Los universitarios granadinos están preocupados por el medio ambiente, pero ¿de qué manera y hasta qué punto? Con la intención de dar respuesta a esta y otras cuestiones, la Asociación Española de Educación Ambiental encargó al sociólogo italiano Alessandro Zuottolo la elaboración de un informe sobre el compromiso ambiental de los estudiantes de la Universidad de Granada, aplicando para ello los cuestionarios que la Unión Europea utiliza para confeccionar los eurobarómetros en este terreno. Los resultados dados a conocer recientemente señalan que «en una escala de valores uniformada de 0 a 10, la sensibilidad medioambiental de los estudiantes de Granada es escasa, registrando un índice conductual de 4,48. Por el contrario, si profundizamos en lo que son las actitudes, estas resultan mucho más altas, llegando al valor de 8,05».
Estos resultados están basados en las respuestas dadas a un cuestionario realizado en mayo pasado entre estudiantes de diferentes facultades de la UGR. Concretamente se eligió una muestra de 381 personas, representativa de los universitarios matriculados en el curso 2009/2010, que ascendían a 56.343 alumnos. Dicho cuestionario estaba dividido en tres partes que abarcaban informaciones sociodemográficas (sexo, edad, procedencia, nivel de estudios de sus padres, residencia en el domicilio familiar y gastos semanales) e interrogantes sobre los comportamientos que tienen respecto a la protección del medio ambiente (utilización de papeleras, ahorro energético, clasificación de residuos domésticos, uso de transporte menos contaminante, consumo de productos ecológicos,…).
En tercer lugar incluía una evaluación personal a fin de entender la actitud hacia la temática medioambiental (participar en iniciativas o manifestarse frente a proyectos que podrían ser perjudiciales, y formar parte de asociaciones para la protección del medioambiente). El objetivo final era «comparar los comportamientos reales de los estudiantes de la UGR con el grado de compromiso de cada uno a la hora de sacrificar algo personal a favor de un empeño más grande».
Respuestas
Según las respuestas de los estudiantes, más de la mitad de los encuestados (55,6%), contesta siempre que sí a la pregunta ‘¿evitas arrojar desperdicios al suelo?’, que sumándolos a los que responden a menudo (33,3%) llegan al 89% del total. En cuanto a la clasificación de residuos domésticos, descienden los síes al 29,7%, a menudo (27,3%), ocasionalmente (26,2%) y nunca (16,5%). Referido al ahorro energético es el 18,4% de los encuestados el que afirma mantener cuidado constante y el 43,6% dice que lo hace a menudo, contra el 31% que ahorra ocasionalmente y el 6% que no lo hace nunca. Si el tema en cuestión es el ahorro de agua, los resultados son mejores que los de la energía. En efecto, el 37,5% de los encuestados contesta que ahorra agua siempre y el 41,5% que lo hace a menudo. En este caso ambos valores alcanzan casi el 80% de estudiantes que actúan positivamente, contra al 16,9% que ahorra agua ocasionalmente y el 3% que no lo hace nunca. Por ello, el informe concluye que «hay una conciencia de ahorro entre los estudiantes de Granada, aunque eso no sabemos si está relacionado más con una sensibilidad hacia el medio ambiente o más con unos hábitos que favorecen un ahorro puramente económico».
En lo que respecta a si el encuestado intenta evitar ruidos, se observa que los valores positivos se reducen mucho respecto a las conductas de ahorro energético o de agua, pues sumando el 20,7% de quien contesta ‘siempre’ y el 32,8% de quien contesta ‘a menudo’, se llega a poco más de la mitad del total de la muestra. En cuanto al uso de un medio de transporte menos contaminante que el automóvil o la moto, destaca un 33,3% que lo hace siempre y un 35,4% que contesta ‘a menudo’, frente a un 18,6% que lo hace ocasionalmente y un 12,1% que no lo hace nunca.
Otros temas abordados en el estudio son la compra de productos ecológicos y la elección de turismo sostenible. En el primero los resultados fueron muy negativos, pues solo el 2,4% de los encuestados admite comprar siempre productos ecológicos y un 12,9% lo hace a menudo. Por otro lado, el 49,1% lo hace ocasionalmente y el 27,6% nunca, lo que quiere decir que aproximadamente por cada diez estudiantes ocho no actúan de manera responsable, lo que puede tener, obviamente, una razón de índole económica.
Actitudes
Igualmente se midió el grado de participación de los estudiantes a la hora de enfrentarse a problemáticas medioambientales, cuyos resultados no dejan duda alguna ya que el 72,7% nunca ha participado en ningún tipo de iniciativas locales de carácter medioambiental lo que sumado al 18,1% de los que lo han hecho ocasionalmente se alcanza prácticamente al 90% de estudiantes que no tiene una conducta participativa frente a cuestiones medioambientales.
A la pregunta ‘¿te manifiestas frente a proyectos que podrían ser perjudiciales para el medio ambiente?’ contestó negativamente la mitad de los encuestados (53,3%), un 31,8% reconoció que ocasionalmente, un 7,1 % a menudo y solo el 2,1% respondió siempre. Por último, a la cuestión de si pertenecían a alguna asociación para la protección del entorno, más del 80% indicó que no tiene un tipo de conducta participativa, tan solo el 1,3% desempeña una participación en determinados colectivos y apenas el 2,4% contribuye únicamente de manera económica.
«Lo más importante -concluye el estudio- es la apertura de la población sujeto de estudio hacia la temática ambiental y al mundo asociativo que quiere hacerse cargo de su protección. Saber que el 61,9% de los encuestados ha contestado que le gustaría formar parte de una asociación medioambiental es una clara señal de cuál es la dirección que hay que perseguir y cuales son las potencialidades que hay que emplear».
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