Presentación del libro “Federico García Lorca y el grupo de la revista gallo”, de Nicolás Antonio Fernández

  • La vicerrectora de Extensión Universitaria y Deporte de la UGR, María Elena Martín-Vivaldi Caballero, será la encargada de presentar el libro, el martes, 29 de mayo de 2012, a las 20 horas, en el Paraninfo de la Facultad de Derecho

El libro “Federico García Lorca y el grupo de la revista gallo”, de Nicolás Antonio Fernández, será presentado por la vicerrectora de Extensión Universitaria y Deporte de la UGR, María Elena Martín-Vivaldi Caballero, en un acto que tendrá lugar en el Paraninfo de la Facultad de Derecho, el martes, 29 de mayo de 2012, a las 20 horas, organizado por el Vicerrectorado de Extensión Universitaria y Deporte y la Facultad de Derecho.

El libro, editado por el Área de Cultura de la Diputación de Granada con ocasión del 75º aniversario de la muerte de Federico García Lorca, vio la luz el pasado mes de abril, con el subtítulo “La vanguardia literaria en la Granada de los años veinte”.

En 1926 unos jóvenes universitarios embarcan al poeta en la aventura de concebir una revista literaria. El movimiento colectivo aspira a sacudir los criterios culturales imperantes, calificados de caducos y putrefactos. Fruto de ese proceso de renovación cultural fue la revista gallo, que provocó un gran impacto en la conservadora sociedad granadina del momento.

Mediado 1928 el proyecto vanguardista se desvanece por múltiples causas, que son analizas en este libro. Despedida con unas exequias de lujo y un ciclo de conferencias de desigual signo en el Ateneo, el fracaso de la revista coincide con el comienzo de la proyección internacional de García Lorca, ya a las puertas de su periplo americano. Nicolás Antonio Fernández (Almuñécar, Granada, 1962) es registrador de la propiedad y ensayista. Sincero admirador de la obra lorquiana y profundo conocedor de la intrahistoria del grupo que creó la revista vanguardista gallo. Otras obras suyas son “Almuñécar ilustrada (1752-1808)”, (2004) y la biografía “Manuel de Seijas Lozano. Tras las huellas de un liberal olvidado” (2007).

Actividad

  • Presentación del libro: “Federico García Lorca y el grupo de la revista gallo”.
  • Autor: Nicolás Antonio Fernández.
  • Presenta: María Elena Martín-Vivaldi Caballero
  • Día: Martes, 29 de mayo de 2012.
  • Lugar: Paraninfo de la Facultad de Derecho
  • Hora: 20 horas.
  • Organiza: Vicerrectorado de Extensión Universitaria y Deporte de la Universidad de Granada y Facultad de Derecho.
  • Entrada: Libre, hasta completar el aforo.

Contacto: Profesora María Concepción Pérez Villalobos, Departamento de Derecho Constitucional. Universidad de Granada. Tfn: 958 243456. Correo electrónico: mcpvilla@ugr.es

Gabinete de Comunicación – Secretaría General
UNIVERSIDAD DE GRANADA
Acera de San Ildefonso, s/n. 18071. Granada (España)
Tel. 958 243063 – 958 244278
Correo e. gabcomunicacion@ugr.es
Web: http://canal.ugr.es


Presentación del libro “Federico García Lorca y el grupo de la revista gallo”, de Nicolás Antonio Fernández

  • La vicerrectora de Extensión Universitaria y Deporte de la UGR, María Elena Martín-Vivaldi Caballero, será la encargada de presentar el libro, el martes, 29 de mayo de 2012, a las 20 horas, en el Paraninfo de la Facultad de Derecho

El libro “Federico García Lorca y el grupo de la revista gallo”, de Nicolás Antonio Fernández, será presentado por la vicerrectora de Extensión Universitaria y Deporte de la UGR, María Elena Martín-Vivaldi Caballero, en un acto que tendrá lugar en el Paraninfo de la Facultad de Derecho, el martes, 29 de mayo de 2012, a las 20 horas, organizado por el Vicerrectorado de Extensión Universitaria y Deporte y la Facultad de Derecho.

El libro, editado por el Área de Cultura de la Diputación de Granada con ocasión del 75º aniversario de la muerte de Federico García Lorca, vio la luz el pasado mes de abril, con el subtítulo “La vanguardia literaria en la Granada de los años veinte”.

