Alerta entre los expertos en drogodependencias por el fuerte repunte en el consumo de heroína

Alerta entre los expertos en drogodependencias por el fuerte repunte en el consumo de heroína

Los pronósticos lanzados meses atrás por expertos en drogodependecias que auguraban un descenso del consumo de heroína y otros opiáceos a consecuencia de la crisis que subyuga la economía española, parece que, por el momento, no se están cumpliendo al pie de la letra. Pese a que es difícil saber el número exacto de heroinómanos en la Región, son varios los factores que apuntan a un fuerte repunte del consumo esta droga, una de las más adictivas y devastadoras, entre la población murciana.
José María García Basterrechea, jefe de la Unidad de Desintoxicación del Hospital Reina Sofía, afirma tener «la percepción de que, en efecto, se está produciendo un repunte en el consumo de heroína, y además está surgiendo un nuevo perfil de consumidor de esta sustancia: chicos jóvenes que tras un fin de semana de fiesta la utilizan, fumada en chinos -se quema sobre papel de aluminio y el humo se inhala por vía oral con un pequeño tubo-, para contrarrestar los efectos excitantes de la cocaína y las pastillas. A raíz de esta nueva forma de politoxicomanía, los camellos que antes vendían sólo cocaína también proporcionan ahora heroína».
Basterrechea manifiesta asimismo que «los cocaínomanos sufren alucinaciones visuales, auditivas o táctiles: creen que les ven o le persiguen, tienen ideas delirantes, y la heroína se ha convertido para ellos en una especie de falso remedio salvador para evitar ese tipo de situaciones».
Estos nuevos consumidores no responden al esterotipo generalizado de una persona demacrada, pero el cóctel de estupefacientes con el que ponen a prueba su organismo responde, según García Basterrechea, «a una escalada en la que comienzan con el tabaco y el alcohol, después siguen con los psicoactivos -cocaína, anfetaminas…- y alucinógenos -LSD, mescalina…- y rematan la faena con opiáceos: heroína, opio, morfina».
«Esta conducta conlleva un riesgo altísimo -alerta de convertirse en drogodependiente en cuestión de pocas semanas, y muchos van dejando progresivamante de lado los psicoestimulantes y la fiesta y terminan enganchados a la heroína, la más adictiva».
Consumo generalizado
Según datos oficiales del Observatorio Español de Drogas 2007, la Región es la tercera comunidad autónoma con más porcentaje de admisiones a tratamientos por consumo de sustancias psicoactivas, sólo superada por Ceuta y Canarias. «Es que en Murcia existe una altísima tolerancia social y el consumo está muy generalizado. Y una de las grandes equivocaciones es que realmente sólo se considera drogadicto al heroinómano. Los usuarios de otras sustancias -cocaína, éxtasis, cannabis, anfetaminas, LSD…- no cargan con ese estigma; es más, muchos piensan que conlleva un cierto halo de glamour. Uno de los repuntes más preocupantes es el del hachís: en apenas unos meses ha llegado al 70%, pero ni sus consumidores se consideran toxicómanos ni la sociedad les ve como tal», dice Basterrechea.
Bartolomé Pérez, psiquiatra del Hospital Universitario de San Juan (Alicante), asegura que la crisis y el aumento del paro disparan, «siempre y de manera matemática», el consumo de heroína y otros opiáceos. Tras el boom de los años ochenta -el informe Heroína en España: 1977-1996. Balance de una crisis de drogas, del antropólogo y profesor de la Universidad de Granada Juan F. Gamella, establecía que en una población de 100.000 personas había más de 1.000 heroinómanos-, el miedo a contraer sida debido a su consumo intravenoso hizo que el número de yonquis descendiera notablemente una década después -algunas voces pronosticaron entonces la desaparición de la heroína-, pero «ahora el consumo de esta sustancia principalmente es fumado, por lo que el miedo a las infecciones ya no es un obstáculo para los adictos», explica Pérez.
Juan Jiménez, coordinador regional de Drogas de la Comunidad Autónoma, declara que «la sensación actual es que, en efecto, el consumo de heroína va en aumento, pero está asociado a la llegada de inmigrantes de Europa del Este, ya que en sus países de origen la incidencia de esta droga es muy alta y muchos de los que vienen ya son adictos».
Otro factor que arroja más luz sobre el asunto es que, a día de hoy, la tasa de consumo de heroína es la más elevada de la historia de España entre la población escolar (14 a 18 años), según se desprende de las cifras del Plan Nacional sobre Drogas. Este estudio establece que la edad media de inicio se sitúa en los 14,6 años, y se mantiene por debajo de las de otras drogas (éxtasis, cocaína, anfetaminas o alucinógenos), y es parecida a la del cannabis (14,5 aŽños).
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La cocaína, el afrodisíaco de la impotencia

La cocaína, el afrodisíaco de la impotencia

Los sexólogos están habituados a recibir en sus consultas a personas con trastornos en sus relaciones íntimas relacionados con el abuso de drogas. Sin embargo, no hay muchos estudios que hayan profundizado en este problema, que está más extendido de lo que se pudiera pensar, al menos según los resultados de una investigación realizada por un grupo de profesores de la Universidad de Granada sobre una pequeña muestra de adictos a distintas sustancias de esta provincia y también de Alicante.

Este trabajo, realizado sobre un grupo de 120 sujetos drogodependientes (104 varones y 16 mujeres) de 32 años de media, revela que el 72% de los hombres con problemas de adicción a alguna sustancia ha consumido drogas para ser capaces de mantener una relación sexual.

