Manifestantes impiden la inauguración del curso en la Universidad de Granada

Las protestas de varios centenares de personas han impedido que la Universidad de Granada celebre hoy con normalidad el acto de inauguración oficial del curso académico, que se ha limitado a la imposición de birretes a los nuevos doctores en un espacio cerrado al público.

 

La concentración convocada esta mañana por el Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) para protestar por los recortes presupuestarios ha reunido junto a la Facultad de Derecho a varios cientos de personas para reivindicar una enseñanza universitaria pública y de calidad.

La manifestación ha dificultado el inicio de la procesión cívico académica prevista por la Universidad de Granada y encabezada por su rector, Francisco González Lodeiro, que ha precisado el apoyo policial para comenzar el desfile y que ha calificado la jornada como «un día triste».

La concentración se ha repetido en las puertas del Hospital Real, sede del Rectorado, el lugar donde se iba a celebrar la inauguración oficial del curso académico, ante los gritos de estudiantes, profesores y personal de servicios a favor de la universidad pública.

Los representantes de la Plataforma contra los recortes creada en la Universidad de Granada, que cuenta con representantes del profesorado, alumnos y el personal de servicios, y que han secundado un encierro en el Rectorado desde el pasado viernes, han ocupado la mesa presidencial y han exigido que se permitiera la entrada de los manifestantes que permanecían en la puerta.

El rector granadino ha decidido suspender el acto oficial de inauguración del curso, que tenía previsto leer la memoria académica del curso anterior, ofrecer la lección inaugural, investir a los nuevos doctores y su intervención y el acto se han reducido a la imposición de birretes a los nuevos doctores.

«Es un día triste porque hemos intentado negociar. Cuando se impone el no dialogo, la Universidad se resiente. Estamos pasando todos una época difícil, desde el punto de vista presupuestario y de los recortes, aunque entiendo que hay otras formas de protestar sin impedir que los actos académicos se celebren como se tienen que celebrar», ha lamentado González Lodeiro.

El rector, que ha pedido además que se recapacite ante lo ocurrido y ha confiando en que no se rompa nunca la vía del diálogo y que se pueda trabajar «conjuntamente» durante el curso académico, ha recalcado que negoció con los manifestantes facilitarles la entrada al acto a cambio de que permitieran su celebración.

González Lodeiro ha recalcado que los rectores ya manifestaron su malestar por «las formas y el fondo» de los recortes y que apoyan la universidad pública y de calidad como medio para salir de la crisis económica.

El rector de la Universidad de Sevilla, Antonio Ramírez de Arellano, presente en el acto, ha lamentado por su parte la falta de diálogo y ha lanzado un llamamiento a la esperanza para «liderar» desde las universidades a la sociedad y dar ideas.

El secretario de Universidades de la Junta de Andalucía, Francisco Triguero, ha recalcado que será un curso «difícil» y ha apelado a la «solidaridad» en el mundo académico como seguridad y garantía de la «esperanza en la sociedad».

Los manifestantes han permanecido en el Hospital Real hasta la salida de los representantes académicos y los miembros de la Plataforma han abandonado su encierro, convocado de nuevo para el próximo lunes.

La Universidad celebrará el próximo viernes un claustro, en el que aprobarán un manifiesto en contra de los recortes.

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Manifestantes impiden la inauguración del curso en la Universidad de Granada

Las protestas de varios centenares de personas han impedido que la Universidad de Granada celebre hoy con normalidad el acto de inauguración oficial del curso académico, que se ha limitado a la imposición de birretes a los nuevos doctores en un espacio cerrado al público.

 

La concentración convocada esta mañana por el Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) para protestar por los recortes presupuestarios ha reunido junto a la Facultad de Derecho a varios cientos de personas para reivindicar una enseñanza universitaria pública y de calidad.

La manifestación ha dificultado el inicio de la procesión cívico académica prevista por la Universidad de Granada y encabezada por su rector, Francisco González Lodeiro, que ha precisado el apoyo policial para comenzar el desfile y que ha calificado la jornada como «un día triste».

La concentración se ha repetido en las puertas del Hospital Real, sede del Rectorado, el lugar donde se iba a celebrar la inauguración oficial del curso académico, ante los gritos de estudiantes, profesores y personal de servicios a favor de la universidad pública.

Los representantes de la Plataforma contra los recortes creada en la Universidad de Granada, que cuenta con representantes del profesorado, alumnos y el personal de servicios, y que han secundado un encierro en el Rectorado desde el pasado viernes, han ocupado la mesa presidencial y han exigido que se permitiera la entrada de los manifestantes que permanecían en la puerta.

