Advierten de la necesidad de actuar en entornos sociales que favorecen la radicalización islamista de los jóvenes

Una investigación realizada en la Universidad de Granada (UGR) evidencia que la asistencia periódica a ciertos oratorios y mezquitas puede ser un factor de riesgo crucial para la radicalización de los jóvenes musulmanes que viven en España. Algunos entornos urbanos en los que se ubican ciertos centros educativos son «puntos calientes» sobre los que es imprescindible actuar para inhibir la polarización intergrupal y favorecer la verdadera integración social de estos jóvenes.

Los expertos advierten de que en España existen varias decenas de contextos de riesgo, sobre los que las autoridades deberían centrar su atención. Trabajar para dificultar la creación de ‘guetos’, establecer dispositivos de coordinación estratégica educativa, exigir una formación previa a los imanes y apoyar psicosocialmente a los menores en riesgo son algunos de los objetivos preventivos que deberían tenerse en cuenta en cualquier estrategia global, según se señala en este trabajo, realizado por Manuel Moyano Pacheco, investigador del Departamento de Psicología Social y Metodología de las Ciencias del Comportamiento de la Universidad de Granada, y dirigido por Humberto Trujillo Mendoza.

Su objetivo fundamental ha sido indagar en los factores potencialmente contribuyentes a la radicalización islamista de los jóvenes musulmanes de España y construir un novedoso instrumento de evaluación diagnóstica del riesgo de dicha radicalización.

Así, el ‘Cuestionario sobre Riesgo de Radicalización Islamista en Jóvenes’ (CRRIJ), fruto de este estudio, es un instrumento que evalúa diferentes variables sociodemográficas, de posicionamiento y de conducta religiosa, así como múltiples factores potencialmente contribuyentes a la radicalización, entre los que cabe destacar el ‘Extremismo Religioso’, el ‘Conflicto Percibido’, la ‘Privación Relativa’ y la ‘Legitimación del Terrorismo’.

CUATRO CONTEXTOS DE INTERÉS PRIORITARIO

Para el desarrollo de la investigación se cogió una muestra conformada por 1.952 jóvenes, pertenecientes a 34 centros educativos localizados en 24 zonas geográficas de España. De los 1.952 jóvenes, 282 eran musulmanes.

Del estudio se desprende que las chicas musulmanas puntúan más elevado, y de una forma estadísticamente significativa, en factores que, a priori, pueden considerarse protectores de la radicalización islamista, tales como la ‘Resistencia Psicológica’, el ‘Apoyo Social’, la ‘Integración Social’ y el ‘Patriotismo’. En ‘Extremismo Religioso’ puntúan de forma similar chicos y chicas musulmanes; en ‘Legitimación del Terrorismo’ puntúan algo más elevado los chicos, pero no de una forma estadísticamente significativa.

Además, los investigadores han realizado una evaluación en profundidad del riesgo de radicalización en cuatro contextos sociales de gran interés estratégico desde un punto de vista de la seguridad: el barrio del Puche en Almería, Ceuta, Melilla y varios puntos geográficos de la provincia de Barcelona (Vic, Manlleu y barrio del Raval). Según los datos obtenidos, el barrio del Puche es el que presenta unos indicadores globales de mayor riesgo de radicalización islamista. Otro aspecto a destacar es que, tanto en Ceuta como en Melilla, musulmanes y no-musulmanes puntúan de forma similar en ‘Integración Social’ y ‘Patriotismo’, siendo la polarización intergrupal más evidente en lo que respecta a los aspectos religiosos.

Los investigadores de la UGR consideran «muy preocupante» la legitimación de la violencia en nombre del Islam que puede darse en determinados escenarios. Así, «en ciertos entornos escolares se han detectado indicadores de riesgo anclados en una elevada legitimación del terrorismo islamista, actitudes combativas y posicionamiento favorable a la ‘sharia’ (ley islámica) en detrimento de la normalización democrática».

En el informe de investigación se hace hincapié en la necesidad de estudiar el fenómeno de la radicalización islamista siguiendo el modelo general de investigación científica, siendo prioritaria la obtención sistemática de datos empíricos como resultado de llevar a cabo investigaciones de campo rigurosas y, por la tanto, alejadas de la mera especulación intuitiva.

