daños a nivel de funcionalidad de la mitocondria y su estructura, junto con reducir el estrés oxidativo, lo que deriva en que los tejidos envejezcan más lentamente.»

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Una investigación de la UGR concluye que el bilingüismo mejora la atención y la memoria

El proyecto ‘Procesos de Atención y memoria en la selección de idiomas en bilingües y traductores’, coordinado por los profesores Teresa Bajo Molina y Pedro Macizo Soria, de la Universidad de Granada, ha demostrado que el bilingüismo es beneficioso porque «mejora las capacidades atencionales y entrena la memoria», es decir, «que saber dos idiomas tiene ventajas más allá de la evidente facilidad para comunicarse».

En una nota, Andalucía Innova indica que Bajo Molina y su equipo han llegado a esta conclusión a través de una serie de experimentos realizados con personas bilingües en español y en inglés, «entendiendo por bilingüismo el conocimiento alto de dos idiomas y su uso frecuente; es decir, no es necesario haber crecido con las dos lenguas a la vez», aclara la investigadora.

Diferentes grupos de bilingües, de entre 16 y 24 personas, han participado en los experimentos y han realizado una serie de pruebas en que se mide el tiempo de respuesta y la actividad eléctrica cerebral. Así, sus resultados muestran que una persona bilingüe activa los dos idiomas a la vez incluso en situaciones en que necesita sólo uno.

«Esta activación, unas veces supone una ventaja y otras una dificultad», añade. En el caso de las palabras cognadas (palabras que se parecen mucho en los dos idiomas y representan lo mismo), como ‘piano’, se activan los dos idiomas y la identificación del dibujo es mucho más rápida que para un monolingüe. Sin embargo, para palabras homógrafas (que se escriben igual pero no significan lo mismo), como ‘pie’ (en inglés, pastel), «se activan los dos conceptos a la vez creando interferencias y la persona tiene que seleccionar, con lo que el tiempo de respuesta es mayor», explica la profesora Bajo.

Para resolver el conflicto entre los dos idiomas que se activan y que la persona pueda seleccionar el que es apropiado, es necesaria la actuación de un mecanismo atencional que implica la parte prefrontal del cerebro y que inhibe aquel término que en el contexto no es apropiado demostrando que se puede ignorar información interna.

En este punto, el grupo de investigación de la profesora Bajo introduce el análisis de los traductores simultáneos. «En el caso de un intérprete no se puede inhibir uno de los dos idiomas sino que los tiene que mantener activos al mismo tiempo porque escucha en uno y habla en otro. Los traductores consiguen mantenerlos activos a pesar de que supone mucho esfuerzo cognitivo, afirma.

Esto significa que el cerebro puede actuar de forma diferente a como lo haría de forma natural dependiendo de la práctica a la que se ve expuesto, es decir, «el cerebro se adapta, es plástico», asegura Bajo, que añade que «un intérprete también usa el mecanismo de memoria de trabajo (la que te permite mantener activa información para realizar una tarea) de forma más eficaz».

«Tras todas estas pruebas, hemos demostrado que el cerebro puede responder de forma diferente con entrenamiento y el aprendizaje de otro idioma es, de algún modo, un entrenamiento. Ser bilingüe tiene más ventajas», insiste. Así, señala que el bilingüe usa mecanismos atencionales mucho más que los que no lo son; es capaz de manejar mejor situaciones de selección, de toma de decisiones; y se concentra más fácilmente.

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Una investigación de la UGR concluye que el bilingüismo mejora la atención y la memoria

El proyecto ‘Procesos de Atención y memoria en la selección de idiomas en bilingües y traductores’, coordinado por los profesores Teresa Bajo Molina y Pedro Macizo Soria, de la Universidad de Granada, ha demostrado que el bilingüismo es beneficioso porque «mejora las capacidades atencionales y entrena la memoria», es decir, «que saber dos idiomas tiene ventajas más allá de la evidente facilidad para comunicarse».

   En una nota, Andalucía Innova indica que Bajo Molina y su equipo han llegado a esta conclusión a través de una serie de experimentos realizados con personas bilingües en español y en inglés, «entendiendo por bilingüismo el conocimiento alto de dos idiomas y su uso frecuente; es decir, no es necesario haber crecido con las dos lenguas a la vez», aclara la investigadora.

