Granada Hoy

Pág. 10: Granada unirá a Leo Bassi, Garzón y Massiel por los derechos humanos

Pág. 12: La UGR impulsa el Instituto Andaluz de Migraciones ante 500 expertos

Bienvenida a más de 700 estudiantes internacionales

Pág. 21: Jornadas Orientación del acceso a la UGR

Pág. 22: Acuyo participa en el ciclo ‘En torno a los libros’

‘Emocionario’ en el Hospital Real

Pág. 44: Francisco Acuyo participa en el ciclo ‘Entorno a los libros’ de la Universidad

Juan Pablo Pacheco, de la UGR, premiado por sus investigaciones

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Ideal

DXT – Pág. 3: Nace la máxima competición oval

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Bilbao colocará en sus calles nuevas baldosas que absorben CO2

Una ciudad que da lecciones de urbanismo no puede perder de vista el suelo. La baldosa de Bilbao, protagonista de tantos recuerdos de la villa, quiere ser sostenible además de coqueta. El Ayuntamiento va a colocar en zonas peatonales un nuevo tipo de loseta, igual que la tradicional en apariencia, que incorpora un aditivo capaz de absorber dióxido de carbono, principal responsable del efecto invernadero. El GeoSilex se estrenará en la capital vizcaína, probablemente en la calle Lutxana, antes del verano con el fin de abrir camino a una nueva generación de pavimentos. Se calcula que cada metro cuadrado limpia 5.000 metros cúbicos de aire, como si las aceras se cubrieran de un manto verde.

«La baldosa de Bilbao tiene recorrido y debe ir adaptándose a los tiempos», afirma el concejal de Obras y Servicios, José Luis Sabas. No basta con que sea resistente, barata, antideslizante y con personalidad. Ya han salido a la calle dos nuevas versiones, la podotáctil para ciegos y la de color blanco, que realza la calle Ledesma. Ahora se ha contagiado de la inquietud medioambiental que en los últimos días se ha reavivado en las grandes ciudades debido a la falta de lluvia.

Ya hace tiempo que los investigadores buscan la manera de reducir la contaminación a ras de suelo. Se han adoptado soluciones que combaten los óxidos de nitrógeno, otro de los gases más perjudiciales, gracias a un principio activo que reacciona con la luz; algo que se ha ensayado junto a la nueva sede municipal de San Agustín, pero no se adapta demasiado bien al clima de Bilbao. El sistema que se va a poner en marcha en los próximos meses es «totalmente nuevo», recalcan los fabricantes y las autoridades municipales. Se basa en un producto patentado en mayo de 2010 por la empresa zamorana Trenzametal, que ha contado con la colaboración de la Universidad de Granada.

Un 60% más caras
El GeoSilex se añade a la composición de la baldosa, una mezcla de cemento, áridos y agua. Como se integra en la totalidad de la masa, actúa desde el primer momento independientemente de las condiciones meteorológicas. El principio activo es hidróxido de calcio. Al entrar en contacto con el CO2 -que pesa más que el aire y tiende a concentrarse cerca del suelo- se endurece y se convierte en piedra caliza. Capa por capa, a medida que el dióxido de carbono penetra por los poros, la loseta se va petrificando y aumenta de peso, aunque no de volumen. Su vida útil será de entre 12 y 15 años, similar a la de las aceras convencionales. También tiene el mismo aspecto y debe cumplir idénticas exigencias frente a desgastes, roturas y resbalones.

En el precio sí hay diferencia. Las baldosas de toda la vida cuestan 9 euros por metro cuadrado y las nuevas, 15. El Ayuntamiento quiere avanzar paso a paso. Además de los controles previos, llevará a cabo una experiencia piloto «para someterla a la prueba de la calle», afirma Sabas, y en función de los resultados la incluirá en el contrato de mantenimiento de aceras. La idea es colocarla «en zonas peatonales y aceras muy anchas» para que resulte más efectiva, como si se plantaran pequeños bosques en pleno casco urbano. Las dos primeras candidatas son Lutxana y García Rivero.

Bilbao cuenta con la ventaja de ser la primera ciudad que prueba este sistema, ya que la empresa que lo ha patentado tiene un acuerdo «en exclusiva» con UGP (United Global Pavings); una empresa formada por Baldexpor y Hermanos Eguskiza, que fabrica, entre otros pavimentos, la baldosa de Bilbao.

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La fundación Ib Al Jatib de Loja (Granada) premia la trayectoria musical de Miguel Ríos

El artista granadino Miguel Ríos volvió la pasada noche a Loja tras más de 28 años de ausencia. Ésta vez no llegó para actuar sino para reencontrarse con sus orígenes, -su madre nació en la comarca-, y para recibir el reconocimiento de la Fundación Ibn Al Jatib de Estudios y Cooperación Cultural, con la entrega del premio Ibn Al Jatib 2011.

Con esta distinción, la Fundación reconoce la fructífera trayectoria artística del roquero granadino, del que ha destacado su voluntad creativa y musical, así como la calidad y el compromiso social. «Los fondos de este premio irán destinados a la sacrificada labor de Cruz Roja que atiende a todas aquellas personas, mujeres y niños que ateridos de frío llegan a la costa motrileña en busca de una vida mejor», anunció Miguel Ríos ante el aplauso y admiración de los asistentes, entre los que se encontraba el presidente de Cruz Roja Granada, Francisco Escribano.

