Latidos cotidianos en Sala Zaida

La Sala Zaida de Caja Rural de Granada acoge hasta el próximo cinco de febrero la exposición de fotografía «Latidos cotidianos», del profesor de la UGR Francisco José Sánchez Montalbán. La muestra, compuesta por 48 imágenes en blanco y negro tomadas en distintos continentes durante los últimos 25 años, es un reportaje al más puro estilo «life» que reúnen escenas cotidianas de los viajes y experiencias del fotógrafo.

A través de la cámara, Sánchez Montalbán ha captado pequeños trozos del mundo que nos rodea aportando con una visión sencilla infinitos matices de lo cotidiano. Pueden verse escenas realizadas en diversas ciudades de España, México, Alemania, EEUU, Finlandia, Cuba, Italia, Grecia, Libia, etc.

Las fotografías muestran momentos y escenas que, como señala el autor, «certifican que la vida va sucediendo entre acontecimientos extraordinarios que ocurren mientras nosotros nos dedicamos a otros asuntos; la selección de fotografías está realizada a partir de imágenes que a lo largo de los últimos años han ido construyendo un catálogo de trofeos sobre la vida y sus protagonistas, una colección de experiencias desde la mirada clandestina, a veces sorprendentes, otras irónicas, otras críticas».

La mayor parte de las fotografías están hechas en analógico y ninguna está retocada, solamente las correspondientes a los últimos años se han pasado a blanco y negro, sin más retoques. El artista ha elegido el blanco y negro al representar para él la máxima pureza fotográfica, informa la Fundación Caja Rural en un comunicado.

El autor. Francisco José Sánchez Montalbán (Cartagena 1964) es profesor de Fotografía en la Universidad de Granada. En sus publicaciones destacan los reportajes realizados en Jaén: «Las manos de Himilce». La última publicación, «Bajo el instinto de Narciso» recorre un terreno teórico de la fotografía acercándose a ellas desde la estética, el pensamiento artístico y las metodologías educativas. También destacan las expediciones a Monte Athos, Grecia, Libia, México, y otras.

Sánchez Montalbán es también profesor de fotografía de los cursos Manuel de Falla impartidos dentro de las actividades del Festival Internacional de Música y Danza y ha sido coordinador de todas las exposiciones de fotografía de estos cursos celebradas en la Sala Zaida de Fundación Caja Rural.

Organizada por la Fundación Caja Rural y la Universidad de Granada, la exposición «Latidos cotidianos» de Francisco J. Sánchez Montalbán estará abierta de lunes a sábado, de 18:00 a 21:00 horas, en la Sala Zaida de Fundación Caja Rural hasta el cinco de febrero.

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Para marzo han de estar definidos los equipamientos del futuro campus

Para finales de febrero o primeros de marzo deberán estar definidos todos los equipamientos educativos que irán en el nuevo campus universitario, después de la solicitud por parte de la Universidad de Granada para que la Escuela de Enfermería vaya también en el antiguo acuartelamiento del Teniente Ruiz. Además, todos estos nuevos acoplamientos no se reducen únicamente a buscar el acomodo a la Escuela de Enfermería, que como ya publicamos en nuestra edición de ayer irá en el edificio anexo al antiguo acuartelamiento, ocupando la zona que se iba a destinar a una nueva escuela infantil, sino que también incluyen todas las peticiones que realizaron los técnicos de la Universidad de Granada que se desplazaron a nuestra ciudad hace un mes para aceptar el traslado de la UGR al campus.

Confirmación
Esa fecha de finales de febrero o principios de marzo fue comunicada ayer por el presidente Vivas, quien confirmó la noticia ofrecida en su edición de ayer por este periódico, alegando que en un principio la Universidad optaba porque la Escuela, una vez que abandonara su actual ubicación justo al lado del antiguo hospital de Cruz Roja, fuera a las cercanías del nuevo Hospital Universitario. Sin embargo, no ha podido ser así y se replantearon estar también en el nuevo campus.

Como aseguró el presidente, la Ciudad siempre ha estado a disposición de la Universidad de Granada y que, por supuesto, a esta petición concreta no han puesto ningún problema. Refleja que allí estará la Facultad de Educación y Humanidades, la Escuela de Enfermería, la UNED, el Instituto de Idiomas, así como todos los servicios complementarios.

Convenio
Indicó que a partir de la fecha indicada estarán en disposición de poder firmar el convenio con el Ministerio de Educación y la Universidad de Granada, porque las obras del campus estarán finalizadas para junio de 2012, tal y como figura en el proyecto.

Luego, la Ciudad sería la propietaria del actual edificio de la Facultad de Educación y Humanidades, con la intención de cedérselo al departamento ministerial para que lo convierta en un nuevo centro educativo, según las propias necesidades que tengan en ese momento.

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La UGR publica un libro sobre cancioneros peninsulares

La Editorial Universidad de Granada (EUG) ha publicado el libro “Convivio. Cancioneros peninsulares”, obra de los profesores Juan Paredes y V. Beltrán, una recopilación de trabajos relativos fundamentalmente al entorno ibérico, como los trovadores galaico-portugueses y el período galaico-castellano, con un estado de la cuestión e interesantísimas aportaciones relativas a los autores centrales del siglo XV ibérico catalán, portugués y castellano.