El rector granadino ha decidido suspender el acto oficial de inauguración del curso, que tenía previsto leer la memoria académica del curso anterior, ofrecer la lección inaugural, investir a los nuevos doctores y su intervención y el acto se han reducido a la imposición de birretes a los nuevos doctores.

«Es un día triste porque hemos intentado negociar. Cuando se impone el no dialogo, la Universidad se resiente. Estamos pasando todos una época difícil, desde el punto de vista presupuestario y de los recortes, aunque entiendo que hay otras formas de protestar sin impedir que los actos académicos se celebren como se tienen que celebrar», ha lamentado González Lodeiro.

El rector, que ha pedido además que se recapacite ante lo ocurrido y ha confiando en que no se rompa nunca la vía del diálogo y que se pueda trabajar «conjuntamente» durante el curso académico, ha recalcado que negoció con los manifestantes facilitarles la entrada al acto a cambio de que permitieran su celebración.

González Lodeiro ha recalcado que los rectores ya manifestaron su malestar por «las formas y el fondo» de los recortes y que apoyan la universidad pública y de calidad como medio para salir de la crisis económica.

El rector de la Universidad de Sevilla, Antonio Ramírez de Arellano, presente en el acto, ha lamentado por su parte la falta de diálogo y ha lanzado un llamamiento a la esperanza para «liderar» desde las universidades a la sociedad y dar ideas.

El secretario de Universidades de la Junta de Andalucía, Francisco Triguero, ha recalcado que será un curso «difícil» y ha apelado a la «solidaridad» en el mundo académico como seguridad y garantía de la «esperanza en la sociedad».

Los manifestantes han permanecido en el Hospital Real hasta la salida de los representantes académicos y los miembros de la Plataforma han abandonado su encierro, convocado de nuevo para el próximo lunes.

La Universidad celebrará el próximo viernes un claustro, en el que aprobarán un manifiesto en contra de los recortes.

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Las universidades comienzan los trabajos para mejorar su accesibilidad

El Proyecto Campus de Excelencia Internacional en Patrimonio, integrado por las diez universidades públicas de Andalucía, ha iniciado los trabajos de adaptación y mejora de la accesibilidad en los entornos e instalaciones universitarias.
El proyecto, coordinado por la Universidad de Jaén (UJA), lleva de esta forma a cabo el compromiso establecido con la Fundación ONCE y con el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, tras recibir una subvención para la adaptación de accesibilidad de los entornos e instalaciones universitarias, según un comunicado de la UJA.
Las actuaciones previstas incluyen intervenciones en el edificio de Ciencias de La Salud de la Universidad de Almería, la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Cádiz, el Colegio Mayor «Isabel La Católica» de la Universidad de Granada, en los campus El Carmen y Cantero Cuadrado de la Universidad de Huelva, en el colegio mayor «Domingo Savio» de la Universidad de Jaén, en el colegio Mayor «Santa María del Buen Aire» de la Universidad de Sevilla y en la residencia «Flora Tristán» de la Universidad Pablo de Olavide.
Se han llevado a cabo las obras de adaptación en las universidades de Jaén, Sevilla y Granada, que han consistido en la modificación de habitaciones, cuartos de baño, accesos, colocación de avisadores de emergencia en el interior de las estancias así como avisadores sonoros y acústicos tanto en el interior de las habitaciones como en el exterior.
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Las universidades comienzan los trabajos para mejorar su accesibilidad

El Proyecto Campus de Excelencia Internacional en Patrimonio, integrado por las diez universidades públicas de Andalucía, ha iniciado los trabajos de adaptación y mejora de la accesibilidad en los entornos e instalaciones universitarias.
El proyecto, coordinado por la Universidad de Jaén (UJA), lleva de esta forma a cabo el compromiso establecido con la Fundación ONCE y con el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, tras recibir una subvención para la adaptación de accesibilidad de los entornos e instalaciones universitarias, según un comunicado de la UJA.
Las actuaciones previstas incluyen intervenciones en el edificio de Ciencias de La Salud de la Universidad de Almería, la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Cádiz, el Colegio Mayor «Isabel La Católica» de la Universidad de Granada, en los campus El Carmen y Cantero Cuadrado de la Universidad de Huelva, en el colegio mayor «Domingo Savio» de la Universidad de Jaén, en el colegio Mayor «Santa María del Buen Aire» de la Universidad de Sevilla y en la residencia «Flora Tristán» de la Universidad Pablo de Olavide.
Se han llevado a cabo las obras de adaptación en las universidades de Jaén, Sevilla y Granada, que han consistido en la modificación de habitaciones, cuartos de baño, accesos, colocación de avisadores de emergencia en el interior de las estancias así como avisadores sonoros y acústicos tanto en el interior de las habitaciones como en el exterior.
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La UGR inicia el curso a puerta cerrada

Las protestas por los recortes en Educación ha congregado a cientos de personas ante Derecho
Las protestas de varios centenares de personas han impedido que la Universidad de Granada celebre este lunes con normalidad el acto de inauguración oficial del curso académico, que se ha limitado a la imposición de birretes a los nuevos doctores en un espacio cerrado al público.