El artista granadino más universal apeló una vez más a la participación, al compromiso social y tolerancia ciudadana. El cantante ya acumula reconocimientos que le han llegado desde diversos ámbitos. Entre sus distinciones figura la medalla de Oro de las Bellas Artes, al Mérito en el Trabajo, la de Andalucía, varios premios Ondas y la medalla de Oro de la ciudad de Granada.

Igualmente, la fundación Ibn Al Jatib premió a la Asociación lojeña de Comercio e Industria (Alci) representada en su presidente, Antonio Campos. En esta ocasión el jurado destacó el compromiso del colectivo empresarial con Loja y su comarca a través del apoyo continuo y propuestas de desarrollo.

Diversas disciplinas
Durante la entrega de premios, el presidente de la Fundación, Miguel Castellano y la diputada provincial, María Dolores López, recordaron que nadie mejor que la figura del lojeño Ibn Al Jatb para dar nombre a un premio de tantas disciplinas.
«Han sido galardonados personalidades de mundo científico como Bernat Soria o Carlos Derqui, de la política como Gregorio Peces Barba o Manuel Martín, de las Artes como Antonio Gala, los grupos de pop, Lori Meyers y el ya desaparecido, Del Ayo, y conocidos vecinos como Manolo Rey y Juan Jiménez», señaló durante la gala de estos premios locales.

La fundación Ibn Al Jatib se constituyó en 2004 fruto de la colaboración del Ayuntamiento de la ciudad y Diputación provincial de Granada con el objetivo de promover la investigación de temas locales.

Anualmente se convocan becas de investigación, convenios con la Universidad de Granada, la Asociación de la Prensa, publicaciones y organización de jornadas.

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Granada Hoy

Pág. 14 y 15: Los derechos y deberes de los estudiantes

Deportes – Pág. 21: Baloncesto. El Universidad recupera el buen camino ante el Presentación

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El primer ordenador que tendrá que pillar un chiste

«Durante décadas, Rolls-Royce fue el propietario de una marca de coches de lujo que se llama como el fundador de esa compañía. Ambas pertenecen ahora a una empresa alemana». Brad Rutter y Ken Jennings, concursantes de Jeopardy!, procesan el significado de la frase, rebuscan en el disco duro de su cerebro todo lo que saben sobre automóviles antiguos y fabricantes alemanes y, en menos de tres segundos, deciden si están lo suficientemente seguros de que conocen la respuesta como para arriesgarse a darla ya que, si se equivocan, perderán puntos. Es exactamente el mismo proceso que se producirá en el cerebro electrónico de Watson, un ordenador de IBM que, desde hoy hasta el miércoles, se enfrentará a los cerebros de Jennings y Rutter en uno de los mayores desafíos de la historia de la computación. A Watson se le podrá preguntar sobre todo tipo de temas; arte, ciencia, deportes, política, y hasta cotilleos. Y la pregunta será formulada en un lenguaje, el natural, que las máquinas aún no han logrado entender. Ganará el primero que sepa responder «Bentley» a la pregunta sobre Rolls-Royce.

Jeopardy!, en antena desde 1964, es el concurso más antiguo de la televisión estadounidense, y también es el más popular. Esa es la razón por la que IBM ha decidido enfrentar a su más elaborada obra de inteligencia artificial con Rutter y Jennings, los dos mejores concursantes de la historia de Jeopardy!. «Estamos creando una nueva generación de sistemas que interactúan con los humanos en lenguaje natural, dando respuestas precisas a preguntas concretas y, a veces, difíciles», explica Juan Manuel Rebes, experto en sistemas Power de IBM, que componen el corazón de Watson.

Las preguntas son sobre cualquier tema, e incluyen bromas y acertijos
Victoria «asombrosa»

Lo confirma Selmer Bringsjord, director del departamento de Inteligencia Artificial de la Universidad de Rensselaer, la más antigua de EEUU en este campo: «El 90% de los expertos no habríamos creído posible que una máquina respondiera preguntas en lenguaje natural, en las que, además, se incluyen bromas y acertijos. Es una victoria asombrosa para la inteligencia artificial».

Watson no es un sofisticado y complejo robot con aspecto humanoide. Ni siquiera es un superordenador especialmente potente. «Queríamos utilizar los sistemas que vendemos para demostrar que el desarrollo de Watson tendrá aplicaciones en el mundo real», explica Rebes. Una veintena de investigadores ha trabajado durante cuatro años en el desarrollo de este proyecto, pero se lo jugarán todo en tres segundos, cuando el presentador de Jeopardy!, Alex Trebek, realice su primera pregunta. Mientras Jennings y Rutter se estrujan el cerebro, los 90 servidores que forman Watson estrujarán, a su vez, sus 15 terabytes de memoria, que contienen 200 millones de artículos o el equivalente a un millón de libros.

«Hay mucho trabajo, pero eso no es inteligencia», dice un experto

Una vez que Watson encuentre su respuesta, se topará con un segundo problema: en Jeopardy! se penaliza a quien responde de manera incorrecta, así que Watson tendrá que alcanzar el suficiente nivel de confianza en sí mismo para decidir si se arriesga.

«Watson no es Deep Blue», resume Rebes, en referencia al ordenador que marcó otro hito al vencer al campeón del mundo de ajedrez, Gary Kasparov, en 1996. «Hubo quien dijo entonces que el ordenador era como una lavadora. Muy potente, sí, pero una lavadora al fin y al cabo, porque sólo realizaba tareas automáticas. Pues bien, Watson es una lavadora que decide si lava o no una prenda que quizá se decolore. Es una nueva frontera a la que nunca habíamos llegado».