   Diferentes grupos de bilingües, de entre 16 y 24 personas, han participado en los experimentos y han realizado una serie de pruebas en que se mide el tiempo de respuesta y la actividad eléctrica cerebral. Así, sus resultados muestran que una persona bilingüe activa los dos idiomas a la vez incluso en situaciones en que necesita sólo uno.

   «Esta activación, unas veces supone una ventaja y otras una dificultad», añade. En el caso de las palabras cognadas (palabras que se parecen mucho en los dos idiomas y representan lo mismo), como ‘piano’, se activan los dos idiomas y la identificación del dibujo es mucho más rápida que para un monolingüe. Sin embargo, para palabras homógrafas (que se escriben igual pero no significan lo mismo), como ‘pie’ (en inglés, pastel), «se activan los dos conceptos a la vez creando interferencias y la persona tiene que seleccionar, con lo que el tiempo de respuesta es mayor», explica la profesora Bajo.

   Para resolver el conflicto entre los dos idiomas que se activan y que la persona pueda seleccionar el que es apropiado, es necesaria la actuación de un mecanismo atencional que implica la parte prefrontal del cerebro y que inhibe aquel término que en el contexto no es apropiado demostrando que se puede ignorar información interna.

   En este punto, el grupo de investigación de la profesora Bajo introduce el análisis de los traductores simultáneos. «En el caso de un intérprete no se puede inhibir uno de los dos idiomas sino que los tiene que mantener activos al mismo tiempo porque escucha en uno y habla en otro. Los traductores consiguen mantenerlos activos a pesar de que supone mucho esfuerzo cognitivo, afirma.

   Esto significa que el cerebro puede actuar de forma diferente a como lo haría de forma natural dependiendo de la práctica a la que se ve expuesto, es decir, «el cerebro se adapta, es plástico», asegura Bajo, que añade que «un intérprete también usa el mecanismo de memoria de trabajo (la que te permite mantener activa información para realizar una tarea) de forma más eficaz».

   «Tras todas estas pruebas, hemos demostrado que el cerebro puede responder de forma diferente con entrenamiento y el aprendizaje de otro idioma es, de algún modo, un entrenamiento. Ser bilingüe tiene más ventajas», insiste. Así, señala que el bilingüe usa mecanismos atencionales mucho más que los que no lo son; es capaz de manejar mejor situaciones de selección, de toma de decisiones; y se concentra más fácilmente.

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Una investigación de la UGR concluye que el bilingüismo mejora la atención y la memoria

El proyecto ‘Procesos de Atención y memoria en la selección de idiomas en bilingües y traductores’, coordinado por los profesores Teresa Bajo Molina y Pedro Macizo Soria, de la Universidad de Granada, ha demostrado que el bilingüismo es beneficioso porque «mejora las capacidades atencionales y entrena la memoria», es decir, «que saber dos idiomas tiene ventajas más allá de la evidente facilidad para comunicarse».

En una nota, Andalucía Innova indica que Bajo Molina y su equipo han llegado a esta conclusión a través de una serie de experimentos realizados con personas bilingües en español y en inglés, «entendiendo por bilingüismo el conocimiento alto de dos idiomas y su uso frecuente; es decir, no es necesario haber crecido con las dos lenguas a la vez», aclara la investigadora.

Diferentes grupos de bilingües, de entre 16 y 24 personas, han participado en los experimentos y han realizado una serie de pruebas en que se mide el tiempo de respuesta y la actividad eléctrica cerebral. Así, sus resultados muestran que una persona bilingüe activa los dos idiomas a la vez incluso en situaciones en que necesita sólo uno.

«Esta activación, unas veces supone una ventaja y otras una dificultad», añade. En el caso de las palabras cognadas (palabras que se parecen mucho en los dos idiomas y representan lo mismo), como ‘piano’, se activan los dos idiomas y la identificación del dibujo es mucho más rápida que para un monolingüe. Sin embargo, para palabras homógrafas (que se escriben igual pero no significan lo mismo), como ‘pie’ (en inglés, pastel), «se activan los dos conceptos a la vez creando interferencias y la persona tiene que seleccionar, con lo que el tiempo de respuesta es mayor», explica la profesora Bajo.