Asimismo, el 65% ha empleado en ocasiones los estupefacientes para mejorar la satisfacción durante el coito. En el caso de las mujeres sólo el 37% necesita las drogas para tener sexo, aunque el pequeño tamaño de la muestra en este caso no permite sacar conclusiones definitivas, según señala a Público uno de los autores del estudio, Pablo Vallejo.
Cocaína e impotencia

Lo que sí refleja esta investigación, sin lugar a dudas, es que la cocaína es la sustancia reina, seguida del alcohol, a la hora de tratar de mejorar las relaciones sexuales, ya que el 58% de los varones drogodependientes y el 37% de las mujeres la consume con este fin.
La coca, la droga más incapacitante a nivel sexual, es la más utilizada

Los autores destacan que con la cocaína se produce una paradoja, sobre todo entre los varones, ya que «la droga más empleada como factor potenciador de la sexualidad es, a la vez, la más incapacitante a nivel sexual», ya que es causa clara de impotencia. Vallejo cree que esto puede deberse a que, como ya se ha demostrado, la cocaína consigue, aunque sólo a dosis bajas y en el corto plazo, ciertas mejoras en la potencia y el placer sexual. «Cada vez hacen falta dosis más altas para conseguir los mismos resultados y llega un momento en el que ya no se produce erección; además de los efectos de la droga, puede darse un condicionamiento al asociarse el estar en la cama con el fracaso y acaba apareciendo la impotencia», explica.

El problema se complica aún más cuando el individuo, que acaba fracasando también a la hora de ajustar las dosis, trata de tomar una droga antagonista para compensar los efectos de una sustancia, como ocurre con el alcohol y la cocaína.

Tal como explica Ignacio Moncada, coordinador del Grupo de Andrología de la Asociación Española de Urología , muchos de los varones empiezan tomando alcohol, después esnifan cocaína para contrarrestar los efectos de la bebida y sentirse más despejados y por último se ven obligados a tomar un fármaco del tipo de Viagra para conseguir la erección». «La cocaína tiene un efecto vasoconstrictor, y dificulta la erección», añade Moncada, que reconoce tener «muchos pacientes consumidores de esta sustancia que están en una situación penosa».
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Crean un simulador de conducción que permite sentir físicamente frenazos y choques

Crean un simulador de conducción que permite sentir físicamente frenazos y choques

La empresa granadina Ride the Wave S.L. ha desarrollado un prototipo de simulador de conducción que permite a sus usuarios experimentar «físicamente» las mismas sensaciones que tendrían al volante, como frenazos, aceleraciones, cambios de dirección, curvas, choques e incluso vibraciones del motor.

Esta tecnología, basada en la robótica, aumenta «radicalmente» el realismo de la experiencia para los conductores virtuales, que incluso pueden sentir si se conduce encima de tierra, hormigón o césped, ha asegurado a Efe el presidente de esta empresa afincada en Nigüelas (Granada), Laurence Seidler.

Entre las aplicaciones prácticas del producto, Seidler ha destacado sus ventajas para sacarse el carné de conducir, un permiso que en la actualidad obtiene el 99,8 por ciento de los mayores de edad con una media de 32 horas de clases prácticas y un gasto de 1.000 euros, además de los atascos y la polución que genera.

Con un simulador de este tipo, que se podrá comercializar en dos años, se reemplazarían la mitad de las clases prácticas de la autoescuelas, ya que se podrían hacer hasta 15 horas en el simulador por un coste de un euro la hora.

Además, para perfeccionar el producto, el responsable de Ride de Wave ha anunciado que están pendientes de la firma de un convenio para que estos simuladores ofrezcan un entorno virtual que recree ciudades concretas, en las que incluso se pueda leer la publicidad actualizada en las vitrinas de los establecimientos comerciales.

«Tenemos la tecnología para cambiar la publicidad cuando acaben las promociones, así como para reproducir un día nublado, el tráfico habitual de las 16 horas en una calle concreta de la ciudad y hasta los baches», ha concretado Seidler, quien sostiene que en pocos años podrán extraer las sensaciones de movimiento de una película para, por ejemplo, viajar al espacio virtualmente como figure en la cinta.

Ride the Wave S.L. se dedica al desarrollo de los componentes básicos de la robótica desde el «pensamiento puro» hasta el objeto físico que comprende las fases de investigación, desarrollo, fabricación y venta.

La robótica cuenta con tres elementos principales que son el controlador de movimiento, el equivalente al cerebro humano; los actuadores, que son los músculos y ligamentos, y el código de control de movimiento, identificable con el software que, a través del controlador, manda instrucciones a los actuadores.

Según Seidler, cuando una persona quiere coger una taza y moverla desde la mesa hasta los labios primero ejecuta un análisis de lo que hay que hacer y luego manda las instrucciones, la misma tarea que desarrolla la robótica pero «con más precisión y más rápido».

Por eso, los productos desarrollados con esta tecnología sirven para la fabricación de sistemas robotizados en la industria, como máquinas encargadas de soldar piezas de un coche en una cadena de trabajo o de montar televisiones.

Estos proyectos, que generará 14 empleos directos más el trabajo de dos equipos de unas 40 personas de la Universidad de Granada, se encuentran a la espera de recibir en torno a tres millones de euros de varias subvenciones que han sido solicitadas a la Junta de Andalucía para comenzar a desarrollar los prototipos.
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Crean un simulador de conducción que permite sentir físicamente frenazos y choques

Crean un simulador de conducción que permite sentir físicamente frenazos y choques

La empresa granadina Ride the Wave S.L. ha desarrollado un prototipo de simulador de conducción que permite a sus usuarios experimentar «físicamente» las mismas sensaciones que tendrían al volante, como frenazos, aceleraciones, cambios de dirección, curvas, choques e incluso vibraciones del motor.

