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Concierto de la Schola Gregoriana Hispana
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Día: jueves, 5 de marzo de 2015.
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Lugar: Iglesia Nuestra Señora de Gracia.
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Hora: 20.30 horas.
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Organiza: Cátedra “Manuel de Falla”, Centro de Cultura Contemporánea del Vicerrectorado de Extensión Universitaria y Deporte de la UGR.
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Entrada: libre, hasta completar el aforo.
Granada Hoy
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Pág. 24: Una cita con el ‘Teatro en el aula’ de la UGR
Pág. 50: El poeta Rafael Guillén, eje de una jornada literaria
Pág. 51: Nuevos datos sobre la alimentación en la Edad del Bronce
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Aportan nuevos datos sobre la alimentación del hombre en la edad del Bronce y nuevos cultivos en la Península
76374 Este trabajo, publicado en la revista ‘Journal of Archaeological Science’, ha estudiado los restos óseos humanos de la necrópolis de Cova do Santo, situada en el valle del Sil, en la provincia de Ourense. Se trata de una cueva donde se hallaron al menos 14 individuos de ambos sexos, incluyendo niños.
Dada la inestabilidad de la cavidad, los investigadores solo pudieron permanecer unas pocas horas en su interior, por lo que recogieron los restos que había en la superficie.
El análisis de isótopos estables en el colágeno óseo de los restos hallados revela que los individuos de Cova do Santo tenían una alimentación basada en vegetales con poca presencia de carne o pescado, a pesar de hallarse el yacimiento próximo al río Sil.
«No existen diferencias notables entre los individuos en cuanto a la alimentación, por lo que el acceso a los recursos alimentarios pudo ser similar, independientemente del sexo o edad», explica la investigadora Olalla López Costas, autora principal de este trabajo.
Los investigadores no han hallado en esta necrópolis signos de consumo de mijo o panizo, con lo cual no se puede confirmar la presencia de dichos cultivos en la dieta al menos en el Noroeste de la Península, informa la Universidad de Granada en una nota.
«Hemos realizado una comparación con otros yacimientos publicados, y creemos que hay indicios suficientes para pensar que los cultivos de verano sí pudieran ser utilizados en el centro de la Península antes de lo que se creía», destaca López Costas.
CULTIVOS DE VERANO
Estos cultivos, llamados de verano o primavera, cuyo mejores representantes son el mijo y el panizo, «tienen un mayor rendimiento en poco tiempo, lo cual probablemente ayudó a la gente a ser más sedentaria y el exceso de producción pudo influir en la jerarquización de la sociedad».
No obstante, no se sabe con certeza cuándo se introdujeron en la dieta peninsular. Hasta hace poco se consideraba que se produjo en el Bronce Final, pero recientes hallazgos de semillas en yacimientos arqueológicos parecen indicar que pudo suceder antes.
Los enterramientos prehistóricos en cueva son algo relativamente frecuente en el Norte y Oeste de la Península aunque en pocos yacimientos se han realizado trabajos de antropología física como en este estudio.
Este yacimiento parece ser el mayor de la prehistoria del Noroeste Peninsular en cuanto al número de enterramientos, y los restos han sido datados entre el 1800 y el 1600 a.C.