 

La concentración convocada por el Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) para protestar por los recortes presupuestarios ha reunido junto a la Facultad de Derecho a varios cientos de personas para reivindicar una enseñanza universitaria pública y de calidad.

La manifestación ha dificultado el inicio de la procesión cívico académica prevista por la Universidad de Granada y encabezada por su rector, Francisco González Lodeiro, que ha precisado el apoyo policial para comenzar el desfile y que ha calificado la jornada como «un día triste».

La concentración se ha repetido en las puertas del Hospital Real, sede del Rectorado, el lugar donde se iba a celebrar la inauguración oficial del curso académico, ante los gritos de estudiantes, profesores y personal de servicios a favor de la universidad pública.

Los representantes de la Plataforma contra los recortes creada en la Universidad de Granada, que cuenta con representantes del profesorado, alumnos y el personal de servicios, y que han secundado un encierro en el Rectorado desde el pasado viernes, han ocupado la mesa presidencial y han exigido que se permitiera la entrada de los manifestantes que permanecían en la puerta.

El rector granadino ha decidido suspender el acto oficial de inauguración del curso, que tenía previsto leer la memoria académica del curso anterior, ofrecer la lección inaugural, investir a los nuevos doctores y su intervención y el acto se han reducido a la imposición de birretes a los nuevos doctores.

«Es un día triste porque hemos intentado negociar. Cuando se impone el no dialogo, la Universidad se resiente. Estamos pasando todos una época difícil, desde el punto de vista presupuestario y de los recortes, aunque entiendo que hay otras formas de protestar sin impedir que los actos académicos se celebren como se tienen que celebrar», ha lamentado González Lodeiro.

El rector, que ha pedido además que se recapacite ante lo ocurrido y ha confiando en que no se rompa nunca la vía del diálogo y que se pueda trabajar «conjuntamente» durante el curso académico, ha recalcado que negoció con los manifestantes facilitarles la entrada al acto a cambio de que permitieran su celebración.

González Lodeiro ha recalcado que los rectores ya manifestaron su malestar por «las formas y el fondo» de los recortes y que apoyan la universidad pública y de calidad como medio para salir de la crisis económica.

El rector de la Universidad de Sevilla, Antonio Ramírez de Arellano, presente en el acto, ha lamentado por su parte la falta de diálogo y ha lanzado un llamamiento a la esperanza para «liderar» desde las universidades a la sociedad y dar ideas.

El secretario de Universidades de la Junta de Andalucía, Francisco Triguero, ha recalcado que será un curso «difícil» y ha apelado a la «solidaridad» en el mundo académico como seguridad y garantía de la «esperanza en la sociedad».

Los manifestantes han permanecido en el Hospital Real hasta la salida de los representantes académicos y los miembros de la Plataforma han abandonado su encierro, convocado de nuevo para el próximo lunes.

La Universidad celebrará el próximo viernes un claustro, en el que aprobarán un manifiesto en contra de los recortes.

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La UGR inicia el curso a puerta cerrada

Las protestas por los recortes en Educación ha congregado a cientos de personas ante Derecho
Las protestas de varios centenares de personas han impedido que la Universidad de Granada celebre este lunes con normalidad el acto de inauguración oficial del curso académico, que se ha limitado a la imposición de birretes a los nuevos doctores en un espacio cerrado al público.

 

La concentración convocada por el Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) para protestar por los recortes presupuestarios ha reunido junto a la Facultad de Derecho a varios cientos de personas para reivindicar una enseñanza universitaria pública y de calidad.

La manifestación ha dificultado el inicio de la procesión cívico académica prevista por la Universidad de Granada y encabezada por su rector, Francisco González Lodeiro, que ha precisado el apoyo policial para comenzar el desfile y que ha calificado la jornada como «un día triste».

La concentración se ha repetido en las puertas del Hospital Real, sede del Rectorado, el lugar donde se iba a celebrar la inauguración oficial del curso académico, ante los gritos de estudiantes, profesores y personal de servicios a favor de la universidad pública.

