Goji berries have the same nutrients as fruits and vegetables and a placebo effect

While the consumption of Goji berries has risen dramatically over the last months, their properties have not been scientifically proven yet by any relevant clinical intervention study with humans. Most of Goji berries’ components are contained in the recommended fruit and vegetable intake in balanced diets. The only difference is the «significant placebo effect» on people consuming them. Also, the species Lycium Barbarum –to which Goji berries exported from China belongs– originally comes from the Mediterranean and belongs to the Solanaceae family, the same family to which potatoes, tomatoes, peppers, aubergines and other vegetables included in the Mediterranean diet belong.

Such is the explanation given by Professor Emilio Martínez de Victoria Muñoz at the Institute of Nutrition and Food Science of the University of Granada. He also remarks that the supposed scientific studies endorsing the beneficial properties of Goji berries «were exclusively developed in vitro and in animals in China, but few have been conducted in humans out of China», although «the effects are likely to be the same».

Numerous Nutrients

Goji berries contain numerous nutrients, as stated in a thorough bibliographic review recently published in the journal Planta médica (Medicinal Plant). This fruit contain antioxidants, complex polysaccharides (proteoglycan, which are considered to be the source of its beneficial effects on health) and monosaccharides, lutein and zeaxanthin (beneficial for the eyes), fiber, proteins and carbohydrates. Thus, «these berries can not have any damaging or neutral effect on human health», the University of Granada professor states. Caution must be taken with potential allergic reactions, and patients taking anticoagulant drugs should avoid the intake of this fruit.

However, «the consumption of these berries is but another fad» Martínez de Victoria warns, remarking that «Goji berries will not have any positive effect on people who do not follow a balanced diet». Anyway, anyone buying this product should pay attention to the label «to avoid adulterations, which are widely spread in the market». Berries must belong to the Lycium Barbarum or Lycium Chinense species, «which are the ones that contain the nutrients and healthy effects claimed».

The director of the Institute of Nutrition and Food Science of the University of Granada warns that «miracle foods do not exist» and reminds that the only secret to enjoy a good health is «a balanced diet rich in fruits and vegetables, and regular physical exercise».

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Goji Berries Have The Same Nutrients As Fruits And Vegetables And A Significant Placebo Effect

A University of Granada professor specialist in Nutrition explained that the species Lycium Barbarum –currently imported from China– comes from the Mediterranean regions and grows in other mild regions of the world. Also, he stated that “Goji berries will not have any positive effect on people that do not follow a balanced diet”.

While the consumption of Goji berries has risen dramatically over the last months, their properties have not been scientifically proven yet by any relevant clinical intervention study with humans. Most of Goji berries’ components are contained in the recommended fruit and vegetable intake in balanced diets. The only difference is the “significant placebo effect” on people consuming them. Also, the species Lycium Barbarum –to which Goji berries exported from China belongs– originally comes from the Mediterranean and belongs to the Solanaceae family, the same family to which potatoes, tomatoes, peppers, aubergines and other vegetables included in the Mediterranean diet belong.

Such is the explanation given by Professor Emilio Martínez de Victoria Muñoz at the Institute of Nutrition and Food Science of the University of Granada. He also remarks that the supposed scientific studies endorsing the beneficial properties of Goji berries “were exclusively developed in vitro and in animals in China, but few have been conducted in humans out of China”, although “the effects are likely to be the same”.

Numerous Nutrients

Goji berries contain numerous nutrients, as stated in a thorough bibliographic review recently published in the journal Planta médica (Medicinal Plant). This fruit contain antioxidants, complex polysaccharides (proteoglycan, which are considered to be the source of its beneficial effects on health) and monosaccharides, lutein and zeaxanthin (beneficial for the eyes), fiber, proteins and carbohydrates. Thus, “these berries can not have any damaging or neutral effect on human health”, the University of Granada professor states. Caution must be taken with potential allergic reactions, and patients taking anticoagulant drugs should avoid the intake of this fruit.

However, “the consumption of these berries is but another fad” Martínez de Victoria warns, remarking that “Goji berries will not have any positive effect on people who do not follow a balanced diet”. Anyway, anyone buying this product should pay attention to the label “to avoid adulterations, which are widely spread in the market”. Berries must belong to the Lycium Barbarum or Lycium Chinense species, “which are the ones that contain the nutrients and healthy effects claimed”.

The director of the Institute of Nutrition and Food Science of the University of Granada warns that “miracle foods do not exist” and reminds that the only secret to enjoy a good health is “a balanced diet rich in fruits and vegetables, and regular physical exercise”.

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El ‘botox’ reduce la frecuencia de las crisis de migraña

Especialistas de la Universidad de Granada (UGR) han confirmado que la inyección de un anestésico local o de toxina botulínica -conocida como ‘botox’- en una serie de puntos, denominados ‘gatillo’, de la musculatura pericraneal y del cuello reducen la frecuencia de las crisis de migraña en aquellos pacientes que padecen esta enfermedad, según ha informado este miércoles en una nota la propia institución académica.

Estos investigadores granadinos han logrado, además, identificar la ubicación de estos puntos gatillo, cuya activación desencadena crisis de migraña, así como la relación de éstos con la duración de la enfermedad y la severidad de las crisis de cefalea, una experiencia prácticamente universal.

