Los ‘erasmus’ denuncian los impagos de la Junta

El colectivo de Estudiantes de Erasmus de la Universidad de Granada ha denunciado que la Junta les debe tres millones novecientos mil euros. Según la reclamación presentada por este grupo en la Delegación de Economía, Innovación, Ciencia y Empleo, la Junta les ha rebajado las ayudas de forma unilateral entre un 20 y un 35 por ciento al mes, algo que consideran inaceptable y un ataque frontal a la economía de sus familias. El recorte está alrededor de 2.000 euros por estudiante.

Según el informe de los estudiantes, los becarios Erasmus reciben unas cuantías mínimas de 600 o 900 euros al mes, de los que la Junta soportaba 350 euros. Es esta última cantidad la que se ha visto mermada y no abonada en su totalidad del curso 2011/2012. Las cantidades que ahora son reclamadas fueron publicadas en el BOJA del 16 de junio de 2008. Sin embargo, la Junta avisó el 28 de junio de 2012 de un cambio en dichas cantidades a través de una nota informativa remitida a la Universidad.

Un portavoz del colectivo Erasmus, Antonio Jesús Jiménez, es estudiante de arquitectura y estuvo en Alemania, en la ciudad de Aachen. Como él, hay 2185 afectados de la Universidad de Granada por este recorte. Antonio y muchos otros se ven en Alemania al término de sus estudios. Ya lo ven: nosotros pagamos su formación y Alemania explota su conocimiento. Buen negocio este. A este paso Guardiola en el Bayern de Munich se va a sentir como en casa.

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Los ‘erasmus’ denuncian los impagos de la Junta

El colectivo de Estudiantes de Erasmus de la Universidad de Granada ha denunciado que la Junta les debe tres millones novecientos mil euros. Según la reclamación presentada por este grupo en la Delegación de Economía, Innovación, Ciencia y Empleo, la Junta les ha rebajado las ayudas de forma unilateral entre un 20 y un 35 por ciento al mes, algo que consideran inaceptable y un ataque frontal a la economía de sus familias. El recorte está alrededor de 2.000 euros por estudiante.

Según el informe de los estudiantes, los becarios Erasmus reciben unas cuantías mínimas de 600 o 900 euros al mes, de los que la Junta soportaba 350 euros. Es esta última cantidad la que se ha visto mermada y no abonada en su totalidad del curso 2011/2012. Las cantidades que ahora son reclamadas fueron publicadas en el BOJA del 16 de junio de 2008. Sin embargo, la Junta avisó el 28 de junio de 2012 de un cambio en dichas cantidades a través de una nota informativa remitida a la Universidad.

Un portavoz del colectivo Erasmus, Antonio Jesús Jiménez, es estudiante de arquitectura y estuvo en Alemania, en la ciudad de Aachen. Como él, hay 2185 afectados de la Universidad de Granada por este recorte. Antonio y muchos otros se ven en Alemania al término de sus estudios. Ya lo ven: nosotros pagamos su formación y Alemania explota su conocimiento. Buen negocio este. A este paso Guardiola en el Bayern de Munich se va a sentir como en casa.

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Dos chicas pagan 1.200 euros a la UGR por hacer pintadas contra los recortes

