Estudio coloca a la UEX en el puesto 25 en difusión del software libre

Un estudio de la web «PortalProgramas», en el que han colaborado diversas entidades, entre ellas el Centro Nacional de Fuentes Abiertas (CENATIC), colocaa a la Universidad de Extremadura (UEX) en el puesto 25 de un total de 72 universidades en utilización de software libre.

Según este «Ránking de Universidades en Software Libre», recogido por Efe, la UEX obtiene un IDSL -el indicador que mide el compromiso que la universidad adquiere con la difusión del software libre-, de 20.29.

La Universidad de Granada lidera este informe con un 100 de IDSL, obtenido a partir de 37 indicadores que analizan todos los ámbitos de la universidad, seguida por Zaragoza (93.48) y La Laguna (90.27).

El estudio afirma que la UEX sería la segunda universidad en el aspecto de ámbitos tecnológicos en relación al software libre, la quinta en docencia y la séptima en divulgación.

Entre los aspectos más positivos de la UEX en relación a las demás universidades, en Docencia destaca el número de programas de estudios especializados en software libre en el presente curso académico.

En Aspectos Tecnológicos el informe destaca el papel de la universidad extremeña en el desarrollo en software libre de los campus o áreas virtuales.

Por Comunidades Autónomas, Extremadura se ubicaría en sexta posición, por detrás de Canarias, Aragón, Andalucía, Galicia y Euskadi.

Como explica «PortalProgramas», el Centro Nacional de Referencia de Aplicación de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (Cenatic) ha colaborado en este ránking.

Entre otros aspectos, el informe certifica que el apoyo institucional al software libre se realiza desde universidades de todos los tamaños, pero especialmente las de tamaño medio (hasta 25.000 alumnos) son las que más lo apoyan.

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Melilla Hoy

Pág. 16: Se gradúan 33 alumnos pertenecientes a la Facultad de Ciencias Sociales de la promoción 2012

Pág. 17: El Kursaal, testigo de la graduación de los alumnos de Educación y Humanidades

Pág. 18: ‘Los Erasmus que recibimos tienen un nivel de castellano que ojalá nuestros alumnos llevaran del idioma extranjero’

Contraportada: Sebastián Sánchez cierra el Seminario ‘Melilla modernista e historicista’

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Melilla Hoy

Pág. 16: Se gradúan 33 alumnos pertenecientes a la Facultad de Ciencias Sociales de la promoción 2012

Pág. 17: El Kursaal, testigo de la graduación de los alumnos de Educación y Humanidades

Pág. 18: ‘Los Erasmus que recibimos tienen un nivel de castellano que ojalá nuestros alumnos llevaran del idioma extranjero’

Contraportada: Sebastián Sánchez cierra el Seminario ‘Melilla modernista e historicista’

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El Telegrama de Melilla

Pág. 14: El Campus de Melilla de la UGR celebró la puesta de insignias a la promoción 2009-2012 de Magisterio

Contraportada: La Universidad de Granada es la primera de toda España en la difusión de software libre

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El Telegrama de Melilla

Pág. 14: El Campus de Melilla de la UGR celebró la puesta de insignias a la promoción 2009-2012 de Magisterio

Contraportada: La Universidad de Granada es la primera de toda España en la difusión de software libre

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El Pueblo de Ceuta

Pág. 18: La UGR lidera el ránking nacional de difusión de software libre

La última promoción de diplomados de la UGR en Ceuta ‘llena’ el Revellín

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El Pueblo de Ceuta

Pág. 18: La UGR lidera el ránking nacional de difusión de software libre

La última promoción de diplomados de la UGR en Ceuta ‘llena’ el Revellín

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El País

Pág. 2, 3 y 4 – EXTRA Formación y Empleo: Pupitres cojos, encerados sin tizas

Pág. 6 – EXTRA Formación y Empleo: Carreras con riesgo

Pág. 40: Arde la Universidad

Maniobras de aproximación

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El País

Pág. 2, 3 y 4 – EXTRA Formación y Empleo: Pupitres cojos, encerados sin tizas

Pág. 6 – EXTRA Formación y Empleo: Carreras con riesgo

Pág. 40: Arde la Universidad

Maniobras de aproximación

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ESTUDIANTES de cara al viento

Un libro analiza la lucha del movimiento estudiantil y la dura represión con detenidos y exiliados, en la Universidad de Granada entre 1965 y 1987