En 1926 unos jóvenes universitarios embarcan al poeta en la aventura de concebir una revista literaria. El movimiento colectivo aspira a sacudir los criterios culturales imperantes, calificados de caducos y putrefactos. Fruto de ese proceso de renovación cultural fue la revista gallo, que provocó un gran impacto en la conservadora sociedad granadina del momento.

Mediado 1928 el proyecto vanguardista se desvanece por múltiples causas, que son analizas en este libro. Despedida con unas exequias de lujo y un ciclo de conferencias de desigual signo en el Ateneo, el fracaso de la revista coincide con el comienzo de la proyección internacional de García Lorca, ya a las puertas de su periplo americano. Nicolás Antonio Fernández (Almuñécar, Granada, 1962) es registrador de la propiedad y ensayista. Sincero admirador de la obra lorquiana y profundo conocedor de la intrahistoria del grupo que creó la revista vanguardista gallo. Otras obras suyas son “Almuñécar ilustrada (1752-1808)”, (2004) y la biografía “Manuel de Seijas Lozano. Tras las huellas de un liberal olvidado” (2007).

Actividad

  • Presentación del libro: “Federico García Lorca y el grupo de la revista gallo”.
  • Autor: Nicolás Antonio Fernández.
  • Presenta: María Elena Martín-Vivaldi Caballero
  • Día: Martes, 29 de mayo de 2012.
  • Lugar: Paraninfo de la Facultad de Derecho
  • Hora: 20 horas.
  • Organiza: Vicerrectorado de Extensión Universitaria y Deporte de la Universidad de Granada y Facultad de Derecho.
  • Entrada: Libre, hasta completar el aforo.

Contacto: Profesora María Concepción Pérez Villalobos, Departamento de Derecho Constitucional. Universidad de Granada. Tfn: 958 243456. Correo electrónico: mcpvilla@ugr.es

Gabinete de Comunicación – Secretaría General
UNIVERSIDAD DE GRANADA
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La historia Serranía de Ronda, bajo microscopio

La delegación de Turismo de Ronda, a través del Museo Municipal, está participando en el proyecto de investigación arqueológica Kuretes, que se centra en las primeras ocupaciones arqueológicas, la evolución paleológica y climática del Cuaternario de las Béticas occidentales. Los trabajos se están realizando en la cueva del Higueral, en el término municipal de Cortes de la Frontera.

El estudio, que comenzó en 2010 y se prolongará en el tiempo hasta el año 2015, está siendo promocionado y coordinado por más de veinte investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid, la Universidad de Granada y el Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra.

Los investigadores mostraron a través de una conferencia algunos aspectos técnicos y científicos de la primera fase de excavación. Asimismo, explicaron la metodología empleada en las excavaciones, los materiales obtenidos y los primeros resultados analíticos. Unos resultados que van a servir para conocer la potencialidad y valor de este yacimiento, que a su vez permitirán establecer las líneas de estudio para futuras excavaciones en otras zonas.

Según Barea, «estos trabajos pueden darnos una sorpresa de cara al futuro, porque se está construyendo una historia distinta con esta investigación. Hasta el momento, hemos encontrado especies insospechadas de bóvidos y utillajes poco comunes».

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La historia Serranía de Ronda, bajo microscopio

La delegación de Turismo de Ronda, a través del Museo Municipal, está participando en el proyecto de investigación arqueológica Kuretes, que se centra en las primeras ocupaciones arqueológicas, la evolución paleológica y climática del Cuaternario de las Béticas occidentales. Los trabajos se están realizando en la cueva del Higueral, en el término municipal de Cortes de la Frontera.

El estudio, que comenzó en 2010 y se prolongará en el tiempo hasta el año 2015, está siendo promocionado y coordinado por más de veinte investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid, la Universidad de Granada y el Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra.

Los investigadores mostraron a través de una conferencia algunos aspectos técnicos y científicos de la primera fase de excavación. Asimismo, explicaron la metodología empleada en las excavaciones, los materiales obtenidos y los primeros resultados analíticos. Unos resultados que van a servir para conocer la potencialidad y valor de este yacimiento, que a su vez permitirán establecer las líneas de estudio para futuras excavaciones en otras zonas.

Según Barea, «estos trabajos pueden darnos una sorpresa de cara al futuro, porque se está construyendo una historia distinta con esta investigación. Hasta el momento, hemos encontrado especies insospechadas de bóvidos y utillajes poco comunes».