La rabia por los recortes en educación les ha salido cara. Dos chicas que participaron en una protesta de estudiantes contra el descenso de las becas y la subida de las tasas han abonado 1.214 euros a la Universidad de Granada (UGR) por manchar con pintadas el muro exterior del Hospital Real, sede del Rectorado, y la fachada de otro edificio de Gran Vía que pertenece a dicha institución académica, según se especifica en una sentencia facilitada a IDEAL.
Unicornio
El incidente ocurrió el día 10 de mayo de 2012, cuando las dos jóvenes se unieron a una marcha convocada por «la Coordinadora Sindical Estudiantil». A lo largo del itinerario de la manifestación, se detuvieron en dos ocasiones para realizar los siguientes grafitis: «Becas=Unicornio y Tasas=Estafa» y «Becas=Unicornio y Bienvenidos al Rectorado».
La idea de combinar la palabra ‘beca’ con el término ‘Unicornio’ es una especie de jeroglífico cuyo significado sería el siguiente: debido a los recortes, las ayudas económicas al estudio no existen, que es lo mismo que le sucede al mencionado animal, que es pura fantasía.
La analogía, que todo hay que decirlo, es difícil de captar para los profanos, o sea, para cualquiera que no esté metido en el mundillo de las ya habituales protestas juveniles.
El caso se vio en un juicio rápido, pero ni siquiera fue necesario que se celebrase la vista oral: las dos jóvenes admitieron ser autoras de un delito continuado de daños y se conformaron con las penas que solicitaban para ellas tanto la Fiscalía como la acusación particular que defendía los intereses de la UGR.
Además, las procesadas habían pagado los 1.214 euros antes de sentarse en el banquillo, lo que constituye una circunstancia atenuante. En este sentido, las acusaciones reclamaban –aparte de la indemnización– sendas penas de multa de seis meses, «a razón de cuatro euros diarios» –por cada dos cuotas impagadas, les correspondería un día de «privación de libertad»–.
Sin embargo, y a la vista de la actitud colaboradora de las encausadas, el juez redujo «en un tercio» la condena solicitada, que se quedó en cuatro meses de multa.
Los hechos
Según el relato de los hechos que las propias acusadas reconocieron como cierto, ambas, «puestas de común acuerdo y formando parte» de una manifestación contra la ‘poda’ de becas y el encarecimiento de las tasas universitarias, realizaron una pintada, con un aerosol que llevaba una de ellas en una mochila, en el «cristal y los bajos» de un edificio de la UGR ubicado en la Gran Vía. «Siguiendo con su plan preconcebido, cuando la manifestación llegó a la altura del Hospital Real, en el Rectorado», las dos chicas reincidieron.
«Los lugares en donde se realizaron las pintadas no están catalogados como bienes de interés» y los daños se tasaron en 840 euros, «los del muro del Rectorado, y en 380, los de la fachada de Gran Vía», refiere la sentencia.
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Dos chicas pagan 1.200 euros a la UGR por hacer pintadas contra los recortes

La rabia por los recortes en educación les ha salido cara. Dos chicas que participaron en una protesta de estudiantes contra el descenso de las becas y la subida de las tasas han abonado 1.214 euros a la Universidad de Granada (UGR) por manchar con pintadas el muro exterior del Hospital Real, sede del Rectorado, y la fachada de otro edificio de Gran Vía que pertenece a dicha institución académica, según se especifica en una sentencia facilitada a IDEAL.
Unicornio
El incidente ocurrió el día 10 de mayo de 2012, cuando las dos jóvenes se unieron a una marcha convocada por «la Coordinadora Sindical Estudiantil». A lo largo del itinerario de la manifestación, se detuvieron en dos ocasiones para realizar los siguientes grafitis: «Becas=Unicornio y Tasas=Estafa» y «Becas=Unicornio y Bienvenidos al Rectorado».
La idea de combinar la palabra ‘beca’ con el término ‘Unicornio’ es una especie de jeroglífico cuyo significado sería el siguiente: debido a los recortes, las ayudas económicas al estudio no existen, que es lo mismo que le sucede al mencionado animal, que es pura fantasía.
La analogía, que todo hay que decirlo, es difícil de captar para los profanos, o sea, para cualquiera que no esté metido en el mundillo de las ya habituales protestas juveniles.
El caso se vio en un juicio rápido, pero ni siquiera fue necesario que se celebrase la vista oral: las dos jóvenes admitieron ser autoras de un delito continuado de daños y se conformaron con las penas que solicitaban para ellas tanto la Fiscalía como la acusación particular que defendía los intereses de la UGR.
Además, las procesadas habían pagado los 1.214 euros antes de sentarse en el banquillo, lo que constituye una circunstancia atenuante. En este sentido, las acusaciones reclamaban –aparte de la indemnización– sendas penas de multa de seis meses, «a razón de cuatro euros diarios» –por cada dos cuotas impagadas, les correspondería un día de «privación de libertad»–.
Sin embargo, y a la vista de la actitud colaboradora de las encausadas, el juez redujo «en un tercio» la condena solicitada, que se quedó en cuatro meses de multa.
Los hechos
Según el relato de los hechos que las propias acusadas reconocieron como cierto, ambas, «puestas de común acuerdo y formando parte» de una manifestación contra la ‘poda’ de becas y el encarecimiento de las tasas universitarias, realizaron una pintada, con un aerosol que llevaba una de ellas en una mochila, en el «cristal y los bajos» de un edificio de la UGR ubicado en la Gran Vía. «Siguiendo con su plan preconcebido, cuando la manifestación llegó a la altura del Hospital Real, en el Rectorado», las dos chicas reincidieron.
«Los lugares en donde se realizaron las pintadas no están catalogados como bienes de interés» y los daños se tasaron en 840 euros, «los del muro del Rectorado, y en 380, los de la fachada de Gran Vía», refiere la sentencia.
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Dos chicas pagan 1.200 euros a la UGR por hacer pintadas contra los recortes

