Granada Hoy

Portada: Francisco González Lodeiro. ‘Las nóminas en la Universidad están totalmente garantizadas’

Pág. 3 – Opinión: Una Universidad en blanco y negro

Pág. 12 y 13: Francisco González Lodeiro. Rector de la Universidad de Granada

‘Tenemos problemas para pagar a proveedores pero las nóminas están garantizadas’

La Facultad de Odontología y Farmacia, en el aire

Pág. 16: La Plataforma contra los recortes sigue su encierro en la UGR

Pág. 18 – Deportes: Amistoso del ‘Uni’ femenino a una semana del inicio liguero

Descarga por URL: http://sl.ugr.es/02yI

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Granada Hoy

Portada: Francisco González Lodeiro. ‘Las nóminas en la Universidad están totalmente garantizadas’

Pág. 3 – Opinión: Una Universidad en blanco y negro

Pág. 12 y 13: Francisco González Lodeiro. Rector de la Universidad de Granada

‘Tenemos problemas para pagar a proveedores pero las nóminas están garantizadas’

La Facultad de Odontología y Farmacia, en el aire

Pág. 16: La Plataforma contra los recortes sigue su encierro en la UGR

Pág. 18 – Deportes: Amistoso del ‘Uni’ femenino a una semana del inicio liguero

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‘Tenemos problemas para pagar a proveedores pero las nóminas están garantizadas’

El rector encara un curso que se prevé movido con una postura cercana a las protestas pero con la obligación de cumplir los recortes · Asegura que ninguna titulación corre peligro en Granada pero sí el futuro de los grados de Ceuta y Melilla

Mañana, en paralelo a la inauguración oficial del curso académico 2012-2013 en la UGR, está previsto que se celebre un acto de protesta por los recortes que vía decreto ministerial se han aplicado ya en las aulas de la institución académica. Esta doble convocatoria refleja el estado con el que empieza un año académico que se prevé movido. Consciente, el rector de la Universidad de Granada, Francisco González Lodeiro, confiesa que también disconforme con los recortes pero se muestra optimista y espera que todo transcurra dentro de los cauces normales.

-¿Cuáles cree que son las principales novedades para este año?

-El curso se presenta con normalidad desde el punto de vista del funcionamiento de la UGR. Titulación nueva no hay ninguna pero han desaparecido las diplomaturas como Arquitectura Técnica, Enfermería, Fisioterapia o las de Magisterio. En este sentido este año estamos más tranquilos en la medida en que sólo han quedado las licenciaturas. También seguiremos con nuestro plan de prácticas, nuestro programa de innovación… Pero claro, hay cosas que nos preocupan. Hemos sufrido unos recortes importantes en 2012 y estamos a la espera de qué pasará en 2013, porque tendremos que continuar con la política de optimizar los fondos.

-A pesar de la asfixia económica que viven las universidades andaluzas, por la que la semana pasada pidieron un nuevo plan de tesorería estable, son de las que menos ha subido las tasas. ¿Se plantean aprovechar un incremento mayor en próximos cursos como vía de financiación?

-Esta medida ha sido un acuerdo del Consejo Andaluz de Universidades (CAU). En este sentido, el sistema andaluz está funcionando conjuntamente. Por supuesto, este fue un tema que se debatió y, además, se debatió mucho. Existía la opción de cubrir este déficit aumentando los precios o mantenerlos al mínimo y producir el ahorro de los 130 millones de euros por otras partidas o vías menos dañosas para los estudiantes. Cada comunidad autónoma ha tomado su decisión, pero me parece que la andaluza es la más justa. Sobre todo, hay que tener en cuenta que esto se anuncia en el mes de junio, cuando los estudiantes ya habían hecho unas previsiones. Otra cosa es que la medida se tenga que replantear en el futuro, pero me parece que dada la situación es mejor que sea el mérito el que elimine a las personas del sistema, y no las razones económicas. También nos pareció correcto mantener los precios de las titulaciones, con independencia del grado de experimentalidad, para que de este modo no fuese un elemento de discriminación el precio público a la hora de optar por una alternativa u otra.

-Finalmente, tras barajar otras fechas, el día 5 de octubre se ha fijado se celebrará el pleno extraordinario en respuesta a las peticiones de estudiantes y profesores. Una de los puntos es la regulación del paro académico, que precisamente se plantea ahora como una posible protesta. ¿Cómo se regulará?

-Efectivamente hay que regularlo porque está recogido en los estatutos de los estudiantes. Mi propuesta es crear una comisión de reglamento que trabaje con los estudiantes y empiece a valorar cómo se va a consensuar. En Andalucía ya está regulado en Sevilla y en la Pablo Olavide. El acuerdo de la primera es que, si un grupo decide parar, se para toda la actividad académica de la Universidad. La Pablo Olavide tiene un sistema menos extremo.

-Y respecto a los otros puntos: cambiar la participación en los órganos de gobierno, defender la autonomía universitaria y defender a los alumnos frente a la actuación policial.

-Por su puesto que efendemos la autonomía universitaria y a los estudiantes, siempre y cuando los hechos sucedan en el ámbito universitario y su actuación se atenga a la legalidad. Con respecto al punto de la participación, hay que reformar los artículos de los estatutos. Yo estoy dispuesto a que se discuta y se abra el debate. Pero, claro, esto lo tiene que pedir un tercio del claustro o proponerlo Consejo de Gobierno.

-Y con respecto a la petición de la Plataforma contra los Recortes de la UGR que reclaman un manifiesto de rechazo a las políticas del Gobierno. ¿Cuál será su postura?

-Ya hay un documento inicial y no sé si se aprobará o se conmensuran otro u otros. Mi postura personal ya la he manifestado: como el resto de los rectores españoles no estoy de acuerdo con muchas medidas y no creo que éstas vayan a producir grandes beneficios para las universidades. Pero, sobre todo, no estoy de acuerdo en la forma en la que se han decidido: sin llegar a acuerdo con las universidades y sin haber consultado antes a los rectores para establecer procedimientos, métodos… Aunque la crisis hace que las personas hagan grandes sacrificios, estas medidas se debían haber tomado con la participación de todos. Temas como la dedicación del profesorado se debería haber tratado en la mesa de negociación que se creó en Madrid hace un par de años y no se reúne desde hace ya más de uno.

-Más o menos de acuerdo, pero había que aplicarlas…

-Había que aplicarlas pero de la manera más beneficiosa para el sistema universitario. En este sentido, mi respuesta en el claustro será defender esta aplicación. -En lo que sí se ha enfrentado al Gobierno es en el tema de las plazas de profesorado que se sacaron a concurso en mayo. ¿Se ha pronunciado Hacienda en septiembre como se anunció?

