20 Minutos

Pág. 3: La Universidad, entre las mejores

Descarga por URL: http://sl.ugr.es/074b

Descargar


La Seguridad Social reconoce menos del 6,4% de las muertes por cáncer del amianto

74757 El 93,6% de los hombres y el 96,6% de las mujeres que fallecieron entre 2007 y 2011 en España por mesotelioma pleural atribuible a exposición laboral al amianto no han sido reconocidos por la Seguridad Social. Sólo el 6,4% de los hombres y el 4,4% de las mujeres lo han sido. Además, la tasa de infra-registro de los fallecidos por cáncer de bronquio y pulmón atribuibles a exposición laboral al amianto es del 98,8%.

Sinc.- En el estudio, publicado en la revista International Journal of Occupational and Environmental Health, los investigadores de la Universidad de Granada (UGR) y del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, ha analizado todos los casos de cáncer relacionados con el amianto y reconocidos por el Instituto Nacional de la Seguridad Social como enfermedades profesionales en España entre 1978 y 2011.

Entre 1978 y 2011 se reconocieron tan sólo 164 cánceres de este tipo. / UGR

Los investigadores comprobaron que entre 1978 y 2011 se reconocieron tan sólo 164 cánceres de este tipo, con una tasa media anual del 0,08 por 100.000 empleados (0,13 en los varones y 0,002 en mujeres), lo que supone un sub-reconocimiento en comparación con otros países de la Unión Europea como Noruega (7,32 casos reconocidos por cada 100.000 empleados).

El trabajo pone de manifiesto «el absoluto infra-reconocimiento de los cánceres del amianto en nuestro país, lo que está provocando una situación socialmente muy injusta para las víctimas», dice Alfredo Menéndez Navarro, catedrático de Historia de la Ciencia de la UGR y uno de los autores del trabajo. Según el investigador, este infra-reconocimiento contribuye a invisibilizar públicamente la carga de enfermedad y muerte causada por el uso del amianto en España.

Más de 200 muertes cada año por el amianto

El amianto, también conocido como asbesto, es un conjunto de minerales fibrosos, con cualidades ignífugas, que fue muy empleado en la construcción y en numerosos procesos industriales en España entre las décadas de los ’60 y los ’90 del siglo XX. Entre 1906 y 2002 se importaron en nuestro país más de 2,5 millones de toneladas de este mineral.

Su comercialización y uso están prohibidos desde 2002 por tratarse de un agente cancerígeno que está presente en miles de edificios, tuberías y tejados. No obstante, más de 200 personas fallecen cada año en España por mesoteliomas pleurales provocados por las exposiciones ocupacionales a este material en el pasado. A ellas hay que sumar una cifra superior de fallecidos por carcinomas broncopulmonares y otros tumores provocados por la inhalación de fibras de amianto.

Descargar


La UGR publica “Historia y crítica de las exposiciones nacionales de Bellas Artes (1901-1915)”

l libro, de Lola Caparrós, editado en colaboración con la Universidad de Santiago de Compostela, es el resultado del proyecto de investigación “Campo artístico y sociedad en España (1830-1936). La instrumentalización del arte y sus modelos”

“Historia y crítica de las exposiciones nacionales de Bellas Artes (1901-1915)”, de la profesora del Departamento de Historia del Arte de la UGR, Lola Caparrós, ha sido publicado por las editoriales de las universidades de Granada y Santiago de Compostela.El volumen es el resultado del proyecto de investigación “Campo artístico y sociedad en España (1830-1936). La instrumentalización del arte y sus modelos”, y está prorrogado por el profesor Ignacio Henares Cuéllar, quien afirma que el libro de Lola Caparrós constituye “un extenso, riguroso y generoso relato de un tiempo perdido para la crítica y la Historiografía”.

El argumento central de este volumen lo constituyen las exposiciones nacionales de Bellas Artes celebradas entre 1901 y 1915. A través de una ingente e inédita documentación, se elabora un completo estudio de estos acontecimientos que marcaron la trayectoria del arte español del primer tercio del siglo XX, abarcando, en sus diferentes capítulos, desde la valoración en conjunto de la normativa y el funcionamiento de estos certámenes y el análisis del papel jugado por la crítica de arte, sus discursos y valores, hasta el estudio individualizado de cada una de las exposiciones celebradas en este periodo, tanto de sus aspectos de organización interna como de las secciones de pintura, escultura y arquitectura en que se estructuraban, desde una perspectiva crítica y artística.