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La historia Serranía de Ronda, bajo microscopio

La delegación de Turismo de Ronda, a través del Museo Municipal, está participando en el proyecto de investigación arqueológica Kuretes, que se centra en las primeras ocupaciones arqueológicas, la evolución paleológica y climática del Cuaternario de las Béticas occidentales. Los trabajos se están realizando en la cueva del Higueral, en el término municipal de Cortes de la Frontera.

El estudio, que comenzó en 2010 y se prolongará en el tiempo hasta el año 2015, está siendo promocionado y coordinado por más de veinte investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid, la Universidad de Granada y el Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra.

Los investigadores mostraron a través de una conferencia algunos aspectos técnicos y científicos de la primera fase de excavación. Asimismo, explicaron la metodología empleada en las excavaciones, los materiales obtenidos y los primeros resultados analíticos. Unos resultados que van a servir para conocer la potencialidad y valor de este yacimiento, que a su vez permitirán establecer las líneas de estudio para futuras excavaciones en otras zonas.

Según Barea, «estos trabajos pueden darnos una sorpresa de cara al futuro, porque se está construyendo una historia distinta con esta investigación. Hasta el momento, hemos encontrado especies insospechadas de bóvidos y utillajes poco comunes».

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El simposio “Esclavitud, mestizaje y abolicionismo en el mundo hispánico: horizontes socio-culturales” reúne a expertos de todo el mundo

  • La jornada del martes, 29 de mayo, se desarrollará, a partir de las a las 9.30 horas, en el Salón de Actos del Complejo Triunfo (Cuesta del Hospicio, s/n.)

Con la participación de expertos de todo el mundo, entra en su segunda jornada el simposio internacional “Esclavitud, mestizaje y abolicionismo en el mundo hispánico: horizontes socio-culturales”, que se celebra del 28 al 30 de mayo en el Salón de Actos del Complejo Triunfo y en la Fundación Euroárabe, organizado por el Proyecto I+D “Voces y ausencias: Esclavitud y abolicionismo en España (siglos XVI al XIX)”, Ministerio de Economía y Competitividad, con la colaboración del Vicerrectorado de Extensión Universitaria y Deporte de la UGR, el Departamento de Antropología Social, la Fundación Euroárabe, el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo.

Con coordinación científica a cargo de la profesora Aurelia Martín Casares, y el profesor Francisco Montes González en la secretaría técnica, la inscripción e información de este congreso puede obtenerse en el correo electrónico: inesac83@hotmail.com y en las páginas web:

Gabinete de Comunicación – Secretaría General
UNIVERSIDAD DE GRANADA
Acera de San Ildefonso, s/n. 18071. Granada (España)
Tel. 958 243063 – 958 244278
Correo e. gabcomunicacion@ugr.es
Web: http://canal.ugr.es


El simposio “Esclavitud, mestizaje y abolicionismo en el mundo hispánico: horizontes socio-culturales” reúne a expertos de todo el mundo

  • La jornada del martes, 29 de mayo, se desarrollará, a partir de las a las 9.30 horas, en el Salón de Actos del Complejo Triunfo (Cuesta del Hospicio, s/n.)

Con la participación de expertos de todo el mundo, entra en su segunda jornada el simposio internacional “Esclavitud, mestizaje y abolicionismo en el mundo hispánico: horizontes socio-culturales”, que se celebra del 28 al 30 de mayo en el Salón de Actos del Complejo Triunfo y en la Fundación Euroárabe, organizado por el Proyecto I+D “Voces y ausencias: Esclavitud y abolicionismo en España (siglos XVI al XIX)”, Ministerio de Economía y Competitividad, con la colaboración del Vicerrectorado de Extensión Universitaria y Deporte de la UGR, el Departamento de Antropología Social, la Fundación Euroárabe, el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo.

Con coordinación científica a cargo de la profesora Aurelia Martín Casares, y el profesor Francisco Montes González en la secretaría técnica, la inscripción e información de este congreso puede obtenerse en el correo electrónico: inesac83@hotmail.com y en las páginas web:

Gabinete de Comunicación – Secretaría General
UNIVERSIDAD DE GRANADA
Acera de San Ildefonso, s/n. 18071. Granada (España)
Tel. 958 243063 – 958 244278
Correo e. gabcomunicacion@ugr.es
Web: http://canal.ugr.es


Del entusiasmo al desencanto

La Madraza acoge hoy la presentación del ensayo de Fernando Guzmán Simón dedicado a las revistas culturales publicadas en Granada en el período de la Transición