Los representantes de la Plataforma contra los recortes creada en la Universidad de Granada, que cuenta con representantes del profesorado, alumnos y el personal de servicios, y que han secundado un encierro en el Rectorado desde el pasado viernes, han ocupado la mesa presidencial y han exigido que se permitiera la entrada de los manifestantes que permanecían en la puerta.

El rector granadino ha decidido suspender el acto oficial de inauguración del curso, que tenía previsto leer la memoria académica del curso anterior, ofrecer la lección inaugural, investir a los nuevos doctores y su intervención y el acto se han reducido a la imposición de birretes a los nuevos doctores.

«Es un día triste porque hemos intentado negociar. Cuando se impone el no dialogo, la Universidad se resiente. Estamos pasando todos una época difícil, desde el punto de vista presupuestario y de los recortes, aunque entiendo que hay otras formas de protestar sin impedir que los actos académicos se celebren como se tienen que celebrar», ha lamentado González Lodeiro.

El rector, que ha pedido además que se recapacite ante lo ocurrido y ha confiando en que no se rompa nunca la vía del diálogo y que se pueda trabajar «conjuntamente» durante el curso académico, ha recalcado que negoció con los manifestantes facilitarles la entrada al acto a cambio de que permitieran su celebración.

González Lodeiro ha recalcado que los rectores ya manifestaron su malestar por «las formas y el fondo» de los recortes y que apoyan la universidad pública y de calidad como medio para salir de la crisis económica.

El rector de la Universidad de Sevilla, Antonio Ramírez de Arellano, presente en el acto, ha lamentado por su parte la falta de diálogo y ha lanzado un llamamiento a la esperanza para «liderar» desde las universidades a la sociedad y dar ideas.

El secretario de Universidades de la Junta de Andalucía, Francisco Triguero, ha recalcado que será un curso «difícil» y ha apelado a la «solidaridad» en el mundo académico como seguridad y garantía de la «esperanza en la sociedad».

Los manifestantes han permanecido en el Hospital Real hasta la salida de los representantes académicos y los miembros de la Plataforma han abandonado su encierro, convocado de nuevo para el próximo lunes.

La Universidad celebrará el próximo viernes un claustro, en el que aprobarán un manifiesto en contra de los recortes.

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La protesta de estudiantes y trabajadores obliga a la UGR a celebrar su apertura de curso a puerta cerrada

Horas antes se han registrado algunos momentos de tensión en la procesión cívico-académica.
as protestas de centenares de personas, entre estudiantes, profesores y personal de administración y servicios de la Universidad de Granada, han impedido que el acto institucional de apertura de curso se haya celebrado según lo previsto y haya tenido que ser trasladado al Salón Rojo para su desarrollo a puerta cerrada y sin hacer seguimiento del orden del día fijado.

Esta protesta se ha producido en el Rectorado de la Universidad de Granada, donde este fin de semana han secundado un encierro algunos miembros de la llamada Plataforma contra los recortes, que a primera hora de este lunes se han encadenado en la mesa presidencial del crucero del Hospital Real donde se iba a realizar el acto y han reclamado su suspensión bajo el lema «No tenemos nada que celebrar».

Mientras este colectivo permanecía encadenado en el Rectorado, unas 200 personas se han concentrado sobre las 9,30 horas en la plaza de la Facultad de Derecho para recibir con una cacerolada a los académicos y miembros del equipo de Gobierno de la Universidad de Granada que han participado en la tradicional procesión cívico-acádemica de inicio de curso. Con consignas como Lodeiro da la cara o Menos procesiones y más soluciones, el colectivo ha dificultado la salida de la procesión cívico-académica, llegándose a registrar algunas situaciones de tensión con las fuerzas del orden, que finalmente han tenido que custodiar todo el recorrido con un dispositivo integrado por efectivos de la Policía Local y el Cuerpo Nacional de Policía.

Aunque la Universidad de Granada había acordado con la plataforma contra los recortes que todos los alumnos podrían entrar al acto institucional del inicio de curso y se leería su manifiesto a cambio de que no se impidiera su normal desarrollo, finalmente los manifestantes han accedido al recinto pero no ha sido posible celebrar el acto allí. Al final, el equipo de gobierno de la institución se ha trasladado al Salón Rojo, y con los abucheos de fondo de los manifestantes, se ha celebrado un breve acto en el que solo se ha llevado a cabo la toma de investidura de los nuevos doctores, sin que se haya leído la memoria anual, ni la lección inaugural, entre otros aspectos.