No faltan, sin embargo, los grandes, Juan del Encina, Jorge Manrique o Sá de Miranda. Y tampoco falta la dimensión musical, e igualmente se incluye también  un artículo de Marco Grimaldi sobre uno de los puntos más sensibles de la poesía política durante el Medioevo: la conquista de Nápoles por Carlos de Anjou.

El volumen, de más de 260 páginas, cuenta, además de la presentación de V. Beltran y J. Paredes, informa la Universidad de Granada en un comunicado.

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El Ayuntamiento de Alfacar acoge la exposición ‘Ciencia y Sociedad’

El Salón de Actos del Ayuntamiento de Alfacar acoge desde el próximo sábado 22 hasta el 30 de enero, la exposición ‘Ciencia y Sociedad’. Una muestra que pretende acercar a los ciudadanos, de una manera comprensible, los trabajos que desarrollan diferentes Grupos de Investigación de la Facultad de Ciencias y mostrar que los resultados de la investigación científica están en la base de mucha de nuestras actividades cotidianas.

Para ello se ha realizado una exposición itinerante de paneles que, durante una semana, se expondrá en cerca de 50 municipios de la provincia de Granada, desde septiembre de 2010 a mayo de 2011, acompañada de conferencias, presentaciones, videos y talleres participativos.

Con esta actuación, en la que han participado más de 70 profesores y profesoras de la Facultad de Ciencias, la Universidad de Granada pone en marcha una iniciativa pionera en el objetivo de acercar la Ciencia a la Sociedad, sacándola de los laboratorios y Centros de Investigación, para hacerla llegar a los ciudadanos en sus propios municipios. El objetivo final es promover el interés social por la investigación científica y mostrar que ésta es necesaria para conseguir un mejor desarrollo económico y social de los pueblos.

La exposición podrá visitarse de lunes a viernes por las mañanas. Durante la feria artesanal del día 22 y 23 podrá visitarse en horario de mañana y tarde.

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Científicos de Granada demuestran que la leche de cabra puede considerarse un alimento funcional

Un grupo de investigadores de la Universidad de Granada (UGR) ha comprobado que la leche de cabra puede considerarse un alemento funcional, ya que contiene beneficiosas características nutricionales que ayudan a mejorar el estado de salud.

La investigación ha sido desarrollada por el grupo de investigación AGR 206 del Departamento de Fisiología e Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos ‘José Matáix’ de la Universidad de Granada, que coordina la profesora Margarita Sánchez Campos.

El consumo habitual de la leche de cabra en individuos con anemia por deficiencia de hierro mejora su recuperación, ya que potencia la utilización nutritiva de hierro y la eficacia de regeneración de la hemoglobina: es decir, este tipo de leche minimiza las interacciones entre calcio y hierro, según informa en un comunicado la UGR.

Además, este tipo de leche protege la estabilidad del ADN, incluso en situaciones de sobrecarga de hierro, derivadas de tratamientos prolongados con este mineral, para paliar la anemia.

Los científicos de la UGR han comprobado que la leche de cabra contiene muchos nutrientes que la hacen comparable a la leche materna, como ocurre con la caseína. La leche de cabra contiene menos caseína del tipo alfa 1 como sucede en la leche de mujer, que son las responsables de la mayoría de las alergias a la leche de vaca. Por lo tanto, es hipoalergénica. «Por este motivo, en algunos países es utilizada como base para la elaboración de leches maternizadas en sustitución de la leche de vaca», destacan los investigadores de la UGR.

Otro aspecto beneficioso guarda relación con la cantidad y naturaleza de sus oligosacáridos. La leche de cabra presenta más oligosacáridos de composición parecida a los de la leche materna. Estos compuestos llegan al intestino grueso sin digerir y actúan como prebióticos, es decir ayudan al desarrollo de una flora probiótica que compite con la flora bacteriana patógena, eliminándola.

Menos lactosa

Al mismo tiempo, la leche de cabra contiene menor proporción de lactosa que la de vaca, aproximadamente un uno por ciento menos, «pero al tener mayor digestibilidad puede ser tolerada por algunos individuos con intolerancia a este azúcar de la leche».

La diferencia esencial existente entre la composición de la leche de vaca y cabra radica en la naturaleza de su grasa, y no sólo por el pequeño tamaño de los glóbulos, sino más bien debido a la composición que esta grasa muestra en cuanto al perfil de sus ácidos grasos.

Contiene más ácidos grasos esenciales (linoleico y araquidonico) que la leche de vaca. Ambos son de la serie omega 6. Por otro lado, presenta un 30-35 por ciento de ácidos grasos de cadena media (C6-C14) MCT frente a la de vaca que sólo tiene un 15-20 por ciento. Estos ácidos grasos son una fuente rápida de energía y no son almacenados como tejido adiposo. Además, la grasa de la leche de cabra disminuye los niveles de colesterol total y mantiene unos niveles adecuados de triglicéridos y transaminasas (GOT y GPT). Esto hace que sea un alimento de elección para la prevención de enfermedades cardiovasculares.

Los científicos de la UGR apuntan que, respecto a su composición mineral, la leche de cabra es rica en calcio y fósforo, «siendo altamente biodisponibles y favoreciendo su depósito en la matriz orgánica del hueso, lo que da lugar a una mejora en los parámetros de formación ósea». Asimismo presenta mayor cantidad de zinc y selenio, micronutrientes esenciales para la defensa antioxidante y prevención de enfermedades neurodegenerativas.