-Aún no. Todas las universidades que habíamos convocado plazas de titularidad tuvimos un requerimiento de la Dirección General de Hacienda diciendo que no se cumplían los requisitos de la ley y nos instaba a anular la convocatoria. Cuando nos llegó el documento ya se habían realizado gran parte de los concursos y además consideramos que la interpretación que hacía el Ministerio era incorrecta. Contestamos el requerimiento el 10 de septiembre y no hemos recibido ninguna noticia. Si el Ministerio considera que no cumplimos los decretos o requisitos de la ley, entraríamos en un contencioso administrativo.

-Entonces, están dispuestos a llegar a los tribunales.

-Bueno, nosotros no lo vamos a poner, en cualquier caso lo pondrá el Ministerio. Pero sí, estamos dispuestos a defender esa convocatoria donde sea porque creemos que tenemos razón y que podíamos convocar esas plazas.

-Tuvo problemas de salud el pado mes de enero. ¿Cómo afronta un curso que se plantea tan movido?

-Estoy muy bien. No me sube la tensión por estas cosas. Me subía porque fumaba, no porque me ponga nervioso las preocupaciones. Al poco de ser nombrado rector ya se produjeron algunos encierros. Además he sido estudiante y estas movidas también las he hecho yo. Apoyo muchas de las protestas, otra cosa es la forma de hacerlas. Las estrategias me parecen razonables siempre y cuando permanezcan en el ámbito de la normalidad y sin actos de violencia. Pero claro, la postura de un rector no puedo ser la de un profesor en tanto que representa a la institución y tiene que tomar otras decisiones, jugar otro papel.

-¿Se plantea cambios en su equipo de Gobierno?

-No, por ahora no. Está funcionando muy bien.

-Hay cierta preocupación entre el profesorado, ¿puede tener problemas para hacer frente al pago de nóminas?

-No, está garantizado. Las nóminas están justificadas y recibimos las partidas correspondientes. Eso jamás se ha puesto en cuestión esta materia. Sí tenemos problemas de pago a proveedores.

-El rescate que ha pedido ahora la Junta de Andalucía, ¿cree que ayudará al pago a proveedores?

-Espero que parte de ese dinero vaya a las deudas que tenemos las universidades. No es que nosotros hayamos entrado en esta situación por una mala gestión económica; es que hemos ejecutado los presupuestos aprobados por la Junta de Andalucía y ésta ha tenido problemas de liquidez.

-Así, ¿la investigación se puede mantener como hasta ahora?

-Una de las partidas más importantes que nos adeuda la Junta es en este sentido. En relación a los fondos destinados por el Ministerio, sí que ha habido una disminución porque ha habido una caída presupuestaria. Habrá que buscar fondos por otros sitios. Haremos los esfuerzos necesarios porque tenemos unas buenas infraestructuras investigadoras y ojalá que podamos seguir manteniendo el ritmo que hemos tenido hasta ahora.

-¿Es viable el Plan Bolonia en esta situación?

-Es viable siempre porque es, más que nada, un plan de reconocimiento y homologación y metodología que puede cambiar. Todavía mantenemos la ratio profesor/alumno: un profesor por 17 estudiantes. Aunque hay clases con 60 alumnos y otras con tres, porque está en función del volumen de la demanda de cada carrera. Pero sí, Granada está en la media de dedicación de profesorado del resto de Europa.

-Pero entonces, ¿las carreras minoritarias también se pueden mantener?

-Hay cierta confusión en eso. Las más minoritarias como las filologías de Hebreo o Chino no aparecen como grados diferentes sino como un grado de lenguas y literaturas modernas. El problema está en Ceuta y Melilla porque hay titulaciones con un número de alumnos muy escaso y estamos en conversaciones con el Ministerio para llegar a alguna solución.

-¿Se podrían solventar estos problemas aumentando las sinergías entre universidades?

-En el tema de grados sólo tenemos acuerdos con algunas universidades europeas, pero sí en másteres, que es en el terreno en el que tenemos enseñanzas conjuntas con otros centros andaluces.

-Y la iniciativa del Campus de Excelencia, ¿sigue siendo factible?

-El Ministerio anunció que no había dinero para los Campus de Excelencia. El programa no quedaba cerrado pero sí sin presupuesto. Lo único que habrá por ahora en este sentido es una evaluación de las actividades realizadas en los últimos dos años.

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‘Tenemos problemas para pagar a proveedores pero las nóminas están garantizadas’

El rector encara un curso que se prevé movido con una postura cercana a las protestas pero con la obligación de cumplir los recortes · Asegura que ninguna titulación corre peligro en Granada pero sí el futuro de los grados de Ceuta y Melilla

Mañana, en paralelo a la inauguración oficial del curso académico 2012-2013 en la UGR, está previsto que se celebre un acto de protesta por los recortes que vía decreto ministerial se han aplicado ya en las aulas de la institución académica. Esta doble convocatoria refleja el estado con el que empieza un año académico que se prevé movido. Consciente, el rector de la Universidad de Granada, Francisco González Lodeiro, confiesa que también disconforme con los recortes pero se muestra optimista y espera que todo transcurra dentro de los cauces normales.

-¿Cuáles cree que son las principales novedades para este año?

-El curso se presenta con normalidad desde el punto de vista del funcionamiento de la UGR. Titulación nueva no hay ninguna pero han desaparecido las diplomaturas como Arquitectura Técnica, Enfermería, Fisioterapia o las de Magisterio. En este sentido este año estamos más tranquilos en la medida en que sólo han quedado las licenciaturas. También seguiremos con nuestro plan de prácticas, nuestro programa de innovación… Pero claro, hay cosas que nos preocupan. Hemos sufrido unos recortes importantes en 2012 y estamos a la espera de qué pasará en 2013, porque tendremos que continuar con la política de optimizar los fondos.

-A pesar de la asfixia económica que viven las universidades andaluzas, por la que la semana pasada pidieron un nuevo plan de tesorería estable, son de las que menos ha subido las tasas. ¿Se plantean aprovechar un incremento mayor en próximos cursos como vía de financiación?

-Esta medida ha sido un acuerdo del Consejo Andaluz de Universidades (CAU). En este sentido, el sistema andaluz está funcionando conjuntamente. Por supuesto, este fue un tema que se debatió y, además, se debatió mucho. Existía la opción de cubrir este déficit aumentando los precios o mantenerlos al mínimo y producir el ahorro de los 130 millones de euros por otras partidas o vías menos dañosas para los estudiantes. Cada comunidad autónoma ha tomado su decisión, pero me parece que la andaluza es la más justa. Sobre todo, hay que tener en cuenta que esto se anuncia en el mes de junio, cuando los estudiantes ya habían hecho unas previsiones. Otra cosa es que la medida se tenga que replantear en el futuro, pero me parece que dada la situación es mejor que sea el mérito el que elimine a las personas del sistema, y no las razones económicas. También nos pareció correcto mantener los precios de las titulaciones, con independencia del grado de experimentalidad, para que de este modo no fuese un elemento de discriminación el precio público a la hora de optar por una alternativa u otra.

-Finalmente, tras barajar otras fechas, el día 5 de octubre se ha fijado se celebrará el pleno extraordinario en respuesta a las peticiones de estudiantes y profesores. Una de los puntos es la regulación del paro académico, que precisamente se plantea ahora como una posible protesta. ¿Cómo se regulará?