Se hace explícito que en nuestro país son muchas las personas que emiten informes sobre este complejo y sensible fenómeno guiadas, a veces, por un desmedido afán de notoriedad social y sin haber realizado investigación empírica de campo ni disponer de una base de datos sólida sobre el mismo, lo cual ayudará poco a la solución de este gran problema.

Los autores de este trabajo consideran que, en la medida en que los políticos responsables de la toma de decisiones sobre esta temática confíen en estudios no empíricos y, así, poco rigurosos sobre los procesos psicosociales que subyacen a la radicalización islamista y el terrorismo, «las acciones para gestionar el riesgo e implementar medidas preventivas estarán basadas en premisas meramente especulativas y, por lo tanto, cuestionables en lo que a su eficacia proactiva se refiere».

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El profesor Jordán de la UGR conferencia sobre los ‘Asesinatos de la CIA en Pakistán con aviones no tripulados’

“Asesinatos de la CIA en Pakistán con aviones no tripulados” es el título de la  conferencia que impartirá el profesor de la Universidad de Granada (UGR) Javier Jordán Enamorado, una charla organizada en el Colegio Mayor San Bartolomé y Santiago, el martes a las 22.00 horas.

Jordán es profesor titular del departamento de Ciencia Política y de la Administración de la Universidad de Granada. Es director del Curso de Especialización en Estudios Estratégicos y Seguridad Internacional de la Universidad de Granada, y codirector del Curso de Especialización en terrorismo yihadista, insurgencia y movimientos radicales en la Universidad Pablo de Olavide (Sevilla) y del Máster Oficial en Estudios sobre Terrorismo y Antiterrorismo de la Universidad Internacional de la Rioja.

Asimismo, imparte docencia en el Curso de Especialización sobre Servicios de Inteligencia del Instituto Universitario “General Gutiérrez Mellado” y en el Experto en Criminalidad y Seguridad Pública del Instituto Andaluz Interuniversitario de Criminología.

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Asesinatos de la CIA en Pakistán con aviones no tripulados, conferencia en la UGR

Asesinatos de la CIA en Pakistán con aviones no tripulados” es el título de la conferencia que impartirá el profesor de la Universidad de Granada Javier Jordán Enamorado.

Organizada por el Colegio Mayor San Bartolomé y Santiago (C/ San Jerónimo, 31), la conferencia tendrá lugar en el Colegio Mayor San Bartolomé y Santiago (C/ San Jerónimo, 31), el martes, 22 de febrero, a las 22 horas.

Javier Jordán es profesor titular del departamento de Ciencia Política y de la Administración de la Universidad de Granada. Es director del Curso de Especialización en Estudios Estratégicos y Seguridad Internacional de la Universidad de Granada, y codirector del Curso de Especialización en terrorismo yihadista, insurgencia y movimientos radicales en la Universidad Pablo de Olavide (Sevilla) y del Máster Oficial en Estudios sobre Terrorismo y Antiterrorismo de la Universidad Internacional de la Rioja. Asimismo, imparte docencia en el Curso de Especialización sobre Servicios de Inteligencia del Instituto Universitario “General Gutiérrez Mellado” y en el Experto en Criminalidad y Seguridad Pública del Instituto Andaluz Interuniversitario de Criminología.

Actividad:
Conferencia: “Asesinatos de la CIA en Pakistán con aviones no tripulados”
A cargo de: Javier Jordán
Lugar: Colegio Mayor San Bartolomé y Santiago (C/ San Jerónimo, 31)
Día: Martes, 22 de febrero de 2011
Hora: 22 horas
Organiza: Colegio Mayor San Bartolomé y Santiago
Entrada: Libre, hasta completar el aforo.

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Más del 30% de los pacientes de urgencias están mal medicados

Uno de cada tres pacientes que acude al servicio de urgencias de un hospital lo hace por problemas provocados por la medicación que está tomando. Desde la inefectividad del tratamiento, hasta una reacción grave producida por el propio fármaco o por la interacción que este tiene con otros que el enfermo toma. El 80% de esos resultados podrían, además, evitarse. Un estudio de la Universidad de Granada, que ha investigado los problemas que sufren los pacientes derivados de la medicación en nueve hospitales de referencia (el Clinic de Barcelona, el Gregorio Marañón de Madrid y el Virgen del Rocío de Sevilla, entre otros), revela que factores como la automedicación, el tabaquismo o el hecho de haber sido recetado por varios médicos distintos incrementan de manera considerable el riesgo de sufrir reacciones adversas.