Durante su intervención, el rector de la Universidad de Granada, Francisco González Lodeiro, ha señalado que «hoy es un día triste» para la institución docente. En posteriores declaraciones a los medios, Lodeiro ha pedido a los manifestantes que «recapaciten» y ha lamentado que los integrantes de la plataforma contra los recortes no hayan cumplido el acuerdo al que se llegó en la mañana del lunes. El próximo viernes se celebrará un claustro extraordinario en el que se abordarán diversos asuntos, como la propuesta de los estudiantes sobre la regulación del paro académico y su representación en los organismos de Gobierno de la UGR. Además, se abordará el decreto aprobado en abril de este año sobre los recortes en la institución docente, especialmente en lo referido a la subida de tarifas y a la dedicación del profesorado, y se prevé aprobar un manifiesto en el que la institución docente muestre su posición frente a la actual situación de ajustes.

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La protesta de estudiantes y trabajadores obliga a la UGR a celebrar su apertura de curso a puerta cerrada

Horas antes se han registrado algunos momentos de tensión en la procesión cívico-académica.
as protestas de centenares de personas, entre estudiantes, profesores y personal de administración y servicios de la Universidad de Granada, han impedido que el acto institucional de apertura de curso se haya celebrado según lo previsto y haya tenido que ser trasladado al Salón Rojo para su desarrollo a puerta cerrada y sin hacer seguimiento del orden del día fijado.

Esta protesta se ha producido en el Rectorado de la Universidad de Granada, donde este fin de semana han secundado un encierro algunos miembros de la llamada Plataforma contra los recortes, que a primera hora de este lunes se han encadenado en la mesa presidencial del crucero del Hospital Real donde se iba a realizar el acto y han reclamado su suspensión bajo el lema «No tenemos nada que celebrar».

Mientras este colectivo permanecía encadenado en el Rectorado, unas 200 personas se han concentrado sobre las 9,30 horas en la plaza de la Facultad de Derecho para recibir con una cacerolada a los académicos y miembros del equipo de Gobierno de la Universidad de Granada que han participado en la tradicional procesión cívico-acádemica de inicio de curso. Con consignas como Lodeiro da la cara o Menos procesiones y más soluciones, el colectivo ha dificultado la salida de la procesión cívico-académica, llegándose a registrar algunas situaciones de tensión con las fuerzas del orden, que finalmente han tenido que custodiar todo el recorrido con un dispositivo integrado por efectivos de la Policía Local y el Cuerpo Nacional de Policía.

Aunque la Universidad de Granada había acordado con la plataforma contra los recortes que todos los alumnos podrían entrar al acto institucional del inicio de curso y se leería su manifiesto a cambio de que no se impidiera su normal desarrollo, finalmente los manifestantes han accedido al recinto pero no ha sido posible celebrar el acto allí. Al final, el equipo de gobierno de la institución se ha trasladado al Salón Rojo, y con los abucheos de fondo de los manifestantes, se ha celebrado un breve acto en el que solo se ha llevado a cabo la toma de investidura de los nuevos doctores, sin que se haya leído la memoria anual, ni la lección inaugural, entre otros aspectos.

Durante su intervención, el rector de la Universidad de Granada, Francisco González Lodeiro, ha señalado que «hoy es un día triste» para la institución docente. En posteriores declaraciones a los medios, Lodeiro ha pedido a los manifestantes que «recapaciten» y ha lamentado que los integrantes de la plataforma contra los recortes no hayan cumplido el acuerdo al que se llegó en la mañana del lunes. El próximo viernes se celebrará un claustro extraordinario en el que se abordarán diversos asuntos, como la propuesta de los estudiantes sobre la regulación del paro académico y su representación en los organismos de Gobierno de la UGR. Además, se abordará el decreto aprobado en abril de este año sobre los recortes en la institución docente, especialmente en lo referido a la subida de tarifas y a la dedicación del profesorado, y se prevé aprobar un manifiesto en el que la institución docente muestre su posición frente a la actual situación de ajustes.

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La protesta de estudiantes y trabajadores obliga a la UGR a celebrar su apertura de curso a puerta cerrada

Horas antes se han registrado algunos momentos de tensión en la procesión cívico-académica.
as protestas de centenares de personas, entre estudiantes, profesores y personal de administración y servicios de la Universidad de Granada, han impedido que el acto institucional de apertura de curso se haya celebrado según lo previsto y haya tenido que ser trasladado al Salón Rojo para su desarrollo a puerta cerrada y sin hacer seguimiento del orden del día fijado.

Esta protesta se ha producido en el Rectorado de la Universidad de Granada, donde este fin de semana han secundado un encierro algunos miembros de la llamada Plataforma contra los recortes, que a primera hora de este lunes se han encadenado en la mesa presidencial del crucero del Hospital Real donde se iba a realizar el acto y han reclamado su suspensión bajo el lema «No tenemos nada que celebrar».