Algunos expertos, sin embargo, creen que aún quedan muchas de esas fronteras por cruzar. «Watson es más interesante que Deep Blue, pero todavía estamos hablando de máquinas dedicadas a tareas muy determinadas», opina José Hernández-Orallo, investigador en Sistemas Informáticos y Computación de la Universidad Politécnica de Valencia. «Hay mucho trabajo detrás, pero eso no es inteligencia general. En los orígenes de esta disciplina se esperaba que los ordenadores aprendieran por sí mismos, sin estar prediseñados». Algo similar opina Miquel Barceló, investigador de la Universidad Politécnica de Catalunya. «Por ahora, en este campo, se abusa de la fuerza bruta», dice, en referencia a la extraordinaria capacidad de proceso y memoria de estas máquinas. Aunque Barceló cree que Watson es, en buena medida, un producto del marketing, también valora una iniciativa que «acerca este campo al gran público».

En traducción, o interpretación de imagen y sonido, se avanza lentamente

Porque la inteligencia artificial no está formada por un ejército de robots humanoides que piensan, aman, odian o desean, como la retrata la ciencia-ficción. La mayor parte de las máquinas con aparencia humana que se han presentado hasta ahora no son más inteligentes que una calculadora. «Arrastrar un icono a una papelera de reciclaje, que es una tarea eminentemente humana, es una gran obra de inteligencia artificial», destaca Barceló. El exceso de optimismo de los pioneros en este campo, en los años sesenta, desató la imaginación del público. El investigador estadounidense Herbert Simon aseguraba en 1965 que «en 20 años» los ordenadores serían «capaces de hacer cualquier tarea que realiza un hombre», y Marvin Minsky, otro de los primeros expertos en esta área, creía que el problema de crear inteligencia artificial se solucionaría «en una generación».

Ni siquiera el investigador más optimista cree ahora que estas teorías vayan a cumplirse en un futuro cercano. Aún quedan toneladas de campos por explorar. Después del lenguaje natural, vendrá la traducción. El siguiente paso será, más bien, un salto mortal: los ordenadores no sólo tendrán que comprender un texto, y ser incluso capaces de traducirlo en todos sus matices, sino que deberán identificar imágenes y sonido, y comprender lo que contienen. Y la frontera más compleja es la creatividad: ¿serán las máquinas capaces de pintar como Picasso o rimar como Bécquer?

«El cerebro humano es muy complejo, y la creatividad lo es aún más; estamos muy lejos de comprenderlo, y más aún de imitarlo», explica Miguel Molina, un investigador de la Universidad de Granada que ha elaborado un programa que crea canciones originales. «Pero se trata de temas de hilo musical, a las que no se presta mucha atención», aclara. Bringsjord, que también ha creado un software para dirigir orquestas, añade: «Son proyectos muy grandes, que necesitan enormes inversiones. Y EEUU no está dispuesto a comprometer esa inversión».
El futuro a 30 años

Miquel Barceló, que escribe ciencia-ficción y dirige una colección de libros de este género, asegura que «no hay límites a la inteligencia artificial». Cree, sin embargo, que la tecnología evoluciona a tal velocidad que no somos capaces de comprender esos límites. «Es curioso», reflexiona. «Antes, los autores situaban sus relatos a 500 años. Ahora, no se atreven a pasar de 30, porque no son capaces de imaginar lo que ocurrirá en tan corto plazo».

Un ejemplo es el propio Watson. Tiene una capacidad de proceso 42 veces superior a la de todos los ordenadores personales del planeta en 2007, según el profesor de la Universidad del Sur de California Martin Hilbert, que publicó el viernes en Science un estudio sobre la capacidad de la humanidad para almacenar y transmitir información desde 1986. «En tecnología, tendemos a sobrevalorar lo que seremos capaces de hacer a corto plazo e infravalorar el largo», opina Javier Arias, ingeniero de Google en Londres.

¿Ganará Watson el desafío Jeopardy!? Rebes no lo duda. El resto de expertos, mientras, creen que lo interesante no será comprobar si Watson es capaz de ordenar a tiempo los millones de datos que hay en su cerebro si no, más bien, si podrá captar la sutileza y la ironía con que los guionistas de un concurso de una cadena privada aseguran, por ejemplo, que «PBS», la televisión pública, es la respuesta a la pregunta sobre cuál es la entidad que destruye la religión, la moralidad y el modo de vida americano.

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Los derechos y deberes de los estudiantes

El nuevo Estatuto del Estudiante Universitario reafirma los derechos del alumnado de las instituciones superiores públicas y privadas, subraya las obligaciones del profesorado y garantiza la aplicación del Espacio Europeo de Educación Superior

Alumnos más responsables, más participativos en el control y la gestión de las instituciones educativas, más implicados en la vida universitaria y con derechos. Con este objetivo se ha gestado el Estatuto del Estudiante Universitario, regulado por Real Decreto el pasado 30 de diciembre, que se aplica ya en todas las universidades del país, tanto públicas como privadas. Desglosado en 67 artículos, con este documento se completa, al fin, el régimen jurídico por el que se rigen los universitarios, que padecían las incongruencias y los vacíos legales de una ley que databa de 1954.

«La aprobación del Estatuto pone fin a una ley obsoleta y, lo mejor de todo, aborda por primera vez un régimen disciplinario que, si todo va bien, podrá ser aprobado en menos de un año», explica el defensor universitario de la Universidad de Granada, Enrique Hita. En una disposición adicional segunda se advierte que el Gobierno deberá presentar a las Cortes Generales en el plazo de un año un proyecto de ley reguladora de la potestad disciplinaria con la tipificación de infracciones, sanciones y medidas complementarias.