En un primer vistazo, en De Tragaluz a Letras del Sur (Editorial Universidad de Granada) sorprende el subtítulo: Panorama de las revistas universitarias de la Transición en Granada (1968-1978). Con toda probabilidad, a más de uno no le cuadrarán las cuentas. Fernando Guzmán Simón sale al paso con una aclaración; si como sostiene José Carlos Mainer «la Transición comenzó antes de la muerte física del dictador y se extendió más allá de la aprobación de la Constitución de 1978», es legítimo colocar los mojones temporales donde se han puesto. Además, la acotación no es gratuita. El autor se sitúa entre mayo de 1968, un tiempo de fervor renovador, y diciembre de 1978, el arranque de la España constitucional. En esta década prodigiosa, Granada vio el nacimiento (y deceso) de un puñado de iniciativas editoriales amparadas por nuestra muy querida, y nunca bien ponderada, alma mater.

La labor de indagación llevada a cabo por Fernando Guzmán Simón en las hemerotecas locales ha dado varios frutos previos, entre ellos el volumen Granada y laRevolución 70. Poetas y poéticas de la revista Poesía 70 (1968-1970), publicado por la editorial Comares, un adelanto y complemento del que hoy traemos a colación. De Tragaluz a Letras del Sur ofrece un recorrido exhaustivo, empero desenvuelto, de la historia y los planteamientos de unas revistas en las que se foguearon nombres decisivos del paisaje literario, andaluz y español, de la Democracia. El autor refiere unas reflexiones de Guillermo de Torre que devienen un rotundo brindis a la tarea realizada, en condiciones a veces penosas, por estas publicaciones: «La revista es vitrina y es cartel -escribía De Torre-. El libro ya es, en cierto modo, un ataúd. Quizá más duradero y perfecto, pero menos jugoso y vital. La revista es laboratorio de nuevas alquimias, o no es nada».

Una de estas vitrinas fue Tragaluz, cuyo número cero, a pesar de llevar la fecha de Mayo de 1968, salió realmente en diciembre de aquel año mítico. La revista arrancaba con un poema de Álvaro Salvador de título osado: Sacramento; el primer verso de éste era una rotunda declaración de intenciones: «Lo nuestro son los versos, compañeros», leemos en una pieza en la que trema un vivo deseo de ponerse en pie y plantar cara. Guzmán Simón nos recuerda que la sociedad del tardofranquismo «vivió de manera desigual los acontecimientos internacionales acaecidos en la Europa de 1968. En un sentido estricto, para que el Mayo parisino tuviera sociológicamente cierta repercusión en España debemos esperar a 1969». La respuesta del gobierno al movimiento estudiantil fue la esperada: se decretó el estado de sitio y se echó el cerrojo a las Universidades. Tragaluz llegaría a sacar sólo tres números más, en donde despuntan las firmas de Elena Martín Vivaldi, Rafael Guillén, Antonio Carvajal, Pablo del Águila o Joaquín Sabina. A algunos quizás les parezca parca cosecha; en vista de los vientos en contra, lo milagroso es que la siembra echara raíces.

La revista Ka-Meh -que apareció en otra encrucijada determinante, 1975- tuvo una vida aún más azarosa y precaria. «Su primer número era una edición semi-clandestina, mecanografiada y grapada, más parecida a un pasquín repartido en la calle que a una meditada revista cultural», explica Guzmán Simón. Tras Ka-Meh estaban dos miembros de la célula «Antonio Gramsci», José Carlos Rosales y Justo Navarro. El siguiente (y último) número tendría que esperar dos años, hasta el verano de 1977, y se consagró casi por entero a la traducción del Manifiesto comunista en verso de Bertolt Brecht, que demuestra cuánto y cuán rápido estaban cambiando las cosas. Aquel número se cerraba con el anuncio de otro que no vería la luz. Letras del Sur cubriría temporalmente ese hueco permanentemente vacante. Amparada por el Secretariado de Extensión Cultural de nuestra Universidad, Letras del Sur apareció a principios de 1978 para ocuparse «de la recuperación de la literatura comprometida de la República a las revoluciones inconclusas (del Mayo del 68, la literatura andaluza y la revolución sexual)». Su nómina de firmas no tiene desperdicio: Juan Carlos Rodríguez, Javier Egea, José Gutiérrez, Juan de Loxa, Fanny Rubio… Los problemas de financiación y la nula rentabilidad no tardaron en llevársela por delante.