La rabia por los recortes en educación les ha salido cara. Dos chicas que participaron en una protesta de estudiantes contra el descenso de las becas y la subida de las tasas han abonado 1.214 euros a la Universidad de Granada (UGR) por manchar con pintadas el muro exterior del Hospital Real, sede del Rectorado, y la fachada de otro edificio de Gran Vía que pertenece a dicha institución académica, según se especifica en una sentencia facilitada a IDEAL.
Unicornio
El incidente ocurrió el día 10 de mayo de 2012, cuando las dos jóvenes se unieron a una marcha convocada por «la Coordinadora Sindical Estudiantil». A lo largo del itinerario de la manifestación, se detuvieron en dos ocasiones para realizar los siguientes grafitis: «Becas=Unicornio y Tasas=Estafa» y «Becas=Unicornio y Bienvenidos al Rectorado».
La idea de combinar la palabra ‘beca’ con el término ‘Unicornio’ es una especie de jeroglífico cuyo significado sería el siguiente: debido a los recortes, las ayudas económicas al estudio no existen, que es lo mismo que le sucede al mencionado animal, que es pura fantasía.
La analogía, que todo hay que decirlo, es difícil de captar para los profanos, o sea, para cualquiera que no esté metido en el mundillo de las ya habituales protestas juveniles.
El caso se vio en un juicio rápido, pero ni siquiera fue necesario que se celebrase la vista oral: las dos jóvenes admitieron ser autoras de un delito continuado de daños y se conformaron con las penas que solicitaban para ellas tanto la Fiscalía como la acusación particular que defendía los intereses de la UGR.
Además, las procesadas habían pagado los 1.214 euros antes de sentarse en el banquillo, lo que constituye una circunstancia atenuante. En este sentido, las acusaciones reclamaban –aparte de la indemnización– sendas penas de multa de seis meses, «a razón de cuatro euros diarios» –por cada dos cuotas impagadas, les correspondería un día de «privación de libertad»–.
Sin embargo, y a la vista de la actitud colaboradora de las encausadas, el juez redujo «en un tercio» la condena solicitada, que se quedó en cuatro meses de multa.
Los hechos
Según el relato de los hechos que las propias acusadas reconocieron como cierto, ambas, «puestas de común acuerdo y formando parte» de una manifestación contra la ‘poda’ de becas y el encarecimiento de las tasas universitarias, realizaron una pintada, con un aerosol que llevaba una de ellas en una mochila, en el «cristal y los bajos» de un edificio de la UGR ubicado en la Gran Vía. «Siguiendo con su plan preconcebido, cuando la manifestación llegó a la altura del Hospital Real, en el Rectorado», las dos chicas reincidieron.
«Los lugares en donde se realizaron las pintadas no están catalogados como bienes de interés» y los daños se tasaron en 840 euros, «los del muro del Rectorado, y en 380, los de la fachada de Gran Vía», refiere la sentencia.
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La moda del ‘Informer’ llega a la Universidad de Granada