Por todas estas razones, los científicos consideran que «la leche de cabra puede considerarse un alimento natural funcional, y debe potenciarse su consumo habitual (o el de sus derivados) entre la población en general y, especialmente, entre todas aquellas personas que presenten alergia, intolerancia a la leche de vaca, problemas de malabsorción, colesterol elevado, anemia, osteoporosis o tratamientos prolongados con suplementos de hierro».

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Economía participa en un proyecto europeo que evalúa el impacto social de los avances científicos

La Consejería de Economía, Innovación y Ciencia es una de las siete entidades participantes en el proyecto ‘Sisob’ (‘An Observatorium for Science in Society based in Social Models’), cuyo objetivo es explorar nuevos modelos con los que evaluar el impacto de la ciencia en la sociedad y para el que la Unión Europea (UE) destina un presupuesto de 1,4 millones de euros.

En una nota, el Departamento de Antonio Ávila explica que se trata de un proyecto de colaboración que lidera la Universidad de Málaga y que se enmarca dentro del programa específico ‘Ciencia en Sociedad’, incluido en el VII Programa Marco de Investigación, Desarrollo e Innovación (2007-2013) de la Unión Europea.

Además de la Consejería y la universidad malagueña, participan en esta investigación la Universidad de Duisburg-Essen, en Alemania; la Fundación Frontiersln de Suiza; el Instituto para la Organización de la Investigación (IRO) de forma conjunta con la Academia Húngara de Ciencias (HAS); la Fundación Rosselli, de Francia; y la Red de Indicadores de Ciencia y Tecnología (RICYT). Asimismo, otras dos entidades forman parte de la iniciativa como colaboradoras, como son la Universidad de Ljubljana (Eslovenia) y la propia Universidad de Granada.

Los participantes se han reunido este jueves en la UMA en una sesión de trabajo para perfilar y coordinar algunas cuestiones de trabajo relacionadas con este proyecto, que arranca este mes de enero y que concluirá en diciembre de 2013. Las herramientas que se prevé desarrollar están orientadas a medir el impacto social que puede llegar a tener cualquier investigación científica y, en particular, la forma en la que el conocimiento llega a la sociedad y cómo ésta acaba apropiándose de aquel.

La metodología que se quiere aplicar está basada en la detección de interacciones dentro y entre múltiples comunidades de científicos, periodistas, industriales, gestores de políticas públicas y consumidores, a partir de las cuales se construirán modelos con los que obtener indicadores de tipo social y así poder predecir la repercusión que cualquier avance científico puede llegar a tener socialmente.

La puesta en marcha de esta investigación ha venido propiciada por la preocupación creciente de diversos colectivos y, especialmente, de la Administración pública, en torno al impacto social de la investigación. «El establecimiento de indicadores que midan este impacto desde diferentes perspectivas, de forma horizontal o sectorial, ha sido y es una preocupación constante de los responsables de las políticas públicas científicas y tecnológicas, no sólo a nivel regional, nacional, nacional o comunitario, sino también en ámbitos más restringidos como las universidades y organismos de investigación», añade.

En la evaluación positiva del proyecto ha influido el hecho de que uno de los participantes sea la Administración andaluza, destacando la comisión el hecho de que la presencia de la misma puede ayudar a incrementar el impacto de la propia investigación, para cuyo desarrollo la Unión Europea ha concedido 1,4 millones de euros.

«El VII Programa Marco es, hoy por hoy, un espacio 100% competitivo donde la excelencia constituye el único criterio para el éxito de cualquier propuesta», señala. Con esta iniciativa, el Gobierno andaluz pretende animar al resto de entidades de la comunidad, y en especial a las empresas, a abrirse camino en el ámbito de la investigación europea, buscando fomentar su participación en el programa marco, la principal herramienta de la UE para financiar proyectos de I+D+I.

El programa constituye un escenario en el que universidades, organismos de investigación y empresas pueden lograr que el conocimiento generado revierta en la sociedad, y es un espacio inmejorable para trabajar en colaboración con otras regiones y países europeos, superando entornos y mercados que, hasta hace poco tiempo, se presentaban como inalcanzables.

ANDALUCÍA EN EL VII PM

La participación de Andalucía en el VII Programa Marco de I+D+i de la Unión Europea ha alcanzado, a lo largo de sus cuatro años de vida, un retorno de 71,1 millones de euros, alcanzándose en 2010 los 15,7 millones, y en 2009 la cifra récord de 25 millones de euros.

Hasta el momento, del total de fondos captados del VII Programa Marco por entidades andaluzas, un 31 por ciento corresponde a las universidades (22,1 millones), en torno a un 47 por ciento a empresas (33,1 millones), un 4,7 por ciento a la Administración pública, un 7,5 por ciento a centros y organismos de investigación y un 9,8 por ciento a otras entidades.

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Economía participa en un proyecto europeo que evalúa el impacto social de los avances científicos

La Consejería de Economía, Innovación y Ciencia es una de las siete entidades participantes en el proyecto ‘Sisob’ (‘An Observatorium for Science in Society based in Social Models’), cuyo objetivo es explorar nuevos modelos con los que evaluar el impacto de la ciencia en la sociedad y para el que la Unión Europea (UE) destina un presupuesto de 1,4 millones de euros.