Fomento de las Bellas Artes

Las exposiciones nacionales de Bellas Artes se celebraron en España con pocas interrupciones entre 1856 y 1968, convirtiéndose en uno de los principales canales institucionales de fomento de las Bellas Artes en nuestro país. Creadas por Real Decreto de 28 de diciembre de 1853, el Estado, consciente de la importancia social del arte, su carga nacionalista o su capacidad didáctica, asumió como un deber la protección, promoción y revitalización del arte español, sin olvidar los réditos políticos que tal escaparate proporcionaba, así como el control institucional que podía ejercer sobre las actividades artísticas.

“Desde la primera exposición de 1856 –señala la autora– se celebraron diecisiete certámenes en el siglo XIX y dieciséis en el primer tercio del siglo XX. Su carácter bianual, el número de artistas y obras presentadas a ellos, el control monopolizador que ejercieron sobre el gusto estético oficial y su promoción o el cauce de penetración que proporcionaron a las corrientes que marcan la modernización del arte español, convierte a estos certámenes en uno de los pilares fundamentales de la cultura artística contemporánea y en un documento excepcional de las transformaciones que se produjeron en el ámbito artístico español”.

El libro, de 530 páginas y numerosas ilustraciones, se divide en 10 grandes capítulos, además del prólogo ya señalado, una presentación, bibliografía y apéndice documental.

                                                                                          

Contacto: Profesora Lola Caparrós Masegosa. Departamento de Historia del Arte. Universidad de Granada. Tel.: 958241000 ext. 20291. Correo electrónico:caparros@ugr.es


Síganos en Facebook:

image image

Síganos en Twitter:

image


Relacionan los niveles de contaminantes en el cuerpo con el grado de obesidad

74859 Un estudio desarrollado por científicos españoles relaciona los niveles de contaminantes que una persona acumula en el cuerpo con su grado de obesidad y concluye que estos individuos presentan además mayores niveles de colesterol y triglicéridos.
El estudio científico, en el que han participado investigadores de la Universidad de Granada y de los hospitales universitarios granadinos, ha corroborado que existe una relación entre los niveles de ciertos contaminantes ambientales que una persona acumula en su cuerpo y su grado de obesidad.
La investigación, que ha publicado la prestigiosa revista Environmental Pollution, ha analizado los niveles de contaminantes acumulados en la grasa de cerca de 300 hombres y mujeres, pacientes que han sido intervenidos en los servicios de cirugía de los dos hospitales granadinos.
El estudio ha analizado sustancias conocidas como contaminantes orgánicos persistentes (COPs), que tienen la particularidad de que pueden permanecer en el medioambiente durante años, incluso décadas, sin degradarse.
«Los seres humanos estamos expuestos a COPs principalmente a través de la dieta. Se acumulan progresivamente en la grasa corporal, por lo que los niveles medidos en nuestro trabajo nos dan una idea de la exposición acumulada de una persona a lo largo de varios años», ha explicado el autor principal del artículo, Juan Pedro Arrebola.
Con modelos estadísticos complejos, los científicos han comprobado que los niveles acumulados de estos contaminantes se asocian con la obesidad y con los niveles séricos de colesterol y triglicéridos de las personas, independientemente del sexo, edad, lugar de residencia o al hábito al tabaco de los participantes. «En general, encontramos que las personas con mayores niveles de COPs eran cuantitativamente más obesas, y además presentaban mayores niveles de colesterol y triglicéridos», ha explicado Arrebola.
Entre los contaminantes estudiados se encuentra uno derivado de un pesticida utilizado en los años ochenta y actualmente empleados para combatir el paludismo y la malaria, junto a un insecticida usado en el pasad en medicamentos contra piojos y sarna y para algunos cultivos.
Estos contaminantes, junto a otros que se usan en equipos industriales, se han asociado con los índices de obesidad y de colesterol y triglicéridos.
El estudio ha apuntado además que aunque el uso de estos productos está «muy restringido en la actualidad», el 100 % de los participantes en la investigación presentaron niveles detectables de uno o más de estos compuestos, con una afección a la salud. Arrebola ha apuntado además que existen evidencias de que la exposición a estos contaminantes podría favorecer el crecimiento y proliferación de células de grasa.
Descargar


Vinculan los niveles de contaminantes que una persona acumula con su grado de obesidad

74859 Un equipo de científicos españoles, entre los que se encuentran varios investigadores de la Universidad de Granada, ha corroborado que existe una relación entre los niveles de ciertos contaminantes ambientales que una persona acumula en su cuerpo y su grado de obesidad.