Mientras este colectivo permanecía encadenado en el Rectorado, unas 200 personas se han concentrado sobre las 9,30 horas en la plaza de la Facultad de Derecho para recibir con una cacerolada a los académicos y miembros del equipo de Gobierno de la Universidad de Granada que han participado en la tradicional procesión cívico-acádemica de inicio de curso. Con consignas como Lodeiro da la cara o Menos procesiones y más soluciones, el colectivo ha dificultado la salida de la procesión cívico-académica, llegándose a registrar algunas situaciones de tensión con las fuerzas del orden, que finalmente han tenido que custodiar todo el recorrido con un dispositivo integrado por efectivos de la Policía Local y el Cuerpo Nacional de Policía.

Aunque la Universidad de Granada había acordado con la plataforma contra los recortes que todos los alumnos podrían entrar al acto institucional del inicio de curso y se leería su manifiesto a cambio de que no se impidiera su normal desarrollo, finalmente los manifestantes han accedido al recinto pero no ha sido posible celebrar el acto allí. Al final, el equipo de gobierno de la institución se ha trasladado al Salón Rojo, y con los abucheos de fondo de los manifestantes, se ha celebrado un breve acto en el que solo se ha llevado a cabo la toma de investidura de los nuevos doctores, sin que se haya leído la memoria anual, ni la lección inaugural, entre otros aspectos.

Durante su intervención, el rector de la Universidad de Granada, Francisco González Lodeiro, ha señalado que «hoy es un día triste» para la institución docente. En posteriores declaraciones a los medios, Lodeiro ha pedido a los manifestantes que «recapaciten» y ha lamentado que los integrantes de la plataforma contra los recortes no hayan cumplido el acuerdo al que se llegó en la mañana del lunes. El próximo viernes se celebrará un claustro extraordinario en el que se abordarán diversos asuntos, como la propuesta de los estudiantes sobre la regulación del paro académico y su representación en los organismos de Gobierno de la UGR. Además, se abordará el decreto aprobado en abril de este año sobre los recortes en la institución docente, especialmente en lo referido a la subida de tarifas y a la dedicación del profesorado, y se prevé aprobar un manifiesto en el que la institución docente muestre su posición frente a la actual situación de ajustes.

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Los estudiantes ‘toman’ el Rectorado e impiden el acto oficial de inauguración del curso

El rector y los nuevos doctores se refugian en los pisos superiores
Varios alumnos, sindicatos y profesores han pasado el fin de semana encerrados
El Rectorado había negociado con ellos que permitirían el acto
Un alumno fue agredido por un vigilante de seguridad y otro sufrió un desmayo
El rector de la Universidad de Granada (UGR), Francisco González Lodeiro, se ha visto prisionero en su propio Rectorado, obligado a celebrar el acto solemne de inauguración del curso académico refugiado en la segunda planta del edificio, los doctores y togados hacinados de pie alrededor de la mesa de sus despacho y el Gaudeamus entonado al son de los golpes de los alumnos en manifestación contra las puertas que sostenían con esfuerzo dos ordenanzas para mantenerlas cerradas.

 

Una manifestación de alrededor de 100 alumnos, con apoyo de los sindicatos y parte del profesorado, ha conseguido ocupar el Crucero del Hospital Real de Granada, sede del Rectorado, donde estaba previsto el acto de apertura del curso, suspendiéndolo de facto y obligando a que la procesión de togados, que llegaba desde la misa solemne junto a la Facultad de Derecho, se tuviese que refugiar en las salas aledañas al despacho del rector.

Los manifestantes protestaban contra los recortes en Educación y lo que consideran la «privatización» de la Universidad pública. Profesores y PAS reclamaban la precarización y el recorte de sus puestos de trabajo, y los alumnos el encarecimiento de las tasas, la desaparición de asignaturas y la llegada de Bolonia, que «elitiza» el acceso a la Educación Superior.

Un grupo de manifestantes ha subido a la segunda planta, lanzando pitos y abucheos junto a las puertas cerradas del Salón Rojo, donde se acumulaban los togados. Los vigilantes de seguridad privada de la Universidad han tratado de detener el acceso a las escaleras de los alumnos, produciéndose momentos de tensión. Un vigilante ha llegado a propinar un puñetazo a un alumno. Durante la avalancha posterior, otro manifestante ha sufrido un desmayo, teniendo que ser atendido por los servicios de emergencia.

La protesta arrancaba el pasado viernes, cuando una docena de representantes de la Plataforma Universitaria, que integra alumnos, personal de administración y servicios y profesores, así como a al menos ocho formaciones sindicales, se encerraron en el edificio con permiso de la Gerencia de la UGR, para protestar contra los recortes.