«¿Qué pasa si un alumno copia en un examen o no muestra interés en las clases?», se pregunta Hita. Actualmente, la disciplina universitaria está sujeta a las normas internas de cada institución, pero no tienen rango de ley. El Estatuto del Estudiante Universitario está repleto de normas programáticas con garantías para el alumnado. Pero «no asume muchos compromisos», advierte con alivio el defensor universitario.

Dado que se subrayan las obligaciones de los docentes, por ejemplo, en el tiempo que deben guardar los exámenes, en el reconocimiento de la autoría de los trabajos, en el proceso de reclamación de calificaciones o en las tutorías, entre otras, los expertos demandan también una regulación más estricta de las obligaciones de los estudiantes.

En el artículo 13 se habla por primera vez de «corresponsabilidad» estudiantil, de la necesidad de demandar una participación activa de los alumnos en su universidad. Para Hita está claro que este artículo se refiere así a la obligación de los estudiantes de asistir a clase. Sin embargo, espera que en el régimen disciplinario se matice aún más este punto.

«El Estatuto se vuelca con los más débiles -apunta el defensor Universitario-, no sólo por sus referencias a los estudiantes discapacitados, sino porque contempla los diferentes estatus del universitario de hoye en día, como es el que estudia a tiempo parcial o el que compagina su formación con la vida laboral y familiar».

En definitiva, se establece un marco legal nacional que, aunque está supeditado a la Constitución española y a LOU (Ley Orgánica de Universidades), regula aspectos fundamentales en el escenario que dibuja el Espacio Europeo de Educación Superior, como por ejemplo la compensatoria.

Hay un el artículo (45) dedicado exclusivamente a la corresponsabilidad universitaria, donde se establece como norma nacional que cada universidad constituya en sus centros «comisiones de corresponsabilidad», constituidas por profesorado, estudiantes y personal de administración y servicios, que permitan analizar los problemas de la comunidad universitaria.

«Por ejemplo, hay casos extremos en los que el alumno agota las seis convocatorias de exámenes por una causa justificada y tiene derecho a que le den una nueva oportunidad», dice Hita que recepciona quejas diarias de los estudiantes de la Universidad de Granada. En este supuesto, el estudiante podrá recurrir a la comisión para que evalúen su caso.

Y, por último, destacar la nueva regulación que realiza en materia de discriminación. En el artículo 4 se recogen los supuestos por los que no se deberá discriminar a un estudiante: «todos los estudiantes universitarios, independientemente de su procedencia, tienen el derecho a que no se les discrimine por razón de nacimiento, origen racial o étnico, sexo, religión… o por razón de apariencia, sobrepeso u obesidad…».

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Desarrollan nueva quimioterapia sin efectos secundarios

Científicos de las universidades de Granada y Edimburgo (Escocia) han desarrollado una nueva terapia para el tratamiento del cáncer, basada en la nanotecnología, que podría mejorar notablemente la quimioterapia, al no tener efectos secundarios, según ha informado este viernes en una nota la institución académica granadina.

En concreto, esta terapia se basa en la encapsulación de un catalizador (paladio) dentro de microesferas para sintetizar materiales artificiales o activar fármacos dentro de células humanas evitando su toxicidad.

Este sistema atrapa en su microestructura el paladio, un metal que no se encuentra de forma natural en células humanas, permitiendo catalizar reacciones químicas en la célula sin alterar sus funciones básicas, tales como la síntesis de proteínas y el metabolismo.

Esta técnica es capaz de “crear” fármacos anticancerígenos dentro de la célula, con lo que podría usarse para el tratamiento específico de tumores y mejoraría dramáticamente los actuales tratamientos quimioterápicos.

Los resultados de esta investigación, que se realizó en colaboración con la Universidad de Kebangsaan (Malasia), acaban de ser publicados en la prestigiosa revista ‘Nature Chemistry’.

Rosario Sánchez Martín, la investigadora que ha desarrollado esta tecnología en la School of Chemistry de la Universidad de Edimburgo, acaba precisamente de incorporarse como profesora ayudante en el Departamento de Química Farmacéutica y Orgánica en la Universidad de Granada.

Otro de los científicos que ha formado parte del equipo que ha desarrollado esta tecnología, Asier Unciti Broceta, también realizó su licenciatura y doctorado en el Departamento de Química Farmacéutica y Orgánica de la Universidad de Granada y actualmente continúa su carrera en Edimburgo, donde recientemente ha sido nombrado Fellow of the Edinburgh Cancer Research UK Centre, ha recibido el premio de Young Life Scientist of the Year 2010 en Escocia y ha fundado una compañía, Deliverics Ltd, basada en una de sus patentes.