Actualmente existen más de un centenar de tipos de cefalea, siendo la migraña una de las más prevalentes. De hecho, en España afecta aproximadamente al 12 por ciento de la población, siendo de dos a tres veces más común en la mujer que en el hombre. Cuando la migraña pasa de episódica a crónica –más de 15 días al mes–, provoca gran incapacidad en la vida diaria de los pacientes.

Este trabajo es uno de los tres estudios que, simultáneamente, ha elaborado Juan Miguel García Leiva, investigador del Instituto de Neurociencias ‘Federico Olóriz’ de la UGR, y que ha dirigido la profesora Elena Pita Calandre.

PUNTOS GATILLO EN PACIENTES CON MIGRAÑA

En el primer trabajo, los científicos exploraron sujetos sanos y pacientes diagnosticados de migraña con cualquier frecuencia de crisis al mes y comprobaron las diferencias en la existencia o no de puntos gatillo (que en muchos pacientes tras la exploración les desencadenaba una crisis) y su localización.

Entre las conclusiones de este trabajo, destacan que los ‘puntos gatillo’ aparecen en un 94 por ciento de pacientes con migraña y sólo en un 25 por ciento de sujetos sanos. Las localizaciones de los puntos gatillo más habituales en los pacientes fueron la zona temporal anterior y la suboccipital, ambas a nivel bilateral, de la cabeza.

Además, encontraron una correlación positiva entre el número de puntos que presenta el paciente con el número de crisis mensuales que padece, y con los años de duración de la enfermedad.

Posteriormente, realizaron otro estudio con 52 pacientes migrañosos (refractarios a los tratamientos farmacológicos habituales) a quienes se les infiltró subcutáneamente 1 ml de anestésico local en aquellos puntos que presentaban durante 3 meses semanalmente.

En aquellos pacientes a quienes se inyectó un anestésico, los científicos observaron una disminución en la frecuencia de crisis superior o igual al 50 por ciento respecto al período basal en un 18 por ciento de pacientes.

POCAS REACCIONES ADVERSAS

En un tercer estudio sobre 25 pacientes con migraña crónica aplicaron 12,5 unidades de toxina botulínica en cada punto gatillo dos veces, espaciadas por un período de tres meses. Se registraron la frecuencia de crisis (variable principal), la intensidad, y diversas escalas para comparar los cambios producidos un mes antes del inicio del tratamiento con el estado del sujeto un mes después de finalizar el mismo. Además, registraron también todas las reacciones adversas durante el estudio, que fueron pocas, leves y transitorias.

La mayor disminución en la frecuencia de crisis con las inyecciones de toxina botulínica se observó en la semana 20. Algo similar ocurrió en aquellas crisis consideradas de intensidad moderada y en el consumo de analgésicos por parte de los pacientes.

Con todo, García Leiva advierte de que este sistema «no es un tratamiento de primera elección para gente con migraña, sino que únicamente puede aplicarse en pacientes con migraña crónica que han probado varios tratamientos con resultados poco o nada alentadores y que muestran sensibilidad periférica en su musculatura».

Recientemente, la FDA de EEUU ha aprobado como medicamento con indicación terapéutica la toxina botulina para el tratamiento de la migraña crónica.

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UNA PROTEÍNA DENOMINADA CFLIP AYUDA A LAS CÉLULAS TUMORALES DEL CÁNCER DE MAMA A RESISTIR AL TRATAMIENTO

Estos resultados pueden resultar de gran utilidad a los científicos a la hora del diseño de terapias antitumorales, para inhibir su actuación El hallazgo ha sido llevado a cabo por investigadores del Centro Andaluz de Biología Molecular y Medicina Regenerativa (CABIMER), en colaboración con la UGR.

Científicos del Centro Andaluz de Biología Molecular y Medicina Regenerativa (CABIMER), en colaboración con la Universidad de Granada, han descubierto que cFLIP, una proteína inhibidora de la apoptosis inducida por ligandos de muerte, no sólo es fundamental en la resistencia que las células tumorales del cáncer de mama presentan al tratamiento con TRAIL (un ligando de muerte con un gran potencial terapéutico contra el cáncer), sino que esta proteína es, además, clave en la supervivencia de dichas células.

Los investigadores han demostrado que una variación en la expresión de esta proteína puede repercutir en el correcto desarrollo del epitelio glandular de mama, una importante información a tener en cuenta a la hora del diseño de terapias antitumorales que tengan como posible diana la proteína cFLIP.

El trabajo realizado por Rosario Yerbes Cadenas, alumna de doctorado de la Universidad de Granada, ha sido dirigido por el profesor Abelardo López Rivas, del CABIMER, y tenía como objetivo analizar las posibles consecuencias del uso de inhibidores de cFLIP como terapia antitumoral.

En la actualidad, TRAIL es un ligando de muerte de la familia de TNF con un gran potencial terapéutico contra el cáncer, debido fundamentalmente a que es capaz de inducir apoptosis en células tumorales sin provocar toxicidad en células normales. Sin embargo, a pesar de ello, existen células tumorales que presentan resistencia a la apoptosis inducida por TRAIL por causas no muy conocidas.