Para resolver el conflicto entre los dos idiomas que se activan y que la persona pueda seleccionar el que es apropiado, es necesaria la actuación de un mecanismo atencional que implica la parte prefrontal del cerebro y que inhibe aquel término que en el contexto no es apropiado demostrando que se puede ignorar información interna.

En este punto, el grupo de investigación de la profesora Bajo introduce el análisis de los traductores simultáneos. «En el caso de un intérprete no se puede inhibir uno de los dos idiomas sino que los tiene que mantener activos al mismo tiempo porque escucha en uno y habla en otro. Los traductores consiguen mantenerlos activos a pesar de que supone mucho esfuerzo cognitivo, afirma.

Esto significa que el cerebro puede actuar de forma diferente a como lo haría de forma natural dependiendo de la práctica a la que se ve expuesto, es decir, «el cerebro se adapta, es plástico», asegura Bajo, que añade que «un intérprete también usa el mecanismo de memoria de trabajo (la que te permite mantener activa información para realizar una tarea) de forma más eficaz».

«Tras todas estas pruebas, hemos demostrado que el cerebro puede responder de forma diferente con entrenamiento y el aprendizaje de otro idioma es, de algún modo, un entrenamiento. Ser bilingüe tiene más ventajas», insiste. Así, señala que el bilingüe usa mecanismos atencionales mucho más que los que no lo son; es capaz de manejar mejor situaciones de selección, de toma de decisiones; y se concentra más fácilmente.

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Una investigación de la UGR concluye que el bilingüismo mejora la atención y la memoria

El proyecto ‘Procesos de Atención y memoria en la selección de idiomas en bilingües y traductores’, coordinado por los profesores Teresa Bajo Molina y Pedro Macizo Soria, de la Universidad de Granada, ha demostrado que el bilingüismo es beneficioso porque ‘mejora las capacidades atencionales y entrena la memoria’, es decir, ‘que saber dos idiomas tiene ventajas más allá de la evidente facilidad para comunicarse’.

En una nota, Andalucía Innova indica que Bajo Molina y su equipo han llegado a esta conclusión a través de una serie de experimentos realizados con personas bilingües en español y en inglés, ‘entendiendo por bilingüismo el conocimiento alto de dos idiomas y su uso frecuente; es decir, no es necesario haber crecido con las dos lenguas a la vez’, aclara la investigadora.

Diferentes grupos de bilingües, de entre 16 y 24 personas, han participado en los experimentos y han realizado una serie de pruebas en que se mide el tiempo de respuesta y la actividad eléctrica cerebral. Así, sus resultados muestran que una persona bilingüe activa los dos idiomas a la vez incluso en situaciones en que necesita sólo uno.

‘Esta activación, unas veces supone una ventaja y otras una dificultad’, añade. En el caso de las palabras cognadas (palabras que se parecen mucho en los dos idiomas y representan lo mismo), como ‘piano’, se activan los dos idiomas y la identificación del dibujo es mucho más rápida que para un monolingüe. Sin embargo, para palabras homógrafas (que se escriben igual pero no significan lo mismo), como ‘pie’ (en inglés, pastel), ‘se activan los dos conceptos a la vez creando interferencias y la persona tiene que seleccionar, con lo que el tiempo de respuesta es mayor’, explica la profesora Bajo.

Para resolver el conflicto entre los dos idiomas que se activan y que la persona pueda seleccionar el que es apropiado, es necesaria la actuación de un mecanismo atencional que implica la parte prefrontal del cerebro y que inhibe aquel término que en el contexto no es apropiado demostrando que se puede ignorar información interna.

En este punto, el grupo de investigación de la profesora Bajo introduce el análisis de los traductores simultáneos. ‘En el caso de un intérprete no se puede inhibir uno de los dos idiomas sino que los tiene que mantener activos al mismo tiempo porque escucha en uno y habla en otro. Los traductores consiguen mantenerlos activos a pesar de que supone mucho esfuerzo cognitivo, afirma.