Encadenados al sillón del rector

El trato era que la mañana del lunes se marcharían para permitir el acto solemne, pero el día amaneció con seis activistas encadenados al escenario y ocupando los asientos del rector y los invitados, entre los que figuraban el Secretario General de Universidades de la Junta de Andalucía, Francisco Triguero, y el rector de la Universidad de Sevilla, Antonio Ramírez de Arellano.

La Gerencia de la UGR trató de negociar una retirada de la protesta a cambio de permitir que el acto fuese de acceso público. Mientras tanto, a la salida de la misa solemne, antes de la procesión de togados, un grupo de 50 manifestantes esperaba al rector, retrasando su salida casi media hora hasta que la Policía abrió paso a empujones. Manifestación y procesión caminaron paralelas hasta el Hospital Real. Al permitirse el acceso público, los protestantes de fuera se unieron a los de dentro, ocupando en la práctica el Crucero con más de 100 personas e impidiendo el acto.

González Lodeiro calificó la jornada como «un día triste para la Universidad, que es la casa del diálogo». Mientras él y los nuevos doctores entonaban el Gaudeamus, pitos, gritos y bocinas rodeaban la sala y un vigilante de seguridad golpeaba a un alumno en el patio del antiguo hospital que fundasen los Reyes Católicos. Igualmente, en paralelo, otros alumnos intentaban tapar los objetivos de las cámaras y lanzaban gritos contra la prensa.

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Los estudiantes ‘toman’ el Rectorado e impiden el acto oficial de inauguración del curso

El rector y los nuevos doctores se refugian en los pisos superiores
Varios alumnos, sindicatos y profesores han pasado el fin de semana encerrados
El Rectorado había negociado con ellos que permitirían el acto
Un alumno fue agredido por un vigilante de seguridad y otro sufrió un desmayo
El rector de la Universidad de Granada (UGR), Francisco González Lodeiro, se ha visto prisionero en su propio Rectorado, obligado a celebrar el acto solemne de inauguración del curso académico refugiado en la segunda planta del edificio, los doctores y togados hacinados de pie alrededor de la mesa de sus despacho y el Gaudeamus entonado al son de los golpes de los alumnos en manifestación contra las puertas que sostenían con esfuerzo dos ordenanzas para mantenerlas cerradas.

 

Una manifestación de alrededor de 100 alumnos, con apoyo de los sindicatos y parte del profesorado, ha conseguido ocupar el Crucero del Hospital Real de Granada, sede del Rectorado, donde estaba previsto el acto de apertura del curso, suspendiéndolo de facto y obligando a que la procesión de togados, que llegaba desde la misa solemne junto a la Facultad de Derecho, se tuviese que refugiar en las salas aledañas al despacho del rector.

Los manifestantes protestaban contra los recortes en Educación y lo que consideran la «privatización» de la Universidad pública. Profesores y PAS reclamaban la precarización y el recorte de sus puestos de trabajo, y los alumnos el encarecimiento de las tasas, la desaparición de asignaturas y la llegada de Bolonia, que «elitiza» el acceso a la Educación Superior.

Un grupo de manifestantes ha subido a la segunda planta, lanzando pitos y abucheos junto a las puertas cerradas del Salón Rojo, donde se acumulaban los togados. Los vigilantes de seguridad privada de la Universidad han tratado de detener el acceso a las escaleras de los alumnos, produciéndose momentos de tensión. Un vigilante ha llegado a propinar un puñetazo a un alumno. Durante la avalancha posterior, otro manifestante ha sufrido un desmayo, teniendo que ser atendido por los servicios de emergencia.

La protesta arrancaba el pasado viernes, cuando una docena de representantes de la Plataforma Universitaria, que integra alumnos, personal de administración y servicios y profesores, así como a al menos ocho formaciones sindicales, se encerraron en el edificio con permiso de la Gerencia de la UGR, para protestar contra los recortes.

Encadenados al sillón del rector

El trato era que la mañana del lunes se marcharían para permitir el acto solemne, pero el día amaneció con seis activistas encadenados al escenario y ocupando los asientos del rector y los invitados, entre los que figuraban el Secretario General de Universidades de la Junta de Andalucía, Francisco Triguero, y el rector de la Universidad de Sevilla, Antonio Ramírez de Arellano.

La Gerencia de la UGR trató de negociar una retirada de la protesta a cambio de permitir que el acto fuese de acceso público. Mientras tanto, a la salida de la misa solemne, antes de la procesión de togados, un grupo de 50 manifestantes esperaba al rector, retrasando su salida casi media hora hasta que la Policía abrió paso a empujones. Manifestación y procesión caminaron paralelas hasta el Hospital Real. Al permitirse el acceso público, los protestantes de fuera se unieron a los de dentro, ocupando en la práctica el Crucero con más de 100 personas e impidiendo el acto.