Además, los sujetos con más contaminantes en su organismo presentan mayores niveles de colesterol y triglicéridos, importantes factores de riesgo de enfermedad cardiovascular.

Se trata de un trabajo en el que han participado investigadores de la Universidad de Granada, los hospitales universitarios San Cecilio y Virgen de las Nieves y la Escuela Andaluza de Salud Pública, todos ellos pertenecientes al Instituto de Investigación Biosanitaria de Granada.

Esta investigación ha analizado los niveles de contaminantes acumulados en tejido adiposo (grasa) en cerca de 300 hombres y mujeres, intervenidos en los servicios de cirugía de dos hospitales de la provincia de Granada (España).

Las sustancias analizadas, conocidas como contaminantes orgánicos persistentes (COPs), tienen la particularidad de que pueden permanecer en el medioambiente durante años, incluso décadas, sin degradarse.

«Los seres humanos estamos expuestos a COPs principalmente a través de la dieta. Además, los COPs se acumulan progresivamente en la grasa corporal, por lo que los niveles medidos en nuestro trabajo nos dan una idea de la exposición acumulada de una persona a lo largo de varios años», explica Juan Pedro Arrebola, autor principal del artículo.

Utilizando modelos estadísticos complejos, los científicos comprobaron que los niveles acumulados de varios COPs se asociaban con la obesidad y con los niveles séricos de colesterol y triglicéridos de las personas, independientemente del sexo, edad, lugar de residencia o hábito tabáquico de los participantes.

«En general, encontramos que, las personas con mayores niveles de COPs eran cuantitativamente más obesas, y además presentaban mayores niveles de colesterol y triglicéridos, todos ellos considerados como importantes factores de riesgo de enfermedad cardiovascular, aunque estas relaciones eran complejas y no mostraban siempre patrones lineales», afirma Arrebola.

La obesidad se ha convertido en una epidemia de carácter mundial cuya prevalencia en Europa se ha triplicado en las últimas décadas. El mayor problema es que se ha demostrado que las personas obesas tienen un riesgo elevado de padecer un gran número de problemas de salud como enfermedades cardiovasculares, que la Organización Mundial de la Salud considera como la principal causa de muerte a nivel mundial.

Tradicionalmente se ha considerado que la obesidad es el resultado de una ingesta elevada de calorías en relación al gasto energético. «Creemos que los resultados no son sólo una consecuencia de una mayor ingesta de alimentos por parte de las personas obesas.

Existen evidencias de que la exposición humana a ciertas sustancias químicas llamadas «obesógenos» podría favorecer el crecimiento y proliferación de adipocitos (células de la grasa), y por lo tanto provocar un aumento de la grasa corporal. Además, se sospecha que ciertos contaminantes ambientales también podrían provocar alteraciones en los niveles de colesterol y triglicéridos y, por tanto, contribuir al desarrollo de enfermedades cardiovasculares», concluye Arrebola.