La comunidad universitaria de Granada jugó un papel político y social clave en la última década de la dictadura franquista y los primeros años de la Transición. Pocos saben que unos 350 estudiantes de la UGR fueron represaliados en apenas 16 años, muchos deportados y exiliados, uno asesinado y miles de ellos participaron en las 68 huelgas y 31 encierros que sirvieron de mecha para el nacimiento de las libertades democráticas.
La Fundación de Estudios Sindicales de CCOO de Andalucía presenta hoy en el Hospital Real, a las 19.30 horas, el libro La cara al viento, una investigación que recupera la lucha del movimiento estudiantil en la Universidad de Granada desde el nacimiento del Sindicato Democrático de Estudiantes hasta el frustrado golpe de Estado del 23-F en 1981.
Durante los últimos cinco años, seis catedráticos andaluces, entre ellos el presidente de la Fundación, Alfonso Martínez, han recopilado testimonios y datos para reconstruir una parte de la historia que constata que este movimiento, junto al obrero, fue la espina dorsal del antifranquismo.
La UGR (tercera en importancia tras la de Madrid y Barcelona) fue de las universidades más retardatarias, pues hasta el 67 no se fraguó el nacimiento del movimiento estudiantil. Y nace en la Facultad de Filosofía y Letras, una de las más pobladas, que empezó a albergar a un alumnado que no solo procedía de las clases medias y altas del país. «Granada fue una de las primeras ciudades en caer durante la Guerra Civil y la primera, por tanto, en sufrir una depuración de su profesorado rojo», explica Alfonso Martínez.
La UGR tenía una gran mayoría de docentes leales al régimen, muy conservadores, que contribuían al ambiente elitista que reinaba en estas instituciones. Pero a finales de los 60 se incorpora una generación de enseñantes que habían evolucionado ideológicamente y que, poco a poco, contagian de ideas democráticas a sus compañeros.
Con el aumento de los niveles de renta, el crecimiento de las clases medias y la ampliación de los centros de enseñanzas medias se atenuó la discriminación. «Tras la Ley General de Educación entran los hijos de la clase obrera en la UGR y se empieza a reivindicar una educación más igualitaria», continúa el catedrático.
En esta investigación se refleja bien el cambio. En los 70 los estudiantes dejaron de vivir en pensiones para agruparse en pisos, lo que generó un ambiente más participativo, de debate y de réplica hacia los progenitores. «Surgen los primeros movimientos feministas y se asienta una nueva escuela de ciudadanía», dice.
Los rectores no eran elegidos democráticamente, si no a dedo de entre los preferidos del Ministerio. Pero en una de estas ternas llega a la UGR Federico Mayor Zaragoza, «una bocanada de aire fresco», como lo titula el estudio. «Este joven introdujo elementos novedosos, como reunirse con los alumnos o eliminar asignaturas represivas», detalla Martínez. Para algunos fue un rector controvertido, pero durante su mandato no se expulsó a ningún estudiante por sus ideas y se fraguó el nacimiento del Sindicato Español Universitario. Es entonces cuando llegan de otras universidades profesores prestigiosos de ideas progresistas, como el geógrafo Joaquín Bosque o Antonio Arribas que influyen en el alumnado.
Los estudiantes se organizan para reclamar de forma conjunta mejoras académicas, pero también reivindicaciones políticas, la legalización de Comisiones Obreras y de los partidos entre ellas. Es entonces cuando los estudiantes entran en el punto de mira de las fuerzas policiales.
Los dos primeros estudiantes de la UGR que sufren la represión del régimen franquista fueron los hermanos Moreno Carrillo, en un homenaje a Antonio Machado en Baeza en 1966. Esta acción supuso para los asistentes la primera toma de conciencia del tipo de gobierno autoritario que había en España. «La autoorganización del movimiento estudiantil granadino, primero con las RCP en 1967 y luego con la conformación del Sindicato Democrático de Estudiantes (SDEUG), permitirá nuevas movilizaciones, cada vez más frecuentes y numerosas hasta el Estado de Excepción de 1970-71», detalla el profesor.
A partir de entonces las reivindicaciones serían constantes. Y represión también más dura. Un capítulo del libro está dedicado a los lugares de la represión adonde trasladaban a los estudiantes: la comisaría de la Plaza de los Lobos, la del Zaidín, la Real Chancillería en el Albaicín o la antigua cárcel de Granada, entre ellas. Hasta 350 contabiliza la investigación, con nombres y apellidos y su lugar de origen. Muchos de ellos eran de Málaga, Almería y Jaén, de ahí que el libro se vaya a presentar también en las universidades de estas provincias. Un total de 62 estudiantes pasaron por el Tribunal de Orden Público, de ellos la mitad estuvieron en prisión provisional y algunos fueron acusados incluso de terrorismo; un centenar pisó la cárcel; y el 82% fue procesado por asociación ilícita, propaganda ilegal y manifestación no pacífica.
En 1976 los universitarios de Granada convocaron una manifestación contra el recorte de becas que paralizó la ciudad. Y el 23-F de 1981, la única ciudad donde se echaron a la calle estudiantes y profesores para protestar contra el Golpe de Estado fue Granada.
«A partir de entonces el movimiento estudiantil se apagó -dice Martínez-, pero ahora se ha abierto un repunte y los estudiantes deben volver al activismo».
En los 60 y 70 estaban sujetos a normas clandestinas, pero hicieron su particular lucha por las libertades de cara al viento. Como cantaba Raimon, verso inspirador del título de esta investigación: Al viento, la cara al viento, el corazón al viento, las manos al viento, los ojos al viento, al viento del mundo.