-Efectivamente hay que regularlo porque está recogido en los estatutos de los estudiantes. Mi propuesta es crear una comisión de reglamento que trabaje con los estudiantes y empiece a valorar cómo se va a consensuar. En Andalucía ya está regulado en Sevilla y en la Pablo Olavide. El acuerdo de la primera es que, si un grupo decide parar, se para toda la actividad académica de la Universidad. La Pablo Olavide tiene un sistema menos extremo.

-Y respecto a los otros puntos: cambiar la participación en los órganos de gobierno, defender la autonomía universitaria y defender a los alumnos frente a la actuación policial.

-Por su puesto que efendemos la autonomía universitaria y a los estudiantes, siempre y cuando los hechos sucedan en el ámbito universitario y su actuación se atenga a la legalidad. Con respecto al punto de la participación, hay que reformar los artículos de los estatutos. Yo estoy dispuesto a que se discuta y se abra el debate. Pero, claro, esto lo tiene que pedir un tercio del claustro o proponerlo Consejo de Gobierno.

-Y con respecto a la petición de la Plataforma contra los Recortes de la UGR que reclaman un manifiesto de rechazo a las políticas del Gobierno. ¿Cuál será su postura?

-Ya hay un documento inicial y no sé si se aprobará o se conmensuran otro u otros. Mi postura personal ya la he manifestado: como el resto de los rectores españoles no estoy de acuerdo con muchas medidas y no creo que éstas vayan a producir grandes beneficios para las universidades. Pero, sobre todo, no estoy de acuerdo en la forma en la que se han decidido: sin llegar a acuerdo con las universidades y sin haber consultado antes a los rectores para establecer procedimientos, métodos… Aunque la crisis hace que las personas hagan grandes sacrificios, estas medidas se debían haber tomado con la participación de todos. Temas como la dedicación del profesorado se debería haber tratado en la mesa de negociación que se creó en Madrid hace un par de años y no se reúne desde hace ya más de uno.

-Más o menos de acuerdo, pero había que aplicarlas…

-Había que aplicarlas pero de la manera más beneficiosa para el sistema universitario. En este sentido, mi respuesta en el claustro será defender esta aplicación. -En lo que sí se ha enfrentado al Gobierno es en el tema de las plazas de profesorado que se sacaron a concurso en mayo. ¿Se ha pronunciado Hacienda en septiembre como se anunció?

-Aún no. Todas las universidades que habíamos convocado plazas de titularidad tuvimos un requerimiento de la Dirección General de Hacienda diciendo que no se cumplían los requisitos de la ley y nos instaba a anular la convocatoria. Cuando nos llegó el documento ya se habían realizado gran parte de los concursos y además consideramos que la interpretación que hacía el Ministerio era incorrecta. Contestamos el requerimiento el 10 de septiembre y no hemos recibido ninguna noticia. Si el Ministerio considera que no cumplimos los decretos o requisitos de la ley, entraríamos en un contencioso administrativo.

-Entonces, están dispuestos a llegar a los tribunales.

-Bueno, nosotros no lo vamos a poner, en cualquier caso lo pondrá el Ministerio. Pero sí, estamos dispuestos a defender esa convocatoria donde sea porque creemos que tenemos razón y que podíamos convocar esas plazas.

-Tuvo problemas de salud el pado mes de enero. ¿Cómo afronta un curso que se plantea tan movido?

-Estoy muy bien. No me sube la tensión por estas cosas. Me subía porque fumaba, no porque me ponga nervioso las preocupaciones. Al poco de ser nombrado rector ya se produjeron algunos encierros. Además he sido estudiante y estas movidas también las he hecho yo. Apoyo muchas de las protestas, otra cosa es la forma de hacerlas. Las estrategias me parecen razonables siempre y cuando permanezcan en el ámbito de la normalidad y sin actos de violencia. Pero claro, la postura de un rector no puedo ser la de un profesor en tanto que representa a la institución y tiene que tomar otras decisiones, jugar otro papel.

-¿Se plantea cambios en su equipo de Gobierno?

-No, por ahora no. Está funcionando muy bien.

-Hay cierta preocupación entre el profesorado, ¿puede tener problemas para hacer frente al pago de nóminas?

-No, está garantizado. Las nóminas están justificadas y recibimos las partidas correspondientes. Eso jamás se ha puesto en cuestión esta materia. Sí tenemos problemas de pago a proveedores.

-El rescate que ha pedido ahora la Junta de Andalucía, ¿cree que ayudará al pago a proveedores?

-Espero que parte de ese dinero vaya a las deudas que tenemos las universidades. No es que nosotros hayamos entrado en esta situación por una mala gestión económica; es que hemos ejecutado los presupuestos aprobados por la Junta de Andalucía y ésta ha tenido problemas de liquidez.

-Así, ¿la investigación se puede mantener como hasta ahora?

-Una de las partidas más importantes que nos adeuda la Junta es en este sentido. En relación a los fondos destinados por el Ministerio, sí que ha habido una disminución porque ha habido una caída presupuestaria. Habrá que buscar fondos por otros sitios. Haremos los esfuerzos necesarios porque tenemos unas buenas infraestructuras investigadoras y ojalá que podamos seguir manteniendo el ritmo que hemos tenido hasta ahora.

-¿Es viable el Plan Bolonia en esta situación?

-Es viable siempre porque es, más que nada, un plan de reconocimiento y homologación y metodología que puede cambiar. Todavía mantenemos la ratio profesor/alumno: un profesor por 17 estudiantes. Aunque hay clases con 60 alumnos y otras con tres, porque está en función del volumen de la demanda de cada carrera. Pero sí, Granada está en la media de dedicación de profesorado del resto de Europa.

-Pero entonces, ¿las carreras minoritarias también se pueden mantener?

-Hay cierta confusión en eso. Las más minoritarias como las filologías de Hebreo o Chino no aparecen como grados diferentes sino como un grado de lenguas y literaturas modernas. El problema está en Ceuta y Melilla porque hay titulaciones con un número de alumnos muy escaso y estamos en conversaciones con el Ministerio para llegar a alguna solución.

-¿Se podrían solventar estos problemas aumentando las sinergías entre universidades?

-En el tema de grados sólo tenemos acuerdos con algunas universidades europeas, pero sí en másteres, que es en el terreno en el que tenemos enseñanzas conjuntas con otros centros andaluces.

-Y la iniciativa del Campus de Excelencia, ¿sigue siendo factible?

-El Ministerio anunció que no había dinero para los Campus de Excelencia. El programa no quedaba cerrado pero sí sin presupuesto. Lo único que habrá por ahora en este sentido es una evaluación de las actividades realizadas en los últimos dos años.