Un componente clave

El trabajo ha estudiado el papel que cFLIP juega en la resistencia de células tumorales de mama a la apoptosis inducida por TRAIL. Así, los científicos han determinado que cFLIP es un componente clave en la resistencia de estas células a TRAIL, puesto que la inhibición de su expresión mediante tratamientos como Doxorrubicina (antraciclina muy utilizada en quimioterapia del cáncer) o SAHA (inhibidor de histonas deactilasas), así como el silenciamiento de su expresión mediante oligos de ARN de interferencia (siRNA) de cFLIP, sensibilizan a todas las células tumorales de mama testadas a la apoptosis inducida por TRAIL.

Los autores de esta investigación además han demostrado que cFLIP es también una proteína clave en la supervivencia de las células epiteliales de mama, tumorales o no, puesto que la inhibición de su expresión induce apoptosis. Esta apoptosis requiere de los componentes de la señalización apoptótica de TRAIL, como son el receptor TRAIL-R2, la molécula adaptadora FADD y la caspasa-8, pero es independiente del propio TRAIL.

Por otra parte, y en vista de la importancia de cFLIP en el control de la apoptosis, se ha estudiado la participación de cFLIP durante la morfogénesis de células epiteliales de mama MCF-10A, proceso en el que la apoptosis tiene un papel fundamental. Así una expresión elevada de cFLIPL o de cFLIPS inhiben la formación del lumen de los acinos derivados de dichas células cuando son cultivadas en presencia de matriz extracelular (cultivos 3D). Por otra parte, la inhibición de la expresión de cFLIP impide el desarrollo de acinos, debido a que las células que no expresan suficientes niveles de cFLIP no son viables.

Por ello, el estudio de la regulación de la expresión de cFLIP ha sido de gran interés en este trabajo. Los científicos han determinado que la ruta de señalización PI3K/AKT no es la principal responsable de la síntesis de cFLIP en células tumorales de mama, y apunta a que, posiblemente, la ruta de NF-kB sea la implicada en ello.

Además, esta investigación ha demostrado que el sistema ubiquitina-proteasoma juega un papel fundamental en la degradación celular de cFLIP y, actualmente, se está trabajando en la identificación de la proteína E3-ubiquitin ligasa, responsable de la degradación de cFLIP por dicho sistema.

Referencias bibliográficas:

· Flavopiridol induces cFLIP degradation by the proteasome and promotes TRAIL-induced early signaling and apoptosis in breast tumor cells. Carmen Palacios, Rosario Yerbes and Abelardo López-Rivas. Cancer Research, 2006

· Roscovitine sensitizes breast cancer cells to TRAIL-induced apoptosis through a pleiotropic mechanism. Ortiz-Ferrón G, Yerbes R, Eramo A, López-Pérez AI, De Maria R, López-Rivas A. Cell Research, 2008

· Cellular cFLIPL plays a survival role and regulates morphogenensis in breast epithelial cells. Yerbes R., Palacios C, Reginato MJ. and López-Rivas A. The Journal of Biological Chemistry (en revisión).

Más información:
Rosario Yerbes Cadenas
CABIMER
Teléfono 954467934
Email: Rosario.yerbes@cabimer.es

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Inyectar botox en algunos puntos de la cabeza reduce las crisis de migraña

Científicos de la Universidad de Granada han confirmado que la inyección de un anestésico local o de toxina botulínica (botox) en una serie de puntos situados en la musculatura pericraneal y del cuello reducen la frecuencia de las crisis de migraña en los pacientes que padecen esta enfermedad.

Los investigadores han logrado además identificar la ubicación de estos puntos, denominados «gatillo», cuya activación desencadena crisis de migraña, así como la relación de éstos con la duración de la enfermedad y la severidad de las crisis, ha informado hoy la Universidad de Granada en un comunicado.

En la actualidad existen más de 100 tipos de cefalea, y una de las más prevalentes es la migraña, que en España afecta a entre el 10 y el 12% de la población -es además de 2 a 3 veces más común en la mujer que en el hombre-.

Cuando la migraña pasa de episódica a crónica (más de 15 días al mes), provoca gran incapacidad en la vida diaria de los pacientes.

Este trabajo es uno de los tres estudios que ha elaborado de forma simultánea Juan Miguel García Leiva, investigador del Instituto de Neurociencias «Federico Olóriz» de la Universidad de Granada, bajo la dirección de la profesora Elena Pita Calandre.

En el primer trabajo, los científicos exploraron personas sanas y pacientes diagnosticados de migraña (con cualquier frecuencia de crisis al mes), y comprobaron las diferencias en la existencia o no de puntos gatillo (que en muchos pacientes tras la exploración les desencadenaba una crisis) y su localización.

Entre las conclusiones de este trabajo, destacan que los puntos gatillo aparecen en un 94% de pacientes con migraña, y sólo en un 25% de personas sanas.

Las localizaciones de los puntos gatillo más habituales en los pacientes fueron la zona temporal anterior y la suboccipital, ambas a nivel bilateral, de la cabeza.

Además, los científicos encontraron una correlación positiva entre el número de puntos que presenta el paciente con el de crisis mensuales que padece, y con los años de duración de la enfermedad.

Luego realizaron otro estudio con 52 pacientes migrañosos (refractarios a los tratamientos farmacológicos habituales) a quienes se les infiltró subcutáneamente un anestésico local en aquellos puntos que presentaban durante tres meses semanalmente.