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ESTUDIANTES de cara al viento

Un libro analiza la lucha del movimiento estudiantil y la dura represión con detenidos y exiliados, en la Universidad de Granada entre 1965 y 1987

La comunidad universitaria de Granada jugó un papel político y social clave en la última década de la dictadura franquista y los primeros años de la Transición. Pocos saben que unos 350 estudiantes de la UGR fueron represaliados en apenas 16 años, muchos deportados y exiliados, uno asesinado y miles de ellos participaron en las 68 huelgas y 31 encierros que sirvieron de mecha para el nacimiento de las libertades democráticas.
La Fundación de Estudios Sindicales de CCOO de Andalucía presenta hoy en el Hospital Real, a las 19.30 horas, el libro La cara al viento, una investigación que recupera la lucha del movimiento estudiantil en la Universidad de Granada desde el nacimiento del Sindicato Democrático de Estudiantes hasta el frustrado golpe de Estado del 23-F en 1981.
Durante los últimos cinco años, seis catedráticos andaluces, entre ellos el presidente de la Fundación, Alfonso Martínez, han recopilado testimonios y datos para reconstruir una parte de la historia que constata que este movimiento, junto al obrero, fue la espina dorsal del antifranquismo.
La UGR (tercera en importancia tras la de Madrid y Barcelona) fue de las universidades más retardatarias, pues hasta el 67 no se fraguó el nacimiento del movimiento estudiantil. Y nace en la Facultad de Filosofía y Letras, una de las más pobladas, que empezó a albergar a un alumnado que no solo procedía de las clases medias y altas del país. «Granada fue una de las primeras ciudades en caer durante la Guerra Civil y la primera, por tanto, en sufrir una depuración de su profesorado rojo», explica Alfonso Martínez.
La UGR tenía una gran mayoría de docentes leales al régimen, muy conservadores, que contribuían al ambiente elitista que reinaba en estas instituciones. Pero a finales de los 60 se incorpora una generación de enseñantes que habían evolucionado ideológicamente y que, poco a poco, contagian de ideas democráticas a sus compañeros.
Con el aumento de los niveles de renta, el crecimiento de las clases medias y la ampliación de los centros de enseñanzas medias se atenuó la discriminación. «Tras la Ley General de Educación entran los hijos de la clase obrera en la UGR y se empieza a reivindicar una educación más igualitaria», continúa el catedrático.
En esta investigación se refleja bien el cambio. En los 70 los estudiantes dejaron de vivir en pensiones para agruparse en pisos, lo que generó un ambiente más participativo, de debate y de réplica hacia los progenitores. «Surgen los primeros movimientos feministas y se asienta una nueva escuela de ciudadanía», dice.
Los rectores no eran elegidos democráticamente, si no a dedo de entre los preferidos del Ministerio. Pero en una de estas ternas llega a la UGR Federico Mayor Zaragoza, «una bocanada de aire fresco», como lo titula el estudio. «Este joven introdujo elementos novedosos, como reunirse con los alumnos o eliminar asignaturas represivas», detalla Martínez. Para algunos fue un rector controvertido, pero durante su mandato no se expulsó a ningún estudiante por sus ideas y se fraguó el nacimiento del Sindicato Español Universitario. Es entonces cuando llegan de otras universidades profesores prestigiosos de ideas progresistas, como el geógrafo Joaquín Bosque o Antonio Arribas que influyen en el alumnado.
Los estudiantes se organizan para reclamar de forma conjunta mejoras académicas, pero también reivindicaciones políticas, la legalización de Comisiones Obreras y de los partidos entre ellas. Es entonces cuando los estudiantes entran en el punto de mira de las fuerzas policiales.
Los dos primeros estudiantes de la UGR que sufren la represión del régimen franquista fueron los hermanos Moreno Carrillo, en un homenaje a Antonio Machado en Baeza en 1966. Esta acción supuso para los asistentes la primera toma de conciencia del tipo de gobierno autoritario que había en España. «La autoorganización del movimiento estudiantil granadino, primero con las RCP en 1967 y luego con la conformación del Sindicato Democrático de Estudiantes (SDEUG), permitirá nuevas movilizaciones, cada vez más frecuentes y numerosas hasta el Estado de Excepción de 1970-71», detalla el profesor.
A partir de entonces las reivindicaciones serían constantes. Y represión también más dura. Un capítulo del libro está dedicado a los lugares de la represión adonde trasladaban a los estudiantes: la comisaría de la Plaza de los Lobos, la del Zaidín, la Real Chancillería en el Albaicín o la antigua cárcel de Granada, entre ellas. Hasta 350 contabiliza la investigación, con nombres y apellidos y su lugar de origen. Muchos de ellos eran de Málaga, Almería y Jaén, de ahí que el libro se vaya a presentar también en las universidades de estas provincias. Un total de 62 estudiantes pasaron por el Tribunal de Orden Público, de ellos la mitad estuvieron en prisión provisional y algunos fueron acusados incluso de terrorismo; un centenar pisó la cárcel; y el 82% fue procesado por asociación ilícita, propaganda ilegal y manifestación no pacífica.
En 1976 los universitarios de Granada convocaron una manifestación contra el recorte de becas que paralizó la ciudad. Y el 23-F de 1981, la única ciudad donde se echaron a la calle estudiantes y profesores para protestar contra el Golpe de Estado fue Granada.
«A partir de entonces el movimiento estudiantil se apagó -dice Martínez-, pero ahora se ha abierto un repunte y los estudiantes deben volver al activismo».
En los 60 y 70 estaban sujetos a normas clandestinas, pero hicieron su particular lucha por las libertades de cara al viento. Como cantaba Raimon, verso inspirador del título de esta investigación: Al viento, la cara al viento, el corazón al viento, las manos al viento, los ojos al viento, al viento del mundo.