Lo que los expertos denominan «resutados negativos asociados a la medicación» provocan entre 15.000 y 20.000 muertes anuales, según varios estudios médicos. Pero además de una cuestión de salud pública grave, este problema resta millones de euros a la sanidad pública. El coste medio por paciente que acude a urgencias (y que finalmente no necesita hospitalización) por un problema de este tipo es de 130 euros, según el informe elaborado por Paloma Fajardo, doctora en Farmacia e investigadora de la Universidad de Granada, financiado por el Fondo de Investigación Sanitaria.

No es una cifra pequeña. En los tres meses que duró el estudio, los problemas asociados a la medicación costaron más de un millón de euros a los nueve hospitales participantes en la investigación, en la que intervinieron más de 130 profesionales (entre farmacéuticos y médicos), y que recopiló datos completos de 4.611 pacientes.

Jorge Cortés, hipertenso de 67 años, acudió a Urgencias el mes pasado por una lipotimia. Cuando le examinaron, los médicos detectaron que estaba tomando el doble de la dosis que necesitaba de medicación para la tensión: tomaba dos fármacos de distinta marca pero con la misma función. Es decir, sufría un resultado negativo asociado a los fármacos. Cortés reconoce que no sigue a rajatabla la pauta de medicación indicada por su médico de cabecera hace ya más de un año. Así, uno de los días en los que acudió a la consulta de otro profesional en Alicante, al que a veces va durante las vacaciones, volvía a tener la tensión alta y el profesional le recetó otro antihipertensivo. «Estuve tomando los dos durante un par de semanas, hasta que me dio una bajada de tensión fortísima. La verdad es que no caí en que las dos pastillas eran para lo mismo», argumenta Cortés.

Casos como el de este madrileño se ven todos los días en los servicios de urgencias españoles. Problemas causados muchas veces por la cantidad de médicos distintos -desde el especialista al médico de cabecera- que examinan y recetan a cada enfermo, muchas veces sin interconexión entre sí. De hecho, por cada prescriptor más, el riesgo de sufrir un problema con la medicación aumenta un 70%, según el estudio. Fajardo apunta otro factor determinante. «El abandono de los tratamientos incrementa los riesgos, y esa práctica es muy común en las enfermedades silentes, como la hipertensión, o con los tratamientos para el dolor», explica Fajardo. La última Encuesta Nacional de Salud del Ministerio de Sanidad, demuestra que, efectivamente, es una práctica extendida: el 42% de la población reconoce incumplir el tratamiento médico indicado.

También influye, y mucho, el escaso conocimiento que los pacientes tienen de los fármacos que están tomando. Un punto clave, según Albet Jovell, presidente del Foro Español de Pacientes, quien añade que en España falla la educación sanitaria. «La gente no cuestiona, no pregunta para qué son los fármacos que le han recetado. Tampoco se lo explica nadie. Y a ese desconocimiento, se añade la altísima presión asistencial por la que los profesionales apenas pueden dedicar tiempo a cerciorarse de que el paciente ha comprendido el tratamiento indicado», dice.

Jovell, que también es médico, llama la atención sobre lo poco que se utilizan en las consultas españolas los folletos o los documentos que explican los tratamientos médicos. «Si vas a informarte de un viaje sales con más información por escrito sobre el país que quieres visitar que si vas al médico que, normalmente, te dice de palabra cómo tienes que tomar el tratamiento», se queja. Jovell critica, además, que una persona mayor -la edad también factor de riesgo en estos casos- no es capaz de leer la letra de los prospectos de los medicamentos «Y si los lee, lo más probable es que no los entienda bien», añade.

El secretario general de Sanidad, José Martínez Olmos, reconoce el problema que radiografía por primera vez el estudio de Fajardo. Martínez Olmos comparte la opinión de Jovell y achaca el problema, en parte, a las carencias en educación sanitaria. «Los ciudadanos no son conscientes de lo dañina que puede ser la automedicación. Un fármaco innecesario puede tener consecuencias graves para la salud», dice.

El secretario general de Sanidad explica que los enfermos crónicos polimedicados (aquellos que toman más de cinco fármacos al mismo tiempo) son los que más riesgo tienen de sufrir una reacción adversa. «Cuantos más fármacos, más riesgo», dice, y apunta que por eso es fundamental que estos enfermos tengan seguimiento. Para ello, dice, Sanidad invierte 30 millones de euros anuales en programas de seguimiento de la medicación. Leire Pajín propondrá, además, en el próximo Consejo Interterritorial de Sanidad -la reunión con los consejeros sanitarios de las comunidades autónomas- nuevos planes en este sentido.