Esto significa que el cerebro puede actuar de forma diferente a como lo haría de forma natural dependiendo de la práctica a la que se ve expuesto, es decir, ‘el cerebro se adapta, es plástico’, asegura Bajo, que añade que ‘un intérprete también usa el mecanismo de memoria de trabajo (la que te permite mantener activa información para realizar una tarea) de forma más eficaz’.

‘Tras todas estas pruebas, hemos demostrado que el cerebro puede responder de forma diferente con entrenamiento y el aprendizaje de otro idioma es, de algún modo, un entrenamiento. Ser bilingüe tiene más ventajas’, insiste. Así, señala que el bilingüe usa mecanismos atencionales mucho más que los que no lo son; es capaz de manejar mejor situaciones de selección, de toma de decisiones; y se concentra más fácilmente.

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Saber dos idiomas mejora la atención y la memoria, según un estudio

Un proyecto desarrollado en la Universidad de Granada ha demostrado que el bilingüismo mejora las capacidades atencionales y entrena la memoria, de ahí que saber dos idiomas tenga ventajas más allá de la evidente facilidad para comunicarse.

El proyecto «Procesos de Atención y memoria en la selección de idiomas en bilingües y traductores», del que hoy ha informado Innova Press de la Junta de Andalucía, ha sido coordinado por los profesores Teresa Bajo Molina y Pedro Macizo Soria.

Bajo Molina y su equipo han llegado a esta conclusión a través de una serie de experimentos realizados con personas bilingües en español y en inglés, considerando por bilingüismo el conocimiento alto de dos idiomas y su uso frecuente.

Diferentes grupos de bilingües de entre 16 y 24 personas han participado en los experimentos y han realizado una serie de pruebas en que se mide el tiempo de respuesta y la actividad eléctrica cerebral.

Sus resultados muestran que una persona bilingüe «activa» los dos idiomas a la vez incluso en situaciones en que necesita sólo uno, una activación que unas veces supone una ventaja y otras una dificultad.

Para resolver el conflicto entre los dos idiomas que se activan y que la persona pueda seleccionar el que es apropiado, es necesaria la actuación de un mecanismo atencional que implica la parte prefrontal del cerebro y que inhibe aquel término que en el contexto no es apropiado demostrando que se puede ignorar información interna.

Tras las pruebas llevadas a cabo, los investigadores han demostrado que el cerebro puede responder de forma diferente con entrenamiento y que el aprendizaje de otro idioma es, de algún modo, un entrenamiento.

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Investigadores andaluces difunden la cultura de la paz a través de entrevistas en Youtube

Un equipo de investigadores del Instituto Universitario de la Paz y los Conflictos de la Universidad de Granada ha entrevistado a veinte personas involucradas con el tema de la paz y han colgado sus respuestas en el canal Youtube. La iniciativa forma parte del proyecto La cultura de paz en Andalucí­a, experiencias y desafí­os, apoyado por el gobierno autónomico andaluz.

Alfredo Witfchi, de Córdoba, ha sido funcionario de Naciones Unidas durante 30 años. Sebastián Sánchez Fernández es el responsable del programa de la Junta de Andalucí­a Escuela: Espacio de Paz. Por su parte, José Tuvilla Rayo es pionero en educación para la paz en España. Estas tres personas son algunas de las veinte a las que Francisco Muñoz Muñoz, del Instituto Universitario de la Paz y los Conflictos, y su equipo de investigación han querido entrevistar sobre la paz.

«Les preguntamos que definieran qué es la paz, si se consideran personas pacifistas, qué promueve la paz, si las instituciones promueven la paz, y cómo ven el futuro». Estos ví­deos de 3 ó 4 minutos ya están colgados en el canal Youtube, como «material pedagógico» al alcance de todo el mundo.