Los científicos apuntan que, debido al amplio abanico de aplicaciones terapéuticas que ofrece esta nanotecnología, esta investigación va a continuar desarrollándose por la doctora Sánchez Martín en la Universidad de Granada, que mantendrá su colaboración con el grupo que dirige el profesor Mark Bradley en la Universidad de Edimburgo

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El primer ordenador que tendrá que pillar un chiste

«Durante décadas, Rolls-Royce fue el propietario de una marca de coches de lujo que se llama como el fundador de esa compañía. Ambas pertenecen ahora a una empresa alemana». Brad Rutter y Ken Jennings, concursantes de Jeopardy!, procesan el significado de la frase, rebuscan en el disco duro de su cerebro todo lo que saben sobre automóviles antiguos y fabricantes alemanes y, en menos de tres segundos, deciden si están lo suficientemente seguros de que conocen la respuesta como para arriesgarse a darla ya que, si se equivocan, perderán puntos. Es exactamente el mismo proceso que se producirá en el cerebro electrónico de Watson, un ordenador de IBM que, desde hoy hasta el miércoles, se enfrentará a los cerebros de Jennings y Rutter en uno de los mayores desafíos de la historia de la computación. A Watson se le podrá preguntar sobre todo tipo de temas; arte, ciencia, deportes, política, y hasta cotilleos. Y la pregunta será formulada en un lenguaje, el natural, que las máquinas aún no han logrado entender. Ganará el primero que sepa responder «Bentley» a la pregunta sobre Rolls-Royce.

Jeopardy!, en antena desde 1964, es el concurso más antiguo de la televisión estadounidense, y también es el más popular. Esa es la razón por la que IBM ha decidido enfrentar a su más elaborada obra de inteligencia artificial con Rutter y Jennings, los dos mejores concursantes de la historia de Jeopardy!. «Estamos creando una nueva generación de sistemas que interactúan con los humanos en lenguaje natural, dando respuestas precisas a preguntas concretas y, a veces, difíciles», explica Juan Manuel Rebes, experto en sistemas Power de IBM, que componen el corazón de Watson.

Las preguntas son sobre cualquier tema, e incluyen bromas y acertijos
Victoria «asombrosa»

Lo confirma Selmer Bringsjord, director del departamento de Inteligencia Artificial de la Universidad de Rensselaer, la más antigua de EEUU en este campo: «El 90% de los expertos no habríamos creído posible que una máquina respondiera preguntas en lenguaje natural, en las que, además, se incluyen bromas y acertijos. Es una victoria asombrosa para la inteligencia artificial».

Watson no es un sofisticado y complejo robot con aspecto humanoide. Ni siquiera es un superordenador especialmente potente. «Queríamos utilizar los sistemas que vendemos para demostrar que el desarrollo de Watson tendrá aplicaciones en el mundo real», explica Rebes. Una veintena de investigadores ha trabajado durante cuatro años en el desarrollo de este proyecto, pero se lo jugarán todo en tres segundos, cuando el presentador de Jeopardy!, Alex Trebek, realice su primera pregunta. Mientras Jennings y Rutter se estrujan el cerebro, los 90 servidores que forman Watson estrujarán, a su vez, sus 15 terabytes de memoria, que contienen 200 millones de artículos o el equivalente a un millón de libros.

«Hay mucho trabajo, pero eso no es inteligencia», dice un experto

Una vez que Watson encuentre su respuesta, se topará con un segundo problema: en Jeopardy! se penaliza a quien responde de manera incorrecta, así que Watson tendrá que alcanzar el suficiente nivel de confianza en sí mismo para decidir si se arriesga.

«Watson no es Deep Blue», resume Rebes, en referencia al ordenador que marcó otro hito al vencer al campeón del mundo de ajedrez, Gary Kasparov, en 1996. «Hubo quien dijo entonces que el ordenador era como una lavadora. Muy potente, sí, pero una lavadora al fin y al cabo, porque sólo realizaba tareas automáticas. Pues bien, Watson es una lavadora que decide si lava o no una prenda que quizá se decolore. Es una nueva frontera a la que nunca habíamos llegado».

Algunos expertos, sin embargo, creen que aún quedan muchas de esas fronteras por cruzar. «Watson es más interesante que Deep Blue, pero todavía estamos hablando de máquinas dedicadas a tareas muy determinadas», opina José Hernández-Orallo, investigador en Sistemas Informáticos y Computación de la Universidad Politécnica de Valencia. «Hay mucho trabajo detrás, pero eso no es inteligencia general. En los orígenes de esta disciplina se esperaba que los ordenadores aprendieran por sí mismos, sin estar prediseñados». Algo similar opina Miquel Barceló, investigador de la Universidad Politécnica de Catalunya. «Por ahora, en este campo, se abusa de la fuerza bruta», dice, en referencia a la extraordinaria capacidad de proceso y memoria de estas máquinas. Aunque Barceló cree que Watson es, en buena medida, un producto del marketing, también valora una iniciativa que «acerca este campo al gran público».

En traducción, o interpretación de imagen y sonido, se avanza lentamente

Porque la inteligencia artificial no está formada por un ejército de robots humanoides que piensan, aman, odian o desean, como la retrata la ciencia-ficción. La mayor parte de las máquinas con aparencia humana que se han presentado hasta ahora no son más inteligentes que una calculadora. «Arrastrar un icono a una papelera de reciclaje, que es una tarea eminentemente humana, es una gran obra de inteligencia artificial», destaca Barceló. El exceso de optimismo de los pioneros en este campo, en los años sesenta, desató la imaginación del público. El investigador estadounidense Herbert Simon aseguraba en 1965 que «en 20 años» los ordenadores serían «capaces de hacer cualquier tarea que realiza un hombre», y Marvin Minsky, otro de los primeros expertos en esta área, creía que el problema de crear inteligencia artificial se solucionaría «en una generación».

Ni siquiera el investigador más optimista cree ahora que estas teorías vayan a cumplirse en un futuro cercano. Aún quedan toneladas de campos por explorar. Después del lenguaje natural, vendrá la traducción. El siguiente paso será, más bien, un salto mortal: los ordenadores no sólo tendrán que comprender un texto, y ser incluso capaces de traducirlo en todos sus matices, sino que deberán identificar imágenes y sonido, y comprender lo que contienen. Y la frontera más compleja es la creatividad: ¿serán las máquinas capaces de pintar como Picasso o rimar como Bécquer?