Fajardo apunta otra solución sencilla: «Que los propios farmacéuticos ayuden a los pacientes a entender y ordenar el tratamiento. Esto contribuiría a controlar los medicamentos, aligeraría en gran medida las consultas a los servicios de urgencias, y disminuiría el gasto sanitario».

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La Universidad de Granada edita ‘Las Cruzadas’, del prestigioso historiador francés Jean Flori

«Las cruzadas» es el título del libro escrito por el prestigioso historiador medievalista Jean Flori, y traducido por el profesor Rafael Peinado Santaella, que ha sido publicado por la Editorial Universidad de Granada (eug) en la colección Eirene.

El libro, publicado por la Editorial de la Universidad de Granada (eug), ha sido traducido por el profesor Rafael Peinado Santaella

El término «cruzada» apareció poco antes del año 1200, es decir, un año después de que se produjeran los acontecimientos que justificaron su creación

En su día, la palabra “cruzada” aludía a la manera con que se percibieron aquellos hechos: expediciones militares emprendidas en nombre de la Cruz, signo distintivo de los guerreros que participaron en ellas, es decir, “los cruzados”.El libro, de 170 páginas, se divide en cuatro capítulos que se refieren a: “La Cruzada, un choque de civilizaciones”; “El Papa y la Cruzada”; “¿Por qué se partía a la Cruzada?”; y “La Cruzada y lo maravilloso`. Profetas, visionarios, iluminados y místicos”.

Jean Flori

Jean Flori (Lillebonne, 1936) es uno de los mejores medievalistas de nuestro tiempo. Discípulo y amigo de Georges Duby, doctor en Letras y Ciencias Humanas, fue director de Investigación en el Centre Nationale de la Recherche Scientifique (CNRS), cargo que ahora ocupa en el Centre d’Études Supérieures de Civilisation Médiévale de Poitiers (Francia). Especialista de las ideologías guerreras (caballería, guerra santa, cruzada) ha publicado un centenar de artículos y una quincena de libros, cuatro de ellos han sido traducidos al español en fechas recientes: Caballeros y caballería en la Edad Media (Paidós, 2001), La caballería (Alianza Editorial, 2001), Ricardo Corazón: el rey cruzado (Edhasa, 2002), y La guerra santa. La formación de la idea de cruzada en el Occidente cristiano (Trotta y Editorial Universidad de Granada, 2003). En lengua francesa ha publicado un voluminoso estudio sobre Aliénor d’Aquitaine, la reine insoumise (Payot, 2004).

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Los adolescentes que duermen más sacan mejores notas en matemáticas

Así lo confirma un artículo recientemente publicado en la revista «International Journal of Clinical and Health Psychology» por investigadores de la Universidad de Granada y la Junta de Andalucía.

Este trabajo ha demostrado que la media académica es mejor en aquellos jóvenes que tienen un patrón de sueño medio (esto es, que duermen entre 6 y 9 horas), especialmente en la asignatura de Educación Física

Sus autores analizaron una muestra formada por 592 estudiantes adolescentes de Enseñanza Secundaria de entre 12 y 19 años.

Los adolescentes que duermen más obtienen mejores calificaciones en la asignatura de “Matemáticas”, mientras que aquellos que duermen entre 6 y 9 horas (esto es, presentan un patrón de sueño medio) obtienen significativamente mejores calificaciones en comparación con los que presentan un patrón de sueño corto (6 horas o menos por noche) o largo (más de 9 horas por noche). Además, esta diferencia es más destacada en la asignatura de “Educación Física”.
   
Así se desprende de un artículo publicado en el número 1/2011 de la revista “International Journal of Clinical and Health Psychology” por Raúl Quevedo-Blasco, profesor del Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de la Universidad de Granada y Víctor J. Quevedo-Blasco, profesor de Enseñanza Secundaria del I.E.S. Flavio Irnitano de la Junta de Andalucía (Sevilla).
   