Descargar


Relacionan los niveles de contaminantes en el cuerpo con el grado de obesidad

74859 Un estudio desarrollado por científicos españoles relaciona los niveles de contaminantes que una persona acumula en el cuerpo con su grado de obesidad y concluye que estos individuos presentan además mayores niveles de colesterol y triglicéridos.El estudio científico, en el que han participado investigadores de la Universidad de Granada y de los hospitales universitarios granadinos, ha corroborado que existe una relación entre los niveles de ciertos contaminantes ambientales que una persona acumula en su cuerpo y su grado de obesidad.La investigación, que ha publicado la prestigiosa revista Environmental Pollution, ha analizado los niveles de contaminantes acumulados en la grasa de cerca de 300 hombres y mujeres, pacientes que han sido intervenidos en los servicios de cirugía de los dos hospitales granadinos.El estudio ha analizado sustancias conocidas como contaminantes orgánicos persistentes (COPs), que tienen la particularidad de que pueden permanecer en el medioambiente durante años, incluso décadas, sin degradarse.»Los seres humanos estamos expuestos a COPs principalmente a través de la dieta. Se acumulan progresivamente en la grasa corporal, por lo que los niveles medidos en nuestro trabajo nos dan una idea de la exposición acumulada de una persona a lo largo de varios años», ha explicado el autor principal del artículo, Juan Pedro Arrebola.Con modelos estadísticos complejos, los científicos han comprobado que los niveles acumulados de estos contaminantes se asocian con la obesidad y con los niveles séricos de colesterol y triglicéridos de las personas, independientemente del sexo, edad, lugar de residencia o al hábito al tabaco de los participantes.»En general, encontramos que las personas con mayores niveles de COPs eran cuantitativamente más obesas, y además presentaban mayores niveles de colesterol y triglicéridos», ha explicado Arrebola.Entre los contaminantes estudiados se encuentra uno derivado de un pesticida utilizado en los años ochenta y actualmente empleados para combatir el paludismo y la malaria, junto a un insecticida usado en el pasad en medicamentos contra piojos y sarna y para algunos cultivos.Estos contaminantes, junto a otros que se usan en equipos industriales, se han asociado con los índices de obesidad y de colesterol y triglicéridos.El estudio ha apuntado además que aunque el uso de estos productos está «muy restringido en la actualidad», el 100 % de los participantes en la investigación presentaron niveles detectables de uno o más de estos compuestos, con una afección a la salud.Arrebola ha apuntado además que existen evidencias de que la exposición a estos contaminantes podría favorecer el crecimiento y proliferación de células de grasa. EFE
Descargar


Relacionan los niveles de contaminantes en el cuerpo con el grado de obesidad

74859 Un estudio desarrollado por científicos españoles relaciona los niveles de contaminantes que una persona acumula en el cuerpo con su grado de obesidad y concluye que estos individuos presentan además mayores niveles de colesterol y triglicéridos.
El estudio científico, en el que han participado investigadores de la Universidad de Granada y de los hospitales universitarios granadinos, ha corroborado que existe una relación entre los niveles de ciertos contaminantes ambientales que una persona acumula en su cuerpo y su grado de obesidad.
La investigación, que ha publicado la prestigiosa revista Environmental Pollution, ha analizado los niveles de contaminantes acumulados en la grasa de cerca de 300 hombres y mujeres, pacientes que han sido intervenidos en los servicios de cirugía de los dos hospitales granadinos.
El estudio ha analizado sustancias conocidas como contaminantes orgánicos persistentes (COPs), que tienen la particularidad de que pueden permanecer en el medioambiente durante años, incluso décadas, sin degradarse.
«Los seres humanos estamos expuestos a COPs principalmente a través de la dieta. Se acumulan progresivamente en la grasa corporal, por lo que los niveles medidos en nuestro trabajo nos dan una idea de la exposición acumulada de una persona a lo largo de varios años», ha explicado el autor principal del artículo, Juan Pedro Arrebola.
Con modelos estadísticos complejos, los científicos han comprobado que los niveles acumulados de estos contaminantes se asocian con la obesidad y con los niveles séricos de colesterol y triglicéridos de las personas, independientemente del sexo, edad, lugar de residencia o al hábito al tabaco de los participantes.
«En general, encontramos que las personas con mayores niveles de COPs eran cuantitativamente más obesas, y además presentaban mayores niveles de colesterol y triglicéridos», ha explicado Arrebola.
Entre los contaminantes estudiados se encuentra uno derivado de un pesticida utilizado en los años ochenta y actualmente empleados para combatir el paludismo y la malaria, junto a un insecticida usado en el pasad en medicamentos contra piojos y sarna y para algunos cultivos.
Estos contaminantes, junto a otros que se usan en equipos industriales, se han asociado con los índices de obesidad y de colesterol y triglicéridos.
El estudio ha apuntado además que aunque el uso de estos productos está «muy restringido en la actualidad», el 100 % de los participantes en la investigación presentaron niveles detectables de uno o más de estos compuestos, con una afección a la salud.
Arrebola ha apuntado además que existen evidencias de que la exposición a estos contaminantes podría favorecer el crecimiento y proliferación de células de grasa.