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‘Tenemos problemas para pagar a proveedores pero las nóminas están garantizadas’

El rector encara un curso que se prevé movido con una postura cercana a las protestas pero con la obligación de cumplir los recortes · Asegura que ninguna titulación corre peligro en Granada pero sí el futuro de los grados de Ceuta y Melilla

Mañana, en paralelo a la inauguración oficial del curso académico 2012-2013 en la UGR, está previsto que se celebre un acto de protesta por los recortes que vía decreto ministerial se han aplicado ya en las aulas de la institución académica. Esta doble convocatoria refleja el estado con el que empieza un año académico que se prevé movido. Consciente, el rector de la Universidad de Granada, Francisco González Lodeiro, confiesa que también disconforme con los recortes pero se muestra optimista y espera que todo transcurra dentro de los cauces normales.

-¿Cuáles cree que son las principales novedades para este año?

-El curso se presenta con normalidad desde el punto de vista del funcionamiento de la UGR. Titulación nueva no hay ninguna pero han desaparecido las diplomaturas como Arquitectura Técnica, Enfermería, Fisioterapia o las de Magisterio. En este sentido este año estamos más tranquilos en la medida en que sólo han quedado las licenciaturas. También seguiremos con nuestro plan de prácticas, nuestro programa de innovación… Pero claro, hay cosas que nos preocupan. Hemos sufrido unos recortes importantes en 2012 y estamos a la espera de qué pasará en 2013, porque tendremos que continuar con la política de optimizar los fondos.

-A pesar de la asfixia económica que viven las universidades andaluzas, por la que la semana pasada pidieron un nuevo plan de tesorería estable, son de las que menos ha subido las tasas. ¿Se plantean aprovechar un incremento mayor en próximos cursos como vía de financiación?

-Esta medida ha sido un acuerdo del Consejo Andaluz de Universidades (CAU). En este sentido, el sistema andaluz está funcionando conjuntamente. Por supuesto, este fue un tema que se debatió y, además, se debatió mucho. Existía la opción de cubrir este déficit aumentando los precios o mantenerlos al mínimo y producir el ahorro de los 130 millones de euros por otras partidas o vías menos dañosas para los estudiantes. Cada comunidad autónoma ha tomado su decisión, pero me parece que la andaluza es la más justa. Sobre todo, hay que tener en cuenta que esto se anuncia en el mes de junio, cuando los estudiantes ya habían hecho unas previsiones. Otra cosa es que la medida se tenga que replantear en el futuro, pero me parece que dada la situación es mejor que sea el mérito el que elimine a las personas del sistema, y no las razones económicas. También nos pareció correcto mantener los precios de las titulaciones, con independencia del grado de experimentalidad, para que de este modo no fuese un elemento de discriminación el precio público a la hora de optar por una alternativa u otra.

-Finalmente, tras barajar otras fechas, el día 5 de octubre se ha fijado se celebrará el pleno extraordinario en respuesta a las peticiones de estudiantes y profesores. Una de los puntos es la regulación del paro académico, que precisamente se plantea ahora como una posible protesta. ¿Cómo se regulará?

-Efectivamente hay que regularlo porque está recogido en los estatutos de los estudiantes. Mi propuesta es crear una comisión de reglamento que trabaje con los estudiantes y empiece a valorar cómo se va a consensuar. En Andalucía ya está regulado en Sevilla y en la Pablo Olavide. El acuerdo de la primera es que, si un grupo decide parar, se para toda la actividad académica de la Universidad. La Pablo Olavide tiene un sistema menos extremo.

-Y respecto a los otros puntos: cambiar la participación en los órganos de gobierno, defender la autonomía universitaria y defender a los alumnos frente a la actuación policial.

-Por su puesto que efendemos la autonomía universitaria y a los estudiantes, siempre y cuando los hechos sucedan en el ámbito universitario y su actuación se atenga a la legalidad. Con respecto al punto de la participación, hay que reformar los artículos de los estatutos. Yo estoy dispuesto a que se discuta y se abra el debate. Pero, claro, esto lo tiene que pedir un tercio del claustro o proponerlo Consejo de Gobierno.

-Y con respecto a la petición de la Plataforma contra los Recortes de la UGR que reclaman un manifiesto de rechazo a las políticas del Gobierno. ¿Cuál será su postura?

-Ya hay un documento inicial y no sé si se aprobará o se conmensuran otro u otros. Mi postura personal ya la he manifestado: como el resto de los rectores españoles no estoy de acuerdo con muchas medidas y no creo que éstas vayan a producir grandes beneficios para las universidades. Pero, sobre todo, no estoy de acuerdo en la forma en la que se han decidido: sin llegar a acuerdo con las universidades y sin haber consultado antes a los rectores para establecer procedimientos, métodos… Aunque la crisis hace que las personas hagan grandes sacrificios, estas medidas se debían haber tomado con la participación de todos. Temas como la dedicación del profesorado se debería haber tratado en la mesa de negociación que se creó en Madrid hace un par de años y no se reúne desde hace ya más de uno.

-Más o menos de acuerdo, pero había que aplicarlas…

-Había que aplicarlas pero de la manera más beneficiosa para el sistema universitario. En este sentido, mi respuesta en el claustro será defender esta aplicación. -En lo que sí se ha enfrentado al Gobierno es en el tema de las plazas de profesorado que se sacaron a concurso en mayo. ¿Se ha pronunciado Hacienda en septiembre como se anunció?

-Aún no. Todas las universidades que habíamos convocado plazas de titularidad tuvimos un requerimiento de la Dirección General de Hacienda diciendo que no se cumplían los requisitos de la ley y nos instaba a anular la convocatoria. Cuando nos llegó el documento ya se habían realizado gran parte de los concursos y además consideramos que la interpretación que hacía el Ministerio era incorrecta. Contestamos el requerimiento el 10 de septiembre y no hemos recibido ninguna noticia. Si el Ministerio considera que no cumplimos los decretos o requisitos de la ley, entraríamos en un contencioso administrativo.

-Entonces, están dispuestos a llegar a los tribunales.

-Bueno, nosotros no lo vamos a poner, en cualquier caso lo pondrá el Ministerio. Pero sí, estamos dispuestos a defender esa convocatoria donde sea porque creemos que tenemos razón y que podíamos convocar esas plazas.

-Tuvo problemas de salud el pado mes de enero. ¿Cómo afronta un curso que se plantea tan movido?

-Estoy muy bien. No me sube la tensión por estas cosas. Me subía porque fumaba, no porque me ponga nervioso las preocupaciones. Al poco de ser nombrado rector ya se produjeron algunos encierros. Además he sido estudiante y estas movidas también las he hecho yo. Apoyo muchas de las protestas, otra cosa es la forma de hacerlas. Las estrategias me parecen razonables siempre y cuando permanezcan en el ámbito de la normalidad y sin actos de violencia. Pero claro, la postura de un rector no puedo ser la de un profesor en tanto que representa a la institución y tiene que tomar otras decisiones, jugar otro papel.

-¿Se plantea cambios en su equipo de Gobierno?

-No, por ahora no. Está funcionando muy bien.