Esta tecnología, basada en la robótica, aumenta «radicalmente» el realismo de la experiencia para los conductores virtuales, que incluso pueden sentir si se conduce encima de tierra, hormigón o césped, ha asegurado a Efe el presidente de esta empresa afincada en Nigüelas (Granada), Laurence Seidler.

Entre las aplicaciones prácticas del producto, Seidler ha destacado sus ventajas para sacarse el carné de conducir, un permiso que en la actualidad obtiene el 99,8 por ciento de los mayores de edad con una media de 32 horas de clases prácticas y un gasto de 1.000 euros, además de los atascos y la polución que genera.

Con un simulador de este tipo, que se podrá comercializar en dos años, se reemplazarían la mitad de las clases prácticas de la autoescuelas, ya que se podrían hacer hasta 15 horas en el simulador por un coste de un euro la hora.

Además, para perfeccionar el producto, el responsable de Ride de Wave ha anunciado que están pendientes de la firma de un convenio para que estos simuladores ofrezcan un entorno virtual que recree ciudades concretas, en las que incluso se pueda leer la publicidad actualizada en las vitrinas de los establecimientos comerciales.

«Tenemos la tecnología para cambiar la publicidad cuando acaben las promociones, así como para reproducir un día nublado, el tráfico habitual de las 16 horas en una calle concreta de la ciudad y hasta los baches», ha concretado Seidler, quien sostiene que en pocos años podrán extraer las sensaciones de movimiento de una película para, por ejemplo, viajar al espacio virtualmente como figure en la cinta.

Ride the Wave S.L. se dedica al desarrollo de los componentes básicos de la robótica desde el «pensamiento puro» hasta el objeto físico que comprende las fases de investigación, desarrollo, fabricación y venta.

La robótica cuenta con tres elementos principales que son el controlador de movimiento, el equivalente al cerebro humano; los actuadores, que son los músculos y ligamentos, y el código de control de movimiento, identificable con el software que, a través del controlador, manda instrucciones a los actuadores.

Según Seidler, cuando una persona quiere coger una taza y moverla desde la mesa hasta los labios primero ejecuta un análisis de lo que hay que hacer y luego manda las instrucciones, la misma tarea que desarrolla la robótica pero «con más precisión y más rápido».

Por eso, los productos desarrollados con esta tecnología sirven para la fabricación de sistemas robotizados en la industria, como máquinas encargadas de soldar piezas de un coche en una cadena de trabajo o de montar televisiones.

Estos proyectos, que generará 14 empleos directos más el trabajo de dos equipos de unas 40 personas de la Universidad de Granada, se encuentran a la espera de recibir en torno a tres millones de euros de varias subvenciones que han sido solicitadas a la Junta de Andalucía para comenzar a desarrollar los prototipos.
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Crean un simulador de conducción que permite sentir físicamente frenazos y choques

Crean un simulador de conducción que permite sentir físicamente frenazos y choques

La empresa granadina Ride the Wave S.L. ha desarrollado un prototipo de simulador de conducción que permite a sus usuarios experimentar «físicamente» las mismas sensaciones que tendrían al volante, como frenazos, aceleraciones, cambios de dirección, curvas, choques e incluso vibraciones del motor.

Esta tecnología, basada en la robótica, aumenta «radicalmente» el realismo de la experiencia para los conductores virtuales, que incluso pueden sentir si se conduce encima de tierra, hormigón o césped, ha asegurado a Efe el presidente de esta empresa afincada en Nigüelas (Granada), Laurence Seidler.

Entre las aplicaciones prácticas del producto, Seidler ha destacado sus ventajas para sacarse el carné de conducir, un permiso que en la actualidad obtiene el 99,8 por ciento de los mayores de edad con una media de 32 horas de clases prácticas y un gasto de 1.000 euros, además de los atascos y la polución que genera.

Con un simulador de este tipo, que se podrá comercializar en dos años, se reemplazarían la mitad de las clases prácticas de la autoescuelas, ya que se podrían hacer hasta 15 horas en el simulador por un coste de un euro la hora.

Además, para perfeccionar el producto, el responsable de Ride de Wave ha anunciado que están pendientes de la firma de un convenio para que estos simuladores ofrezcan un entorno virtual que recree ciudades concretas, en las que incluso se pueda leer la publicidad actualizada en las vitrinas de los establecimientos comerciales.

«Tenemos la tecnología para cambiar la publicidad cuando acaben las promociones, así como para reproducir un día nublado, el tráfico habitual de las 16 horas en una calle concreta de la ciudad y hasta los baches», ha concretado Seidler, quien sostiene que en pocos años podrán extraer las sensaciones de movimiento de una película para, por ejemplo, viajar al espacio virtualmente como figure en la cinta.

Ride the Wave S.L. se dedica al desarrollo de los componentes básicos de la robótica desde el «pensamiento puro» hasta el objeto físico que comprende las fases de investigación, desarrollo, fabricación y venta.

La robótica cuenta con tres elementos principales que son el controlador de movimiento, el equivalente al cerebro humano; los actuadores, que son los músculos y ligamentos, y el código de control de movimiento, identificable con el software que, a través del controlador, manda instrucciones a los actuadores.

Según Seidler, cuando una persona quiere coger una taza y moverla desde la mesa hasta los labios primero ejecuta un análisis de lo que hay que hacer y luego manda las instrucciones, la misma tarea que desarrolla la robótica pero «con más precisión y más rápido».