Esto es más antiguo que el sol, pero, miren ustedes por dónde, se ha puesto de moda: ‘El informer’. Un ‘palabro’ extraído del inglés y que no es más que una modernización a la era de la Redes Sociales e Internet de la clásica alcahueta. El informer es un Cyrano de Bergerac que sirve de altavoz para mensajes secretos, en su mayoría, románticos. Esta moda, que crece y crece por todas las universidad de España, ha llegado a Granada y a la UGR.
Informer, a saber: a Fulanito, estudiante de Psicología de la UGR le gusta Menganita, joven y guapa que pasa las tardes en la biblioteca de Farmacia. Fulanito escribe un mensaje a la página de Facebook («Quiero conocer a una chica morena que se sienta todos los días cerca de la puerta de la biblioteca de Farmacia, no sé su nombre ni si tiene novio, pero los ojos me hacen chiribitas»), la página lo publica e invita a todos los seguidores a que le den pistas al anónimo y enamorado Fulanito. ¿Se encontrarán?
Esta moda también ha comenzado en Twitter con un puñado de cuentas (ésta, ésta y ésta), aunque, por ahora, ninguna red social cuenta con un gran seguimiento. No obstante, en la última semana, sus seguidores están creciendo a marchas forzadas. ¿A quién no le gusta un buen cotilleo?
La fiebre ‘informer’
El fenómeno recorre el planeta internet desde hace escasamente una semana. Se llama ‘informer’ y es portador de miles de mensajes susceptibles de activar el más poderoso de los apetitos del ser humano, el deseo sexual. El mecanismo es sencillo: se habilita una página en la red bajo el nombre de un centro universitario, un barrio o una institución y se invita a estudiantes, vecinos o simples curiosos a enviar comentarios salvaguardando el anonimato. El resultado ha desbordado cualquier previsión y se ha convertido en uno de los fenómenos más llamativos de internet.
La fiebre ‘informer’ tiene su origen en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB). Tres de sus alumnas concibieron la idea de habilitar un lugar en Facebook para que los estudiantes intercambiasen impresiones sobre compañeros que les resultaban más o menos atractivos. «La idea era que la gente enviase sus mensajes a todo aquel que le gustase, ya fuese en la biblioteca, en la clase o en la parada del bus, con tal de que pudieran encontrarse», explican las creadoras en una nueva página que han habilitado alejadas de la tutela de Facebook (uinformer.com) con la idea de explotar su éxito. «Esa noche –añaden– nos fuimos a dormir con unos 80 ‘me gusta’, al día siguiente con más de 2.000 y el tercero ya íbamos por los 7.000».
El éxito cogió desprevenidas a las estudiantes. «Suponemos que hemos conocido de primera mano lo que es un ‘fenómeno viral’. Recibimos tal cantidad de mensajes que nos dimos cuenta de que nuestro bebé se había transformado en un monstruo que nos absorbía todo el tiempo desde que nos despertábamos hasta que nos acostábamos». En una sola semana ‘el informer de la UAB’ cosechaba 11.000 seguidores y la red se llenaba de réplicas que reproducían el modelo original en colectividades de distinto signo. «A partir del segundo día se fueron creando ‘informers’ paralelos en todas las universidades, pero la cosa no quedó ahí. Se han publicado ‘informers’ de barrios, de los Transportes Metropolitanos de Barcelona, de ciudades, de discotecas, de bibliotecas e incluso ‘informers’ de los enemigos de los ‘informers’».
Anonimato peligroso
El secreto de tan fulgurante éxito tiene mucho que ver con la entrepierna. «No nos engañemos, el 70% de los mensajes son descaradas declaraciones de deseo sexual entre el alumnado de la UAB», reconocen las creadoras. Un recorrido por la página original y por algunas de sus copias lo confirma. En el ‘informer’ de Derecho de la misma UAB, una de las primeras réplicas que se acuñaron, pueden leerse cosas como éstas: «Quiero decir a A. M., una moza preciosa de segundo de Criminología, que cada día me vuelve más loco y que estoy deseando comerla a besos. Mañana te buscaré por la biblioteca de Sociales, no me falles guapetona». «A la pivona (sic) rubia que acaba de entrar en la cafetería (con esas preciosas extensiones rosas!) no sé cómo te llamas pero te veo a menudo por la uni… Y olé tú! Harían falta más chicas como tú!! Guapa!».
Hay mensajes mucho más subidos de tono: «Para ese chico que se queda dormido en las clases de Penal I. Que me encantaría ser la protagonista de tus sueños más tórridos. Prrrr, es imaginármelo y dejar el suelo mojado. Manifiéstate porfa!». «Quiero que sepa un chico que ahora mismo estudia en la biblioteca de Sociales con la camiseta roja a rayas que me gustaría que me hiciera una visita guiada a los baños! Atentamente admiradora».
El sexo, como se ve, es el principal atractivo de los ‘informers’, aunque tampoco han tardado en aflorar mensajes de carácter peyorativo, muchos de ellos dirigidos a los profesores. El anonimato, que es una de las razones del éxito del fenómeno, constituye un arma de doble filo que resulta difícil de gobernar y que a veces puede arruinar la más brillante de las iniciativas. «Se nos ha ido de las manos», han llegado a admitir las creadoras.
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La moda del ‘Informer’ llega a la Universidad de Granada