El objetivo de este trabajo fue verificar cómo diversas variables relacionadas con el sueño pueden influir sobre el rendimiento académico medido a través de la nota media (por asignaturas comunes y a nivel global) de un grupo de estudiantes de Educación Secundaria. Para ello, sus autores analizaron una muestra formada por 592 estudiantes adolescentes  de entre 12 y 19 años de un centro de Enseñanza Secundaria ubicado en una zona rural de la comarca de la Sierra Sur de la provincia de Sevilla. De ellos, 231 (el 39%) eran hombres y 361 (61%) mujeres. Todos ellos pertenecen a un nivel socio-económico medio.

Dos cuestionarios distintos

Los investigadores aplicaron a los adolescentes dos cuestionarios distintos, para medir la calidad del sueño y el nivel de somnolencia o tendencia a quedarse dormido en diversas situaciones. Comprobaron que los adolescentes que duermen más horas  obtienen mejores calificaciones en la asignatura de “Matemáticas” y que, dentro de los patrones de sueño medio, las diferencias son más significativas en “Educación Física” en comparación con el resto de asignaturas. Esto puede deberse a las características intrínsecas de estas materias, ya que las dos poseen una serie de rasgos que las hacen más susceptibles a la influencia de los patrones del sueño, según especifican los autores del estudio.
   
Los científicos observaron que las horas de acostarse y de levantarse no influyen significativamente sobre los resultados académicos, a excepción de aquellos sujetos que se acuestan más temprano y se levantan más tarde, que muestran un empeoramiento significativo sobre los resultados académicos en relación al resto.
   
También es interesante la información obtenida en relación a la latencia de sueño (el tiempo que transcurre desde que el sujeto está en la cama acostado con intención de dormirse hasta que concilia el sueño). Los científicos comprobaron que existe una diferencia significativa en aquellos alumnos que tienen una latencia de sueño muy buena (menor a 15 minutos), ya que también obtienen mejores resultados académicos.
   
Para concluir de forma general, los autores constatan en la muestra objeto de estudio la influencia del sueño en la variable “rendimiento académico”, ya que los adolescentes con mayor grado de somnolencia diurna obtienen peores puntuaciones.

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ADVIERTEN DE LA NECESIDAD DE ACTUAR EN ALGUNOS ENTORNOS SOCIALES QUE FAVORECEN LA RADICALIZACIÓN ISLAMISTA DE LOS JÓVENES MUSULMANES

Una investigación realizada en la Universidad de Granada destaca la necesidad de llevar a cabo acciones preventivas en “puntos calientes” como determinadas mezquitas, oratorios, entornos urbanos y ciertos centros educativos para contener la radicalización islamista y favorecer la convivencia sin conflictos de los jóvenes musulmanes con la sociedad de acogida. En España existen varias decenas de contextos de riesgo, sobre los que las autoridades deberían centrar su atención para prevenir la radicalización islamista. Según los datos obtenidos, el barrio del Puche, en Almería, es el que presenta unos indicadores globales de mayor riesgo de radicalización.

La asistencia periódica a ciertos oratorios y mezquitas parece ser un factor de riesgo crucial para la radicalización de los jóvenes musulmanes que viven en España. Algunos entornos urbanos en los que se ubican ciertos centros educativos son “puntos calientes” sobre los que es imprescindible actuar para inhibir la polarización intergrupal y favorecer la verdadera integración social de estos jóvenes.

Así lo refleja un estudio realizado en la Universidad de Granada, que advierte de que en España existen varias decenas de contextos de riesgo, sobre los que las autoridades deberían centrar su atención. Trabajar para dificultar la creación de guetos, establecer dispositivos de coordinación estratégica educativa, exigir una formación previa a los imanes y apoyar psicosocialmente a los menores en riesgo son algunos de los objetivos preventivos que deberían tenerse en cuenta en cualquier estrategia global. Este trabajo ha sido realizado por Manuel Moyano Pacheco, investigador del Departamento de Psicología Social y Metodología de las Ciencias del Comportamiento de la Universidad de Granada, y dirigido por Humberto Trujillo Mendoza. Su objetivo fundamental ha sido indagar en los factores potencialmente contribuyentes a la radicalización islamista de los jóvenes musulmanes de España y construir un novedoso instrumento de evaluación diagnóstica del riesgo de dicha radicalización.

Así, el “Cuestionario sobre Riesgo de Radicalización Islamista en Jóvenes” (CRRIJ), fruto de este trabajo, es un instrumento que evalúa diferentes variables sociodemográficas, de posicionamiento y de conducta religiosa, así como múltiples factores potencialmente contribuyentes a la radicalización, entre los que cabe destacar el Extremismo Religioso, el Conflicto Percibido, la Privación Relativa y la Legitimación del Terrorismo.

