Busco chica para piso luminoso
La vida de universitario es envidiada por muchos y recordada con añoranza por otros tantos. Sin embargo, llegadas estas fechas los estudiantes atraviesan probablemente uno de los momentos más críticos del año y al que a la mayoría de los que quieren estar en su lugar gran parte del tiempo, no le gustaría volver. Claro está que lo jóvenes están ahora inundando bibliotecas, hundidos entre sus apuntes, hincando codos y con ese color de piel característico de pasar demasiadas horas bajo la luz del flexo. Pero no es la única preocupación que ronda sus cabezas. Junto con los exámenes en los que tendrán que demostrar sus conocimientos y su dedicación, la otra gran meta de los universitarios es encontrar un lugar en el que hospedarse el próximo curso.
No hay más que darse un paseo por cualquier campus de la capital para encontrar farolas, cabinas telefónicas (las pocas que quedan) y demás mobiliario urbano copado por carteles en lo que se busca desesperadamente un piso, una habitación, un compañero o compañera, un rinconcito en el que pasar los momentos buenos y malos del curso 2009-2010, que cada vez está más cerca.
El que ha sido estudiante fuera de casa sabrá el tipo de viviendas en la que se puede llegar a residir. Sin embargo, una lectura rápida de los carteles de búsqueda de piso dan una imagen un poco distorsionada de esa realidad. Luminosos, exteriores, con muebles nuevos y buen ambiente de estudio. Tranquilos y con compañeros agradables y, por supuesto, económicos. Son algunas de las características que aparecen en el 90% de los anuncios que se leen por la capital. Claro está que la novedad de los muebles es relativa y que la luminosidad puede ser con las luces encendidas, que lo de exterior puede tener diversas lecturas y que la tranquilidad dependerá de los vecinos y de las ganas de fiesta de los compañeros. En cuanto al buen ambiente de estudio, será cuestión de comprobarlo.
La otra característica común de los carteles es que se prefieren chicas. Surge la duda, mientras se lee un cartel, otro y el siguiente, de cómo pueden encontrar vivienda los del género masculino. No está muy clara cuál es la razón, pero el hecho es que casi no se buscan. En este punto rondan la cabeza los tópicos del desorden o el descuido más característico de los hombres, pero el que conozca el mundo del piso estudiantil sabrá también que estos aspectos no son exclusivos de los chicos y que en este ámbito el desorden obedece a la igualdad.
Y entre las comodidades que ofrecen los anuncios están el frigorífico, el armario y hasta el cuarto de baño, que aunque parezcan obviedades no siempre están asegurados. Encontrar un frigorífico en un pasillo, una habitación sin armario o una lavadora que es imposible poner en marcha es más habitual de lo que muchos imaginan.
Entre paseo y paseo, cartel y cartel, los huecos de descanso entre estudio y estudio, los estudiantes aprovechan para coger teléfonos, hacer llamadas y visitar viviendas o residencias. Para los que necesiten o prefieran ayuda, la Universidad de Granada pone a su disposición un servicio de alojamiento en el que facilitan a los estudiantes la búsqueda de piso, de residencia o colegio mayor, dependiendo de las preferencias de cada uno.
Los más afortunados volverán a casa en verano con todo solucionado: su piso, sus compañeros y sus muebles. Los que no lo logren, que no se preocupen demasiado porque siempre hay un hueco para todos y en septiembre se volverá a abrir el mercado de alquiler para los universitarios, los que lleguen por primera vez y los que vuelvan, un espacio para la que probablemente será la mejor época de sus vidas.
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