En una nota, el Departamento de Antonio Ávila explica que se trata de un proyecto de colaboración que lidera la Universidad de Málaga y que se enmarca dentro del programa específico ‘Ciencia en Sociedad’, incluido en el VII Programa Marco de Investigación, Desarrollo e Innovación (2007-2013) de la Unión Europea.

Además de la Consejería y la universidad malagueña, participan en esta investigación la Universidad de Duisburg-Essen, en Alemania; la Fundación Frontiersln de Suiza; el Instituto para la Organización de la Investigación (IRO) de forma conjunta con la Academia Húngara de Ciencias (HAS); la Fundación Rosselli, de Francia; y la Red de Indicadores de Ciencia y Tecnología (RICYT). Asimismo, otras dos entidades forman parte de la iniciativa como colaboradoras, como son la Universidad de Ljubljana (Eslovenia) y la propia Universidad de Granada.

Los participantes se han reunido este jueves en la UMA en una sesión de trabajo para perfilar y coordinar algunas cuestiones de trabajo relacionadas con este proyecto, que arranca este mes de enero y que concluirá en diciembre de 2013. Las herramientas que se prevé desarrollar están orientadas a medir el impacto social que puede llegar a tener cualquier investigación científica y, en particular, la forma en la que el conocimiento llega a la sociedad y cómo ésta acaba apropiándose de aquel.

La metodología que se quiere aplicar está basada en la detección de interacciones dentro y entre múltiples comunidades de científicos, periodistas, industriales, gestores de políticas públicas y consumidores, a partir de las cuales se construirán modelos con los que obtener indicadores de tipo social y así poder predecir la repercusión que cualquier avance científico puede llegar a tener socialmente.

La puesta en marcha de esta investigación ha venido propiciada por la preocupación creciente de diversos colectivos y, especialmente, de la Administración pública, en torno al impacto social de la investigación. «El establecimiento de indicadores que midan este impacto desde diferentes perspectivas, de forma horizontal o sectorial, ha sido y es una preocupación constante de los responsables de las políticas públicas científicas y tecnológicas, no sólo a nivel regional, nacional, nacional o comunitario, sino también en ámbitos más restringidos como las universidades y organismos de investigación», añade.

En la evaluación positiva del proyecto ha influido el hecho de que uno de los participantes sea la Administración andaluza, destacando la comisión el hecho de que la presencia de la misma puede ayudar a incrementar el impacto de la propia investigación, para cuyo desarrollo la Unión Europea ha concedido 1,4 millones de euros.

«El VII Programa Marco es, hoy por hoy, un espacio 100% competitivo donde la excelencia constituye el único criterio para el éxito de cualquier propuesta», señala. Con esta iniciativa, el Gobierno andaluz pretende animar al resto de entidades de la comunidad, y en especial a las empresas, a abrirse camino en el ámbito de la investigación europea, buscando fomentar su participación en el programa marco, la principal herramienta de la UE para financiar proyectos de I+D+I.

El programa constituye un escenario en el que universidades, organismos de investigación y empresas pueden lograr que el conocimiento generado revierta en la sociedad, y es un espacio inmejorable para trabajar en colaboración con otras regiones y países europeos, superando entornos y mercados que, hasta hace poco tiempo, se presentaban como inalcanzables.

ANDALUCÍA EN EL VII PM

La participación de Andalucía en el VII Programa Marco de I+D+i de la Unión Europea ha alcanzado, a lo largo de sus cuatro años de vida, un retorno de 71,1 millones de euros, alcanzándose en 2010 los 15,7 millones, y en 2009 la cifra récord de 25 millones de euros.

Hasta el momento, del total de fondos captados del VII Programa Marco por entidades andaluzas, un 31 por ciento corresponde a las universidades (22,1 millones), en torno a un 47 por ciento a empresas (33,1 millones), un 4,7 por ciento a la Administración pública, un 7,5 por ciento a centros y organismos de investigación y un 9,8 por ciento a otras entidades.

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La Consejería de Economía, Innovación y Ciencia es una de las siete entidades participantes en el proyecto ‘Sisob’ (‘An Observatorium for Science in Society based in Social Models’), cuyo objetivo es explorar nuevos modelos con los que evaluar el impacto de la ciencia en la sociedad y para el que la Unión Europea (UE) destina un presupuesto de 1,4 millones de euros.

En una nota, el Departamento de Antonio Ávila explica que se trata de un proyecto de colaboración que lidera la Universidad de Málaga y que se enmarca dentro del programa específico ‘Ciencia en Sociedad’, incluido en el VII Programa Marco de Investigación, Desarrollo e Innovación (2007-2013) de la Unión Europea.

Además de la Consejería y la universidad malagueña, participan en esta investigación la Universidad de Duisburg-Essen, en Alemania; la Fundación Frontiersln de Suiza; el Instituto para la Organización de la Investigación (IRO) de forma conjunta con la Academia Húngara de Ciencias (HAS); la Fundación Rosselli, de Francia; y la Red de Indicadores de Ciencia y Tecnología (RICYT). Asimismo, otras dos entidades forman parte de la iniciativa como colaboradoras, como son la Universidad de Ljubljana (Eslovenia) y la propia Universidad de Granada.