-Hay cierta preocupación entre el profesorado, ¿puede tener problemas para hacer frente al pago de nóminas?

-No, está garantizado. Las nóminas están justificadas y recibimos las partidas correspondientes. Eso jamás se ha puesto en cuestión esta materia. Sí tenemos problemas de pago a proveedores.

-El rescate que ha pedido ahora la Junta de Andalucía, ¿cree que ayudará al pago a proveedores?

-Espero que parte de ese dinero vaya a las deudas que tenemos las universidades. No es que nosotros hayamos entrado en esta situación por una mala gestión económica; es que hemos ejecutado los presupuestos aprobados por la Junta de Andalucía y ésta ha tenido problemas de liquidez.

-Así, ¿la investigación se puede mantener como hasta ahora?

-Una de las partidas más importantes que nos adeuda la Junta es en este sentido. En relación a los fondos destinados por el Ministerio, sí que ha habido una disminución porque ha habido una caída presupuestaria. Habrá que buscar fondos por otros sitios. Haremos los esfuerzos necesarios porque tenemos unas buenas infraestructuras investigadoras y ojalá que podamos seguir manteniendo el ritmo que hemos tenido hasta ahora.

-¿Es viable el Plan Bolonia en esta situación?

-Es viable siempre porque es, más que nada, un plan de reconocimiento y homologación y metodología que puede cambiar. Todavía mantenemos la ratio profesor/alumno: un profesor por 17 estudiantes. Aunque hay clases con 60 alumnos y otras con tres, porque está en función del volumen de la demanda de cada carrera. Pero sí, Granada está en la media de dedicación de profesorado del resto de Europa.

-Pero entonces, ¿las carreras minoritarias también se pueden mantener?

-Hay cierta confusión en eso. Las más minoritarias como las filologías de Hebreo o Chino no aparecen como grados diferentes sino como un grado de lenguas y literaturas modernas. El problema está en Ceuta y Melilla porque hay titulaciones con un número de alumnos muy escaso y estamos en conversaciones con el Ministerio para llegar a alguna solución.

-¿Se podrían solventar estos problemas aumentando las sinergías entre universidades?

-En el tema de grados sólo tenemos acuerdos con algunas universidades europeas, pero sí en másteres, que es en el terreno en el que tenemos enseñanzas conjuntas con otros centros andaluces.

-Y la iniciativa del Campus de Excelencia, ¿sigue siendo factible?

-El Ministerio anunció que no había dinero para los Campus de Excelencia. El programa no quedaba cerrado pero sí sin presupuesto. Lo único que habrá por ahora en este sentido es una evaluación de las actividades realizadas en los últimos dos años.

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Granada: Encierro en el Hospital Real y plan para boicotear la apertura del curso

La Plataforma contra los recortes en la Universidad de Granada acordó en asamblea secundar el encierro en el Rectorado que se prolongará hasta el 1 de octubre, cuando se celebran los actos de apertura del curso universitario.
El objetivo de este encierro es tanto mostrar la disconformidad de profesores, alumnos y el personal de administración y servicios con el decreto que suponen «el desmantelamiento del sistema público de Educación Superior» y también que no se celebre el acto del próximo lunes de inauguración oficial del curso académico 2012-2013.

Representantes de los tres sectores que integran la plataforma permanecerán concentrados en el Crucero del Hospital Real, donde el viernes se celebró la asamblea a las diez de la mañana.

La iniciativa, propuesta por los seis sindicatos que integran el Comité de Empresa y la Junta de Personal de los empleados de administración y servicios, ha contado con la ratificación de profesorado y estudiantes, según informó ayer Manuel Hidalgo, secretario del CTA.

La asamblea también aprobó realizar otras marchas y otras medidas de presión, como una concentración a las 9:30 en la puerta de la Facultad de Derecho, de donde tiene previsto partir la procesión cívico-académica hasta el Rectorado para celebrar a las 11:00 el acto de apertura. Hidalgo explica que está previsto que las personas concentradas acompañen a la comitiva y que finalmente esa celebración oficial no se celebre.

El Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) solicitó el jueves por escrito al rector de la Universidad de Granada, Francisco González Lodeiro, que suspenda esos actos ante el «creciente malestar» de la comunidad universitaria.

El sindicato explica en una nota que debido a las recientes medidas gubernamentales, y teniendo en cuenta la previsible conflictividad y posibles molestias ocasionadas por los actos de protesta previstos para el día 1 de octubre en la UGR, «instamos al rector a que suspenda todas las actividades institucionales previstas para ese día». En su lugar, piden que se celebre una asamblea abierta con todos los sectores de la Universidad de Granada.

En la Asamblea también se ratificó el manifiesto contra los recortes que puede leerse en la web xurl.es/manifiestougr. Ese será el texto que la plataforma presente al rector en el próximo claustro extraordinario del día 5 de octubre.

Además, las más de 350 personas que se reunieron en el rectorado también harán un próximo encierro el día 10 de octubre en la Facultad de Filosofía y Letras, un día antes de la convocatoria oficial de huelga de Educación.

La Asamblea, que volverá a reunirse el próximo día 8 a las 19:00 horas en el complejo Triunfo, ha valorado como «altamente positivo» el balance de esta semana de actos informativos y de protestas, según fuentes de la portavocía de estudiantes. Allí se valorará también la posibilidad de realizar finalmente el paro académico que se barajó la semana pasada.

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Granada: Encierro en el Hospital Real y plan para boicotear la apertura del curso

La Plataforma contra los recortes en la Universidad de Granada acordó en asamblea secundar el encierro en el Rectorado que se prolongará hasta el 1 de octubre, cuando se celebran los actos de apertura del curso universitario.
El objetivo de este encierro es tanto mostrar la disconformidad de profesores, alumnos y el personal de administración y servicios con el decreto que suponen «el desmantelamiento del sistema público de Educación Superior» y también que no se celebre el acto del próximo lunes de inauguración oficial del curso académico 2012-2013.

Representantes de los tres sectores que integran la plataforma permanecerán concentrados en el Crucero del Hospital Real, donde el viernes se celebró la asamblea a las diez de la mañana.

La iniciativa, propuesta por los seis sindicatos que integran el Comité de Empresa y la Junta de Personal de los empleados de administración y servicios, ha contado con la ratificación de profesorado y estudiantes, según informó ayer Manuel Hidalgo, secretario del CTA.

La asamblea también aprobó realizar otras marchas y otras medidas de presión, como una concentración a las 9:30 en la puerta de la Facultad de Derecho, de donde tiene previsto partir la procesión cívico-académica hasta el Rectorado para celebrar a las 11:00 el acto de apertura. Hidalgo explica que está previsto que las personas concentradas acompañen a la comitiva y que finalmente esa celebración oficial no se celebre.

El Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) solicitó el jueves por escrito al rector de la Universidad de Granada, Francisco González Lodeiro, que suspenda esos actos ante el «creciente malestar» de la comunidad universitaria.