En aquellos pacientes a quienes se inyectó un anestésico, los científicos observaron una disminución en la frecuencia de crisis superior o igual al 50% respecto al período basal en un 18% de pacientes.

Además, hubo una disminución de entre un 11-49% en un 38% de los mismos, mientras que dos terceras partes de los pacientes tras el tratamiento manifestaron sentirse «mejor o mucho mejor».

En un tercer estudio sobre 25 pacientes con migraña crónica aplicaron 12,5 unidades de toxina botulínica en cada punto gatillo dos veces, espaciadas por un período de tres meses.

Se registraron la frecuencia de crisis (variable principal), la intensidad, y diversas escalas para comparar los cambios producidos un mes antes del inicio del tratamiento con el estado del sujeto un mes después de finalizar el mismo.

Además, registraron también todas las reacciones adversas durante el estudio, que fueron pocas, leves y transitorias.

García Leiva advierte de que «no se trata de un tratamiento de primera elección para gente con migraña, sino que únicamente puede aplicarse en pacientes con migraña crónica que han probado varios tratamientos con resultados poco o nada alentadores y que muestran sensibilidad periférica en su musculatura».

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Inyectar botox en algunos puntos de la cabeza reduce las crisis de migraña

Científicos de la Universidad de Granada han confirmado que la inyección de un anestésico local o de toxina botulínica (botox) en una serie de puntos situados en la musculatura pericraneal y del cuello reducen la frecuencia de las crisis de migraña en los pacientes que padecen esta enfermedad.

Los investigadores han logrado además identificar la ubicación de estos puntos, denominados «gatillo», cuya activación desencadena crisis de migraña, así como la relación de éstos con la duración de la enfermedad y la severidad de las crisis, ha informado hoy la Universidad de Granada en un comunicado.

En la actualidad existen más de 100 tipos de cefalea, y una de las más prevalentes es la migraña, que en España afecta a entre el 10 y el 12% de la población -es además de 2 a 3 veces más común en la mujer que en el hombre-.

Cuando la migraña pasa de episódica a crónica (más de 15 días al mes), provoca gran incapacidad en la vida diaria de los pacientes.

Este trabajo es uno de los tres estudios que ha elaborado de forma simultánea Juan Miguel García Leiva, investigador del Instituto de Neurociencias «Federico Olóriz» de la Universidad de Granada, bajo la dirección de la profesora Elena Pita Calandre.

En el primer trabajo, los científicos exploraron personas sanas y pacientes diagnosticados de migraña (con cualquier frecuencia de crisis al mes), y comprobaron las diferencias en la existencia o no de puntos gatillo (que en muchos pacientes tras la exploración les desencadenaba una crisis) y su localización.

Entre las conclusiones de este trabajo, destacan que los puntos gatillo aparecen en un 94% de pacientes con migraña, y sólo en un 25% de personas sanas.

Las localizaciones de los puntos gatillo más habituales en los pacientes fueron la zona temporal anterior y la suboccipital, ambas a nivel bilateral, de la cabeza.

Además, los científicos encontraron una correlación positiva entre el número de puntos que presenta el paciente con el de crisis mensuales que padece, y con los años de duración de la enfermedad.

Luego realizaron otro estudio con 52 pacientes migrañosos (refractarios a los tratamientos farmacológicos habituales) a quienes se les infiltró subcutáneamente un anestésico local en aquellos puntos que presentaban durante tres meses semanalmente.

En aquellos pacientes a quienes se inyectó un anestésico, los científicos observaron una disminución en la frecuencia de crisis superior o igual al 50% respecto al período basal en un 18% de pacientes.

Además, hubo una disminución de entre un 11-49% en un 38% de los mismos, mientras que dos terceras partes de los pacientes tras el tratamiento manifestaron sentirse «mejor o mucho mejor».

En un tercer estudio sobre 25 pacientes con migraña crónica aplicaron 12,5 unidades de toxina botulínica en cada punto gatillo dos veces, espaciadas por un período de tres meses.

Se registraron la frecuencia de crisis (variable principal), la intensidad, y diversas escalas para comparar los cambios producidos un mes antes del inicio del tratamiento con el estado del sujeto un mes después de finalizar el mismo.

Además, registraron también todas las reacciones adversas durante el estudio, que fueron pocas, leves y transitorias.

García Leiva advierte de que «no se trata de un tratamiento de primera elección para gente con migraña, sino que únicamente puede aplicarse en pacientes con migraña crónica que han probado varios tratamientos con resultados poco o nada alentadores y que muestran sensibilidad periférica en su musculatura».

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El Gobierno negociará con la Junta el deslinde de las marismas de Doñana

La Consejería andaluza de Medio Ambiente y la Secretaría de Estado de Cambio Climático del Ministerio de Medio Ambiente acordaron ayer crear una comisión mixta para abordar el deslinde de las riberas del Guadalquivir, que incluye la zona de las marismas y numerosas hectáreas de arrozales y otros tipos de cultivos. El primer deslinde llevado a cabo por el Ministerio de Medio Ambiente -el que afecta a la zona de playa y al sistema dunar, en el que prácticamente no hay intereses económicos- ha provocado un fuerte enfrentamiento entre los gobiernos central y autonómico.