Aportan nuevos datos sobre la alimentación del hombre en la edad del Bronce y nuevos cultivos en la Península
76374 Una investigación realizada por las universidades de Granada, Santiago de Compostela y Reading (Reino Unido) ha aportado nuevos datos sobre la alimentación del hombre durante la edad del Bronce, y la llegada de nuevos cultivos a la Península Ibérica durante este período. Ampliar foto Este trabajo, publicado en la revista ‘Journal of Archaeological Science’, ha estudiado los restos óseos humanos de la necrópolis de Cova do Santo, situada en el valle del Sil, en la provincia de Ourense. Se trata de una cueva donde se hallaron al menos 14 individuos de ambos sexos, incluyendo niños. Dada la inestabilidad de la cavidad, los investigadores solo pudieron permanecer unas pocas horas en su interior, por lo que recogieron los restos que había en la superficie. El análisis de isótopos estables en el colágeno óseo de los restos hallados revela que los individuos de Cova do Santo tenían una alimentación basada en vegetales con poca presencia de carne o pescado, a pesar de hallarse el yacimiento próximo al río Sil. «No existen diferencias notables entre los individuos en cuanto a la alimentación, por lo que el acceso a los recursos alimentarios pudo ser similar, independientemente del sexo o edad», explica la investigadora Olalla López Costas, autora principal de este trabajo. Los investigadores no han hallado en esta necrópolis signos de consumo de mijo o panizo, con lo cual no se puede confirmar la presencia de dichos cultivos en la dieta al menos en el Noroeste de la Península, informa la Universidad de Granada en una nota. «Hemos realizado una comparación con otros yacimientos publicados, y creemos que hay indicios suficientes para pensar que los cultivos de verano sí pudieran ser utilizados en el centro de la Península antes de lo que se creía», destaca López Costas. Cultivos de verano Estos cultivos, llamados de verano o primavera, cuyo mejores representantes son el mijo y el panizo, «tienen un mayor rendimiento en poco tiempo, lo cual probablemente ayudó a la gente a ser más sedentaria y el exceso de producción pudo influir en la jerarquización de la sociedad». No obstante, no se sabe con certeza cuándo se introdujeron en la dieta peninsular. Hasta hace poco se consideraba que se produjo en el Bronce Final, pero recientes hallazgos de semillas en yacimientos arqueológicos parecen indicar que pudo suceder antes. Los enterramientos prehistóricos en cueva son algo relativamente frecuente en el Norte y Oeste de la Península aunque en pocos yacimientos se han realizado trabajos de antropología física como en este estudio. Este yacimiento parece ser el mayor de la prehistoria del Noroeste Peninsular en cuanto al número de enterramientos, y los restos han sido datados entre el 1800 y el 1600 a.C.
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“Contra el imperio de la droga”, en el Cineclub de la UGR
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Miércoles, 18 marzo, a las 17 horas.
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“La década de los 70 en el cine estadounidense”.
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Gabinete de Teatro y Cine del Palacio de la Madraza.
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Entrada libre (hasta completar aforo).
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“Cuando el destino nos alcance” (1973), de Richard Fleischer.
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“Contra el imperio de la droga” (1971), de William Friedkin.
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“El viento y el león” (1975), de John Milius.
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“Marathon Man” (1976), de John Schlesinger.
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“Todos los hombres del presidente” (1976), de Alan J. Pakula.
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“Capricornio uno” (1977), de Peter Hyams.
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“La invasión de los ultracuerpos” (1978), de Philip Kaufman.
Investigación revela nuevos datos sobre la alimentación en la Edad del Bronce
76374 Una investigación de las universidades de Granada, Santiago de Compostela y Reading (Reino Unido) ha aportado nuevos datos sobre la alimentación del hombre durante la edad del Bronce y la llegada de nuevos cultivos a la Península Ibérica durante este período.El trabajo ha estudiado los restos óseos humanos de la necrópolis de Cova do Santo, situada en el valle del Sil, en la provincia de Ourense, ha informado hoy la Universidad de Granada.Se trata de una cueva donde se hallaron al menos catorce individuos de ambos sexos, incluyendo niños y, dada la inestabilidad de la cavidad, los investigadores solo pudieron permanecer unas pocas horas en su interior, por lo que recogieron los restos que había en la superficie.El análisis de los denominados «isótopos estables» en el colágeno óseo de los restos hallados revela que los individuos de Cova do Santo tenían una alimentación basada en