Esto es más antiguo que el sol, pero, miren ustedes por dónde, se ha puesto de moda: ‘El informer’. Un ‘palabro’ extraído del inglés y que no es más que una modernización a la era de la Redes Sociales e Internet de la clásica alcahueta. El informer es un Cyrano de Bergerac que sirve de altavoz para mensajes secretos, en su mayoría, románticos. Esta moda, que crece y crece por todas las universidad de España, ha llegado a Granada y a la UGR.
Informer, a saber: a Fulanito, estudiante de Psicología de la UGR le gusta Menganita, joven y guapa que pasa las tardes en la biblioteca de Farmacia. Fulanito escribe un mensaje a la página de Facebook («Quiero conocer a una chica morena que se sienta todos los días cerca de la puerta de la biblioteca de Farmacia, no sé su nombre ni si tiene novio, pero los ojos me hacen chiribitas»), la página lo publica e invita a todos los seguidores a que le den pistas al anónimo y enamorado Fulanito. ¿Se encontrarán?
Esta moda también ha comenzado en Twitter con un puñado de cuentas (ésta, ésta y ésta), aunque, por ahora, ninguna red social cuenta con un gran seguimiento. No obstante, en la última semana, sus seguidores están creciendo a marchas forzadas. ¿A quién no le gusta un buen cotilleo?
La fiebre ‘informer’
El fenómeno recorre el planeta internet desde hace escasamente una semana. Se llama ‘informer’ y es portador de miles de mensajes susceptibles de activar el más poderoso de los apetitos del ser humano, el deseo sexual. El mecanismo es sencillo: se habilita una página en la red bajo el nombre de un centro universitario, un barrio o una institución y se invita a estudiantes, vecinos o simples curiosos a enviar comentarios salvaguardando el anonimato. El resultado ha desbordado cualquier previsión y se ha convertido en uno de los fenómenos más llamativos de internet.
La fiebre ‘informer’ tiene su origen en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB). Tres de sus alumnas concibieron la idea de habilitar un lugar en Facebook para que los estudiantes intercambiasen impresiones sobre compañeros que les resultaban más o menos atractivos. «La idea era que la gente enviase sus mensajes a todo aquel que le gustase, ya fuese en la biblioteca, en la clase o en la parada del bus, con tal de que pudieran encontrarse», explican las creadoras en una nueva página que han habilitado alejadas de la tutela de Facebook (uinformer.com) con la idea de explotar su éxito. «Esa noche –añaden– nos fuimos a dormir con unos 80 ‘me gusta’, al día siguiente con más de 2.000 y el tercero ya íbamos por los 7.000».
El éxito cogió desprevenidas a las estudiantes. «Suponemos que hemos conocido de primera mano lo que es un ‘fenómeno viral’. Recibimos tal cantidad de mensajes que nos dimos cuenta de que nuestro bebé se había transformado en un monstruo que nos absorbía todo el tiempo desde que nos despertábamos hasta que nos acostábamos». En una sola semana ‘el informer de la UAB’ cosechaba 11.000 seguidores y la red se llenaba de réplicas que reproducían el modelo original en colectividades de distinto signo. «A partir del segundo día se fueron creando ‘informers’ paralelos en todas las universidades, pero la cosa no quedó ahí. Se han publicado ‘informers’ de barrios, de los Transportes Metropolitanos de Barcelona, de ciudades, de discotecas, de bibliotecas e incluso ‘informers’ de los enemigos de los ‘informers’».
Anonimato peligroso
El secreto de tan fulgurante éxito tiene mucho que ver con la entrepierna. «No nos engañemos, el 70% de los mensajes son descaradas declaraciones de deseo sexual entre el alumnado de la UAB», reconocen las creadoras. Un recorrido por la página original y por algunas de sus copias lo confirma. En el ‘informer’ de Derecho de la misma UAB, una de las primeras réplicas que se acuñaron, pueden leerse cosas como éstas: «Quiero decir a A. M., una moza preciosa de segundo de Criminología, que cada día me vuelve más loco y que estoy deseando comerla a besos. Mañana te buscaré por la biblioteca de Sociales, no me falles guapetona». «A la pivona (sic) rubia que acaba de entrar en la cafetería (con esas preciosas extensiones rosas!) no sé cómo te llamas pero te veo a menudo por la uni… Y olé tú! Harían falta más chicas como tú!! Guapa!».
Hay mensajes mucho más subidos de tono: «Para ese chico que se queda dormido en las clases de Penal I. Que me encantaría ser la protagonista de tus sueños más tórridos. Prrrr, es imaginármelo y dejar el suelo mojado. Manifiéstate porfa!». «Quiero que sepa un chico que ahora mismo estudia en la biblioteca de Sociales con la camiseta roja a rayas que me gustaría que me hiciera una visita guiada a los baños! Atentamente admiradora».
El sexo, como se ve, es el principal atractivo de los ‘informers’, aunque tampoco han tardado en aflorar mensajes de carácter peyorativo, muchos de ellos dirigidos a los profesores. El anonimato, que es una de las razones del éxito del fenómeno, constituye un arma de doble filo que resulta difícil de gobernar y que a veces puede arruinar la más brillante de las iniciativas. «Se nos ha ido de las manos», han llegado a admitir las creadoras.
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La moda del ‘Informer’ llega a la Universidad de Granada