El sindicato explica en una nota que debido a las recientes medidas gubernamentales, y teniendo en cuenta la previsible conflictividad y posibles molestias ocasionadas por los actos de protesta previstos para el día 1 de octubre en la UGR, «instamos al rector a que suspenda todas las actividades institucionales previstas para ese día». En su lugar, piden que se celebre una asamblea abierta con todos los sectores de la Universidad de Granada.

En la Asamblea también se ratificó el manifiesto contra los recortes que puede leerse en la web xurl.es/manifiestougr. Ese será el texto que la plataforma presente al rector en el próximo claustro extraordinario del día 5 de octubre.

Además, las más de 350 personas que se reunieron en el rectorado también harán un próximo encierro el día 10 de octubre en la Facultad de Filosofía y Letras, un día antes de la convocatoria oficial de huelga de Educación.

La Asamblea, que volverá a reunirse el próximo día 8 a las 19:00 horas en el complejo Triunfo, ha valorado como «altamente positivo» el balance de esta semana de actos informativos y de protestas, según fuentes de la portavocía de estudiantes. Allí se valorará también la posibilidad de realizar finalmente el paro académico que se barajó la semana pasada.

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Granada: Encierro en el Hospital Real y plan para boicotear la apertura del curso

La Plataforma contra los recortes en la Universidad de Granada acordó en asamblea secundar el encierro en el Rectorado que se prolongará hasta el 1 de octubre, cuando se celebran los actos de apertura del curso universitario.
El objetivo de este encierro es tanto mostrar la disconformidad de profesores, alumnos y el personal de administración y servicios con el decreto que suponen «el desmantelamiento del sistema público de Educación Superior» y también que no se celebre el acto del próximo lunes de inauguración oficial del curso académico 2012-2013.

Representantes de los tres sectores que integran la plataforma permanecerán concentrados en el Crucero del Hospital Real, donde el viernes se celebró la asamblea a las diez de la mañana.

La iniciativa, propuesta por los seis sindicatos que integran el Comité de Empresa y la Junta de Personal de los empleados de administración y servicios, ha contado con la ratificación de profesorado y estudiantes, según informó ayer Manuel Hidalgo, secretario del CTA.

La asamblea también aprobó realizar otras marchas y otras medidas de presión, como una concentración a las 9:30 en la puerta de la Facultad de Derecho, de donde tiene previsto partir la procesión cívico-académica hasta el Rectorado para celebrar a las 11:00 el acto de apertura. Hidalgo explica que está previsto que las personas concentradas acompañen a la comitiva y que finalmente esa celebración oficial no se celebre.

El Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) solicitó el jueves por escrito al rector de la Universidad de Granada, Francisco González Lodeiro, que suspenda esos actos ante el «creciente malestar» de la comunidad universitaria.

El sindicato explica en una nota que debido a las recientes medidas gubernamentales, y teniendo en cuenta la previsible conflictividad y posibles molestias ocasionadas por los actos de protesta previstos para el día 1 de octubre en la UGR, «instamos al rector a que suspenda todas las actividades institucionales previstas para ese día». En su lugar, piden que se celebre una asamblea abierta con todos los sectores de la Universidad de Granada.

En la Asamblea también se ratificó el manifiesto contra los recortes que puede leerse en la web xurl.es/manifiestougr. Ese será el texto que la plataforma presente al rector en el próximo claustro extraordinario del día 5 de octubre.

Además, las más de 350 personas que se reunieron en el rectorado también harán un próximo encierro el día 10 de octubre en la Facultad de Filosofía y Letras, un día antes de la convocatoria oficial de huelga de Educación.

La Asamblea, que volverá a reunirse el próximo día 8 a las 19:00 horas en el complejo Triunfo, ha valorado como «altamente positivo» el balance de esta semana de actos informativos y de protestas, según fuentes de la portavocía de estudiantes. Allí se valorará también la posibilidad de realizar finalmente el paro académico que se barajó la semana pasada.

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Los profesores de la UGR tendrán que ‘fichar’ para controlar sus horarios

El rector advierte que este trimestre tiene pendiente una reunión con los decanos para fijar un «programa de seguimiento de control de la acción docente» que puede ser diferente en cada centro

El curso académico que se inaugura hoy de forma oficial en la Universidad de Granada tiene pinta de ser bastante movido. Nadie está contento con los recortes, ni el profesorado, ni los estudiantes, ni el personal de administración y servicios (PAS). Estos últimos ya han iniciado paros diarios a las puertas de las facultades contra el aumento del horario de trabajo y los sindicatos que los representan ya se han manifestado en contra de la posibilidad de que les hagan ‘fichar’ por considerarlo un agravio comparativo con el profesorado. Pero si el malestar viene por esa comparación, el argumento puede quedar invalidado porque el rector de la UGR anuncia que el personal de docencia e investigación (PDI) también tendrá sus mecanismos de control del cumplimiento de sus horarios, entre los que no se descarta «un método mecánico».

El rector aclara que las medidas que se están tomando con el PAS son obligadas por el decreto de los Presupuestos Generales del Estado y el de los profesores por los controles de la ANECA.

Respecto a las medidas que ya se han tomado con el PAS, Francisco González Lodeiro precisa que, en función a lo prescrito en ese decreto, «se tomó la medida de que el horario fuese de 37 horas semanales». «Además de que desaparecían los célebres moscosos, habría unas nuevas estructuras laborales. Nosotros hemos mantenido los criterios antiguos hasta el mes de septiembre y ahora se ha iniciado una negociación con los sindicatos para ver esas nuevas estructuras». «Mientras tanto sólo se han tomado unas medidas provisionales: que las dos horas y media de aumento respecto al año anterior supongan que se entre un cuarto de hora antes y se salga a las 15:15 horas».

Pero el rector recalca que a pesar del revuelo que se está levantando, todavía no se ha hecho fichar a nadie. «Ya estamos funcionando con el nuevo horario, pero ni se ha puesto reloj ni nada de esas cosas que se están diciendo. Es cierto que pueden suceder, yo no digo que no, pero ahora mismo sólo estamos negociando». Lodeiro matiza que se busca siempre el consenso y que sólo se están barajando posibilidades. «Los sindicatos y la Gerencia trabajan en llegar a acuerdos satisfactorios para todas las partes. El reloj es un elemento mecánico de control pero puede haber otros».

Y con respecto al PDI, Lodeiro señala que la medida, más o menos, ya se aplica en algunas facultades, «concretamente en Derecho, que tiene un sistema de control de asistencia a clases mediante la firma de los docentes por las mañanas. En Farmacia en algunos cursos los estudiantes firman la asistencia. Si el estudiante firma la asistencia, también hay un control del profesor».

«Estamos avanzando en un programa de seguimeinto más que de control del cumplimiento de la acción docente que teníamos planteado hace ya mucho tiempo. Pero en Geológicas, por ejemplo, que era mi área, hay muchas salidas de campo. Claro, es no es lo mismo que la presencia en un laboratorio. Estamos en ello, no es que los profesores no tengan un control y el PAS sí», puntualiza.