«El cerebro humano es muy complejo, y la creatividad lo es aún más; estamos muy lejos de comprenderlo, y más aún de imitarlo», explica Miguel Molina, un investigador de la Universidad de Granada que ha elaborado un programa que crea canciones originales. «Pero se trata de temas de hilo musical, a las que no se presta mucha atención», aclara. Bringsjord, que también ha creado un software para dirigir orquestas, añade: «Son proyectos muy grandes, que necesitan enormes inversiones. Y EEUU no está dispuesto a comprometer esa inversión».
El futuro a 30 años

Miquel Barceló, que escribe ciencia-ficción y dirige una colección de libros de este género, asegura que «no hay límites a la inteligencia artificial». Cree, sin embargo, que la tecnología evoluciona a tal velocidad que no somos capaces de comprender esos límites. «Es curioso», reflexiona. «Antes, los autores situaban sus relatos a 500 años. Ahora, no se atreven a pasar de 30, porque no son capaces de imaginar lo que ocurrirá en tan corto plazo».

Un ejemplo es el propio Watson. Tiene una capacidad de proceso 42 veces superior a la de todos los ordenadores personales del planeta en 2007, según el profesor de la Universidad del Sur de California Martin Hilbert, que publicó el viernes en Science un estudio sobre la capacidad de la humanidad para almacenar y transmitir información desde 1986. «En tecnología, tendemos a sobrevalorar lo que seremos capaces de hacer a corto plazo e infravalorar el largo», opina Javier Arias, ingeniero de Google en Londres.

¿Ganará Watson el desafío Jeopardy!? Rebes no lo duda. El resto de expertos, mientras, creen que lo interesante no será comprobar si Watson es capaz de ordenar a tiempo los millones de datos que hay en su cerebro si no, más bien, si podrá captar la sutileza y la ironía con que los guionistas de un concurso de una cadena privada aseguran, por ejemplo, que «PBS», la televisión pública, es la respuesta a la pregunta sobre cuál es la entidad que destruye la religión, la moralidad y el modo de vida americano.

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El trabajo de los licenciados ‘made in Spain’: poco, malo y mal pagado

Ana Cristina es una joven andaluza de 24 años y licenciada en Psicología por la Universidad de Granada. Además, es Máster en Terapia Sexual y de Pareja y está cursando actualmente un Máster en Igualdad de Género en las Ciencias Sociales y otro de Psicología Clínica Legal y Forense.

Pero la situación de Ana Cristina comienza a ser desesperante. Su título universitario y sus tres postgrados no le están sirviendo de mucho en España. Actualmente trabaja de forma esporádica en un catering y como monitora de ocio y tiempo libre. Actividades por las que gana, en el mejor de los meses, menos de 500 euros.

Sigue intentando encontrar un empleo como psicóloga, pero «es que necesito para mantenerme, así que estoy dejando currículums en bares para trabajar de camarera. Lo primero es mantenerme económicamente, luego espero poder avanzar».

Más del 40% de los licenciados ocupa puestos no acordes con su categoría profesional y su sueldo es casi la mitad que el de sus coetáneos europeos.

Los universitarios españoles son los que menos cobran, peores trabajos encuentran y más tardan en establecerse de Europa. Si ésta es, como aseguran los políticos, la generación mejor preparada de la historia de España, entonces el drama es doble: porque muchos de los mejor preparados de ese grupo son los que peor lo están pasando con la crisis. Los expertos empiezan a hablar de una generación perdida y cada vez está más cerca que ese negro vaticinio se haga realidad.

La fotografía que se vende desde las tribunas políticas sobre los universitarios españoles es la de unos jóvenes modernos, dinámicos, preparados y dispuestos a batirse el cobre con sus coetáneos alemanes, franceses o suecos, a los que pueden mirar de igual a igual en cuanto a capacitación y conocimientos. Sin embargo, esa imagen oculta otra realidad, que a los líderes españoles no les gusta mostrar, quizás porque son sus leyes laborales, económicas o educativas los que han contribuido a forjarla.

Los siguientes seis gráficos explican mejor que ningún sesudo análisis qué les está ocurriendo a los licenciados españoles y por qué muchos de ellos están emigrando o están abiertos a cualquier oferta que les aparezca en el exterior y que les permita mirar al futuro con un optimismo que no encuentran en su propio país.

Este gráfico es el único que muestra a España en una posición destacada frente a sus vecinos. El porcentaje de la población de entre 25 y 34 años que ha completado una educación terciaria (universitarios) es cercano al 40%. Está por encima de la media de la OCDE y muy cerca de la mayoría de los países de su entorno.

Es más, el gráfico es una demostración de lo mucho que ha avanzado el país en los últimos treinta años, puesto que compara los licenciados con entre 55 y 64 años y los que tienen entre 25 y 34. La flecha española es una de las más largas de la imagen: esto quiere decir que es uno de los países donde más se ha avanzado en este terreno y donde más ha crecido el porcentaje de estudiantes en las facultades. El problema es que viendo los gráficos posteriores, puede que muchos universitarios se pregunten ¿y para qué?

¿Y para qué, con estas tasas de paro juvenil? En esta ocasión, España destaca, pero entre los países con mayor tasa de paro juvenil en casi todos los segmentos estudiados. En cuanto a la tasa de paro juvenil de entre 25 y 34 años sin estudios, tan sólo República Checa registra peores tasas que la de España (28,1%), según los datos reflejados por Eurostat y correspondientes al segundo trimestre de 2009.