Esto es más antiguo que el sol, pero, miren ustedes por dónde, se ha puesto de moda: ‘El informer’. Un ‘palabro’ extraído del inglés y que no es más que una modernización a la era de la Redes Sociales e Internet de la clásica alcahueta. El informer es un Cyrano de Bergerac que sirve de altavoz para mensajes secretos, en su mayoría, románticos. Esta moda, que crece y crece por todas las universidad de España, ha llegado a Granada y a la UGR.
Informer, a saber: a Fulanito, estudiante de Psicología de la UGR le gusta Menganita, joven y guapa que pasa las tardes en la biblioteca de Farmacia. Fulanito escribe un mensaje a la página de Facebook («Quiero conocer a una chica morena que se sienta todos los días cerca de la puerta de la biblioteca de Farmacia, no sé su nombre ni si tiene novio, pero los ojos me hacen chiribitas»), la página lo publica e invita a todos los seguidores a que le den pistas al anónimo y enamorado Fulanito. ¿Se encontrarán?
Esta moda también ha comenzado en Twitter con un puñado de cuentas (ésta, ésta y ésta), aunque, por ahora, ninguna red social cuenta con un gran seguimiento. No obstante, en la última semana, sus seguidores están creciendo a marchas forzadas. ¿A quién no le gusta un buen cotilleo?
La fiebre ‘informer’
El fenómeno recorre el planeta internet desde hace escasamente una semana. Se llama ‘informer’ y es portador de miles de mensajes susceptibles de activar el más poderoso de los apetitos del ser humano, el deseo sexual. El mecanismo es sencillo: se habilita una página en la red bajo el nombre de un centro universitario, un barrio o una institución y se invita a estudiantes, vecinos o simples curiosos a enviar comentarios salvaguardando el anonimato. El resultado ha desbordado cualquier previsión y se ha convertido en uno de los fenómenos más llamativos de internet.
La fiebre ‘informer’ tiene su origen en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB). Tres de sus alumnas concibieron la idea de habilitar un lugar en Facebook para que los estudiantes intercambiasen impresiones sobre compañeros que les resultaban más o menos atractivos. «La idea era que la gente enviase sus mensajes a todo aquel que le gustase, ya fuese en la biblioteca, en la clase o en la parada del bus, con tal de que pudieran encontrarse», explican las creadoras en una nueva página que han habilitado alejadas de la tutela de Facebook (uinformer.com) con la idea de explotar su éxito. «Esa noche –añaden– nos fuimos a dormir con unos 80 ‘me gusta’, al día siguiente con más de 2.000 y el tercero ya íbamos por los 7.000».
El éxito cogió desprevenidas a las estudiantes. «Suponemos que hemos conocido de primera mano lo que es un ‘fenómeno viral’. Recibimos tal cantidad de mensajes que nos dimos cuenta de que nuestro bebé se había transformado en un monstruo que nos absorbía todo el tiempo desde que nos despertábamos hasta que nos acostábamos». En una sola semana ‘el informer de la UAB’ cosechaba 11.000 seguidores y la red se llenaba de réplicas que reproducían el modelo original en colectividades de distinto signo. «A partir del segundo día se fueron creando ‘informers’ paralelos en todas las universidades, pero la cosa no quedó ahí. Se han publicado ‘informers’ de barrios, de los Transportes Metropolitanos de Barcelona, de ciudades, de discotecas, de bibliotecas e incluso ‘informers’ de los enemigos de los ‘informers’».
Anonimato peligroso
El secreto de tan fulgurante éxito tiene mucho que ver con la entrepierna. «No nos engañemos, el 70% de los mensajes son descaradas declaraciones de deseo sexual entre el alumnado de la UAB», reconocen las creadoras. Un recorrido por la página original y por algunas de sus copias lo confirma. En el ‘informer’ de Derecho de la misma UAB, una de las primeras réplicas que se acuñaron, pueden leerse cosas como éstas: «Quiero decir a A. M., una moza preciosa de segundo de Criminología, que cada día me vuelve más loco y que estoy deseando comerla a besos. Mañana te buscaré por la biblioteca de Sociales, no me falles guapetona». «A la pivona (sic) rubia que acaba de entrar en la cafetería (con esas preciosas extensiones rosas!) no sé cómo te llamas pero te veo a menudo por la uni… Y olé tú! Harían falta más chicas como tú!! Guapa!».
Hay mensajes mucho más subidos de tono: «Para ese chico que se queda dormido en las clases de Penal I. Que me encantaría ser la protagonista de tus sueños más tórridos. Prrrr, es imaginármelo y dejar el suelo mojado. Manifiéstate porfa!». «Quiero que sepa un chico que ahora mismo estudia en la biblioteca de Sociales con la camiseta roja a rayas que me gustaría que me hiciera una visita guiada a los baños! Atentamente admiradora».
El sexo, como se ve, es el principal atractivo de los ‘informers’, aunque tampoco han tardado en aflorar mensajes de carácter peyorativo, muchos de ellos dirigidos a los profesores. El anonimato, que es una de las razones del éxito del fenómeno, constituye un arma de doble filo que resulta difícil de gobernar y que a veces puede arruinar la más brillante de las iniciativas. «Se nos ha ido de las manos», han llegado a admitir las creadoras.
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El Universidad ya es el colista de la categoría