 

a

Descargar


Relación entre los contaminantes orgánicos persistentes y la obesidad

74859 Los sujetos que presentan más contaminantes orgánicos persistentes (COPs) en su organismo tienen también mayores niveles de colesterol y triglicéridos
UGR/DICYT Un equipo de científicos españoles, entre los que se encuentran varios investigadores de la Universidad de Granada, ha corroborado que existe una relación entre los niveles de ciertos contaminantes ambientales que una persona acumula en su cuerpo y su grado de obesidad. Además, los sujetos con más contaminantes en su organismo presentan mayores niveles de colesterol y triglicéridos, importantes factores de riesgo de enfermedad cardiovascular. 

Se trata de un trabajo, publicado en la prestigiosa revista Environmental Pollution, en el que han participado investigadores de la Universidad de Granada, los hospitales universitarios San Cecilio y Virgen de las Nieves y la Escuela Andaluza de Salud Pública, todos ellos pertenecientes al Instituto de Investigación Biosanitaria de Granada.

Esta investigación ha analizado los niveles de contaminantes acumulados en tejido adiposo (grasa) en cerca de 300 hombres y mujeres, intervenidos en los servicios de cirugía de dos hospitales de la provincia de Granada (España).

Las sustancias analizadas, conocidas como contaminantes orgánicos persistentes (COPs), tienen la particularidad de que pueden permanecer en el medioambiente durante años, incluso décadas, sin degradarse.

«Los seres humanos estamos expuestos a COPs principalmente a través de la dieta. Además, los COPs se acumulan progresivamente en la grasa corporal, por lo que los niveles medidos en nuestro trabajo nos dan una idea de la exposición acumulada de una persona a lo largo de varios años», explica Juan Pedro Arrebola, autor principal del artículo.

Utilizando modelos estadísticos complejos, los científicos comprobaron que los niveles acumulados de varios COPs se asociaban con la obesidad y con los niveles séricos de colesterol y triglicéridos de las personas, independientemente del sexo, edad, lugar de residencia o hábito tabáquico de los participantes.

«En general, encontramos que, las personas con mayores niveles de COPs eran cuantitativamente más obesas, y además presentaban mayores niveles de colesterol y triglicéridos, todos ellos considerados como importantes factores de riesgo de enfermedad cardiovascular, aunque estas relaciones eran complejas y no mostraban siempre patrones lineales», afirma Arrebola.

Los COPs estudiados

Entre los COPs estudiados se encuentra el DDE, principal metabolito del pesticida DDT, ampliamente utilizado en todo el mundo hasta los años 80, y actualmente empleado por algunos países para combatir el paludismo/malaria. Asimismo, se estudió el insecticida lindano, muy usado en el pasado en cultivos y en algunos medicamentos para el tratamiento de los piojos y la sarna.

El estudio también incluyó un grupo de bifenilos policlorados o PCBs, usados en numerosos equipos industriales, y que siguen presentes en transformadores eléctricos antiguos. Todos estos contaminantes se asociaron de alguna manera con los índices de obesidad y/o colesterol y triglicéridos.

A pesar de que su uso está muy restringido en la actualidad, los COPs representan un importante problema para la salud pública; de hecho el 100% de los participantes en este estudio presentaron niveles detectables de uno o más de estos compuestos.

«Esta universalidad de la exposición hace que su impacto sobre la salud humana sea muy importante. Asimismo, nuestros resultados sugieren que no existen niveles de exposición seguros para estos contaminantes que, además, pueden interactuar entre ellos para producir efectos sobre la salud», apostilla el investigador.

Otros trabajos anteriores han demostrado que la población general está expuesta a COPs principalmente a través de los alimentos con elevado contenido en grasa, incluyendo las carnes y pescados grasos y de gran tamaño, por lo que un creciente número de investigadores recomiendan moderar su consumo.