Cuatro contextos de interés prioritario

La muestra estuvo conformada por 1.952 jóvenes, pertenecientes a 34 centros educativos localizados en 24 zonas geográficas de España. De los 1.952 jóvenes, 282 eran musulmanes.

De esta investigación se desprende que las chicas musulmanas puntúan más elevado, y de una forma estadísticamente significativa, en factores que, a priori, pueden considerarse protectores de la radicalización islamista, tales como la Resistencia Psicológica, el Apoyo Social, la Integración Social y el Patriotismo. En Extremismo Religioso puntúan de forma similar chicos y chicas musulmanes; en Legitimación del Terrorismo puntúan algo más elevado los chicos, pero no de una forma estadísticamente significativa.

Además, los investigadores han realizado una evaluación en profundidad del riesgo de radicalización en cuatro contextos sociales de gran interés estratégico desde un punto de vista de la seguridad: el barrio del “Puche” en Almería, Ceuta, Melilla y varios puntos geográficos de la provincia de Barcelona (Vic, Manlleu y barrio del “Raval”). Según los datos obtenidos, el barrio del “Puche” es el que presenta unos indicadores globales de mayor riesgo de radicalización islamista. Otro aspecto a destacar es que, tanto en Ceuta como en Melilla, musulmanes y no-musulmanes puntúan de forma similar en Integración Social y Patriotismo, siendo la polarización intergrupal más evidente en lo que respecta a los aspectos religiosos.

Los investigadores de la UGR consideran “muy preocupante” la legitimación de la violencia en nombre del Islam que puede darse en determinados escenarios. Así, “en ciertos entornos escolares se han detectado indicadores de riesgo anclados en una elevada legitimación del terrorismo islamista, actitudes combativas y posicionamiento favorable a la sharia (ley islámica) en detrimento de la normalización democrática”.

En el informe de investigación se hace hincapié en la necesidad de estudiar el fenómeno de la radicalización islamista siguiendo el modelo general de investigación científica, siendo prioritaria la obtención sistemática de datos empíricos como resultado de llevar a cabo investigaciones de campo rigurosas y, por la tanto, alejadas de la mera especulación intuitiva. Se hace explícito que en nuestro país son muchas las personas que emiten informes sobre este complejo y sensible fenómeno guiadas, a veces, por un desmedido afán de notoriedad social y sin haber realizado investigación empírica de campo ni disponer de una base de datos sólida sobre el mismo, lo cual ayudará poco a la solución de este gran problema.

Los autores de este trabajo consideran que, en la medida en que los políticos responsables de la toma de decisiones sobre esta temática confíen en estudios no empíricos y, así, poco rigurosos sobre los procesos psicosociales que subyacen a la radicalización islamista y el terrorismo, “las acciones para gestionar el riesgo e implementar medidas preventivas estarán basadas en premisas meramente especulativas y, por lo tanto, cuestionables en lo que a su eficacia proactiva se refiere”.

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Advierten de la necesidad de actuar en entornos sociales que favorecen la radicalización islamista de los jóvenes

Una investigación realizada en la Universidad de Granada (UGR) evidencia que la asistencia periódica a ciertos oratorios y mezquitas puede ser un factor de riesgo crucial para la radicalización de los jóvenes musulmanes que viven en España. Algunos entornos urbanos en los que se ubican ciertos centros educativos son ‘puntos calientes’ sobre los que es imprescindible actuar para inhibir la polarización intergrupal y favorecer la verdadera integración social de estos jóvenes.

Los expertos advierten de que en España existen varias decenas de contextos de riesgo, sobre los que las autoridades deberían centrar su atención. Trabajar para dificultar la creación de ‘guetos’, establecer dispositivos de coordinación estratégica educativa, exigir una formación previa a los imanes y apoyar psicosocialmente a los menores en riesgo son algunos de los objetivos preventivos que deberían tenerse en cuenta en cualquier estrategia global, según se señala en este trabajo, realizado por Manuel Moyano Pacheco, investigador del Departamento de Psicología Social y Metodología de las Ciencias del Comportamiento de la Universidad de Granada, y dirigido por Humberto Trujillo Mendoza.