Los participantes se han reunido este jueves en la UMA en una sesión de trabajo para perfilar y coordinar algunas cuestiones de trabajo relacionadas con este proyecto, que arranca este mes de enero y que concluirá en diciembre de 2013. Las herramientas que se prevé desarrollar están orientadas a medir el impacto social que puede llegar a tener cualquier investigación científica y, en particular, la forma en la que el conocimiento llega a la sociedad y cómo ésta acaba apropiándose de aquel.

La metodología que se quiere aplicar está basada en la detección de interacciones dentro y entre múltiples comunidades de científicos, periodistas, industriales, gestores de políticas públicas y consumidores, a partir de las cuales se construirán modelos con los que obtener indicadores de tipo social y así poder predecir la repercusión que cualquier avance científico puede llegar a tener socialmente.

La puesta en marcha de esta investigación ha venido propiciada por la preocupación creciente de diversos colectivos y, especialmente, de la Administración pública, en torno al impacto social de la investigación. «El establecimiento de indicadores que midan este impacto desde diferentes perspectivas, de forma horizontal o sectorial, ha sido y es una preocupación constante de los responsables de las políticas públicas científicas y tecnológicas, no sólo a nivel regional, nacional, nacional o comunitario, sino también en ámbitos más restringidos como las universidades y organismos de investigación», añade.

En la evaluación positiva del proyecto ha influido el hecho de que uno de los participantes sea la Administración andaluza, destacando la comisión el hecho de que la presencia de la misma puede ayudar a incrementar el impacto de la propia investigación, para cuyo desarrollo la Unión Europea ha concedido 1,4 millones de euros.

«El VII Programa Marco es, hoy por hoy, un espacio 100% competitivo donde la excelencia constituye el único criterio para el éxito de cualquier propuesta», señala. Con esta iniciativa, el Gobierno andaluz pretende animar al resto de entidades de la comunidad, y en especial a las empresas, a abrirse camino en el ámbito de la investigación europea, buscando fomentar su participación en el programa marco, la principal herramienta de la UE para financiar proyectos de I+D+I.

El programa constituye un escenario en el que universidades, organismos de investigación y empresas pueden lograr que el conocimiento generado revierta en la sociedad, y es un espacio inmejorable para trabajar en colaboración con otras regiones y países europeos, superando entornos y mercados que, hasta hace poco tiempo, se presentaban como inalcanzables.

ANDALUCÍA EN EL VII PM

La participación de Andalucía en el VII Programa Marco de I+D+i de la Unión Europea ha alcanzado, a lo largo de sus cuatro años de vida, un retorno de 71,1 millones de euros, alcanzándose en 2010 los 15,7 millones, y en 2009 la cifra récord de 25 millones de euros.

Hasta el momento, del total de fondos captados del VII Programa Marco por entidades andaluzas, un 31 por ciento corresponde a las universidades (22,1 millones), en torno a un 47 por ciento a empresas (33,1 millones), un 4,7 por ciento a la Administración pública, un 7,5 por ciento a centros y organismos de investigación y un 9,8 por ciento a otras entidades.

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Economía participa en un proyecto europeo que evalúa el impacto social de los avances científicos

La Consejería de Economía, Innovación y Ciencia es una de las siete entidades participantes en el proyecto ‘Sisob’ (‘An Observatorium for Science in Society based in Social Models’), cuyo objetivo es explorar nuevos modelos con los que evaluar el impacto de la ciencia en la sociedad y para el que la Unión Europea (UE) destina un presupuesto de 1,4 millones de euros.

En una nota, el Departamento de Antonio Ávila explica que se trata de un proyecto de colaboración que lidera la Universidad de Málaga y que se enmarca dentro del programa específico ‘Ciencia en Sociedad’, incluido en el VII Programa Marco de Investigación, Desarrollo e Innovación (2007-2013) de la Unión Europea.

Además de la Consejería y la universidad malagueña, participan en esta investigación la Universidad de Duisburg-Essen, en Alemania; la Fundación Frontiersln de Suiza; el Instituto para la Organización de la Investigación (IRO) de forma conjunta con la Academia Húngara de Ciencias (HAS); la Fundación Rosselli, de Francia; y la Red de Indicadores de Ciencia y Tecnología (RICYT). Asimismo, otras dos entidades forman parte de la iniciativa como colaboradoras, como son la Universidad de Ljubljana (Eslovenia) y la propia Universidad de Granada.

Los participantes se han reunido este jueves en la UMA en una sesión de trabajo para perfilar y coordinar algunas cuestiones de trabajo relacionadas con este proyecto, que arranca este mes de enero y que concluirá en diciembre de 2013. Las herramientas que se prevé desarrollar están orientadas a medir el impacto social que puede llegar a tener cualquier investigación científica y, en particular, la forma en la que el conocimiento llega a la sociedad y cómo ésta acaba apropiándose de aquel.

La metodología que se quiere aplicar está basada en la detección de interacciones dentro y entre múltiples comunidades de científicos, periodistas, industriales, gestores de políticas públicas y consumidores, a partir de las cuales se construirán modelos con los que obtener indicadores de tipo social y así poder predecir la repercusión que cualquier avance científico puede llegar a tener socialmente.