Actualmente, el grupo de investigación del doctor Arrebola se encuentra realizando un seguimiento de la población de estudio a lo largo de varios años, para comprobar si las personas más expuestas han tenido un mayor riesgo de desarrollar ciertas patologías, como hipertensión, obesidad o enfermedad cardiovascular.

«Contaminantes «obesógenos»

La obesidad se ha convertido en una epidemia de carácter mundial cuya prevalencia en Europa se ha triplicado en las últimas décadas. El mayor problema es que se ha demostrado que las personas obesas tienen un riesgo elevado de padecer un gran número de problemas de salud como enfermedades cardiovasculares, que la Organización Mundial de la Salud considera como la principal causa de muerte a nivel mundial.

Tradicionalmente se ha considerado que la obesidad es el resultado de una ingesta elevada de calorías en relación al gasto energético. «Creemos que los resultados no son sólo una consecuencia de una mayor ingesta de alimentos por parte de las personas obesas. Existen evidencias de que la exposición humana a ciertas sustancias químicas llamadas «obesógenos» podría favorecer el crecimiento y proliferación de adipocitos (células de la grasa), y por lo tanto provocar un aumento de la grasa corporal. Además, se sospecha que ciertos contaminantes ambientales también podrían provocar alteraciones en los niveles de colesterol y triglicéridos y, por tanto, contribuir al desarrollo de enfermedades cardiovasculares», concluye Arrebola.

Referencia bibliográfica

Associations of accumulated exposure to persistent organic pollutants with serum lipids and obesity in an adult cohort from Southern Spain. Juan P. Arrebola, Ricardo Ocaña-Riola, Antonio L. Arrebola-Moreno, María Fernández-Rodríguez, Piedad Martín-Olmedo, Mariana F. Fernández, Nicolás Olea. Environ Pollut. 2014 Aug 28;195C:9-15. doi: 10.1016/j.envpol.2014.08.003

Descargar


Relacionan los niveles de contaminantes que una persona acumula en el cuerpo con su grado de obesidad

74859 Existe una relación entre los niveles de ciertos contaminantes ambientales que una persona acumula en su cuerpo y su grado de obesidad. Además, los sujetos con más contaminantes en su organismo presentan mayores niveles de colesterol y triglicéridos, importantes factores de riesgo de enfermedad cardiovascular.

Estas son las conclusiones de un estudio español, publicado en la prestigiosa revista «Environmental Pollution», en el que han participado investigadores de la Universidad de Granada, los hospitales universitarios San Cecilio y Virgen de las Nieves y la Escuela Andaluza de Salud Pública, todos ellos pertenecientes al Instituto de Investigación Biosanitaria de Granada.

Esta investigación ha valorado los niveles de contaminantes acumulados en tejido adiposo (grasa) en cerca de 300 hombres y mujeres, intervenidos en los servicios de cirugía de dos hospitales de la provincia de Granada. Las sustancias analizadas, conocidas como contaminantes orgánicos persistentes (COPs), tienen la particularidad de que pueden permanecer en el medioambiente durante años, incluso décadas, sin degradarse.

«Los seres humanos estamos expuestos a COPs principalmente a través de la dieta. Además, los COPs se acumulan progresivamente en la grasa corporal, por lo que los niveles medidos en nuestro trabajo nos dan una idea de la exposición acumulada de una persona a lo largo de varios años», explica Juan Pedro Arrebola, autor principal del artículo.

Utilizando modelos estadísticos complejos, los científicos comprobaron que los niveles acumulados de varios COPs se asociaban con la obesidad y con los niveles séricos de colesterol y triglicéridos de las personas, independientemente del sexo, edad, lugar de residencia o hábito tabáquico de los participantes.

Más contaminantes, más obesidad
«En general, encontramos que, las personas con mayores niveles de COPs eran cuantitativamente más obesas, y además presentaban mayores niveles de colesterol y triglicéridos, todos ellos considerados como importantes factores de riesgo de enfermedad cardiovascular, aunque estas relaciones eran complejas y no mostraban siempre patrones lineales», afirma Arrebola.

Entre los COPs estudiados se encuentra el DDE, principal metabolito del pesticida DDT, ampliamente utilizado en todo el mundo hasta los años 80, y actualmente empleado por algunos países para combatir el paludismo/malaria. Asimismo, se estudió el insecticida lindano, muy usado en el pasado en cultivos y en algunos medicamentos para el tratamiento de los piojos y la sarna.