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La Universidad de Granada es la primera de toda España en la difusión del software libre

Lidera el Ranking de Universidades en Software Libre (RuSL), una clasificación de las 72 universidades españolas en función de su compromiso en el uso, difusión y creación del software libre.

La Universidad de Granad a es la primera de toda España en la difusión del software libre. La institución académica granadina lidera el Ranking de Universidades en Software Libre (RuSL), una clasificación de las 72 universidades españolas en función de su compromiso en el uso, difusión y creación del software libre.

El RuSL clasifica las universidades en función de 37 indicadores que miden el trabajo que realiza cada una de ellas en el ámbito del conocimiento libre desde todos sus estamentos, y ha sido llevado a cabo por una comisión de reconocidos expertos del sector, entre ellos, el consultor internacional en TIC especializado en software libre Ramón Ramón. En su elaboración colaboran además 15 universidades, el Centro Nacional de referencia de Aplicación de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (Cenatic) y el Centro de Apoyo Tecnológico a Emprendedores (Bilib).

En este ranking se han evaluado 7 dimensiones de la universidad: cultura de la universidad en software libre, docencia, tecnología, divulgación, webmetría, institución y producción, que han permitido conocer qué universidades difunden más el software libre; en qué aspectos de software libre destaca cada universidad, y qué factores influyen en que se utilice software libre en la universidad.

La única con puntuación 100

La Universidad de Granada es la única institución española que ha obtenido una puntuación final de 100 en el Índice de Difusión del Software Libre (IDSL), un valor que indica el esfuerzo que realiza una universidad por difundir el software libre, en relación a la que más lo difunde (en este caso, la UGR). La primera clasificada tiene un IDSL de 100 (quien más lo difunde) y el resto un valor entre 0 y 100 en proporción a la promoción que realicen del software libre.

Por debajo de la UGR quedan la Universidad de Zaragoza en segunda posición (con un IDSL de 93,48) y la Universidad de La Laguna (89,05), seguidas muy de lejos por la Universidad de Sevilla (57,78).

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