Su objetivo fundamental ha sido indagar en los factores potencialmente contribuyentes a la radicalización islamista de los jóvenes musulmanes de España y construir un novedoso instrumento de evaluación diagnóstica del riesgo de dicha radicalización.

Así, el ‘Cuestionario sobre Riesgo de Radicalización Islamista en Jóvenes’ (CRRIJ), fruto de este estudio, es un instrumento que evalúa diferentes variables sociodemográficas, de posicionamiento y de conducta religiosa, así como múltiples factores potencialmente contribuyentes a la radicalización, entre los que cabe destacar el ‘Extremismo Religioso’, el ‘Conflicto Percibido’, la ‘Privación Relativa’ y la ‘Legitimación del Terrorismo’.

CUATRO CONTEXTOS DE INTERÉS PRIORITARIO

Para el desarrollo de la investigación se cogió una muestra conformada por 1.952 jóvenes, pertenecientes a 34 centros educativos localizados en 24 zonas geográficas de España. De los 1.952 jóvenes, 282 eran musulmanes.

Del estudio se desprende que las chicas musulmanas puntúan más elevado, y de una forma estadísticamente significativa, en factores que, a priori, pueden considerarse protectores de la radicalización islamista, tales como la ‘Resistencia Psicológica’, el ‘Apoyo Social’, la ‘Integración Social’ y el ‘Patriotismo’. En ‘Extremismo Religioso’ puntúan de forma similar chicos y chicas musulmanes; en ‘Legitimación del Terrorismo’ puntúan algo más elevado los chicos, pero no de una forma estadísticamente significativa.

Además, los investigadores han realizado una evaluación en profundidad del riesgo de radicalización en cuatro contextos sociales de gran interés estratégico desde un punto de vista de la seguridad: el barrio del Puche en Almería, Ceuta, Melilla y varios puntos geográficos de la provincia de Barcelona (Vic, Manlleu y barrio del Raval). Según los datos obtenidos, el barrio del Puche es el que presenta unos indicadores globales de mayor riesgo de radicalización islamista. Otro aspecto a destacar es que, tanto en Ceuta como en Melilla, musulmanes y no-musulmanes puntúan de forma similar en ‘Integración Social’ y ‘Patriotismo’, siendo la polarización intergrupal más evidente en lo que respecta a los aspectos religiosos.

Los investigadores de la UGR consideran ‘muy preocupante’ la legitimación de la violencia en nombre del Islam que puede darse en determinados escenarios. Así, ‘en ciertos entornos escolares se han detectado indicadores de riesgo anclados en una elevada legitimación del terrorismo islamista, actitudes combativas y posicionamiento favorable a la ‘sharia’ (ley islámica) en detrimento de la normalización democrática’.

En el informe de investigación se hace hincapié en la necesidad de estudiar el fenómeno de la radicalización islamista siguiendo el modelo general de investigación científica, siendo prioritaria la obtención sistemática de datos empíricos como resultado de llevar a cabo investigaciones de campo rigurosas y, por la tanto, alejadas de la mera especulación intuitiva.

Se hace explícito que en nuestro país son muchas las personas que emiten informes sobre este complejo y sensible fenómeno guiadas, a veces, por un desmedido afán de notoriedad social y sin haber realizado investigación empírica de campo ni disponer de una base de datos sólida sobre el mismo, lo cual ayudará poco a la solución de este gran problema.

Los autores de este trabajo consideran que, en la medida en que los políticos responsables de la toma de decisiones sobre esta temática confíen en estudios no empíricos y, así, poco rigurosos sobre los procesos psicosociales que subyacen a la radicalización islamista y el terrorismo, ‘las acciones para gestionar el riesgo e implementar medidas preventivas estarán basadas en premisas meramente especulativas y, por lo tanto, cuestionables en lo que a su eficacia proactiva se refiere’.

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Un estudio de la UGR alerta de ‘puntos calientes’ que favorecen la radicalización de jóvenes islamistas

La asistencia periódica a ciertos oratorios y mezquitas parece ser un factor de riesgo crucial para la radicalización de los jóvenes musulmanes que viven en España. Algunos entornos urbanos en los que se ubican ciertos centros educativos son “puntos calientes” sobre los que es imprescindible actuar para inhibir la polarización intergrupal y favorecer la verdadera integración social de estos jóvenes.