«Tengo pendiente una reunión con los decanos para ver que sistemas podemos poner dentro de la autonomía de cada centro y observar grado de cumpliento del profesorado, porque cada uno tiene su particularidades», comenta Lodeiro, quien señala que además de la experiencia de Derecho, se han hecho «ya muchas cosas en este sentido con la inspección de servicio».

El decano cuenta que este programa es necesario porque » cuando nos evalúen para la acredita de la ANECA nos pueden preguntar por nuestro sistema de control de asistencia a clase». Este puede tener muchas formas: «Una encuesta. La firma de un documento. Un elemento mecánico de entrada en el aula…»

En cuanto al plazo de aplicación de esta medida, Lodeiro no descarta que empiece a entrar en vigor este mismo curso. «En este primer trimestre quiero hablar con los decanos. Los criterios objetivos son asistencia en clase, presencia en el aula y tutorías. Los departamentos revisarán las tutorías ya que se realizan en su recinto. La asistencia depende de los decanos y los directores de centros».

La variedad de mecanismos de seguimiento también puede dar lugar a otros agravios comparativos. Habrá que esperar ahora la valoración de los responsables de las facultades y del profesorado, por si surgen nuevos conflictos.

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Los profesores de la UGR tendrán que ‘fichar’ para controlar sus horarios

El rector advierte que este trimestre tiene pendiente una reunión con los decanos para fijar un «programa de seguimiento de control de la acción docente» que puede ser diferente en cada centro

El curso académico que se inaugura hoy de forma oficial en la Universidad de Granada tiene pinta de ser bastante movido. Nadie está contento con los recortes, ni el profesorado, ni los estudiantes, ni el personal de administración y servicios (PAS). Estos últimos ya han iniciado paros diarios a las puertas de las facultades contra el aumento del horario de trabajo y los sindicatos que los representan ya se han manifestado en contra de la posibilidad de que les hagan ‘fichar’ por considerarlo un agravio comparativo con el profesorado. Pero si el malestar viene por esa comparación, el argumento puede quedar invalidado porque el rector de la UGR anuncia que el personal de docencia e investigación (PDI) también tendrá sus mecanismos de control del cumplimiento de sus horarios, entre los que no se descarta «un método mecánico».

El rector aclara que las medidas que se están tomando con el PAS son obligadas por el decreto de los Presupuestos Generales del Estado y el de los profesores por los controles de la ANECA.

Respecto a las medidas que ya se han tomado con el PAS, Francisco González Lodeiro precisa que, en función a lo prescrito en ese decreto, «se tomó la medida de que el horario fuese de 37 horas semanales». «Además de que desaparecían los célebres moscosos, habría unas nuevas estructuras laborales. Nosotros hemos mantenido los criterios antiguos hasta el mes de septiembre y ahora se ha iniciado una negociación con los sindicatos para ver esas nuevas estructuras». «Mientras tanto sólo se han tomado unas medidas provisionales: que las dos horas y media de aumento respecto al año anterior supongan que se entre un cuarto de hora antes y se salga a las 15:15 horas».

Pero el rector recalca que a pesar del revuelo que se está levantando, todavía no se ha hecho fichar a nadie. «Ya estamos funcionando con el nuevo horario, pero ni se ha puesto reloj ni nada de esas cosas que se están diciendo. Es cierto que pueden suceder, yo no digo que no, pero ahora mismo sólo estamos negociando». Lodeiro matiza que se busca siempre el consenso y que sólo se están barajando posibilidades. «Los sindicatos y la Gerencia trabajan en llegar a acuerdos satisfactorios para todas las partes. El reloj es un elemento mecánico de control pero puede haber otros».

Y con respecto al PDI, Lodeiro señala que la medida, más o menos, ya se aplica en algunas facultades, «concretamente en Derecho, que tiene un sistema de control de asistencia a clases mediante la firma de los docentes por las mañanas. En Farmacia en algunos cursos los estudiantes firman la asistencia. Si el estudiante firma la asistencia, también hay un control del profesor».

«Estamos avanzando en un programa de seguimeinto más que de control del cumplimiento de la acción docente que teníamos planteado hace ya mucho tiempo. Pero en Geológicas, por ejemplo, que era mi área, hay muchas salidas de campo. Claro, es no es lo mismo que la presencia en un laboratorio. Estamos en ello, no es que los profesores no tengan un control y el PAS sí», puntualiza.

«Tengo pendiente una reunión con los decanos para ver que sistemas podemos poner dentro de la autonomía de cada centro y observar grado de cumpliento del profesorado, porque cada uno tiene su particularidades», comenta Lodeiro, quien señala que además de la experiencia de Derecho, se han hecho «ya muchas cosas en este sentido con la inspección de servicio».

El decano cuenta que este programa es necesario porque » cuando nos evalúen para la acredita de la ANECA nos pueden preguntar por nuestro sistema de control de asistencia a clase». Este puede tener muchas formas: «Una encuesta. La firma de un documento. Un elemento mecánico de entrada en el aula…»

En cuanto al plazo de aplicación de esta medida, Lodeiro no descarta que empiece a entrar en vigor este mismo curso. «En este primer trimestre quiero hablar con los decanos. Los criterios objetivos son asistencia en clase, presencia en el aula y tutorías. Los departamentos revisarán las tutorías ya que se realizan en su recinto. La asistencia depende de los decanos y los directores de centros».

La variedad de mecanismos de seguimiento también puede dar lugar a otros agravios comparativos. Habrá que esperar ahora la valoración de los responsables de las facultades y del profesorado, por si surgen nuevos conflictos.

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La primera universidad de Granada la fundó un castellano

La primera madraza o universidad andaluza estuvo en Málaga; la de Granada la fundó en el siglo XIV Abulqasim Ridwan Benegas, natural de Calzada de Calatrava e hijo de madre catalana

No deberíamos los granadinos de presumir tanto aunque tengamos una de las mejores y más antigua Universidad española; ya existían en la Andalucía musulmana dos universidades anteriores; la de Málaga, levantada en 1336 por el santón Abd Allah al-Sahili y la construida en Granada en 1349 por el ministro de Yusuf I Ridwan Benegas, nacido en Calzada de Calatrava, Ciudad Real, hijo de castellano y de madre catalana.

Cuando Benegas era un niño fue hecho prisionero por los nazaríes en uno de los muchos enfrentamientos con los cristianos; traído a Granada, ingresó como siervo y fue luego instruido en la religión musulmana. Y no debió ser muy torpe el castellano porque, según mi inolvidable profesor el padre Cabanelas, llegó a ser uno de los más ilustres visires contando con la confianza de los más renombrados reyes de la Alhambra: Muhammad IV, Yusuf I y Muhammad V.

La Madraza granadina fue una magnífica construcción, dotada de biblioteca y hasta de residencia de estudiantes. A ella acudieron enseguida profesores de prestigio y alumnos aventajados; es el caso del malagueño Muhammad al-Malaqí, experto en jurisprudencia islámica y en derecho musulmán, conocedor de la filología árabe, que luego acabó de profesor en Málaga.