vegetales con poca presencia de carne o pescado, a pesar de hallarse el yacimiento próximo al río Sil.»No existen diferencias notables entre los individuos en cuanto a la alimentación, por lo que el acceso a los recursos alimentarios pudo ser similar, independientemente del sexo o edad», ha explicado la investigadora Olalla López Costas, autora principal de este trabajo.Los investigadores no han hallado en esta necrópolis signos de consumo de mijo o panizo, con lo cual no se puede confirmar la presencia de dichos cultivos en la dieta al menos en el noroeste peninsular.»Hemos realizado una comparación con otros yacimientos publicados, y creemos que hay indicios suficientes para pensar que los cultivos de verano sí pudieran ser utilizados en el centro de la Península antes de lo que se creía», ha destacado López Costas.Estos cultivos, llamados de verano o primavera, cuyo mejores representantes son el mijo y el panizo, tienen un mayor rendimiento en poco tiempo, lo cual probablemente ayudó a la gente a ser más sedentaria y el exceso de producción pudo influir en la jerarquización de la sociedad.No obstante, no se sabe con certeza cuándo se introdujeron en la dieta peninsular y, hasta hace poco, se consideraba que se produjo en el Bronce Final, pero recientes hallazgos de semillas en yacimientos arqueológicos parecen indicar que pudo suceder antes.Los enterramientos prehistóricos en cueva son algo relativamente frecuente en el norte y oeste de la Península aunque en pocos yacimientos se han realizado trabajos de antropología física como en este estudio.El yacimiento parece ser el mayor de la prehistoria del Noroeste Peninsular en cuanto al número de enterramientos y los restos han sido datados entre el 1800 y el 1600 antes de Cristo
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Investigación revela nuevos datos sobre la alimentación en la Edad del Bronce
76374 Una investigación de las universidades de Granada, Santiago de Compostela y Reading (Reino Unido) ha aportado nuevos datos sobre la alimentación del hombre durante la edad del Bronce y la llegada de nuevos cultivos a la Península Ibérica durante este período.
El trabajo ha estudiado los restos óseos humanos de la necrópolis de Cova do Santo, situada en el valle del Sil, en la provincia de Ourense, ha informado hoy la Universidad de Granada.
Se trata de una cueva donde se hallaron al menos catorce individuos de ambos sexos, incluyendo niños y, dada la inestabilidad de la cavidad, los investigadores solo pudieron permanecer unas pocas horas en su interior, por lo que recogieron los restos que había en la superficie.
El análisis de los denominados «isótopos estables» en el colágeno óseo de los restos hallados revela que los individuos de Cova do Santo tenían una alimentación basada en vegetales con poca presencia de carne o pescado, a pesar de hallarse el yacimiento próximo al río Sil.
«No existen diferencias notables entre los individuos en cuanto a la alimentación, por lo que el acceso a los recursos alimentarios pudo ser similar, independientemente del sexo o edad», ha explicado la investigadora Olalla López Costas, autora principal de este trabajo.
Los investigadores no han hallado en esta necrópolis signos de consumo de mijo o panizo, con lo cual no se puede confirmar la presencia de dichos cultivos en la dieta al menos en el noroeste peninsular.
«Hemos realizado una comparación con otros yacimientos publicados, y creemos que hay indicios suficientes para pensar que los cultivos de verano sí pudieran ser utilizados en el centro de la Península antes de lo que se creía», ha destacado López Costas.
Estos cultivos, llamados de verano o primavera, cuyo mejores representantes son el mijo y el panizo, tienen un mayor rendimiento en poco tiempo, lo cual probablemente ayudó a la gente a ser más sedentaria y el exceso de producción pudo influir en la jerarquización de la sociedad.
No obstante, no se sabe con certeza cuándo se introdujeron en la dieta peninsular y, hasta hace poco, se consideraba que se produjo en el Bronce Final, pero recientes hallazgos de semillas en yacimientos arqueológicos parecen indicar que pudo suceder antes.
Los enterramientos prehistóricos en cueva son algo relativamente frecuente en el norte y oeste de la Península aunque en pocos yacimientos se han realizado trabajos de antropología física como en este estudio.
El yacimiento parece ser el mayor de la prehistoria del Noroeste Peninsular en cuanto al número de enterramientos y los restos han sido datados entre el 1800 y el 1600 antes de Cristo.
Un estudio revela nuevos datos sobre la alimentación en la Edad del Bronce
76374 Una investigación de las universidades de Granada, Santiago de Compostela y Reading (Reino Unido) ha aportado nuevos datos sobre la alimentación del hombre durante la edad del Bronce y la llegada de nuevos cultivos a la Península Ibérica durante este período.
El trabajo ha estudiado los restos óseos humanos de la necrópolis de Cova do Santo, situada en el valle del Sil, en la provincia de Ourense, ha informado hoy la Universidad de Granada.