El Universidad de Granada ya es colista de la Segunda División femenina tras perder ayer, curiosamente en el mejor partido en actitud de las de negro, ante el filial del Roldán, equipo de Primera División que se trajo a Fuentenueva a muchas jugadoras de la primera plantilla (0-2).

Las de Armando Rodríguez consiguieron detener el juego de las murcianas durante la primera parte y la segunda. Pero otra vez falló la definición ante el marco contrario con oportunidades que se perdieron por poco y balones a los postes.

Los goles que facturaron las murcianas llegaron en dos errores de marca de las locales. Ambos los firmó Mari Tere, sola en el segundo palo, sin oposición de ninguna rival.

La permanencia, sin embargo, sigue a cuatro puntos.

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El Universidad ya es el colista de la categoría

El Universidad de Granada ya es colista de la Segunda División femenina tras perder ayer, curiosamente en el mejor partido en actitud de las de negro, ante el filial del Roldán, equipo de Primera División que se trajo a Fuentenueva a muchas jugadoras de la primera plantilla (0-2).

Las de Armando Rodríguez consiguieron detener el juego de las murcianas durante la primera parte y la segunda. Pero otra vez falló la definición ante el marco contrario con oportunidades que se perdieron por poco y balones a los postes.

Los goles que facturaron las murcianas llegaron en dos errores de marca de las locales. Ambos los firmó Mari Tere, sola en el segundo palo, sin oposición de ninguna rival.

La permanencia, sin embargo, sigue a cuatro puntos.

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El Universidad ya es el colista de la categoría

El Universidad de Granada ya es colista de la Segunda División femenina tras perder ayer, curiosamente en el mejor partido en actitud de las de negro, ante el filial del Roldán, equipo de Primera División que se trajo a Fuentenueva a muchas jugadoras de la primera plantilla (0-2).

Las de Armando Rodríguez consiguieron detener el juego de las murcianas durante la primera parte y la segunda. Pero otra vez falló la definición ante el marco contrario con oportunidades que se perdieron por poco y balones a los postes.

Los goles que facturaron las murcianas llegaron en dos errores de marca de las locales. Ambos los firmó Mari Tere, sola en el segundo palo, sin oposición de ninguna rival.

La permanencia, sin embargo, sigue a cuatro puntos.

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Casi 10.000 universitarios se quedarán en este curso sin su beca de estudios

Casi 10.000 alumnos de la Universidad de Granada corren el riesgo de quedarse sin beca este curso. El endurecimiento de los requisitos académicos para acceder a las ayudas previstas por el Ministerio de Educación dejará fuera a buena parte de los estudiantes que las han solicitado. Además, los universitarios cobrarán este año más tarde sus asignaciones. En primer lugar, porque el Gobierno ha retrasado un mes la apertura de la aplicación a través de la que se solicitan y, en segundo lugar, porque no ha enviado a las universidades personal de apoyo para tramitar las solicitudes.

El número de estudiantes de la UGR que han solicitado becas este curso asciende a 26.500. Hasta ahora se han concedido cerca de 14.000, esto supone aproximadamente un 53% de las peticiones, según los datos facilitados por la vicerrectora de Estudiantes, Rosa María García.