El estudio también incluyó un grupo de bifenilos policlorados o PCBs, usados en numerosos equipos industriales, y que siguen presentes en transformadores eléctricos antiguos. Todos estos contaminantes se asociaron de alguna manera con los índices de obesidad y/o colesterol y triglicéridos.

A pesar de que su uso está muy restringido en la actualidad, los COPs representan un importante problema para la salud pública; de hecho el 100% de los participantes en este estudio presentaron niveles detectables de uno o más de estos compuestos.

«Esta universalidad de la exposición hace que su impacto sobre la salud humana sea muy importante. Asimismo, nuestros resultados sugieren que no existen niveles de exposición seguros para estos contaminantes que, además, pueden interactuar entre ellos para producir efectos sobre la salud», apostilla el investigador.

COPs en alimentos
Otros trabajos anteriores han demostrado que la población general está expuesta a COPs principalmente a través de los alimentos con elevado contenido en grasa, incluyendo las carnes y pescados grasos y de gran tamaño, por lo que un creciente número de investigadores recomiendan moderar su consumo.

Actualmente, el grupo de investigación del doctor Arrebola se encuentra realizando un seguimiento de la población de estudio a lo largo de varios años, para comprobar si las personas más expuestas han tenido un mayor riesgo de desarrollar ciertas patologías, como hipertensión, obesidad o enfermedad cardiovascular.

«Creemos que los resultados no son sólo una consecuencia de una mayor ingesta de alimentos por parte de las personas obesas. Existen evidencias de que la exposición humana a ciertas sustancias químicas llamadas «obesógenos» podría favorecer el crecimiento y proliferación de adipocitos (células de la grasa), y por lo tanto provocar un aumento de la grasa corporal. Además, se sospecha que ciertos contaminantes ambientales también podrían provocar alteraciones en los niveles de colesterol y triglicéridos y, por tanto, contribuir al desarrollo de enfermedades cardiovasculares», concluye Arrebola.

Descargar


Ideal

Pág. 10: Las obras de Cartuja colapsan a diario el acceso de estudiantes al campus

BUENOS DÍAS: MÉXICO PIDE AYUDA A LA UGR

Pág. 11: El PTS se convierte en el epicentro del emprendimiento científico

Pág. 14: La XIV Semana de la Ciencia cierra la edición de 2014 con más actividades que nunca

Pág. 45: El equipo femenino del Universidad iniciará la liga el domingo en casa

Pág. 51: Especialistas arrojan una mirada multidisciplinar sobre José Guerrero

«Guerrero trajo color, alegría y confianza a la pintura española»

Sup. Viajes y motor Págs. 2-3 : ‘Momias. Testigos del pasado’, una muestra única

Pág. 63: Agenda:

– Cine:

‘Chungking express’

– Exposiciones:

‘(des) Variaciones sobre José Guerrero’

‘La búsqueda es fría’

‘Un jardín japones: topografías del vacío’

Descarga por URL: http://sl.ugr.es/0749

Descargar


Relacionan los niveles de contaminantes en el cuerpo con el grado de obesidad Leer más: Relacionan los niveles de contaminantes en el cuerpo con el grado de obesidad

74859 Un estudio desarrollado por científicos españoles relaciona los niveles de contaminantes que una persona acumula en el cuerpo con su grado de obesidad y concluye que estos individuos presentan además mayores niveles de colesterol y triglicéridos.

El estudio científico, en el que han participado investigadores de la Universidad de Granada y de los hospitales universitarios granadinos, ha corroborado que existe una relación entre los niveles de ciertos contaminantes ambientales que una persona acumula en su cuerpo y su grado de obesidad.

La investigación, que ha publicado la prestigiosa revista Environmental Pollution, ha analizado los niveles de contaminantes acumulados en la grasa de cerca de 300 hombres y mujeres, pacientes que han sido intervenidos en los servicios de cirugía de los dos hospitales granadinos.

El estudio ha analizado sustancias conocidas como contaminantes orgánicos persistentes (COPs), que tienen la particularidad de que pueden permanecer en el medioambiente durante años, incluso décadas, sin degradarse.