Se trata de una cueva donde se hallaron al menos catorce individuos de ambos sexos, incluyendo niños y, dada la inestabilidad de la cavidad, los investigadores solo pudieron permanecer unas pocas horas en su interior, por lo que recogieron los restos que había en la superficie.
El análisis de los denominados «isótopos estables» en el colágeno óseo de los restos hallados revela que los individuos de Cova do Santo tenían una alimentación basada en vegetales con poca presencia de carne o pescado, a pesar de hallarse el yacimiento próximo al río Sil.
«No existen diferencias notables entre los individuos en cuanto a la alimentación, por lo que el acceso a los recursos alimentarios pudo ser similar, independientemente del sexo o edad», ha explicado la investigadora Olalla López Costas, autora principal de este trabajo.
Los investigadores no han hallado en esta necrópolis signos de consumo de mijo o panizo, con lo cual no se puede confirmar la presencia de dichos cultivos en la dieta al menos en el noroeste peninsular.
«Hemos realizado una comparación con otros yacimientos publicados, y creemos que hay indicios suficientes para pensar que los cultivos de verano sí pudieran ser utilizados en el centro de la Península antes de lo que se creía», ha destacado López Costas.
Estos cultivos, llamados de verano o primavera, cuyo mejores representantes son el mijo y el panizo, tienen un mayor rendimiento en poco tiempo, lo cual probablemente ayudó a la gente a ser más sedentaria y el exceso de producción pudo influir en la jerarquización de la sociedad.
No obstante, no se sabe con certeza cuándo se introdujeron en la dieta peninsular y, hasta hace poco, se consideraba que se produjo en el Bronce Final, pero recientes hallazgos de semillas en yacimientos arqueológicos parecen indicar que pudo suceder antes.
Los enterramientos prehistóricos en cueva son algo relativamente frecuente en el norte y oeste de la Península aunque en pocos yacimientos se han realizado trabajos de antropología física como en este estudio.
El yacimiento parece ser el mayor de la prehistoria del Noroeste Peninsular en cuanto al número de enterramientos y los restos han sido datados entre el 1800 y el 1600 antes de Cristo.
“El lugar de Rusia en el mundo: un ensayo en geopolítica crítica”, conferencia en la UGR
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Conferencia: “El lugar de Rusia en el mundo: un ensayo en geopolítica crítica”.
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A cargo de: Vladimir Kolossov.
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Día: jueves, 5 de marzo de 2015.
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Hora: 19.30 horas.
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Lugar: Salón de Caballeros XXIV del Palacio de La Madraza.
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Organiza: Seminario de Medio Ambiente y Calidad de Vida, Cátedra “José Saramago”, del Secretariado de Extensión Universitaria y Deporte de la UGR.
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Colaboran: Departamento de Análisis Geográfico Regional y Geografía Física, el Departamento de Geografía Humana y el Instituto de Desarrollo Regional
Investigación revela nuevos datos sobre la alimentación en la Edad del Bronce
76374 Una investigación de las universidades de Granada, Santiago de Compostela y Reading (Reino Unido) ha aportado nuevos datos sobre la alimentación del hombre durante la edad del Bronce y la llegada de nuevos cultivos a la Península Ibérica durante este período.
El trabajo ha estudiado los restos óseos humanos de la necrópolis de Cova do Santo, situada en el valle del Sil, en la provincia de Ourense, ha informado hoy la Universidad de Granada.
Se trata de una cueva donde se hallaron al menos catorce individuos de ambos sexos, incluyendo niños y, dada la inestabilidad de la cavidad, los investigadores solo pudieron permanecer unas pocas horas en su interior, por lo que recogieron los restos que había en la superficie.
El análisis de los denominados «isótopos estables» en el colágeno óseo de los restos hallados revela que los individuos de Cova do Santo tenían una alimentación basada en vegetales con poca presencia de carne o pescado, a pesar de hallarse el yacimiento próximo al río Sil.
«No existen diferencias notables entre los individuos en cuanto a la alimentación, por lo que el acceso a los recursos alimentarios pudo ser similar, independientemente del sexo o edad», ha explicado la investigadora Olalla López Costas, autora principal de este trabajo.