González Lodeiro calificó la jornada como «un día triste para la Universidad, que es la casa del diálogo». Mientras él y los nuevos doctores entonaban el Gaudeamus, pitos, gritos y bocinas rodeaban la sala y un vigilante de seguridad golpeaba a un alumno en el patio del antiguo hospital que fundasen los Reyes Católicos. Igualmente, en paralelo, otros alumnos intentaban tapar los objetivos de las cámaras y lanzaban gritos contra la prensa.

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Los estudiantes ‘toman’ el Rectorado e impiden el acto oficial de inauguración del curso

El rector y los nuevos doctores se refugian en los pisos superiores
Varios alumnos, sindicatos y profesores han pasado el fin de semana encerrados
El Rectorado había negociado con ellos que permitirían el acto
Un alumno fue agredido por un vigilante de seguridad y otro sufrió un desmayo
El rector de la Universidad de Granada (UGR), Francisco González Lodeiro, se ha visto prisionero en su propio Rectorado, obligado a celebrar el acto solemne de inauguración del curso académico refugiado en la segunda planta del edificio, los doctores y togados hacinados de pie alrededor de la mesa de sus despacho y el Gaudeamus entonado al son de los golpes de los alumnos en manifestación contra las puertas que sostenían con esfuerzo dos ordenanzas para mantenerlas cerradas.

 

Una manifestación de alrededor de 100 alumnos, con apoyo de los sindicatos y parte del profesorado, ha conseguido ocupar el Crucero del Hospital Real de Granada, sede del Rectorado, donde estaba previsto el acto de apertura del curso, suspendiéndolo de facto y obligando a que la procesión de togados, que llegaba desde la misa solemne junto a la Facultad de Derecho, se tuviese que refugiar en las salas aledañas al despacho del rector.

Los manifestantes protestaban contra los recortes en Educación y lo que consideran la «privatización» de la Universidad pública. Profesores y PAS reclamaban la precarización y el recorte de sus puestos de trabajo, y los alumnos el encarecimiento de las tasas, la desaparición de asignaturas y la llegada de Bolonia, que «elitiza» el acceso a la Educación Superior.

Un grupo de manifestantes ha subido a la segunda planta, lanzando pitos y abucheos junto a las puertas cerradas del Salón Rojo, donde se acumulaban los togados. Los vigilantes de seguridad privada de la Universidad han tratado de detener el acceso a las escaleras de los alumnos, produciéndose momentos de tensión. Un vigilante ha llegado a propinar un puñetazo a un alumno. Durante la avalancha posterior, otro manifestante ha sufrido un desmayo, teniendo que ser atendido por los servicios de emergencia.

La protesta arrancaba el pasado viernes, cuando una docena de representantes de la Plataforma Universitaria, que integra alumnos, personal de administración y servicios y profesores, así como a al menos ocho formaciones sindicales, se encerraron en el edificio con permiso de la Gerencia de la UGR, para protestar contra los recortes.

Encadenados al sillón del rector

El trato era que la mañana del lunes se marcharían para permitir el acto solemne, pero el día amaneció con seis activistas encadenados al escenario y ocupando los asientos del rector y los invitados, entre los que figuraban el Secretario General de Universidades de la Junta de Andalucía, Francisco Triguero, y el rector de la Universidad de Sevilla, Antonio Ramírez de Arellano.

La Gerencia de la UGR trató de negociar una retirada de la protesta a cambio de permitir que el acto fuese de acceso público. Mientras tanto, a la salida de la misa solemne, antes de la procesión de togados, un grupo de 50 manifestantes esperaba al rector, retrasando su salida casi media hora hasta que la Policía abrió paso a empujones. Manifestación y procesión caminaron paralelas hasta el Hospital Real. Al permitirse el acceso público, los protestantes de fuera se unieron a los de dentro, ocupando en la práctica el Crucero con más de 100 personas e impidiendo el acto.

González Lodeiro calificó la jornada como «un día triste para la Universidad, que es la casa del diálogo». Mientras él y los nuevos doctores entonaban el Gaudeamus, pitos, gritos y bocinas rodeaban la sala y un vigilante de seguridad golpeaba a un alumno en el patio del antiguo hospital que fundasen los Reyes Católicos. Igualmente, en paralelo, otros alumnos intentaban tapar los objetivos de las cámaras y lanzaban gritos contra la prensa.

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