La importancia de estas empresas está fuera de discusión. En una España franquista huérfana de Franco, estas publicaciones acometieron una labor urgente de revisión y recuperación de la obra de cuantos fueron represaliados, hundidos o negados por la dictadura. Aparte de tan encomiable labor crítica, dichas revistas contribuirían a la creación de un canon poético de alcance nacional, así como a la consolidación de una trama editorial que, en Andalucía, todavía hoy no acaba de ser lo recia que quisiéramos. El azar no ha lugar; sus responsables tenían las ideas muy claras. Lo que no podían saber, pues no estaba a su alcance saberlo, es que de una revista a otra trazaron una parábola melancólica desde el entusiasmo de aquel Mayo del 68, en el que todo parecía posible, a un desencanto que no ha hecho sino crecer y crecer en los últimos años.

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Del entusiasmo al desencanto

La Madraza acoge hoy la presentación del ensayo de Fernando Guzmán Simón dedicado a las revistas culturales publicadas en Granada en el período de la Transición

En un primer vistazo, en De Tragaluz a Letras del Sur (Editorial Universidad de Granada) sorprende el subtítulo: Panorama de las revistas universitarias de la Transición en Granada (1968-1978). Con toda probabilidad, a más de uno no le cuadrarán las cuentas. Fernando Guzmán Simón sale al paso con una aclaración; si como sostiene José Carlos Mainer «la Transición comenzó antes de la muerte física del dictador y se extendió más allá de la aprobación de la Constitución de 1978», es legítimo colocar los mojones temporales donde se han puesto. Además, la acotación no es gratuita. El autor se sitúa entre mayo de 1968, un tiempo de fervor renovador, y diciembre de 1978, el arranque de la España constitucional. En esta década prodigiosa, Granada vio el nacimiento (y deceso) de un puñado de iniciativas editoriales amparadas por nuestra muy querida, y nunca bien ponderada, alma mater.

La labor de indagación llevada a cabo por Fernando Guzmán Simón en las hemerotecas locales ha dado varios frutos previos, entre ellos el volumen Granada y laRevolución 70. Poetas y poéticas de la revista Poesía 70 (1968-1970), publicado por la editorial Comares, un adelanto y complemento del que hoy traemos a colación. De Tragaluz a Letras del Sur ofrece un recorrido exhaustivo, empero desenvuelto, de la historia y los planteamientos de unas revistas en las que se foguearon nombres decisivos del paisaje literario, andaluz y español, de la Democracia. El autor refiere unas reflexiones de Guillermo de Torre que devienen un rotundo brindis a la tarea realizada, en condiciones a veces penosas, por estas publicaciones: «La revista es vitrina y es cartel -escribía De Torre-. El libro ya es, en cierto modo, un ataúd. Quizá más duradero y perfecto, pero menos jugoso y vital. La revista es laboratorio de nuevas alquimias, o no es nada».

Una de estas vitrinas fue Tragaluz, cuyo número cero, a pesar de llevar la fecha de Mayo de 1968, salió realmente en diciembre de aquel año mítico. La revista arrancaba con un poema de Álvaro Salvador de título osado: Sacramento; el primer verso de éste era una rotunda declaración de intenciones: «Lo nuestro son los versos, compañeros», leemos en una pieza en la que trema un vivo deseo de ponerse en pie y plantar cara. Guzmán Simón nos recuerda que la sociedad del tardofranquismo «vivió de manera desigual los acontecimientos internacionales acaecidos en la Europa de 1968. En un sentido estricto, para que el Mayo parisino tuviera sociológicamente cierta repercusión en España debemos esperar a 1969». La respuesta del gobierno al movimiento estudiantil fue la esperada: se decretó el estado de sitio y se echó el cerrojo a las Universidades. Tragaluz llegaría a sacar sólo tres números más, en donde despuntan las firmas de Elena Martín Vivaldi, Rafael Guillén, Antonio Carvajal, Pablo del Águila o Joaquín Sabina. A algunos quizás les parezca parca cosecha; en vista de los vientos en contra, lo milagroso es que la siembra echara raíces.