Tras el cambio al frente del Ministerio de Medio Ambiente -que ahora comanda la antigua consejera del Gobierno andaluz Rosa Aguilar-, el Ejecutivo central se ha comprometido a que la Junta mantenga las competencias sobre la zona deslindada. El consejero de Medio Ambiente, José Juan Díaz Trillo, se reunió ayer en Madrid con la nueva secretaria de Cambio Climático, Teresa Ribera, para cerrar los flecos del convenio sobre el traspaso de competencias que se firmará en unos días. Posiblemente, se haga coincidir con el traspaso de las competencias sobre los chiringuitos que se hará efectivo en enero.

Pero, según señaló ayer Díaz Trillo, en la reunión también se acordó la creación de una comisión mixta para que la segunda fase del deslinde de Doñana sea «consensuada» y no se lleve a cabo de forma unilateral como la primera. La Junta llegó a amenazar con recurrir esta primera expropiación de las dunas ante los tribunales, una posibilidad ya descartada.

En principio, el deslinde de Doñana se había planteado como una unidad. Así se señalaba en el informe del catedrático de la Universidad de Granada Miguel Ángel Losada, que el ministerio empleó para planificar y justificar la expropiación. En el informe se recomendaba a Costas mantener «la integridad geomorfológica y funcional del estuario» del Guadalquivir «y de cada una de sus partes».

Sin embargo, el ministerio prefirió plantear el deslinde en dos fases, la primera mucho menos polémica que la segunda al no incluir zonas con intereses económicos.

La segunda fase, la de las riberas del Guadalquivir, es la que sería más peliaguda. Porque en esa zona, además de las marismas, hay cientos de hectáreas que se utilizan para plantaciones de arroz, salinas, explotaciones de acuicultura y cultivos con invernaderos.

En la reunión de ayer también se abordó la gestión de la zona de las Marismillas y los Caracoles, que estará en manos de la Junta de Andalucía.

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Botox: El remedio contra la migraña

Científicos de la Universidad de Granada (UGR) han confirmado que la inyección de un anestésico local o de toxina botulínica (Botox) en una serie de puntos denominados “gatillo” situados en la musculatura pericraneal y del cuello reducen la frecuencia de las crisis de migraña en aquellos pacientes que padecen esta enfermedad. Los investigadores granadinos han logrado, además, identificar la ubicación de estos puntos gatillo, cuya activación desencadena crisis de migraña, y la relación de éstos con la duración de la enfermedad y la severidad de las crisis.

La cefalea es una experiencia prácticamente universal. Actualmente existen más de 100 tipos, y una de las más prevalentes es la migraña, que en España afecta aproximadamente al 10-12% de la población, siendo de 2 a 3 veces más común en la mujer que en el hombre. Cuando la migraña pasa de episódica a crónica (más de 15 días al mes), provoca gran incapacidad en la vida diaria de los pacientes.

Este trabajo es uno de los tres estudios que, simultáneamente, ha elaborado Juan Miguel García Leiva, investigador del Instituto de Neurociencias “Federico Olóriz” de la UGR, y que ha dirigido la profesora Elena Pita Calandre.

Puntos gatillo en pacientes con migraña

En el primer trabajo, los científicos exploraron sujetos sanos y pacientes diagnosticados de migraña (con cualquier frecuencia de crisis al mes), y comprobaron las diferencias en la existencia o no de puntos gatillo (que en muchos pacientes tras la exploración les desencadenaba una crisis) y su localización. Entre las conclusiones de este trabajo, destacan las siguientes: los puntos gatillo aparecen en un 94% de pacientes con migraña, y sólo en un 25% de sujetos sanos. Las localizaciones de los puntos gatillo más habituales en los pacientes fueron la zona temporal anterior y la suboccipital, ambas a nivel bilateral, de la cabeza. Además, los científicos encontraron una correlación positiva entre el número de puntos que presenta el paciente con el número de crisis mensuales que padece, y con los años de duración de la enfermedad.

Posteriormente, realizaron otro estudio con 52 pacientes migrañosos (refractarios a los tratamientos farmacológicos habituales) a quienes se les infiltró subcutáneamente 1 ml de anestésico local en aquellos puntos que presentaban durante 3 meses semanalmente.

En aquellos pacientes a quienes se inyectó un anestésico, los científicos observaron una disminución en la frecuencia de crisis superior o igual al 50% respecto al período basal en un 18% de pacientes. Además, hubo una disminución de entre un 11-49% en un 38% de los mismos. Dos terceras partes de los pacientes tras el tratamiento refirieron sentirse “mejor o mucho mejor”.

Pocas reacciones adversas

En un tercer estudio sobre 25 pacientes con migraña crónica aplicaron 12,5 unidades de toxina botulínica en cada punto gatillo 2 veces, espaciadas por un período de 3 meses. Se registraron la frecuencia de crisis (variable principal), la intensidad, y diversas escalas para comparar los cambios producidos un mes antes del inicio del tratamiento con el estado del sujeto un mes después de finalizar el mismo. Además, registraron también todas las reacciones adversas durante el estudio, que fueron pocas, leves y transitorias.

La mayor disminución en la frecuencia de crisis con las inyecciones de toxina botulínica se observó en la semana 20. Algo similar ocurrió en aquellas crisis consideradas de intensidad “moderada” y en el consumo de analgésicos por parte de los pacientes.