Entre los jóvenes con estudios de grado medio, España está a la cabeza con una tasa de paro juvenil del 18,8%. Es decir que 2 de cada 10 jóvenes españoles con estudios de grado medio estaban en paro en el segundo trimestre de 2009. En esta categoría, la diferencia con los países de nuestro entorno es sonrojante. Superamos incluso a países como Letonia o Lituania donde esta variable alcanza el 17%.

Si nos fijamos en la columna de la izquierda, donde aparecen las cifras correspondientes a los jóvenes mejor preparados, con estudios superiores y universitarios, vemos que la tasa de paro en España tampoco tiene rival (11,8%). Al mismo nivel de Grecia (11,7%), España ostenta la mayor tasa de paro entre jóvenes que tienen de 25 a 34 años y que poseen estudios superiores. Es decir, esa «generación mejor preparada» de la que tanto se enorgullecen nuestros diputados nacionales. Pero no queda ahí la cosa, ya que el panorama para los que encuentran trabajo tampoco es esperanzador.

Como decimos, el problema no se queda en las dificultades para encontrar trabajo de los jóvenes en España. El siguiente gráfico muestra el porcentaje de jóvenes de entre 25 y 29 años que poseen un título de educación superior y que trabajan en empleos por debajo, o muy por debajo de su cualificación profesional. Como vemos, en España volvemos a estar a la cabeza. Más del 40% de los jóvenes con estudios superiores y que logran un trabajo, lo hacen en puestos inferiores a su categoría profesional. La media de la OCDE no llega al 25%.

Es decir, no sólo en España tenemos la tasa de paro juvenil más alta de los países desarrollados y el número de licenciados universitarios mayor de nuestro entorno, sino que el porcentaje de jóvenes con estudios superiores y empleos de categorías inferiores a su formación, es también el mayor de los países desarrollados.

El gráfico 3 se completa con la información que nos ofrece el 4, elaborado por Fedea, con datos de OCDE y Eurostat, en el que se establece una comparativa por coste laboral de los universitarios europeos entre 24 y 25 años.

Así, y atendiendo a los datos que ofrece el gráfico anterior, podemos concluir que España es uno de los países, junto a Grecia y Portugal, donde más barato se paga a los universitarios con empleo. Esto quiere decir, que no sólo en España es donde más universitarios tenemos trabajando en empleos de menor cualificación, sino que los jóvenes españoles con estudios universitarios que logran encontrar un trabajo, tienen remuneraciones bastante inferiores a los vecinos de Noruega, Alemania, Bélgica, Italia, EEUU o Noruega.

Si dejamos a un lado los estudios de los jóvenes españoles y nos fijamos en los contratos que encuentran, descubrimos que también en esto estamos a la cabeza, en este caso de la Unión Europea. Según un reciente informe de Eurostat, y atendiendo al gráfico número 5, encontramos que España es el país con un mayor porcentaje de jóvenes entre 15-24 años y entre 25-29 años con contratos temporales. Un porcentaje muy superior al de los países de nuestro entorno.

Por último, si nos comparamos con los motores europeos, Francia y Alemania, nos damos cuenta de que, en España, nuestros jóvenes casi rozan la treintena antes de abandonar la casa de los padres. En el caso de las mujeres, lo hacen cuando ya han cumplido los 28 años, y los hombres cuando cumplen los 29. En el caso de Alemania y Francia la cosa cambia.

Las mujeres alemanas se van de casa cuando están a punto de cumplir los 24 años y los hombres alemanes con 25 recién cumplidos. En Francia las mujeres abandonan el hogar familiar con 23 años y los hombres con 24.

Es decir que en España, al no tener trabajo, ni perspectivas ni un salario decente, nuestros jóvenes esperan a rozar la treintena para plantearse un proyecto vital.

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‘En España no hubo una derecha, sino muchas derechas’, según historiadores

«En España no hubo una derecha, sino muchas derechas, y siempre estuvieron en contacto con Europa» entre 1914 y 1945, según las conclusiones de «Soldados de Dios y Apóstoles de la Patria», volumen colectivo en el que han intervenido, entre otros, Paul Preston y Enrique Moradiellos.

Así lo ha dicho el profesor de Historia Contemporánea de la Universidad de Granada Miguel Ángel del Arco Blanco, editor y coordinador de este volumen junto al también historiador Alejandro Quiroga, profesor en la británica Universidad de Newcastle para la editorial granadina Comares.

En ese periodo, España, «otra vez más, no fue diferente» y «dentro de la heterogeneidad de las derechas españolas, que fueron tremendamente coherentes, hubo dos aspectos que cimentaron la unidad, dos aspectos que unían a todos en contra de la democracia y en la defensa de unos valores tradicionales que, en parte, hoy han quedado atrás, el nacionalismo y el catolicismo.»

«Estos dos elementos no fueron en ningún caso opuestos, y los encontramos en casi todos los personajes» analizados en el libro Franco, Miguel Primo de Rivera, Gil Robles, pero también de segunda fila como el médico-psiquiatra Antonio Vallejo-Nágera, el ingeniero e íntimo amigo de Franco Juan Antonio Suanzes, el jurista Carlos Ruiz Del Castillo, el intelectual Ramiro de Maeztu, el cura nazi (y después abertzale) Martín de Arrizubieta, la novelista y fascista Carmen de Icaza, el sacerdote Juan Tusquets, y tantos otros.