La revista Ka-Meh -que apareció en otra encrucijada determinante, 1975- tuvo una vida aún más azarosa y precaria. «Su primer número era una edición semi-clandestina, mecanografiada y grapada, más parecida a un pasquín repartido en la calle que a una meditada revista cultural», explica Guzmán Simón. Tras Ka-Meh estaban dos miembros de la célula «Antonio Gramsci», José Carlos Rosales y Justo Navarro. El siguiente (y último) número tendría que esperar dos años, hasta el verano de 1977, y se consagró casi por entero a la traducción del Manifiesto comunista en verso de Bertolt Brecht, que demuestra cuánto y cuán rápido estaban cambiando las cosas. Aquel número se cerraba con el anuncio de otro que no vería la luz. Letras del Sur cubriría temporalmente ese hueco permanentemente vacante. Amparada por el Secretariado de Extensión Cultural de nuestra Universidad, Letras del Sur apareció a principios de 1978 para ocuparse «de la recuperación de la literatura comprometida de la República a las revoluciones inconclusas (del Mayo del 68, la literatura andaluza y la revolución sexual)». Su nómina de firmas no tiene desperdicio: Juan Carlos Rodríguez, Javier Egea, José Gutiérrez, Juan de Loxa, Fanny Rubio… Los problemas de financiación y la nula rentabilidad no tardaron en llevársela por delante.

La importancia de estas empresas está fuera de discusión. En una España franquista huérfana de Franco, estas publicaciones acometieron una labor urgente de revisión y recuperación de la obra de cuantos fueron represaliados, hundidos o negados por la dictadura. Aparte de tan encomiable labor crítica, dichas revistas contribuirían a la creación de un canon poético de alcance nacional, así como a la consolidación de una trama editorial que, en Andalucía, todavía hoy no acaba de ser lo recia que quisiéramos. El azar no ha lugar; sus responsables tenían las ideas muy claras. Lo que no podían saber, pues no estaba a su alcance saberlo, es que de una revista a otra trazaron una parábola melancólica desde el entusiasmo de aquel Mayo del 68, en el que todo parecía posible, a un desencanto que no ha hecho sino crecer y crecer en los últimos años.

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Au matin du deuxième jour, un joyeux brassage réveille le festival

C’est le seul instant solennel du festival. La cérémonie officielle d’accueil des musiciens du Fimu a eu lieu hier matin, avant l’arrivée de la foule, place d’Armes.

Sitôt arrivé, le maire pose pour une photo-souvenir avec les membres de l’orchestre de l’université de Shangaï. Pour une partie des étudiants, c’est le premier voyage à l’étranger. « Ils sont heureux de participer à ce grand festival du monde », confie Su Jun, leur pilote. Li Wei, l’adjoint du président de l’université, est ravi aussi : « Nous sommes très bien reçus, se réjouit-il. Le maire a assisté à notre premier concert du début à la fin. » Pas d’incident diplomatique à l’horizon, au contraire.

Sous le kiosque à musique, la fanfare Elefanf’U, de Dijon, donne le coup d’envoi des festivités. Une partie des fidèles qui sort de la messe à la cathédrale Saint-Christophe se mêle au public. Des passants s’arrêtent, comme cette maman qui esquisse un pas de danse avec sa fille. Les représentants de l’Université de Grenade, eux, font sensation dans leur habit traditionnel vieux de 1600 ans. La majesté de l’habit contraste avec l’odeur de moules-frites qui s’échappe d’un chapiteau tout proche.

Un honneur
Dans ce joyeux brassage, une parenthèse s’ouvre le temps des discours. Quand la musique d’Elefanf’U reprend ses droits, les adolescents d’Amadeus se regroupent devant la scène. Ces musiciens de Pasto, en Colombie, ne ratent pas une miette du spectacle. « Ils profitent de chaque moment à Belfort, car tout est nouveau pour eux », raconte Carlos Calvache, un de leurs accompagnateurs. Oscar Javier Coral Delgado, lui, dirige cet « orchestre juvénile », spécialisé dans les musiques traditionnelles d’Amérique du Sud. « C’est notre première participation au Fimu et l’accueil du public a été incroyable, confie le directeur. C’est un honneur d’être ici. »

D’autant que venir à Belfort a demandé beaucoup d’efforts. Le groupe a dû multiplier les concerts pour s’offrir le voyage. Il lui a ensuite fallu trois jours pour rejoindre Belfort depuis Pasto : en bus, en avion avec deux correspondances puis en train. La semaine prochaine, avant d’entamer le retour, Amadeus se produira à Paris, au Jardin du Luxembourg. Après Belfort, une récompense de plus pour les jeunes musiciens.

C’est inévitable dans un festival qui accueille des groupes du monde entier : il y a chaque année des défections de dernière minute. Hier, quatre formations manquaient à l’appel par rapport au programme initial.