«Los seres humanos estamos expuestos a COPs principalmente a través de la dieta. Se acumulan progresivamente en la grasa corporal, por lo que los niveles medidos en nuestro trabajo nos dan una idea de la exposición acumulada de una persona a lo largo de varios años», ha explicado el autor principal del artículo, Juan Pedro Arrebola.

Con modelos estadísticos complejos, los científicos han comprobado que los niveles acumulados de estos contaminantes se asocian con la obesidad y con los niveles séricos de colesterol y triglicéridos de las personas, independientemente del sexo, edad, lugar de residencia o al hábito al tabaco de los participantes.

«En general, encontramos que las personas con mayores niveles de COPs eran cuantitativamente más obesas, y además presentaban mayores niveles de colesterol y triglicéridos», ha explicado Arrebola.

Entre los contaminantes estudiados se encuentra uno derivado de un pesticida utilizado en los años ochenta y actualmente empleados para combatir el paludismo y la malaria, junto a un insecticida usado en el pasad en medicamentos contra piojos y sarna y para algunos cultivos.

Estos contaminantes, junto a otros que se usan en equipos industriales, se han asociado con los índices de obesidad y de colesterol y triglicéridos.

El estudio ha apuntado además que aunque el uso de estos productos está «muy restringido en la actualidad», el 100 % de los participantes en la investigación presentaron niveles detectables de uno o más de estos compuestos, con una afección a la salud.

Arrebola ha apuntado además que existen evidencias de que la exposición a estos contaminantes podría favorecer el crecimiento y proliferación de células de grasa. EFE

1011241

Descargar


El proyecto MEMOLA de la UGR y la Universidad de Córdoba organizan un Seminario sobre sistemas de garantía en la producción ecológica en la localidad alpujarreña de Cáñar

Sábado 15 de noviembre, impartido por el agroecólogo, facilitador en procesos de SPG y canales cortos, César Eduardo de la Cruz

La Universidad de Córdoba, la Universidad de Granada y la empresa Arqueoandalusí Arqueología y Patrimonio S.L., dentro del marco del proyecto MEMOLA, han organizado un seminario gratuito sobre certificación ecológica y sistemas participativos de garantía que se realizará el sábado 15 de noviembre, a las 11:30 horas en Cáñar (Granada). Dicho seminario será impartido por el agroecólogo, facilitador en procesos de SPG y canales cortos, César Eduardo de la Cruz.

El proyecto europeo MEMOLA, coordinado por la Universidad de Granada, lleva trabajando con la Comunidad de Regantes de Cáñar desde febrero de este año. El equipo del profesor Elías Fereres Castiel, catedrático de la ETS de Ingenieros Agrónomos de la Universidad de Córdoba, está realizando un estudio de las condiciones edafológicas y agroclimáticas de este territorio, para determinar qué productos serían más rentables y adecuados cultivar en función las condiciones del terreno. En esta línea de trabajo, y especialmente debido al interés por parte de los miembros de dicha Comunidad, se ha organizado el Seminario sobre Sistemas de Garantía en la Producción Ecológica, al que están invitados a participar todos los agricultores y ganaderos de la Comarca de la Alpujarra.

La producción ecológica requiere sistemas de certificación o de garantía de calidad. Estos sistemas de garantía pueden proceder de cualquier certificación por tercera parte o por los sistemas participativos de garantía (SPG).

SPG se concentra en los sistemas de garantía de calidad que certifican los productores basados en la participación activa de las partes interesadas y se construyen sobre una base de confianza, las redes sociales y el intercambio de conocimientos (IFOAM).

En este seminario los temas que se tratarán serán:

  • Aspectos generales de certificación ecológica: una certificación por tercera parte.
  • Certificación de grupos en América Latina y en España.
  • Sistemas Participativos de Garantía. Qué son, y experiencias en Andalucía.

memola05

memola06

Para más información acerca del Seminario pueden contactar con: Margarita García Vila. Universidad de Córdoba. Correo elec:g82gavim@uco.es.

Contacto: Proyecto MEMOLA. Tlf: 958 249774 y 645011680.

Más información: http://memolaproject.eu