Del olivar a la granja
Biomaslinic desarrolla las aplicaciones del ácido maslínico y del hidroxitirosol, obtenidos de la molturación de la aceituna
Un grupo de investigadores y empresarios granadinos comenzarán a desarrollar comercialmente las diferentes aplicaciones del ácido maslínico y del hidroxitirosol, obtenidos de los desechos de molturación de la aceituna.
La empresa desarrollada para la aplicación del ácido maslínico es Biomaslinic, que nació en el seno de la Universidad de Granada y funcionó hasta 2006 bajo el nombre de Maninvest.
«El ácido maslínico es un producto complejo que tiene mucha aplicaciones. Concretamente, en alimentación animal se consigue mejorar el índice de conversión entre un 25 y un 30%», señala José Prado, responsable de Biomaslinic.
Él índice de conversión es una medida de la productividad de un animal y se define como la relación del alimento usado para conseguir un peso final. «Para el sector ganadero es muy interesante porque mejorando el índice de conversión se consigue una reducción importante de los costos en la cría de animales», apunta.
Esta aplicación ya se ha probado en doradas, truchas y cerdos con muy buenos resultados. Además, sus cualidades permiten la mejora de la salud de los animales que lo toman, reduciéndose el índice de mortandad y de enfermedades en la granja. «Los animales crecen de forma uniforme, eso está totalmente garantizado».
Prevención. Por otro lado, en alimentación humana es un preventivo para diversos tipos de enfermedades, ya que también es un antiparasitario y fundamentalmente, un antinflamatorio. «Aún no lo hemos desarrollado como fármaco, aunque hay experiencias que nos lo aconsejan ya que el producto es un magnífico anticancerígeno. Es uno de los mayores promotores de la apoptosis celular, que es la muerte celular», explica Prados.
En el proceso de obtención de este antioxidante no interviene la química. A partir del orujillo seco, se obtiene un extracto natural de aceituna, con un 85% de ácido maslínico y un 15% de ácido oleanólico, entre otros. El resultado es una especie de polvo que se trata para alimentación animal y humana.
La producción y comercialización de hidroxitirosol, por su parte, les permitiría abrirse camino en otros mercados que demandan este tipo de producto como antioxidante con mejores propiedades que los que son habitualmente usados, por su mayor eficacia y menor toxicidad. «Lo que tratamos es de sustituir algunos antioxidantes por uno que es natural, no tóxico y que se extrae del aceite de oliva».
En la actualidad, Biomaslinic está a punto de finalizar la planta industrial para la extracción, ubicada en Fuentevaqueros y que podría estar funcionando para después del verano. La inversión en infraestructura e investigación supera los tres millones de euros y para su realización han contado con la ayuda de la Junta de Andalucía y de las sociedades Invercaria y Uninvest.
La empresa tiene como objetivo sacar estos dos productos adelante que le aportan tecnología al subsector del olivar. «España es un país pionero en la producción de aceite de oliva pero no se vende ninguna tecnología que aporte un valor añadido al sector agrario. Estamos convencidos de que los aceites de oliva que ya se producen enriquecidos con sus propios productos van a aumentar sus propiedades antinflamatorias, anticancerígenas, etc.», asegura José Prados.
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