Les « Messagers de Boulbinet », qui devaient venir de Conakri, en Guinée, étaient attendus jeudi mais ne sont jamais arrivés à Belfort. « Ils n’ont pas pu sortir de leur pays », explique-t-on sous la tente consacrée à l’accueil des groupes. Même chose pour les Maliens de Djatta Vsa, qui n’ont pas obtenu leur visa.

Les Mexicains d’Entretango, qui devaient jouer hier à la salle des fêtes, n’ont pas pu venir non plus. Là, ce sont plutôt des raisons financières qui seraient en cause : les prix des billets d’avion fluctuent et peuvent empêcher des groupes au budget serré de se déplacer. À noter : comme ils n’ont pas de cachet, les musiciens n’ont pas non plus de contrat professionnel qui les lie au festival. Depuis la sélection, une dizaine de défections ont ainsi été enregistrées.

Reste que 130 groupes sont présents à Belfort, soit 2800 musiciens. Les Strasbourgeois de Lolomis, qui devaient se produire trois fois durant le week-end, n’en font pas partie. Pour eux, l’explication se trouve plutôt du côté des cordes vocales de la chanteuse, qui l’ont trahie au mauvais moment.

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Au matin du deuxième jour, un joyeux brassage réveille le festival

C’est le seul instant solennel du festival. La cérémonie officielle d’accueil des musiciens du Fimu a eu lieu hier matin, avant l’arrivée de la foule, place d’Armes.

Sitôt arrivé, le maire pose pour une photo-souvenir avec les membres de l’orchestre de l’université de Shangaï. Pour une partie des étudiants, c’est le premier voyage à l’étranger. « Ils sont heureux de participer à ce grand festival du monde », confie Su Jun, leur pilote. Li Wei, l’adjoint du président de l’université, est ravi aussi : « Nous sommes très bien reçus, se réjouit-il. Le maire a assisté à notre premier concert du début à la fin. » Pas d’incident diplomatique à l’horizon, au contraire.

Sous le kiosque à musique, la fanfare Elefanf’U, de Dijon, donne le coup d’envoi des festivités. Une partie des fidèles qui sort de la messe à la cathédrale Saint-Christophe se mêle au public. Des passants s’arrêtent, comme cette maman qui esquisse un pas de danse avec sa fille. Les représentants de l’Université de Grenade, eux, font sensation dans leur habit traditionnel vieux de 1600 ans. La majesté de l’habit contraste avec l’odeur de moules-frites qui s’échappe d’un chapiteau tout proche.

Un honneur
Dans ce joyeux brassage, une parenthèse s’ouvre le temps des discours. Quand la musique d’Elefanf’U reprend ses droits, les adolescents d’Amadeus se regroupent devant la scène. Ces musiciens de Pasto, en Colombie, ne ratent pas une miette du spectacle. « Ils profitent de chaque moment à Belfort, car tout est nouveau pour eux », raconte Carlos Calvache, un de leurs accompagnateurs. Oscar Javier Coral Delgado, lui, dirige cet « orchestre juvénile », spécialisé dans les musiques traditionnelles d’Amérique du Sud. « C’est notre première participation au Fimu et l’accueil du public a été incroyable, confie le directeur. C’est un honneur d’être ici. »

D’autant que venir à Belfort a demandé beaucoup d’efforts. Le groupe a dû multiplier les concerts pour s’offrir le voyage. Il lui a ensuite fallu trois jours pour rejoindre Belfort depuis Pasto : en bus, en avion avec deux correspondances puis en train. La semaine prochaine, avant d’entamer le retour, Amadeus se produira à Paris, au Jardin du Luxembourg. Après Belfort, une récompense de plus pour les jeunes musiciens.

C’est inévitable dans un festival qui accueille des groupes du monde entier : il y a chaque année des défections de dernière minute. Hier, quatre formations manquaient à l’appel par rapport au programme initial.

Les « Messagers de Boulbinet », qui devaient venir de Conakri, en Guinée, étaient attendus jeudi mais ne sont jamais arrivés à Belfort. « Ils n’ont pas pu sortir de leur pays », explique-t-on sous la tente consacrée à l’accueil des groupes. Même chose pour les Maliens de Djatta Vsa, qui n’ont pas obtenu leur visa.