Por eso, los productos desarrollados con esta tecnología sirven para la fabricación de sistemas robotizados en la industria, como máquinas encargadas de soldar piezas de un coche en una cadena de trabajo o de montar televisiones.

Estos proyectos, que generará 14 empleos directos más el trabajo de dos equipos de unas 40 personas de la Universidad de Granada, se encuentran a la espera de recibir en torno a tres millones de euros de varias subvenciones que han sido solicitadas a la Junta de Andalucía para comenzar a desarrollar los prototipos.
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Crean un simulador de conducción que permite sentir físicamente frenazos y choques

Crean un simulador de conducción que permite sentir físicamente frenazos y choques

La empresa granadina Ride the Wave S.L. ha desarrollado un prototipo de simulador de conducción que permite a sus usuarios experimentar «físicamente» las mismas sensaciones que tendrían al volante, como frenazos, aceleraciones, cambios de dirección, curvas, choques e incluso vibraciones del motor. Esta tecnología, basada en la robótica, aumenta «radicalmente» el realismo de la experiencia para los conductores virtuales, que incluso pueden sentir si se conduce encima de tierra, hormigón o césped, ha asegurado a Efe el presidente de esta empresa afincada en Nigüelas (Granada), Laurence Seidler. Entre las aplicaciones prácticas del producto, Seidler ha destacado sus ventajas para sacarse el carné de conducir, un permiso que en la actualidad obtiene el 99,8 por ciento de los mayores de edad con una media de 32 horas de clases prácticas y un gasto de 1.000 euros, además de los atascos y la polución que genera.

Con un simulador de este tipo, que se podrá comercializar en dos años, se reemplazarían la mitad de las clases prácticas de la autoescuelas, ya que se podrían hacer hasta 15 horas en el simulador por un coste de un euro la hora.

Además, para perfeccionar el producto, el responsable de Ride de Wave ha anunciado que están pendientes de la firma de un convenio para que estos simuladores ofrezcan un entorno virtual que recree ciudades concretas, en las que incluso se pueda leer la publicidad actualizada en las vitrinas de los establecimientos comerciales.

«Tenemos la tecnología para cambiar la publicidad cuando acaben las promociones, así como para reproducir un día nublado, el tráfico habitual de las 16 horas en una calle concreta de la ciudad y hasta los baches», ha concretado Seidler, quien sostiene que en pocos años podrán extraer las sensaciones de movimiento de una película para, por ejemplo, viajar al espacio virtualmente como figure en la cinta.

Ride the Wave S.L. se dedica al desarrollo de los componentes básicos de la robótica desde el «pensamiento puro» hasta el objeto físico que comprende las fases de investigación, desarrollo, fabricación y venta.

La robótica cuenta con tres elementos principales que son el controlador de movimiento, el equivalente al cerebro humano; los actuadores, que son los músculos y ligamentos, y el código de control de movimiento, identificable con el software que, a través del controlador, manda instrucciones a los actuadores.

Según Seidler, cuando una persona quiere coger una taza y moverla desde la mesa hasta los labios primero ejecuta un análisis de lo que hay que hacer y luego manda las instrucciones, la misma tarea que desarrolla la robótica pero «con más precisión y más rápido».

Por eso, los productos desarrollados con esta tecnología sirven para la fabricación de sistemas robotizados en la industria, como máquinas encargadas de soldar piezas de un coche en una cadena de trabajo o de montar televisiones.

Estos proyectos, que generará 14 empleos directos más el trabajo de dos equipos de unas 40 personas de la Universidad de Granada, se encuentran a la espera de recibir en torno a tres millones de euros de varias subvenciones que han sido solicitadas a la Junta de Andalucía para comenzar a desarrollar los prototipos.
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Crean simulador conducción que permite sentir físicamente frenazos y choques

Crean simulador conducción que permite sentir físicamente frenazos y choques

La empresa granadina Ride the Wave S.L. ha desarrollado un prototipo de simulador de conducción que permite a sus usuarios experimentar «físicamente» las mismas sensaciones que tendrían al volante, como frenazos, aceleraciones, cambios de dirección, curvas, choques e incluso vibraciones del motor.

Esta tecnología, basada en la robótica, aumenta «radicalmente» el realismo de la experiencia para los conductores virtuales, que incluso pueden sentir si se conduce encima de tierra, hormigón o césped, ha asegurado a Efe el presidente de esta empresa afincada en Nigüelas (Granada), Laurence Seidler.

Entre las aplicaciones prácticas del producto, Seidler ha destacado sus ventajas para sacarse el carné de conducir, un permiso que en la actualidad obtiene el 99,8 por ciento de los mayores de edad con una media de 32 horas de clases prácticas y un gasto de 1.000 euros, además de los atascos y la polución que genera.

Con un simulador de este tipo, que se podrá comercializar en dos años, se reemplazarían la mitad de las clases prácticas de la autoescuelas, ya que se podrían hacer hasta 15 horas en el simulador por un coste de un euro la hora.

Además, para perfeccionar el producto, el responsable de Ride de Wave ha anunciado que están pendientes de la firma de un convenio para que estos simuladores ofrezcan un entorno virtual que recree ciudades concretas, en las que incluso se pueda leer la publicidad actualizada en las vitrinas de los establecimientos comerciales.

«Tenemos la tecnología para cambiar la publicidad cuando acaben las promociones, así como para reproducir un día nublado, el tráfico habitual de las 16 horas en una calle concreta de la ciudad y hasta los baches», ha concretado Seidler, quien sostiene que en pocos años podrán extraer las sensaciones de movimiento de una película para, por ejemplo, viajar al espacio virtualmente como figure en la cinta.