La iniciativa forma parte del proyecto La cultura de paz en Andalucí­a, experiencias y desafí­os, incentivado por la Consejerí­a de Economí­a, Innovación y Ciencia como proyecto de excelencia. Francisco Muñoz a la cabeza reúne a un grupo multidisciplinar de 30 investigadores procedentes de siete universidades andaluzas (fí­sicos, matemáticos , abogados, expertos en árabe, en hebreo, en comunicación, en educación…) que se ha embarcado en la difí­cil tarea de investigar y divulgar «la cultura de la paz2. ·»Se confunde la paz con mariposas y flores, pero nosotros creemos que puede ser investigada , enseñada y que tiene una gran capacidad de transformación social», afirma el profesor Muñoz.

Su labor se ha centrado sobre todo en localizar experiencias de «cultura de la paz» en municipios de más de 50.000 habitantes en la comunidad autónoma. «Hay más movimiento del que parece -comenta- y queremos que se visualice toda esa actividad». Es el caso de la iniciativa Escuela: Espacio de Paz, «una experiencia única en el mundo. Es muy conocida en los centros escolares pero no muy valorada social y polí­ticamente – lamenta- .

Significa trabajar desde el principio. Supone colocar el tema de la paz en el plan de actividades de los centros. Para septiembre del año que viene queremos hacer un congreso sobre este tema vital». O el ejemplo de Vélez Blanco (Almerí­a), que «se ha declarado municipio de paz después de un seminario organizado allí­. Han hecho un decálogo de actividades aprobado por el pleno para el fomento de la paz y tienen previsto hacer un museo de paz (como el que ya existe en Guernica o en Alicante)».

Hay que entender que el concepto de paz para estos investigadores va más allá de la no violencia. «Experiencias de Paz como nosotros lo entendemos son situaciones en las que se desarrollan capacidades humanas que generan bienestar, y que evitan la violencia». No es sólo negar la violencia. Por eso los planes de acción participativa de los Ayuntamientos de Sevilla y Córdoba también están en su «catálogo» de experiencias de paz.

La paz imperfecta

Asegura que con el trabajo del Instituto Universitario de la Paz y los Conflictos, en Granada, están llegando a algunas conclusiones «interesantes»: por ejemplo, que «los conflictos no son ni pací­ficos ni violentos», y que la mayorí­a se gestionan pací­ficamente. «Los conflictos son cientos al cabo del dí­a y sin embargo, se gestionan por pactos, alianzas, cesiones o diálogo la mayor parte de las veces. Es un giro epistemológico que hay que hacer. Hemos alcanzado el consenso de que la Paz es imperfecta».

Estos expertos forman parte de una corriente de estudio mundial pero están revolucionando algunos conceptos. «Existe la paz negativa (hay paz cuando no hay violencia), la paz positiva (hay paz cuando hay justicia) y la paz imperfecta», concepto acuñado desde Granda: «Son aquellos espacios donde se desarrollan potencialidades humanas y se satisfacen necesidades. El pacifista no es el que se opone al ejército, o no sólo. Es una persona que intenta promover espacios de paz.

Incluso en contextos como dictaduras o guerras hay espacios de paz». Asimismo consideran y quieren demostrar que motor de la historia es la paz y no la violencia. «Invertimos esa idea. Estamos en la vanguardia mundial. Consideramos que la historia ha contado con más momentos pací­ficos de los que parece y se ha construido desde los movimientos pacifistas». Y pone ejemplos: la tregua de Dios de La Edad Media, la Pax romana,… «Estamos innovando las perspectivas y las posibilidades de investigación» . La idea es que «para construir paz hay que pensar la paz desde la paz y no desde la violencia», asegura el profesor Muñoz.

Catálogo de acción polí­tica no violenta

El objetivo final del proyecto es realizar propuestas de intervención pública que promuevan esta cultura de la paz. «El desafí­o e sgrande porque queremos llegar al ámbito polí­tico. Llega irregularmente. Es más, hemos elaborado y propuesto un catálogo de acción polí­tica no violenta».

La perspectiva de Francisco Muñoz, como no podí­a ser de otra manera, es optimista: «Hay recursos individuales y públicos suficientes para construir paz», afirma convencido. Su parte del trabajo la tiene clara: «nosotros tenemos la responsabilidad de generar una investigación de calidad. Es nuestra contribución».