Se prevé que, al igual que en años anteriores y dado que el proceso aun no está terminado (fase de alegaciones, entrega de documentación pendiente por los solicitantes), el porcentaje de concesiones se eleve hasta rondar el 64 o 65% (cifra parecida a la del curso pasado). Es decir, más de 17.000 alumnos.

En el anterior curso 2011-12, hubo 26.010 solicitudes, con un total de 16.486 concesiones. A la vista de los resultados y dado el número tan elevado de estudiantes en la UGR y de solicitantes de beca, se puede hablar de un leve aumento de solicitudes y, en este momento del proceso, de concesiones.

El casi medio millar de solicitudes más se explica porque hay más alumnos en las aulas, pero también por las dificultades económicas que atraviesan las familias sumadas al encarecimiento de las matrículas.

En cuanto al porcentaje de solicitudes y concesiones del año pasado, en el anterior curso obtuvieron la ayuda el 63,4%, de los estudiantes, por lo que se denegaron poco más del 35%. Es decir, que 9.524 alumnos se quedaron sin beca, una cifra muy similar a la de este año.

El endurecimiento de los requisitos económicos es la clave que explica el alto porcentaje de estudiantes que se quedan fuera del sistema de becas. Aunque en otras universidades españolas es frecuente que muchos alumnos insten a las ayudas aún siendo conscientes de que no cumplen todas las condiciones exigidas simplemente para posponer el pago de la matrícula. «No tenemos conocimiento de los estudiantes que usan, si es que la usan, esta estrategia», comenta la vicerrectora.

Como paliativo a esta rebaja, la Universidad de Granada cuenta con un Plan Propio de Becas y Ayudas al Estudio, financiado con recursos de la Universidad. La vicerrectora explica que una de las líneas de actuación estratégicas ha consistido en su fortalecimiento. Aprobado en Consejo de Gobierno el pasado 24 de julio de 2012, integra diferentes programas que suponen una inversión que supera los 2.500.000 de euros. Son un total de 17 Programas.

Uno de los más importantes, el Programa de becas y ayudas al estudio de carácter general (que incorpora ayudas al pago de precios públicos de matrícula, de alojamiento, de material y de comedor) ha incrementado su cuantía en un 12,6 %. La convocatoria se abrió en septiembre y permaneció abierta hasta el 31 de octubre, excepto la relativa a ayudas a másteres que se mantuvo hasta 7 de diciembre. Además, a lo largo del curso van convocándose otras propias de la UGR sobre las que se puede ver más información en su página web.

Sólo en este programa de carácter general, el pasado curso el gasto fue de 1.098.792 euros y el curso 2012-2013 se ha incrementado la dotación hasta situarse en 1.237.155.

En el curso pasado, del Programa de becas y ayudas al estudio de carácter general se beneficiaron cerca de 2.000 estudiantes, a esta cifra hay que sumar los beneficiarios de los demás programas que integran el Plan propio. En total, la cifra supera los 3.500. «En este curso académico esperamos que esa cifra se vea aumentada, pero aun no podemos dar datos definitivos dado que estamos en pleno proceso de gestión de convocatorias y de resolución», adelanta la vicerrectora.

Pero los recortes no se limitan sólo a la concesión de becas. «En esta ocasión, a diferencia de años anteriores, no hemos contado con personal de apoyo enviado por el Ministerio. Ha sido la propia Universidad de Granada la que ha realizado el esfuerzo asignando al Servicio de Becas personal propio de apoyo a fin de poder tramitar con celeridad las más de 26.0000 solicitudes de becas ministeriales», señala García, que sin embargo descarta una saturación del servicio. «Está como todos los años», cuenta la Vicerrectora de Estudiantes, aunque puntualiza que «hay que tener en cuenta que son varios los programas abiertos, que hay un elevado número de solicitudes de beca en la UGR y, sobre todo, que en estas fechas son muchas las consultas que se atienden tanto de forma personal, como por teléfono o por correo electrónico».

Así las cosas, en la actualidad están todas las solicitudes tramitadas y sólo faltan las que tienen documentación pendiente de entregar. «Actualmente estamos en fase alegaciones a las resoluciones ya recibidas», cuenta Rosa María García Pérez sobre la última oportunidad para los que ya saben que se encuentran en el nutrido grupo que han recibido un ‘no’ del Ministerio.

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