García Leiva advierte de que este sistema “no se trata de un tratamiento de primera elección para gente con migraña, sino que únicamente puede aplicarse en pacientes con migraña crónica que han probado varios tratamientos con resultados poco o nada alentadores y que muestran sensibilidad periférica en su musculatura”. Recientemente, la FDA (Foods and Drugs Administration) de Estados Unidos ha aprobado como medicamento con indicación terapéutica la toxina botulína para el tratamiento de la migraña crónica.

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CONFIRMAN QUE INYECTAR BOTOX EN UNA SERIE DE PUNTOS DE LA CABEZA DENOMINADOS ‘GATILLO’ REDUCE LA FRECUENCIA DE MIGRAÑA

Científicos de la Universidad de Granada han identificado la ubicación de puntos gatillo, cuya activación desencadena crisis de migraña. Las localizaciones más habituales de estos puntos son la zona temporal anterior y la suboccipital, ambas a nivel bilateral, de la cabeza

Científicos de la Universidad de Granada han confirmado que la inyección de un anestésico local o de toxina botulínica (botox) en una serie de puntos denominados «gatillo» situados en la musculatura pericraneal y del cuello reducen la frecuencia de las crisis de migraña en aquellos pacientes que padecen esta enfermedad. Los investigadores granadinos han logrado, además, identificar la ubicación de estos puntos gatillo, cuya activación desencadena crisis de migraña, y la relación de éstos con la duración de la enfermedad y la severidad de las crisis.

La cefalea es una experiencia prácticamente universal. Actualmente existen más de 100 tipos, y una de las más prevalentes es la migraña, que en España afecta aproximadamente al 10-12% de la población, siendo de 2 a 3 veces más común en la mujer que en el hombre. Cuando la migraña pasa de episódica a crónica (más de 15 días al mes), provoca gran incapacidad en la vida diaria de los pacientes.

Este trabajo es uno de los tres estudios que, simultáneamente, ha elaborado Juan Miguel García Leiva, investigador del Instituto de Neurociencias Federico Olóriz de la UGR, y que ha dirigido la profesora Elena Pita Calandre.

Puntos gatillo en pacientes con migraña

En el primer trabajo, los científicos exploraron sujetos sanos y pacientes diagnosticados de migraña (con cualquier frecuencia de crisis al mes), y comprobaron las diferencias en la existencia o no de puntos gatillo (que en muchos pacientes tras la exploración les desencadenaba una crisis) y su localización. Entre las conclusiones de este trabajo, destacan las siguientes: los puntos gatillo aparecen en un 94% de pacientes con migraña, y sólo en un 25% de sujetos sanos. Las localizaciones de los puntos gatillo más habituales en los pacientes fueron la zona temporal anterior y la suboccipital, ambas a nivel bilateral, de la cabeza. Además, los científicos encontraron una correlación positiva entre el número de puntos que presenta el paciente con el número de crisis mensuales que padece, y con los años de duración de la enfermedad.

Posteriormente, realizaron otro estudio con 52 pacientes migrañosos (refractarios a los tratamientos farmacológicos habituales) a quienes se les infiltró subcutáneamente 1 ml de anestésico local en aquellos puntos que presentaban durante 3 meses semanalmente.

En aquellos pacientes a quienes se inyectó un anestésico, los científicos observaron una disminución en la frecuencia de crisis superior o igual al 50% respecto al período basal en un 18% de pacientes. Además, hubo una disminución de entre un 11-49% en un 38% de los mismos. Dos terceras partes de los pacientes tras el tratamiento refirieron sentirse «mejor o mucho mejor».

Pocas reacciones adversas

En un tercer estudio sobre 25 pacientes con migraña crónica aplicaron 12,5 unidades de toxina botulínica en cada punto gatillo 2 veces, espaciadas por un período de 3 meses. Se registraron la frecuencia de crisis (variable principal), la intensidad, y diversas escalas para comparar los cambios producidos un mes antes del inicio del tratamiento con el estado del sujeto un mes después de finalizar el mismo. Además, registraron también todas las reacciones adversas durante el estudio, que fueron pocas, leves y transitorias.

La mayor disminución en la frecuencia de crisis con las inyecciones de toxina botulínica se observó en la semana 20. Algo similar ocurrió en aquellas crisis consideradas de intensidad “moderada” y en el consumo de analgésicos por parte de los pacientes.

García Leiva advierte de que este sistema “no se trata de un tratamiento de primera elección para gente con migraña, sino que únicamente puede aplicarse en pacientes con migraña crónica que han probado varios tratamientos con resultados poco o nada alentadores y que muestran sensibilidad periférica en su musculatura”. Recientemente, la FDA (Foods and Drugs Administration) de Estados Unidos ha aprobado como medicamento con indicación terapéutica la toxina botulína para el tratamiento de la migraña crónica.

Referencias bibliográficas:
1. Trigger point evaluation in migraine patients: an indication of peripheral sensitization linked to migraine predisposition? Calandre EP, Hidalgo J, García-Leiva JM, Rico-Villademoros, F. European Journal of Neurology 2006, 13: 244–249

2. Effectiveness of Ropivacaine Trigger Points Inactivation in the Prophylactic Management of Patients with Severe Migraine. García-Leiva JM, HidalgoJ,Rico-Villademoros F, Moreno V, Pain Medicine 2007, 8 (1): 244-249

3.- Hidalgo J, Rodríguez-López CM, García-Leiva JM, Rico-Villademoros F, Calandre EP. Effectiviness botulinum toxin type A in the prophylaxis of severe and treatment–refractory migraine. J Headache Pain, 2006; 7(S-1): p. S-18.