Los investigadores no han hallado en esta necrópolis signos de consumo de mijo o panizo, con lo cual no se puede confirmar la presencia de dichos cultivos en la dieta al menos en el noroeste peninsular.
«Hemos realizado una comparación con otros yacimientos publicados, y creemos que hay indicios suficientes para pensar que los cultivos de verano sí pudieran ser utilizados en el centro de la Península antes de lo que se creía», ha destacado López Costas.
Estos cultivos, llamados de verano o primavera, cuyo mejores representantes son el mijo y el panizo, tienen un mayor rendimiento en poco tiempo, lo cual probablemente ayudó a la gente a ser más sedentaria y el exceso de producción pudo influir en la jerarquización de la sociedad.
No obstante, no se sabe con certeza cuándo se introdujeron en la dieta peninsular y, hasta hace poco, se consideraba que se produjo en el Bronce Final, pero recientes hallazgos de semillas en yacimientos arqueológicos parecen indicar que pudo suceder antes.
Los enterramientos prehistóricos en cueva son algo relativamente frecuente en el norte y oeste de la Península aunque en pocos yacimientos se han realizado trabajos de antropología física como en este estudio.
El yacimiento parece ser el mayor de la prehistoria del Noroeste Peninsular en cuanto al número de enterramientos y los restos han sido datados entre el 1800 y el 1600 antes de Cristo.
Aportan nuevos datos sobre la alimentación del hombre en la edad del Bronce y nuevos cultivos en la Península
76374 Una investigación realizada por las universidades de Granada, Santiago de Compostela y Reading (Reino Unido) ha aportado nuevos datos sobre la alimentación del hombre durante la edad del Bronce, y la llegada de nuevos cultivos a la Península Ibérica durante este período.
Este trabajo, publicado en la revista ‘Journal of Archaeological Science’, ha estudiado los restos óseos humanos de la necrópolis de Cova do Santo, situada en el valle del Sil, en la provincia de Ourense. Se trata de una cueva donde se hallaron al menos 14 individuos de ambos sexos, incluyendo niños.
Dada la inestabilidad de la cavidad, los investigadores solo pudieron permanecer unas pocas horas en su interior, por lo que recogieron los restos que había en la superficie.
El análisis de isótopos estables en el colágeno óseo de los restos hallados revela que los individuos de Cova do Santo tenían una alimentación basada en vegetales con poca presencia de carne o pescado, a pesar de hallarse el yacimiento próximo al río Sil.
«No existen diferencias notables entre los individuos en cuanto a la alimentación, por lo que el acceso a los recursos alimentarios pudo ser similar, independientemente del sexo o edad», explica la investigadora Olalla López Costas, autora principal de este trabajo.
Los investigadores no han hallado en esta necrópolis signos de consumo de mijo o panizo, con lo cual no se puede confirmar la presencia de dichos cultivos en la dieta al menos en el Noroeste de la Península, informa la Universidad de Granada en una nota.
«Hemos realizado una comparación con otros yacimientos publicados, y creemos que hay indicios suficientes para pensar que los cultivos de verano sí pudieran ser utilizados en el centro de la Península antes de lo que se creía», destaca López Costas.
CULTIVOS DE VERANO
Estos cultivos, llamados de verano o primavera, cuyo mejores representantes son el mijo y el panizo, «tienen un mayor rendimiento en poco tiempo, lo cual probablemente ayudó a la gente a ser más sedentaria y el exceso de producción pudo influir en la jerarquización de la sociedad».
No obstante, no se sabe con certeza cuándo se introdujeron en la dieta peninsular. Hasta hace poco se consideraba que se produjo en el Bronce Final, pero recientes hallazgos de semillas en yacimientos arqueológicos parecen indicar que pudo suceder antes.
Los enterramientos prehistóricos en cueva son algo relativamente frecuente en el Norte y Oeste de la Península aunque en pocos yacimientos se han realizado trabajos de antropología física como en este estudio.
Este yacimiento parece ser el mayor de la prehistoria del Noroeste Peninsular en cuanto al número de enterramientos, y los restos han sido datados entre el 1800 y el 1600 a.C.
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