La puesta en marcha de esta investigación ha venido propiciada por la preocupación creciente de diversos colectivos y, especialmente, de la Administración pública, en torno al impacto social de la investigación. «El establecimiento de indicadores que midan este impacto desde diferentes perspectivas, de forma horizontal o sectorial, ha sido y es una preocupación constante de los responsables de las políticas públicas científicas y tecnológicas, no sólo a nivel regional, nacional, nacional o comunitario, sino también en ámbitos más restringidos como las universidades y organismos de investigación», añade.

En la evaluación positiva del proyecto ha influido el hecho de que uno de los participantes sea la Administración andaluza, destacando la comisión el hecho de que la presencia de la misma puede ayudar a incrementar el impacto de la propia investigación, para cuyo desarrollo la Unión Europea ha concedido 1,4 millones de euros.

«El VII Programa Marco es, hoy por hoy, un espacio 100% competitivo donde la excelencia constituye el único criterio para el éxito de cualquier propuesta», señala. Con esta iniciativa, el Gobierno andaluz pretende animar al resto de entidades de la comunidad, y en especial a las empresas, a abrirse camino en el ámbito de la investigación europea, buscando fomentar su participación en el programa marco, la principal herramienta de la UE para financiar proyectos de I+D+I.

El programa constituye un escenario en el que universidades, organismos de investigación y empresas pueden lograr que el conocimiento generado revierta en la sociedad, y es un espacio inmejorable para trabajar en colaboración con otras regiones y países europeos, superando entornos y mercados que, hasta hace poco tiempo, se presentaban como inalcanzables.

ANDALUCÍA EN EL VII PM

La participación de Andalucía en el VII Programa Marco de I+D+i de la Unión Europea ha alcanzado, a lo largo de sus cuatro años de vida, un retorno de 71,1 millones de euros, alcanzándose en 2010 los 15,7 millones, y en 2009 la cifra récord de 25 millones de euros.

Hasta el momento, del total de fondos captados del VII Programa Marco por entidades andaluzas, un 31 por ciento corresponde a las universidades (22,1 millones), en torno a un 47 por ciento a empresas (33,1 millones), un 4,7 por ciento a la Administración pública, un 7,5 por ciento a centros y organismos de investigación y un 9,8 por ciento a otras entidades.

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La Consejería de Economía, Innovación y Ciencia es una de las siete entidades participantes en el proyecto ‘Sisob’ (‘An Observatorium for Science in Society based in Social Models’), cuyo objetivo es explorar nuevos modelos con los que evaluar el impacto de la ciencia en la sociedad y para el que la Unión Europea (UE) destina un presupuesto de 1,4 millones de euros.

En una nota, el Departamento de Antonio Ávila explica que se trata de un proyecto de colaboración que lidera la Universidad de Málaga y que se enmarca dentro del programa específico ‘Ciencia en Sociedad’, incluido en el VII Programa Marco de Investigación, Desarrollo e Innovación (2007-2013) de la Unión Europea.

Además de la Consejería y la universidad malagueña, participan en esta investigación la Universidad de Duisburg-Essen, en Alemania; la Fundación Frontiersln de Suiza; el Instituto para la Organización de la Investigación (IRO) de forma conjunta con la Academia Húngara de Ciencias (HAS); la Fundación Rosselli, de Francia; y la Red de Indicadores de Ciencia y Tecnología (RICYT). Asimismo, otras dos entidades forman parte de la iniciativa como colaboradoras, como son la Universidad de Ljubljana (Eslovenia) y la propia Universidad de Granada.

Los participantes se han reunido este jueves en la UMA en una sesión de trabajo para perfilar y coordinar algunas cuestiones de trabajo relacionadas con este proyecto, que arranca este mes de enero y que concluirá en diciembre de 2013. Las herramientas que se prevé desarrollar están orientadas a medir el impacto social que puede llegar a tener cualquier investigación científica y, en particular, la forma en la que el conocimiento llega a la sociedad y cómo ésta acaba apropiándose de aquel.

La metodología que se quiere aplicar está basada en la detección de interacciones dentro y entre múltiples comunidades de científicos, periodistas, industriales, gestores de políticas públicas y consumidores, a partir de las cuales se construirán modelos con los que obtener indicadores de tipo social y así poder predecir la repercusión que cualquier avance científico puede llegar a tener socialmente.

La puesta en marcha de esta investigación ha venido propiciada por la preocupación creciente de diversos colectivos y, especialmente, de la Administración pública, en torno al impacto social de la investigación. «El establecimiento de indicadores que midan este impacto desde diferentes perspectivas, de forma horizontal o sectorial, ha sido y es una preocupación constante de los responsables de las políticas públicas científicas y tecnológicas, no sólo a nivel regional, nacional, nacional o comunitario, sino también en ámbitos más restringidos como las universidades y organismos de investigación», añade.

En la evaluación positiva del proyecto ha influido el hecho de que uno de los participantes sea la Administración andaluza, destacando la comisión el hecho de que la presencia de la misma puede ayudar a incrementar el impacto de la propia investigación, para cuyo desarrollo la Unión Europea ha concedido 1,4 millones de euros.