Contacto:
Juan Miguel García Leiva. Instituto de Neurociencias “Federico Olóriz”
Móvil: 610 69 17 80. Correo electrónico: jmgleiva@ugr.es

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Inyectar botox en algunos puntos de la cabeza reduce las crisis de migraña

Científicos de la Universidad de Granada han confirmado que la inyección de un anestésico local o de toxina botulínica (botox) en una serie de puntos situados en la musculatura pericraneal y del cuello reducen la frecuencia de las crisis de migraña en los pacientes que padecen esta enfermedad.

Los investigadores han logrado además identificar la ubicación de estos puntos, denominados «gatillo», cuya activación desencadena crisis de migraña, así como la relación de éstos con la duración de la enfermedad y la severidad de las crisis, ha informado hoy la Universidad de Granada en un comunicado.

En la actualidad existen más de 100 tipos de cefalea, y una de las más prevalentes es la migraña, que en España afecta a entre el 10 y el 12% de la población -es además de 2 a 3 veces más común en la mujer que en el hombre-.

Cuando la migraña pasa de episódica a crónica (más de 15 días al mes), provoca gran incapacidad en la vida diaria de los pacientes.

Este trabajo es uno de los tres estudios que ha elaborado de forma simultánea Juan Miguel García Leiva, investigador del Instituto de Neurociencias «Federico Olóriz» de la Universidad de Granada, bajo la dirección de la profesora Elena Pita Calandre.

En el primer trabajo, los científicos exploraron personas sanas y pacientes diagnosticados de migraña (con cualquier frecuencia de crisis al mes), y comprobaron las diferencias en la existencia o no de puntos gatillo (que en muchos pacientes tras la exploración les desencadenaba una crisis) y su localización.

Entre las conclusiones de este trabajo, destacan que los puntos gatillo aparecen en un 94% de pacientes con migraña, y sólo en un 25% de personas sanas.

Las localizaciones de los puntos gatillo más habituales en los pacientes fueron la zona temporal anterior y la suboccipital, ambas a nivel bilateral, de la cabeza.

Además, los científicos encontraron una correlación positiva entre el número de puntos que presenta el paciente con el de crisis mensuales que padece, y con los años de duración de la enfermedad.

Luego realizaron otro estudio con 52 pacientes migrañosos (refractarios a los tratamientos farmacológicos habituales) a quienes se les infiltró subcutáneamente un anestésico local en aquellos puntos que presentaban durante tres meses semanalmente.

En aquellos pacientes a quienes se inyectó un anestésico, los científicos observaron una disminución en la frecuencia de crisis superior o igual al 50% respecto al período basal en un 18% de pacientes.

Además, hubo una disminución de entre un 11-49% en un 38% de los mismos, mientras que dos terceras partes de los pacientes tras el tratamiento manifestaron sentirse «mejor o mucho mejor».

En un tercer estudio sobre 25 pacientes con migraña crónica aplicaron 12,5 unidades de toxina botulínica en cada punto gatillo dos veces, espaciadas por un período de tres meses.

Se registraron la frecuencia de crisis (variable principal), la intensidad, y diversas escalas para comparar los cambios producidos un mes antes del inicio del tratamiento con el estado del sujeto un mes después de finalizar el mismo.

Además, registraron también todas las reacciones adversas durante el estudio, que fueron pocas, leves y transitorias.

García Leiva advierte de que «no se trata de un tratamiento de primera elección para gente con migraña, sino que únicamente puede aplicarse en pacientes con migraña crónica que han probado varios tratamientos con resultados poco o nada alentadores y que muestran sensibilidad periférica en su musculatura».

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Botox contra las migrañas

Científicos de la Universidad de Granada han confirmado que la inyección de un anestésico local o de toxina botulínica (botox) en una serie de puntos situados en la musculatura pericraneal y del cuello reducen la frecuencia de las crisis de migraña en los pacientes que padecen esta enfermedad.

Los investigadores han logrado además identificar la ubicación de estos puntos, denominados «gatillo», cuya activación desencadena crisis de migraña, así como la relación de éstos con la duración de la enfermedad y la severidad de las crisis, ha informado hoy la Universidad de Granada en un comunicado.

En la actualidad existen más de 100 tipos de cefalea y una de las más prevalentes es la migraña, que en España afecta a entre el 10 y el 12% de la población -es además de 2 a 3 veces más común en la mujer que en el hombre-.

Cuando la migraña pasa de episódica a crónica (más de 15 días al mes), provoca gran incapacidad en la vida diaria de los pacientes.

Este trabajo es uno de los tres estudios que ha elaborado de forma simultánea Juan Miguel García Leiva, investigador del Instituto de Neurociencias «Federico Olóriz» de la Universidad de Granada, bajo la dirección de la profesora Elena Pita Calandre.

En el primer trabajo, los científicos exploraron personas sanas y pacientes diagnosticados de migraña (con cualquier frecuencia de crisis al mes), y comprobaron las diferencias en la existencia o no de puntos ‘gatillo’ (que en muchos pacientes tras la exploración les desencadenaba una crisis) y su localización.