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El bilingüismo mejora la atención y la memoria

Un proyecto desarrollado en la Universidad de Granada ha demostrado que el bilingüismo mejora las capacidades atencionales y entrena la memoria, de ahí que saber dos idiomas tenga ventajas más allá de la evidente facilidad para comunicarse.

El proyecto «Procesos de Atención y memoria en la selección de idiomas en bilingües y traductores», del que hoy ha informado Innova Press de la Junta de Andalucía, ha sido coordinado por los profesores Teresa Bajo Molina y Pedro Macizo Soria. Bajo Molina y su equipo han llegado a esta conclusión a través de una serie de experimentos realizados con personas bilingües en español y en inglés, considerando por bilingüismo el conocimiento alto de dos idiomas y su uso frecuente.

Diferentes grupos de bilingües de entre 16 y 24 personas han participado en los experimentos y han realizado una serie de pruebas en que se mide el tiempo de respuesta y la actividad eléctrica cerebral. Sus resultados muestran que una persona bilingüe «activa» los dos idiomas a la vez incluso en situaciones en que necesita sólo uno, una activación que unas veces supone una ventaja y otras una dificultad.

Para resolver el conflicto entre los dos idiomas que se activan y que la persona pueda seleccionar el que es apropiado, es necesaria la actuación de un mecanismo atencional que implica la parte prefrontal del cerebro y que inhibe aquel término que en el contexto no es apropiado, demostrando que se puede ignorar información interna. Tras las pruebas llevadas a cabo, los investigadores han demostrado que el cerebro puede responder de forma diferente con entrenamiento y que el aprendizaje de otro idioma es, de algún modo, un entrenamiento.

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Los videojuegos ya son un regalo educativo

Hace unos años, las corrientes pedagógicas alertaban del sentido contraproducente del juego virtual. Sin embargo, los avances tecnológicos, los precios asequibles de las herramientas y, sobre todo, el desarrollo de propuestas educativas han convertido a los videojuegos en una opción adecuada para el ocio e, incluso, el aprendizaje.

Los videojuegos son la opción preferida por el 38% de quienes eligen o compran un jugueteNos recuerda Consumer/Eroski que cada vez más niños esperan encontrar junto al clásico juguete, un videojuego o una herramienta que les introduzca en el ocio virtual. ¿Sons buenos estos regalos para los niños? Tras una época en la que levantaron recelos, en la actualidad, diversos estudios avalan sus beneficios lúdicos y educativos.

El gran trozo de la tarta del ocio digital

Las estadísticas señalan que los videojuegos son la opción preferida por el 38% de las personas que eligen o compran un juguete. Lo confirma Alberto González Lorca, presidente de la Asociación Española de Distribuidores y Editores de Software de Entretenimiento (ADESE), quien destaca que en 2008 el consumo de videojuegos supuso más de la mitad del total del ocio digital en España (57%).

Estos números revelan que se ha superado el tiempo en el que jugar con «máquinas» levantaba sospechas o estaba relegado a personas excéntricas y solitarias. Incluso algunas ONG han promovido el desarrollo de videojuegos solidarios que fomentan buenos valores.

Las dos caras de la moneda

La investigadora Ángeles Llorca Díez dirigió en 2009 un estudio en el Departamento de Didáctica de la Expresión Musical, Plástica y Corporal de la Universidad de Granada, que concluyó que los videojuegos «pueden llegar a tener una influencia muy positiva en la educación de los niños y no perjudican su rendimiento académico». Sin embargo, el análisis también reveló que «más de la mitad de los padres tienen una opinión desfavorable» sobre ellos.

Los recelos no siempre carecen de fundamento, sobre todo si se tiene en cuenta el informe ‘Videojuegos y Educación’ del catedrático de Pedagogía de la Universidad del País Vasco Félix Etxeberria Balerdi. Realizado en los años noventa, este estudio desveló que solo el 2% de los videojuegos de esa década tenían un carácter educativo. Sin embargo, destacaban otros valores dominantes como la competitividad, la violencia, el sexismo, la velocidad y el consumismo.