«El VII Programa Marco es, hoy por hoy, un espacio 100% competitivo donde la excelencia constituye el único criterio para el éxito de cualquier propuesta», señala. Con esta iniciativa, el Gobierno andaluz pretende animar al resto de entidades de la comunidad, y en especial a las empresas, a abrirse camino en el ámbito de la investigación europea, buscando fomentar su participación en el programa marco, la principal herramienta de la UE para financiar proyectos de I+D+I.

El programa constituye un escenario en el que universidades, organismos de investigación y empresas pueden lograr que el conocimiento generado revierta en la sociedad, y es un espacio inmejorable para trabajar en colaboración con otras regiones y países europeos, superando entornos y mercados que, hasta hace poco tiempo, se presentaban como inalcanzables.

ANDALUCÍA EN EL VII PM

La participación de Andalucía en el VII Programa Marco de I+D+i de la Unión Europea ha alcanzado, a lo largo de sus cuatro años de vida, un retorno de 71,1 millones de euros, alcanzándose en 2010 los 15,7 millones, y en 2009 la cifra récord de 25 millones de euros.

Hasta el momento, del total de fondos captados del VII Programa Marco por entidades andaluzas, un 31 por ciento corresponde a las universidades (22,1 millones), en torno a un 47 por ciento a empresas (33,1 millones), un 4,7 por ciento a la Administración pública, un 7,5 por ciento a centros y organismos de investigación y un 9,8 por ciento a otras entidades.

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La Consejería de Economía, Innovación y Ciencia es una de las siete entidades participantes en el proyecto ‘Sisob’ (‘An Observatorium for Science in Society based in Social Models’), cuyo objetivo es explorar nuevos modelos con los que evaluar el impacto de la ciencia en la sociedad y para el que la Unión Europea (UE) destina un presupuesto de 1,4 millones de euros.

En una nota, el Departamento de Antonio Ávila explica que se trata de un proyecto de colaboración que lidera la Universidad de Málaga y que se enmarca dentro del programa específico ‘Ciencia en Sociedad’, incluido en el VII Programa Marco de Investigación, Desarrollo e Innovación (2007-2013) de la Unión Europea.

Además de la Consejería y la universidad malagueña, participan en esta investigación la Universidad de Duisburg-Essen, en Alemania; la Fundación Frontiersln de Suiza; el Instituto para la Organización de la Investigación (IRO) de forma conjunta con la Academia Húngara de Ciencias (HAS); la Fundación Rosselli, de Francia; y la Red de Indicadores de Ciencia y Tecnología (RICYT). Asimismo, otras dos entidades forman parte de la iniciativa como colaboradoras, como son la Universidad de Ljubljana (Eslovenia) y la propia Universidad de Granada.

Los participantes se han reunido este jueves en la UMA en una sesión de trabajo para perfilar y coordinar algunas cuestiones de trabajo relacionadas con este proyecto, que arranca este mes de enero y que concluirá en diciembre de 2013. Las herramientas que se prevé desarrollar están orientadas a medir el impacto social que puede llegar a tener cualquier investigación científica y, en particular, la forma en la que el conocimiento llega a la sociedad y cómo ésta acaba apropiándose de aquel.

La metodología que se quiere aplicar está basada en la detección de interacciones dentro y entre múltiples comunidades de científicos, periodistas, industriales, gestores de políticas públicas y consumidores, a partir de las cuales se construirán modelos con los que obtener indicadores de tipo social y así poder predecir la repercusión que cualquier avance científico puede llegar a tener socialmente.

La puesta en marcha de esta investigación ha venido propiciada por la preocupación creciente de diversos colectivos y, especialmente, de la Administración pública, en torno al impacto social de la investigación. «El establecimiento de indicadores que midan este impacto desde diferentes perspectivas, de forma horizontal o sectorial, ha sido y es una preocupación constante de los responsables de las políticas públicas científicas y tecnológicas, no sólo a nivel regional, nacional, nacional o comunitario, sino también en ámbitos más restringidos como las universidades y organismos de investigación», añade.

En la evaluación positiva del proyecto ha influido el hecho de que uno de los participantes sea la Administración andaluza, destacando la comisión el hecho de que la presencia de la misma puede ayudar a incrementar el impacto de la propia investigación, para cuyo desarrollo la Unión Europea ha concedido 1,4 millones de euros.

«El VII Programa Marco es, hoy por hoy, un espacio 100% competitivo donde la excelencia constituye el único criterio para el éxito de cualquier propuesta», señala. Con esta iniciativa, el Gobierno andaluz pretende animar al resto de entidades de la comunidad, y en especial a las empresas, a abrirse camino en el ámbito de la investigación europea, buscando fomentar su participación en el programa marco, la principal herramienta de la UE para financiar proyectos de I+D+I.

El programa constituye un escenario en el que universidades, organismos de investigación y empresas pueden lograr que el conocimiento generado revierta en la sociedad, y es un espacio inmejorable para trabajar en colaboración con otras regiones y países europeos, superando entornos y mercados que, hasta hace poco tiempo, se presentaban como inalcanzables.

ANDALUCÍA EN EL VII PM

La participación de Andalucía en el VII Programa Marco de I+D+i de la Unión Europea ha alcanzado, a lo largo de sus cuatro años de vida, un retorno de 71,1 millones de euros, alcanzándose en 2010 los 15,7 millones, y en 2009 la cifra récord de 25 millones de euros.