Les Mexicains d’Entretango, qui devaient jouer hier à la salle des fêtes, n’ont pas pu venir non plus. Là, ce sont plutôt des raisons financières qui seraient en cause : les prix des billets d’avion fluctuent et peuvent empêcher des groupes au budget serré de se déplacer. À noter : comme ils n’ont pas de cachet, les musiciens n’ont pas non plus de contrat professionnel qui les lie au festival. Depuis la sélection, une dizaine de défections ont ainsi été enregistrées.

Reste que 130 groupes sont présents à Belfort, soit 2800 musiciens. Les Strasbourgeois de Lolomis, qui devaient se produire trois fois durant le week-end, n’en font pas partie. Pour eux, l’explication se trouve plutôt du côté des cordes vocales de la chanteuse, qui l’ont trahie au mauvais moment.

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Au matin du deuxième jour, un joyeux brassage réveille le festival

C’est le seul instant solennel du festival. La cérémonie officielle d’accueil des musiciens du Fimu a eu lieu hier matin, avant l’arrivée de la foule, place d’Armes.

Sitôt arrivé, le maire pose pour une photo-souvenir avec les membres de l’orchestre de l’université de Shangaï. Pour une partie des étudiants, c’est le premier voyage à l’étranger. « Ils sont heureux de participer à ce grand festival du monde », confie Su Jun, leur pilote. Li Wei, l’adjoint du président de l’université, est ravi aussi : « Nous sommes très bien reçus, se réjouit-il. Le maire a assisté à notre premier concert du début à la fin. » Pas d’incident diplomatique à l’horizon, au contraire.

Sous le kiosque à musique, la fanfare Elefanf’U, de Dijon, donne le coup d’envoi des festivités. Une partie des fidèles qui sort de la messe à la cathédrale Saint-Christophe se mêle au public. Des passants s’arrêtent, comme cette maman qui esquisse un pas de danse avec sa fille. Les représentants de l’Université de Grenade, eux, font sensation dans leur habit traditionnel vieux de 1600 ans. La majesté de l’habit contraste avec l’odeur de moules-frites qui s’échappe d’un chapiteau tout proche.

Un honneur
Dans ce joyeux brassage, une parenthèse s’ouvre le temps des discours. Quand la musique d’Elefanf’U reprend ses droits, les adolescents d’Amadeus se regroupent devant la scène. Ces musiciens de Pasto, en Colombie, ne ratent pas une miette du spectacle. « Ils profitent de chaque moment à Belfort, car tout est nouveau pour eux », raconte Carlos Calvache, un de leurs accompagnateurs. Oscar Javier Coral Delgado, lui, dirige cet « orchestre juvénile », spécialisé dans les musiques traditionnelles d’Amérique du Sud. « C’est notre première participation au Fimu et l’accueil du public a été incroyable, confie le directeur. C’est un honneur d’être ici. »

D’autant que venir à Belfort a demandé beaucoup d’efforts. Le groupe a dû multiplier les concerts pour s’offrir le voyage. Il lui a ensuite fallu trois jours pour rejoindre Belfort depuis Pasto : en bus, en avion avec deux correspondances puis en train. La semaine prochaine, avant d’entamer le retour, Amadeus se produira à Paris, au Jardin du Luxembourg. Après Belfort, une récompense de plus pour les jeunes musiciens.

C’est inévitable dans un festival qui accueille des groupes du monde entier : il y a chaque année des défections de dernière minute. Hier, quatre formations manquaient à l’appel par rapport au programme initial.

Les « Messagers de Boulbinet », qui devaient venir de Conakri, en Guinée, étaient attendus jeudi mais ne sont jamais arrivés à Belfort. « Ils n’ont pas pu sortir de leur pays », explique-t-on sous la tente consacrée à l’accueil des groupes. Même chose pour les Maliens de Djatta Vsa, qui n’ont pas obtenu leur visa.

Les Mexicains d’Entretango, qui devaient jouer hier à la salle des fêtes, n’ont pas pu venir non plus. Là, ce sont plutôt des raisons financières qui seraient en cause : les prix des billets d’avion fluctuent et peuvent empêcher des groupes au budget serré de se déplacer. À noter : comme ils n’ont pas de cachet, les musiciens n’ont pas non plus de contrat professionnel qui les lie au festival. Depuis la sélection, une dizaine de défections ont ainsi été enregistrées.

Reste que 130 groupes sont présents à Belfort, soit 2800 musiciens. Les Strasbourgeois de Lolomis, qui devaient se produire trois fois durant le week-end, n’en font pas partie. Pour eux, l’explication se trouve plutôt du côté des cordes vocales de la chanteuse, qui l’ont trahie au mauvais moment.

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