Ride the Wave S.L. se dedica al desarrollo de los componentes básicos de la robótica desde el «pensamiento puro» hasta el objeto físico que comprende las fases de investigación, desarrollo, fabricación y venta.

La robótica cuenta con tres elementos principales que son el controlador de movimiento, el equivalente al cerebro humano; los actuadores, que son los músculos y ligamentos, y el código de control de movimiento, identificable con el software que, a través del controlador, manda instrucciones a los actuadores.

Según Seidler, cuando una persona quiere coger una taza y moverla desde la mesa hasta los labios primero ejecuta un análisis de lo que hay que hacer y luego manda las instrucciones, la misma tarea que desarrolla la robótica pero «con más precisión y más rápido».

Por eso, los productos desarrollados con esta tecnología sirven para la fabricación de sistemas robotizados en la industria, como máquinas encargadas de soldar piezas de un coche en una cadena de trabajo o de montar televisiones.

Estos proyectos, que generará 14 empleos directos más el trabajo de dos equipos de unas 40 personas de la Universidad de Granada, se encuentran a la espera de recibir en torno a tres millones de euros de varias subvenciones que han sido solicitadas a la Junta de Andalucía para comenzar a desarrollar los prototipos.
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Crean un simulador de conducción que permite sentir físicamente frenazos y choques

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La empresa granadina Ride the Wave S.L. ha desarrollado un prototipo de simulador de conducción que permite a sus usuarios experimentar «físicamente» las mismas sensaciones que tendrían al volante, como frenazos, aceleraciones, cambios de dirección, curvas, choques e incluso vibraciones del motor.

El presidente de la empresa granadina Ride the Wave, Laurence Seidler, junto a su mujer, en el prototipo de simulador de condución que permite a sus usuarios experimentar «físicamente» las mismas sensaciones que tendría al volante, como frenazos, aceleraciones, cambios de dirección, curvas, choques e incluso vibraciones del motor.

Esta tecnología, basada en la robótica, aumenta «radicalmente» el realismo de la experiencia para los conductores virtuales, que incluso pueden sentir si se conduce encima de tierra, hormigón o césped, ha asegurado a Efe el presidente de esta empresa afincada en Nigüelas (Granada), Laurence Seidler.

Entre las aplicaciones prácticas del producto, Seidler ha destacado sus ventajas para sacarse el carné de conducir, un permiso que en la actualidad obtiene el 99,8 por ciento de los mayores de edad con una media de 32 horas de clases prácticas y un gasto de 1.000 euros, además de los atascos y la polución que genera.

Con un simulador de este tipo, que se podrá comercializar en dos años, se reemplazarían la mitad de las clases prácticas de la autoescuelas, ya que se podrían hacer hasta 15 horas en el simulador por un coste de un euro la hora.

Además, para perfeccionar el producto, el responsable de Ride de Wave ha anunciado que están pendientes de la firma de un convenio para que estos simuladores ofrezcan un entorno virtual que recree ciudades concretas, en las que incluso se pueda leer la publicidad actualizada en las vitrinas de los establecimientos comerciales.

«Tenemos la tecnología para cambiar la publicidad cuando acaben las promociones, así como para reproducir un día nublado, el tráfico habitual de las 16 horas en una calle concreta de la ciudad y hasta los baches», ha concretado Seidler, quien sostiene que en pocos años podrán extraer las sensaciones de movimiento de una película para, por ejemplo, viajar al espacio virtualmente como figure en la cinta.

Ride the Wave S.L. se dedica al desarrollo de los componentes básicos de la robótica desde el «pensamiento puro» hasta el objeto físico que comprende las fases de investigación, desarrollo, fabricación y venta.

La robótica cuenta con tres elementos principales que son el controlador de movimiento, el equivalente al cerebro humano; los actuadores, que son los músculos y ligamentos, y el código de control de movimiento, identificable con el software que, a través del controlador, manda instrucciones a los actuadores.

Según Seidler, cuando una persona quiere coger una taza y moverla desde la mesa hasta los labios primero ejecuta un análisis de lo que hay que hacer y luego manda las instrucciones, la misma tarea que desarrolla la robótica pero «con más precisión y más rápido».

Por eso, los productos desarrollados con esta tecnología sirven para la fabricación de sistemas robotizados en la industria, como máquinas encargadas de soldar piezas de un coche en una cadena de trabajo o de montar televisiones.

Estos proyectos, que generará 14 empleos directos más el trabajo de dos equipos de unas 40 personas de la Universidad de Granada, se encuentran a la espera de recibir en torno a tres millones de euros de varias subvenciones que han sido solicitadas a la Junta de Andalucía para comenzar a desarrollar los prototipos.
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Crean un simulador de conducción que permite sentir físicamente frenazos y choques

Crean un simulador de conducción que permite sentir físicamente frenazos y choques

La empresa granadina Ride the Wave S.L. ha desarrollado un prototipo de simulador de conducción que permite a sus usuarios experimentar «físicamente» las mismas sensaciones que tendrían al volante, como frenazos, aceleraciones, cambios de dirección, curvas, choques e incluso vibraciones del motor.
Crean un simulador de conducción que permite sentir físicamente frenazos y choques

Esta tecnología, basada en la robótica, aumenta «radicalmente» el realismo de la experiencia para los conductores virtuales, que incluso pueden sentir si se conduce encima de tierra, hormigón o césped, ha asegurado el presidente de esta empresa afincada en Nigüelas (Granada), Laurence Seidler.