Hasta el momento, del total de fondos captados del VII Programa Marco por entidades andaluzas, un 31 por ciento corresponde a las universidades (22,1 millones), en torno a un 47 por ciento a empresas (33,1 millones), un 4,7 por ciento a la Administración pública, un 7,5 por ciento a centros y organismos de investigación y un 9,8 por ciento a otras entidades.

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M.Federico Mayor Zaragoza ofrece independencia y diálogo para ‘inventar’ el futuro de Sierra Nevada

Federico Mayor Zaragoza, nombrado este pasado martes presidente del Consejo de participación del Espacio Natural del Espacio Natural de Sierra Nevada por el Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía, ha afirmado que afronta esta nueva responsabilidad ofreciendo independencia y diálogo con todas las partes para «inventar» el futuro y porvenir de «uno de los espacios privilegiados de la Tierra».

   El ex director general de la Unesco ha expresado este jueves en declaraciones a Europa Press que en todos los cargos que ha ostentado hasta el momento ha escuchado y hablado con todas las partes para «siempre» llegar a acuerdos y ahora seguirá actuando del tal forma. Mayor Zaragoza ha confesado que desde el conocimiento que le ha dado el cargo en la Organización de las Naciones Unidas «vale la pena» dirigir el Consejo de Participación, pues Sierra Nevada es «uno de los espacios privilegiados de la Tierra».

   Además, ha añadido que es «un privilegio» poder contribuir a que el Parque Nacional tenga a escala mundial toda la atracción y la capacidad de convertirse en «uno de los grandes destinos turísticos». En este sentido, ha afirmado que lo hace «por amor a Andalucía y cercanía granadina».

   Mayor Zaragoza, que ya ha mantenido contactos con el presidente de la Junta, José Antonio Griñán, y el consejero de Medio Ambiente, José Juan Díaz Trillo, ha precisado que les ha trasladado la necesidad de rodearse de «colaboradores activos y personas dedicadas en el asunto», pues lleva una agenda «complicada». No obstante, ha aclarado que «no le preocupa» esta circunstancias, ya que «hay una enorme cantidad de personas que conocen y saben lo que significa Sierra Nevada, así como lo que puede llegar a ser».

   En esta línea, ha adelantado a Europa Press que aún no hay fecha para presidir la primera reunión del Consejo de Participación. En referencia al nuevo reto que se le plantea en su dilatada trayectoria profesional, Mayor Zaragoza, doctor en Farmacia por la Universidad Complutense de Madrid, ha señalado que la primera tarea que tiene por delante es «saber dónde estamos y conocer lo que se ha logrado», que es «mucho», gracias a la labor de su antecesor, el profesor José María Quintana.

   Por otro lado, el que fuera nombrado Hijo Predilecto de Andalucía en 2008 ha manifestado que la siguiente labora será definir cuales son los grandes objetivos a alcanzar, que para su ejecución cuenta excelentes colaboradores tanto en la Consejería de Medio Ambiente y los investigadores de la Universidad de Granada.

   Asimismo, ha apuntado que también habrá que definir los aspectos que necesitan «especial protección y especial promoción» para la adecuada conservación del Espacio Natural y Parque Nacional de Sierra Nevada. Después, ha considerado «fundamental» la tarea de «inventar el futuro y porvenir de Sierra Nevada, que está por hacer». «Procuraremos abrir una nueva página», ha confesado.

   Por otro lado, el presidente de la Fundación para una Cultura de Paz ha explicado que Sierra Nevada es una Reserva de la Biosfera de una calidad «excepcional» no solo por su espacio y ámbito, sino también por lo que significa desde el punto vista ecológico, de riqueza natural, de fauna y flora, pero, sobre todo, desde el punto de vista de los habitantes. En este sentido, ha añadido que es a ellos a los que tienen que dirigirse los mayores esfuerzo del Consejo de Participación, en concreto, «a los que llevan años viviendo y haciendo posible que este espacio haya llegado hasta hoy en excelentes condiciones».

   Mayor Zaragoza ha expresado que trabajará para «sacar un gran partido» a Sierra Nevada, pues es bueno para Granada, Andalucía, España y Europa, que necesita tener, sobre todo, en esta zona, espacios como éste.

«INFLUIDO POR EL CONOCIMIENTO»

   El nombramiento del que fuera ministro de Educación y Ciencia en 1981 y 1982 tuvo una buena acogida por las organizaciones ecologistas. Así, Ecologistas en Acción y WWF expresaron a Europa Press que esperaban que Mayor Zaragoza actuara con «independencia» y que no se plegara a las presiones políticas, así como que tuviera «mano izquierda y valor» frente a Cetursa, «principal de Sierra Nevada».

   En este sentido, el nuevo presidente del Consejo de Participación del Espacio Natural de Sierra Nevada se definió como un científico al que «sólo le influye el rigor del conocimiento». Además, en esta línea ha manifestado que «no depende de Cetursa, ni de nada y ni de nada, pues por eso es el presidente». «Sólo dependo del conocimiento», ha confesado.

   Por último, ha prometido que aplicará el conocimiento científico, hablará con todas las partes y escuchará para llegar «siempre» a acuerdos. «A mi edad lo único que puedo ofrecer es independencia», ha expresado.

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