Aquí enseñó el propio maestro de Ibn-Aljatib, Abu Zakaryya al-Tuyibí, natural de Archidona; un auténtico sabio como aquellos del Renacimiento que sabían de todo; medicina, astronomía, geometría y cálculo. Murió en 1352 y fue enterrado en el cementerio de la Puerta de Elvira, junto a su esposa. Tal vez descanse todavía por ahí.

Aunque quizás el más famoso sea otro de los maestros de Ibn al-Jatib, el gramático y profundo conocedor de la legua árabe Muhammad al-Ilbiri que tanto influiría en sus alumnos, los cuales acudían a la madraza por el simple placer de aprender sin esperar compensación profesional ni económica alguna.

Dicen que al tal Benegas, fundador de la madraza Yusufiyya granadina, se deben también importantes obras públicas; la conducción del agua al barrio del Mauror, la muralla del Albaicín, llamada popularmente Cerca de Don Gonzalo, y buena parte de las decenas de torres atalayas que vigilaban la frontera granadina.

Gran favor le hizo a Granada el ministro Benegas pues no existía en la ciudad centro de estudios superiores y consiguió instalar esta llamada Casa del Saber nada menos que junto a la Mezquita Mayor o Mezquita Aljama, luego Iglesia del Sagrario, y al lado del Zacatín; es decir, en la zona más céntrica y concurrida de la ciudad.

La Madraza llegó a ser en el siglo XV el foco cultural más importante del occidente musulmán; centro de atracción de los intelectuales norteafricanos y andalusíes y sede de los más afamados alfaquíes magrebíes de la época; así lo manifiesta Seco de Lucena.

Los visitantes de la época deberían quedarse asombrados ante su bella portada de placas de mármol blanco con inscripciones coránicas de caracteres cúficos y probablemente policromados. En una de estas inscripciones se podía leer esto: «Hemos abierto esta puerta para introducir a los creyentes en el Paraíso por el que corren los ríos perpetuos de la sabiduría…»

Era un arco de herradura apuntado muy parecido al que hay en el interior de la Puerta de la Justicia o al del Corral de Carbón.

Ya con los Reyes Católicos y en 1500, el edificio de la Madraza pasó a ser ocupado por el Cabildo o Ayuntamiento de la ciudad y así se mantuvo hasta que en el siglo XIX se trasladó al antiguo convento de los Carmelitas Descalzos desamortizado en 1836, en la actual Plaza del Carmen.

Hoy el Palacio de la Madraza granadina, brillantemente reformado, lo recupera la Universidad que Carlos V creara casi dos siglos después, en 1526. Así pues, aquel palacio nació para Universidad y aún lo sigue siendo; salvo que lo compre algún jeque árabe.

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La primera universidad de Granada la fundó un castellano

La primera madraza o universidad andaluza estuvo en Málaga; la de Granada la fundó en el siglo XIV Abulqasim Ridwan Benegas, natural de Calzada de Calatrava e hijo de madre catalana

No deberíamos los granadinos de presumir tanto aunque tengamos una de las mejores y más antigua Universidad española; ya existían en la Andalucía musulmana dos universidades anteriores; la de Málaga, levantada en 1336 por el santón Abd Allah al-Sahili y la construida en Granada en 1349 por el ministro de Yusuf I Ridwan Benegas, nacido en Calzada de Calatrava, Ciudad Real, hijo de castellano y de madre catalana.

Cuando Benegas era un niño fue hecho prisionero por los nazaríes en uno de los muchos enfrentamientos con los cristianos; traído a Granada, ingresó como siervo y fue luego instruido en la religión musulmana. Y no debió ser muy torpe el castellano porque, según mi inolvidable profesor el padre Cabanelas, llegó a ser uno de los más ilustres visires contando con la confianza de los más renombrados reyes de la Alhambra: Muhammad IV, Yusuf I y Muhammad V.

La Madraza granadina fue una magnífica construcción, dotada de biblioteca y hasta de residencia de estudiantes. A ella acudieron enseguida profesores de prestigio y alumnos aventajados; es el caso del malagueño Muhammad al-Malaqí, experto en jurisprudencia islámica y en derecho musulmán, conocedor de la filología árabe, que luego acabó de profesor en Málaga.

Aquí enseñó el propio maestro de Ibn-Aljatib, Abu Zakaryya al-Tuyibí, natural de Archidona; un auténtico sabio como aquellos del Renacimiento que sabían de todo; medicina, astronomía, geometría y cálculo. Murió en 1352 y fue enterrado en el cementerio de la Puerta de Elvira, junto a su esposa. Tal vez descanse todavía por ahí.

Aunque quizás el más famoso sea otro de los maestros de Ibn al-Jatib, el gramático y profundo conocedor de la legua árabe Muhammad al-Ilbiri que tanto influiría en sus alumnos, los cuales acudían a la madraza por el simple placer de aprender sin esperar compensación profesional ni económica alguna.

Dicen que al tal Benegas, fundador de la madraza Yusufiyya granadina, se deben también importantes obras públicas; la conducción del agua al barrio del Mauror, la muralla del Albaicín, llamada popularmente Cerca de Don Gonzalo, y buena parte de las decenas de torres atalayas que vigilaban la frontera granadina.

Gran favor le hizo a Granada el ministro Benegas pues no existía en la ciudad centro de estudios superiores y consiguió instalar esta llamada Casa del Saber nada menos que junto a la Mezquita Mayor o Mezquita Aljama, luego Iglesia del Sagrario, y al lado del Zacatín; es decir, en la zona más céntrica y concurrida de la ciudad.

La Madraza llegó a ser en el siglo XV el foco cultural más importante del occidente musulmán; centro de atracción de los intelectuales norteafricanos y andalusíes y sede de los más afamados alfaquíes magrebíes de la época; así lo manifiesta Seco de Lucena.

Los visitantes de la época deberían quedarse asombrados ante su bella portada de placas de mármol blanco con inscripciones coránicas de caracteres cúficos y probablemente policromados. En una de estas inscripciones se podía leer esto: «Hemos abierto esta puerta para introducir a los creyentes en el Paraíso por el que corren los ríos perpetuos de la sabiduría…»

Era un arco de herradura apuntado muy parecido al que hay en el interior de la Puerta de la Justicia o al del Corral de Carbón.

Ya con los Reyes Católicos y en 1500, el edificio de la Madraza pasó a ser ocupado por el Cabildo o Ayuntamiento de la ciudad y así se mantuvo hasta que en el siglo XIX se trasladó al antiguo convento de los Carmelitas Descalzos desamortizado en 1836, en la actual Plaza del Carmen.

Hoy el Palacio de la Madraza granadina, brillantemente reformado, lo recupera la Universidad que Carlos V creara casi dos siglos después, en 1526. Así pues, aquel palacio nació para Universidad y aún lo sigue siendo; salvo que lo compre algún jeque árabe.

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