Entre las aplicaciones prácticas del producto, Seidler ha destacado sus ventajas para sacarse el carné de conducir, un permiso que en la actualidad obtiene el 99,8 por ciento de los mayores de edad con una media de 32 horas de clases prácticas y un gasto de 1.000 euros, además de los atascos y la polución que genera.

Con un simulador de este tipo, que se podrá comercializar en dos años, se reemplazarían la mitad de las clases prácticas de la autoescuelas, ya que se podrían hacer hasta 15 horas en el simulador por un coste de un euro la hora.

La robótica cuenta con tres elementos principales que son el controlador de movimiento, el equivalente al cerebro humano; los actuadores, que son los músculos y ligamentos, y el código de control de movimiento, identificable con el software que, a través del controlador, manda instrucciones a los actuadores.

Estos proyectos, que generará 14 empleos directos más el trabajo de dos equipos de unas 40 personas de la Universidad de Granada, se encuentran a la espera de recibir en torno a tres millones de euros de varias subvenciones que han sido solicitadas a la Junta de Andalucía para comenzar a desarrollar los prototipos.
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Una empresa granadina crea un simulador de conducción que podría reducir a la mitad las clases de autoescuela

Una empresa granadina crea un simulador de conducción que podría reducir a la mitad las clases de autoescuela

La empresa granadina Ride the Wave S.L. ha desarrollado un prototipo de simulador de conducción que permite a sus usuarios experimentar «físicamente» las mismas sensaciones que tendrían al volante, como frenazos, aceleraciones, cambios de dirección, curvas, choques e incluso vibraciones del motor.

Esta tecnología, basada en la robótica, aumenta «radicalmente» el realismo de la experiencia para los conductores virtuales, que incluso pueden sentir si se conduce encima de tierra, hormigón o césped, ha asegurado a Efe el presidente de esta empresa afincada en Nigüelas (Granada), Laurence Seidler.

Entre las aplicaciones prácticas del producto, Seidler ha destacado sus ventajas para sacarse el carné de conducir, un permiso que en la actualidad obtiene el 99,8 por ciento de los mayores de edad con una media de 32 horas de clases prácticas y un gasto de 1.000 euros, además de los atascos y la polución que genera.

Con un simulador de este tipo, que se podrá comercializar en dos años, se reemplazarían la mitad de las clases prácticas de la autoescuelas, ya que se podrían hacer hasta 15 horas en el simulador por un coste de un euro la hora.

Además, para perfeccionar el producto, el responsable de Ride de Wave ha anunciado que están pendientes de la firma de un convenio para que estos simuladores ofrezcan un entorno virtual que recree ciudades concretas, en las que incluso se pueda leer la publicidad actualizada en las vitrinas de los establecimientos comerciales.

«Tenemos la tecnología para cambiar la publicidad cuando acaben las promociones, así como para reproducir un día nublado, el tráfico habitual de las 16 horas en una calle concreta de la ciudad y hasta los baches», ha concretado Seidler, quien sostiene que en pocos años podrán extraer las sensaciones de movimiento de una película para, por ejemplo, viajar al espacio virtualmente como figure en la cinta.

Ride the Wave S.L. se dedica al desarrollo de los componentes básicos de la robótica desde el «pensamiento puro» hasta el objeto físico que comprende las fases de investigación, desarrollo, fabricación y venta.

La robótica cuenta con tres elementos principales que son el controlador de movimiento, el equivalente al cerebro humano; los actuadores, que son los músculos y ligamentos, y el código de control de movimiento, identificable con el software que, a través del controlador, manda instrucciones a los actuadores.

Según Seidler, cuando una persona quiere coger una taza y moverla desde la mesa hasta los labios primero ejecuta un análisis de lo que hay que hacer y luego manda las instrucciones, la misma tarea que desarrolla la robótica pero «con más precisión y más rápido».

Por eso, los productos desarrollados con esta tecnología sirven para la fabricación de sistemas robotizados en la industria, como máquinas encargadas de soldar piezas de un coche en una cadena de trabajo o de montar televisiones.

Estos proyectos, que generará 14 empleos directos más el trabajo de dos equipos de unas 40 personas de la Universidad de Granada, se encuentran a la espera de recibir en torno a tres millones de euros de varias subvenciones que han sido solicitadas a la Junta de Andalucía para comenzar a desarrollar los prototipos.
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El Estado bancario (como solución)

El Estado bancario (como solución)

Un cisne negro es un suceso altamente improbable, una rareza cuyas consecuencias pueden llegar a tener un impacto demoledor. Así lo definió hace apenas un par de años un profesor de Ciencias de la Incertidumbre (nada menos) de la Universidad de Massachusetts, Nassim Taleb, autor del ensayo más leído en EE UU en 2007. Por aquel entonces las Bolsas estaban en máximos históricos, la economía mundial llevaba años a todo tren, los banqueros eran los reyes del mambo y el libre mercado, esa poderosa construcción intelectual de la economía clásica, campaba a sus anchas. La banca internacional saciaba su inagotable apetito por el riesgo con complicadísimas innovaciones financieras para seguir engordando sus beneficios y abominaba de los corsés de la regulación: el Estado era el patito feo, un estorbo que entorpecía el desarrollo proporcionado por el mercado, convertido en una especie de entidad mística supereficaz. Apenas 20 meses después, aún resuena el sonoro reventón de esa fenomenal juerga económica. Y el Estado, aquel patito feo, es ahora ese improbable cisne negro que nadie imaginaba. Los Gobiernos tienen en sus manos la última bala de plata para rescatar a la banca, en una pirueta que mete a la economía en la máquina del tiempo. Vuelve el Estado banquero.

