Los viernes y los sábados son los días rojos de la violencia machista. El 60% de las mujeres que perdieron la vida el año pasado atacadas por sus maridos y parejas murieron alguno de esos dos días. La última edición de la memoria de la Fiscalía de Violencia a la Mujer en Andalucía contiene un análisis estadístico de los procedimientos abiertos para esclarecer la muerte de mujeres víctimas de violencia de género. Aunque el informe no entra a explicar por qué los viernes y sábados son jornadas críticas, todo parece apuntar a su condición de periodos en los que la convivencia de la pareja se intensifica con la llegada del fin de semana. Sin embargo, el domingo la criminalidad de género cae sensiblemente hasta resultar inferior a la registrada los martes.
Respecto al perfil de las víctimas el informe detalla que las mujeres urbanas corren cuatro veces más riesgos de morir a manos de sus parejas y maridos que las de ámbitos rurales. El 80% de los crímenes se cometieron el año pasado en grandes poblaciones, frente a un 20% que tuvieron lugar en pequeños municipios de perfil agrícola.
La edad es otro de los aspectos significativos del informe. El riesgo de muerte es significativamente mayor entre las mujeres con edades comprendidas entre los 55 y 64 años de edad. El estudio determina una tasa de 7 fallecimientos en agresiones de género por cada millón de habitantes. En el resto de los tramos de edad este índice fluctúa entre el 3,5 y 4,2 con la única excepción del tramo situado entre los 25 y 34 años, en el que remonta hasta el 4,48, un hecho que «habla de que entre parejas jóvenes el feminicidio es, al menos, tan frecuente como en el caso de las parejas mayores lo que hace pensar que en edades tempranas los comportamientos agresivos con la mujer no están tan bajos como pudiera pensarse y sería de desear», según detalla el análisis dirigido por el catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Granada Lorenzo Morillas que figura en la memoria de la Fiscalía.
Algo más del 60% de las mujeres que el año pasado perdieron la vida en crímenes cometidos por sus parejas no habían sufrido o al menos declarado malos tratos previos. Es decir, el 38,5% sí habían sido objeto de agresiones, aunque únicamente el 15,4% los habían denunciado.
Además, se da la circunstancia de que dos hombres acusados de maltrato a sus parejas, que después murieron a sus manos víctimas del terrorismo machista, fueron absueltos por los tribunales antes de que se produjeran los crímenes. El autor del informe explica que aún cuando se trata de una cifra pequeña para extraer conclusiones cuantitativas sí «pone de manifiesto que pudiera ser una muestra de un factor de riesgo para el feminicidio».
En la mayoría de los casos (55,33%) el crimen se produjo en el seno del matrimonio, mientras que un 20% de las víctimas habían sido parejas sentimentales ya disueltas.
Las armas blancas y de fuego están detrás del 53% de las muertes por violencia de género ocurridas en Andalucía en 2009. Detrás, aunque a distancia se utiliza el incendio: el 13,3% de las víctimas fueron quemadas vivas por sus agresores. La memoria de la Fiscalía de Violencia a la Mujer de Andalucía hace constar la especial saña que se produce en los crímenes machistas. En el 40% de los casos se ha apreciado ensañamiento: más de una decena de puñaladas o múltiples disparos.