El título del libro, según Del Arco, se debe a que aunque «existieron distintos proyectos de España, distintos grados de la importancia que tenía que jugar la religión católica en el país, todos los personajes analizados en el libro -salvo (Francesc) Cambó, quizá con matices- tenían una idea clara de la España que querían imponer a los demás y concebían que el catolicismo era parte inseparable de lo que había sido España y debía ser en un futuro».

Michael Richards, Eduardo González-Calleja, Enric Ucelay-Da Cal, Francisco Cobo Romero, Xosé Manoel Núñez Seixas son otros de los historiadores que intervienen en este libro que lleva por subtítulo «Las derechas españolas en la Europa de entreguerras».

Según Del Arco, el interés de este estudio sobre las derechas españolas se debe a que «parte de la izquierda quizá ha minusvalorado su complejidad y la capacidad de atracción que pudieron tener para grandes sectores de la población.»

«Más allá de denunciar sus ideas, del todo antidemocráticas, queríamos conocer por qué pensaban así, la coherencia de su pensamiento, qué les llevó a actuar de una u otra forma… y por qué ellos sólo fueron unos más de tantos otros, para, como historiadores, encontrar respuestas en el pasado desde las preguntas que nos hacemos en el presente», explicó Del Arco.

Según el historiador, a diferencia de lo que sucede con volúmenes colectivos dedicados a personalidades de izquierda o «progresistas», no existía ningún volumen colectivo que aunase las vidas de algunos personajes pertenecientes a la derecha.

El volumen ofrece biografías de estas principales personalidades de la derecha porque, en palabras de Del Arco, «la biografía es un método óptimo para acercarse a la ideología, pero también a las experiencias vitales, de cualquier personaje histórico; y lo que fueron y cómo actuaron estuvo determinado por la interacción de estos dos aspectos.»

También, confesó el historiador, para que a través de las biografías se interesen los lectores, por considerar este género «un medio idóneo para llegar a un público más amplio pues, en el fondo, la tarea del historiador no tiene sentido si no tiene lectores, si no tiene su eco en la sociedad en la que está inmerso».

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‘En España no hubo una derecha, sino muchas derechas’, según historiadores

«En España no hubo una derecha, sino muchas derechas, y siempre estuvieron en contacto con Europa» entre 1914 y 1945, según las conclusiones de «Soldados de Dios y Apóstoles de la Patria», volumen colectivo en el que han intervenido, entre otros, Paul Preston y Enrique Moradiellos.

Así lo ha dicho a Efe el profesor de Historia Contemporánea de la Universidad de Granada Miguel Ángel del Arco Blanco, editor y coordinador de este volumen junto al también historiador Alejandro Quiroga, profesor en la británica Universidad de Newcastle para la editorial granadina Comares.

En ese periodo, España, «otra vez más, no fue diferente» y «dentro de la heterogeneidad de las derechas españolas, que fueron tremendamente coherentes, hubo dos aspectos que cimentaron la unidad, dos aspectos que unían a todos en contra de la democracia y en la defensa de unos valores tradicionales que, en parte, hoy han quedado atrás, el nacionalismo y el catolicismo.»

«Estos dos elementos no fueron en ningún caso opuestos, y los encontramos en casi todos los personajes» analizados en el libro Franco, Miguel Primo de Rivera, Gil Robles, pero también de segunda fila como el médico-psiquiatra Antonio Vallejo-Nágera, el ingeniero e íntimo amigo de Franco Juan Antonio Suanzes, el jurista Carlos Ruiz Del Castillo, el intelectual Ramiro de Maeztu, el cura nazi (y después abertzale) Martín de Arrizubieta, la novelista y fascista Carmen de Icaza, el sacerdote Juan Tusquets, y tantos otros.

El título del libro, según Del Arco, se debe a que aunque «existieron distintos proyectos de España, distintos grados de la importancia que tenía que jugar la religión católica en el país, todos los personajes analizados en el libro -salvo (Francesc) Cambó, quizá con matices- tenían una idea clara de la España que querían imponer a los demás y concebían que el catolicismo era parte inseparable de lo que había sido España y debía ser en un futuro».

Michael Richards, Eduardo González-Calleja, Enric Ucelay-Da Cal, Francisco Cobo Romero, Xosé Manoel Núñez Seixas son otros de los historiadores que intervienen en este libro que lleva por subtítulo «Las derechas españolas en la Europa de entreguerras».

Según Del Arco, el interés de este estudio sobre las derechas españolas se debe a que «parte de la izquierda quizá ha minusvalorado su complejidad y la capacidad de atracción que pudieron tener para grandes sectores de la población.»

«Más allá de denunciar sus ideas, del todo antidemocráticas, queríamos conocer por qué pensaban así, la coherencia de su pensamiento, qué les llevó a actuar de una u otra forma… y por qué ellos sólo fueron unos más de tantos otros, para, como historiadores, encontrar respuestas en el pasado desde las preguntas que nos hacemos en el presente», explicó Del Arco.

Según el historiador, a diferencia de lo que sucede con volúmenes colectivos dedicados a personalidades de izquierda o
«progresistas», no existía ningún volumen colectivo que aunase las vidas de algunos personajes pertenecientes a la derecha.

El volumen ofrece biografías de estas principales personalidades de la derecha porque, en palabras de Del Arco, «la biografía es un método óptimo para acercarse a la ideología, pero también a las experiencias vitales, de cualquier personaje histórico; y lo que fueron y cómo actuaron estuvo determinado por la interacción de estos dos aspectos.»

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