PEGI, un importante avance

El primer paso hacia la modernización de los videojuegos se dio en 2003, cuando se estableció en toda Europa el PEGI (Pan European Game Information), un sistema unificado para clasificar los videojuegos por edades y descripción de contenidos. Respaldado por los principales fabricantes de consolas, editores y desarrolladores de juegos interactivos, el sistema permite a los adultos tomar decisiones informadas al adquirir los juegos de los niños.

En 2008 se amplió a los videojuegos virtuales a través de PEGI Online, que regula y aconseja sobre los entretenimientos a los que se puede acceder en Internet. A esta modalidad se le ha añadido una señal, la etiqueta PEGI OK, que un sitio web o un portal de juegos puede utilizar, tras realizar una declaración a PEGI, para indicar que el juego no contiene material que precise una clasificación formal. Los productos desarrollados y distribuidos desde Estados Unidos atienden a una clasificación homóloga: el ESRB.

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Saber dos idiomas mejora la atención y la memoria, según un estudio

Un proyecto desarrollado en la Universidad de Granada ha demostrado que el bilingüismo mejora las capacidades atencionales y entrena la memoria, de ahí que saber dos idiomas tenga ventajas más allá de la evidente facilidad para comunicarse.

El proyecto «Procesos de Atención y memoria en la selección de idiomas en bilingües y traductores», del que hoy ha informado Innova Press de la Junta de Andalucía, ha sido coordinado por los profesores Teresa Bajo Molina y Pedro Macizo Soria.

Bajo Molina y su equipo han llegado a esta conclusión a través de una serie de experimentos realizados con personas bilingües en español y en inglés, considerando por bilingüismo el conocimiento alto de dos idiomas y su uso frecuente.

Diferentes grupos de bilingües de entre 16 y 24 personas han participado en los experimentos y han realizado una serie de pruebas en que se mide el tiempo de respuesta y la actividad eléctrica cerebral.

Sus resultados muestran que una persona bilingüe «activa» los dos idiomas a la vez incluso en situaciones en que necesita sólo uno, una activación que unas veces supone una ventaja y otras una dificultad.

Para resolver el conflicto entre los dos idiomas que se activan y que la persona pueda seleccionar el que es apropiado, es necesaria la actuación de un mecanismo atencional que implica la parte prefrontal del cerebro y que inhibe aquel término que en el contexto no es apropiado, demostrando que se puede ignorar información interna.

Tras las pruebas llevadas a cabo, los investigadores han demostrado que el cerebro puede responder de forma diferente con entrenamiento y que el aprendizaje de otro idioma es, de algún modo, un entrenamiento.

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Saber dos idiomas mejora la atención y la memoria, según un estudio de la UGR

Un proyecto desarrollado en la Universidad de Granada ha demostrado que el bilingüismo mejora la capacidad de atención y entrena la memoria, de ahí que saber dos idiomas tenga ventajas más allá de la evidente facilidad para comunicarse.

El proyecto “Procesos de Atención y memoria en la selección de idiomas en bilingües y traductores”, del que ha informado Innova Press de la Junta de Andalucía, ha sido coordinado por los profesores Teresa Bajo Molina y Pedro Macizo Soria.

Bajo Molina y su equipo han llegado a esta conclusión a través de una serie de experimentos realizados con personas bilingües en español y en inglés, considerando por bilingüismo el conocimiento alto de dos idiomas y su uso frecuente.

Diferentes grupos de bilingües de entre 16 y 24 personas han participado en los experimentos y han realizado una serie de pruebas en que se mide el tiempo de respuesta y la actividad eléctrica cerebral.

Sus resultados muestran que una persona bilingüe “activa” los dos idiomas a la vez incluso en situaciones en que necesita sólo uno, una activación que unas veces supone una ventaja y otras una dificultad.

Para resolver el conflicto entre los dos idiomas que se activan y que la persona pueda seleccionar el que es apropiado, es necesaria la actuación de un mecanismo atencional que implica la parte prefrontal del cerebro y que inhibe aquel término que en el contexto no es apropiado demostrando que se puede ignorar información interna.

Tras las pruebas llevadas a cabo, los investigadores han demostrado que el cerebro puede responder de forma diferente con entrenamiento y que el aprendizaje de otro idioma es, de algún modo, un entrenamiento.

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