Se rompe así el mayor tabú de las últimas décadas: la nacionalización de cualquier empresa, pero sobre todo de la banca, es ya una realidad que hace unos meses ni siquiera se atisbaba en el horizonte. Si algo han aprendido los Gobiernos de todo el mundo es que no puede haber otro caso Lehman Brothers, el banco que Estados Unidos dejó caer el pasado septiembre y que dejó la economía y las finanzas en estado de shock, al borde del precipicio.

La caída de Lehman -el mayor error de la política económica de los últimos años- provocó un efecto dominó que ha derribado otros muros: desde entonces hemos asistido a una intervención del sector público en la economía jamás vista en los países occidentales. Y esa apuesta no deja de subir a medida que la economía entra en barrena.

«El Estado no es la solución: es el problema». Ronald Reagan resumió con esa frase redonda la llamada revolución conservadora, la obsesión por las privatizaciones que llegaron hasta el último rincón del sector público en EE UU y el Reino Unido, hasta llegar a la Europa continental. La madre de todas las crisis lleva el péndulo justo al lado contrario. Corto y claro: ahora el Estado ya no es el problema, es la solución.

Pese a que ha sido mucho más tibio con los bancos que con el plan de estímulo fiscal, Barack Obama ha tenido que desmentir esta semana las acusaciones de «socialista» por haber prácticamente nacionalizado las mayores entidades financieras: la aseguradora AIG, Citigroup y Bank of America. Varias figuras destacadas del partido republicano, dominado por los neocons en los últimos años, están dispuestas a ir incluso más lejos en lo que respecta al sector financiero. En el Reino Unido, Gordon Brown se ha visto obligado a hacer lo mismo con Northern Rock, Royal Bank of Scotland y Lloyds. Hay ejemplos similares en varios países, incluidos Alemania y Francia. Y gana fuerza la idea de que el papel del Estado en la banca irá irremediablemente a más, aunque las Bolsas consoliden el amago de recuperación de los últimos días.

«Los bancos son algo maravilloso», dice en su último libro el premio Nobel Paul Krugman, «cuando van bien». Evidentemente, no es el caso. Las innovaciones financieras eran la piedra filosofal, el nuevo fármaco capaz de curar el cáncer de las crisis bancarias, tan destructivas para la economía. A la vista de lo que ha ocurrido, charlatanería en estado puro: la metástasis es hoy más peligrosa que nunca.

La crisis tiene simultáneamente todos los elementos de los episodios de turbulencias anteriores. El estallido de la burbuja inmobiliaria es comparable a la crisis de Japón, que 10 años después aún no ha logrado recuperarse; la sucesión de pánicos bursátiles y financieros se parece a la que se dio en los años treinta; la trampa de la liquidez en la que se han metido EE UU y la Unión Europea -la gente no compra y los bancos no prestan pese a que el crédito y la liquidez salen casi gratis- recuerda, de nuevo, a Japón, e incluso se han producido una serie de crisis de divisas -y ahí sigue amenazando tormenta, especialmente en Europa del Este- similares a las del sureste asiático en los noventa.

Pero la palma se la lleva la banca, detonante y a la vez diana del terremoto. Víctima y verdugo. El sistema bancario en la sombra, la basura tóxica y la fiesta de excesos de los últimos tiempos han desencadenado una sucesión de crisis en las finanzas -de liquidez, de confianza y al final de solvencia- que dejan decenas de bancos quebrados y un sistema financiero en descomposición, que en algunos países ha entrado en fase de tierra quemada. El gurú de la crisis, Nouriel Roubini, sostiene desde hace meses que el conjunto del sistema bancario norteamericano está quebrado. Y que las ayudas han sido tan multimillonarias como, en cierta manera, inútiles: la banca no ha caído, pero tampoco se recupera.

El siguiente paso está cantado: «Superar el miedo a que el Estado tome los mayores bancos es un requisito para resolver el fracaso bancario. Tengo muy pocas dudas de que eso es lo que va a suceder», afirma el economista estadounidense James K. Galbraith (hijo del mítico John K. Galbraith).

No se trata de una moda exclusiva de los países anglosajones. «Las nacionalizaciones van a ser más y más usadas, también en Europa. La razón es que la banca no está funcionando, no presta. Ve riesgos por todas partes (tras años de no ver riesgos por ningún lado). Eso lleva a la economía a una espiral: la banca ahonda la recesión, y la recesión destruye los balances de la banca. La única salida, o la menos mala, es tomar los bancos temporalmente», asegura el belga Paul De Grauwe.

De todas formas, hasta en los bancos hay clases sociales. Una entidad pequeña puede quebrar: en Estados Unidos se declaran en bancarrota dos bancos a la semana en el último año. El Estado devuelve los depósitos a los clientes, limpia el banco de activos tóxicos y, a partir de ahí, lo cierra y vende los activos buenos o lo fusiona con otra entidad. No se nacionalizan bancos pequeños. Pero la aristocracia financiera, que además ha cometido los mayores desmanes, es otra cosa: demasiado grande para caer. Y muchos de esos gigantes -Citigroup era antes de las turbulencias el mayor banco del mundo- están al borde de la nacionalización. Pero de momento, sólo al borde. El tabú, de alguna manera, resiste.

Nacionalizar, según Ramón Tamames, es algo tan simple como «hacer que pasen a depender del Estado» los bancos «que con anterioridad estaban en manos del sector privado». En el diccionario Tamames el ejemplo es el de los bancos peruanos en los ochenta. Una de las novedades de esta crisis es que ahora la nacionalización es la cura de urgencia para el corazón del sistema: Wall Street y la City londinense.