Entre las conclusiones de este trabajo, destacan que los puntos ‘gatillo’ aparecen en un 94% de pacientes con migraña y sólo en un 25% de personas sanas.

Las localizaciones de los puntos ‘gatillo’ más habituales en los pacientes fueron la zona temporal anterior y la suboccipital, ambas a nivel bilateral, de la cabeza.

Además, los científicos encontraron una correlación positiva entre el número de puntos que presenta el paciente con el de crisis mensuales que padece, y con los años de duración de la enfermedad.

Luego realizaron otro estudio con 52 pacientes migrañosos (refractarios a los tratamientos farmacológicos habituales) a quienes se les infiltró subcutáneamente un anestésico local en aquellos puntos que presentaban durante tres meses semanalmente.

En aquellos pacientes a quienes se inyectó un anestésico, los científicos observaron una disminución en la frecuencia de crisis superior o igual al 50% respecto al período basal en un 18% de pacientes.

Además, hubo una disminución de entre un 11-49% en un 38% de los mismos, mientras que dos terceras partes de los pacientes tras el tratamiento manifestaron sentirse «mejor o mucho mejor».

En un tercer estudio sobre 25 pacientes con migraña crónica aplicaron 12,5 unidades de toxina botulínica en cada punto gatillo dos veces, espaciadas por un período de tres meses.

Se registraron la frecuencia de crisis (variable principal), la intensidad, y diversas escalas para comparar los cambios producidos un mes antes del inicio del tratamiento con el estado del sujeto un mes después de finalizar el mismo.

Además, registraron también todas las reacciones adversas durante el estudio, que fueron pocas, leves y transitorias.
     
García Leiva advierte de que «no se trata de un tratamiento de primera elección para gente con migraña, sino que únicamente puede aplicarse en pacientes con migraña crónica que han probado varios tratamientos con resultados poco o nada alentadores y que muestran sensibilidad periférica en su musculatura».

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Inyectar botox en algunos puntos de la cabeza reduce las crisis de migraña

Científicos de la Universidad de Granada han confirmado que la inyección de un anestésico local o de toxina botulínica (botox) en una serie de puntos situados en la musculatura pericraneal y del cuello reducen la frecuencia de las crisis de migraña en los pacientes que padecen esta enfermedad.

Los investigadores han logrado además identificar la ubicación de estos puntos, denominados «gatillo», cuya activación desencadena crisis de migraña, así como la relación de éstos con la duración de la enfermedad y la severidad de las crisis, ha informado hoy la Universidad de Granada en un comunicado.

En la actualidad existen más de 100 tipos de cefalea, y una de las más prevalentes es la migraña, que en España afecta a entre el 10 y el 12% de la población -es además de 2 a 3 veces más común en la mujer que en el hombre-.

Cuando la migraña pasa de episódica a crónica (más de 15 días al mes), provoca gran incapacidad en la vida diaria de los pacientes.

Este trabajo es uno de los tres estudios que ha elaborado de forma simultánea Juan Miguel García Leiva, investigador del Instituto de Neurociencias «Federico Olóriz» de la Universidad de Granada, bajo la dirección de la profesora Elena Pita Calandre.

En el primer trabajo, los científicos exploraron personas sanas y pacientes diagnosticados de migraña (con cualquier frecuencia de crisis al mes), y comprobaron las diferencias en la existencia o no de puntos gatillo (que en muchos pacientes tras la exploración les desencadenaba una crisis) y su localización.

Entre las conclusiones de este trabajo, destacan que los puntos gatillo aparecen en un 94% de pacientes con migraña, y sólo en un 25% de personas sanas.

Las localizaciones de los puntos gatillo más habituales en los pacientes fueron la zona temporal anterior y la suboccipital, ambas a nivel bilateral, de la cabeza.

Además, los científicos encontraron una correlación positiva entre el número de puntos que presenta el paciente con el de crisis mensuales que padece, y con los años de duración de la enfermedad.

Luego realizaron otro estudio con 52 pacientes migrañosos (refractarios a los tratamientos farmacológicos habituales) a quienes se les infiltró subcutáneamente un anestésico local en aquellos puntos que presentaban durante tres meses semanalmente.

En aquellos pacientes a quienes se inyectó un anestésico, los científicos observaron una disminución en la frecuencia de crisis superior o igual al 50% respecto al período basal en un 18% de pacientes.

Además, hubo una disminución de entre un 11-49% en un 38% de los mismos, mientras que dos terceras partes de los pacientes tras el tratamiento manifestaron sentirse «mejor o mucho mejor».

En un tercer estudio sobre 25 pacientes con migraña crónica aplicaron 12,5 unidades de toxina botulínica en cada punto gatillo dos veces, espaciadas por un período de tres meses.

Se registraron la frecuencia de crisis (variable principal), la intensidad, y diversas escalas para comparar los cambios producidos un mes antes del inicio del tratamiento con el estado del sujeto un mes después de finalizar el mismo.

Además, registraron también todas las reacciones adversas durante el estudio, que fueron pocas, leves y transitorias.

García Leiva advierte de que «no se trata de un tratamiento de primera elección para gente con migraña, sino que únicamente puede aplicarse en pacientes con migraña crónica que han probado varios tratamientos con resultados poco o nada alentadores y que muestran sensibilidad periférica en su musculatura».

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