Los Gobiernos reaccionaron a ese reto de insolvencia con planes de adquisición de los activos contaminados. Ante la dudosa eficacia de esos planes se han puesto en marcha nuevas soluciones, como la posible creación de bancos malos (aún sin concretar) que se queden los activos tóxicos y permitan sobrevivir así cómodamente a las entidades afectadas. «Por ahora todo son parches que no funcionan», afirma desde Harvard el economista Kenneth Rogoff. «Es absurdo continuar vertiendo dinero torrencialmente en bancos quebrados sólo para proteger a los depositantes y a los accionistas», dice este experto. Para Rogoff, para Krugman y para muchos otros -Alan Greenspan, ex banquero central de EE UU, sin ir más lejos-, la salida es la nacionalización. Eso sí: parcial, transitoria y ajena a la gestión diaria de esas entidades. Pero incluso eso puede empezar a cambiar.

La banca es algo parecido al sistema circulatorio de la economía: si no funciona, si la sangre no llega al corazón, el paciente se muere. Si el sector sigue sin reaccionar, los expertos coinciden que el papel secundario del Estado se convertirá en protagonista. Hasta ahora, las inyecciones de capital del Estado en la banca se han hecho a través de acciones preferentes, sin derecho a voto. Santiago Carbó, consultor de la Reserva Federal estadounidense y catedrático de la Universidad de Granada, explica que a cambio de esas acciones la banca paga un interés, pero hasta ahora el Estado ha declinado participar en los órganos de gobierno. «Al final el peso del dinero público va a ser tan importante que probablemente no quede más remedio que poner a funcionarios en los bancos y cargarse a los presidentes y a los primeros ejecutivos. La gente no puede entender que los pirómanos que nos han metido en esto puedan ser ahora los bomberos que apaguen el fuego», afirma.

La nacionalización es relativamente sencilla: basta con poner dinero. Pero la salida del Estado es más incierta. Las acciones preferentes pueden convertirse en ordinarias, y si las cosas mejoran el Estado podrá recuperar parte del dinero y tal vez obtener beneficios. Eso sí: en Suecia, el precedente más cercano, el proceso duró cinco años, y eso sin una crisis sistémica mundial.

«Ahora puede ser más complicado. Algunas de las apuestas de los Estados podrían ser ruinosas», indica Carbó. Eso deja un problema adicional: los Gobiernos están combatiendo la crisis con enormes planes de estímulo, que han disparado la deuda pública y el déficit público. Si los bancos no mejoran, el dinero público invertido en ellos se convertiría en una inversión muy gravosa que podría comprometer la salud financiera de algunos países.

Pero no todo son malas noticias. Empieza a haber algunos signos prometedores: las cuentas de resultados parecen haber mejorado, y el sector se ha recuperado esta semana en Bolsa, aunque el batacazo sigue siendo monumental. «Lo que hagan los mercados una semana no cuenta. Es parte de la sobrerreacción, de la volatilidad a la que están sometidos los bancos por el altísimo endeudamiento que siguen teniendo», asegura Daniel Gros, presidente del Centro de Estudios de Política Europea. «La nacionalización reduciría la volatilidad y apuntalaría la recuperación», remata.

Aunque siga siendo impopular, la intervención pública en la banca tiene claras ventajas. Por un lado, abarata el coste de salvar el sistema financiero: el parcheado que se ha usado hasta ahora es mucho más caro y corre el peligro de acabar dejando bancos zombis, no del todo recuperados y que alteran la competencia en el mapa bancario. Además, la nacionalización elimina el riesgo de nuevos episodios de pánico. Pero a cambio abre algunas incógnitas: la socialización de las pérdidas deja al contribuyente con un palmo de narices tras años y años de grandes beneficios , y perjudica a los accionistas privados.

Todo el proceso está mucho más adelantado en los países anglosajones, más infectados por los activos tóxicos y las titulizaciones. Pero es poco probable que los bancos europeos se salven de la quema. Algunos están muy expuestos a Europa del Este, tal vez la región con peor pinta en la economía mundial. En el caso de la banca española, la irlandesa o de los bancos regionales alemanes, los riesgos no están directamente asociados a los activos tóxicos, sino al pinchazo inmobiliario y a los créditos al consumo. «La toxicidad puede ser parecida, aunque se manifieste más gradualmente», asegura Carbó, que augura un panorama complicado para España: «Vamos a ver cosas que no pensamos que íbamos a ver».

«No hay comidas gratis», reza la sentencia económica por antonomasia. Los Gobiernos recuperarán el dinero invertido (más intereses) si los bancos se recuperan, pero además quieren pasar una factura adicional. En la próxima cumbre del G-20 se desvelará la nueva regulación financiera, diseñada para evitar crisis futuras.

En el fondo, el papel del Estado y la llegada de esas nuevas reglas del juego suponen reabrir un debate de ideas soterrado antes de la crisis por el triunfo sin paliativos de la liberalización financiera y la globalización. «El enfoque pro-mercado, pro-globalización, es la peor política posible, excepto todas las demás que han sido ensayadas», sentenciaba Churchill en una frase que resume el punto de vista dominante durante años, que ahora al menos se discute. La destrucción creativa -una suerte de darwinismo económico- sigue en boga, pero la fe en el mercado es más quebradiza. «No os preocupéis, el sistema capitalista renacerá de vuestras cenizas», apunta un siniestro personaje en una viñeta de El Roto. No hay crisis eternas, y lo normal es que cuando lleguen tiempos mejores los Gobiernos, los bancos y sus clientes olviden muchas lecciones. Al fin y al cabo «los negocios son los negocios, y a fin de cuentas son despiadados», dice el gran Van Morrison.
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