Así lo refleja un estudio realizado en la Universidad de Granada (UGR), que advierte de que en España existen varias decenas de contextos de riesgo, sobre los que las autoridades deberían centrar su atención. Trabajar para dificultar la creación de guetos, establecer dispositivos de coordinación estratégica educativa, exigir una formación previa a los imanes y apoyar psicosocialmente a los menores en riesgo son algunos de los objetivos preventivos que deberían tenerse en cuenta en cualquier estrategia global.      Este trabajo ha sido realizado por Manuel Moyano Pacheco, investigador del Departamento de Psicología Social y Metodología de las Ciencias del Comportamiento de la Universidad de Granada, y dirigido por Humberto Trujillo Mendoza. Su objetivo fundamental ha sido indagar en los factores potencialmente contribuyentes a la radicalización islamista de los jóvenes musulmanes de España y construir un novedoso instrumento de evaluación diagnóstica del riesgo de dicha radicalización.

El “Cuestionario sobre Riesgo de Radicalización Islamista en Jóvenes” (CRRIJ), fruto de este trabajo, es un instrumento que evalúa diferentes variables sociodemográficas, de posicionamiento y de conducta religiosa, así como múltiples factores potencialmente contribuyentes a la radicalización, entre los que cabe destacar el Extremismo Religioso, el Conflicto Percibido, la Privación Relativa y la Legitimación del Terrorismo.

Cuatro contextos de interés prioritario

La muestra estuvo conformada por 1.952 jóvenes, pertenecientes a 34 centros educativos localizados en 24 zonas geográficas de España. De los 1.952 jóvenes, 282 eran musulmanes.

De esta investigación se desprende que las chicas musulmanas puntúan más elevado, y de una forma estadísticamente significativa, en factores que, a priori, pueden considerarse protectores de la radicalización islamista, tales como la Resistencia Psicológica, el Apoyo Social, la Integración Social y  el Patriotismo. En Extremismo Religioso puntúan de forma similar chicos y chicas musulmanes; en Legitimación del Terrorismo puntúan algo más elevado los chicos, pero no de una forma estadísticamente significativa.

Además, los investigadores han realizado una evaluación en profundidad del riesgo de radicalización en cuatro contextos sociales de gran interés estratégico desde un punto de vista de la seguridad: el barrio del “Puche” en Almería, Ceuta, Melilla y varios puntos geográficos de la provincia de Barcelona (Vic, Manlleu y barrio del “Raval”). Según los datos obtenidos, el barrio del “Puche” es el que presenta unos indicadores globales de mayor riesgo de radicalización islamista. Otro aspecto a destacar es que, tanto en Ceuta como en Melilla, musulmanes y no-musulmanes puntúan de forma similar en Integración Social y Patriotismo, siendo la polarización intergrupal más evidente en lo que respecta a los aspectos religiosos.

Los investigadores de la UGR consideran “muy preocupante” la legitimación de la violencia en nombre del Islam que puede darse en  determinados escenarios. Así, “en ciertos entornos escolares se han detectado indicadores de riesgo anclados en una elevada legitimación del terrorismo islamista, actitudes combativas y posicionamiento favorable a la sharia (ley islámica) en detrimento de la normalización democrática”.

En el informe de investigación se hace hincapié en la necesidad de estudiar el fenómeno de la radicalización islamista siguiendo el modelo general de investigación científica, siendo prioritaria la obtención sistemática de datos empíricos como resultado de llevar a cabo investigaciones de campo rigurosas y, por la tanto, alejadas de la mera especulación intuitiva. Se hace explícito que en nuestro país son muchas las personas que emiten informes sobre este complejo y sensible fenómeno guiadas, a veces, por un desmedido afán de notoriedad social y sin haber realizado investigación empírica de campo ni disponer de una base de datos sólida sobre el mismo, lo cual ayudará poco a la solución de este gran problema.

Los autores de este trabajo consideran que, en la medida en que los políticos responsables de la toma de decisiones sobre esta temática confíen en estudios no empíricos y, así, poco rigurosos sobre los procesos psicosociales que subyacen a la radicalización islamista y el terrorismo, “las acciones para gestionar el riesgo e implementar medidas preventivas estarán basadas en premisas meramente especulativas y, por lo tanto, cuestionables en lo que a su eficacia  proactiva se refiere”.
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Piden actuar en entornos conflictivos para evitar la radicalización islamista

Científicos de la Universidad de Granada se han mostrado partidarios de articular acciones preventivas en «puntos calientes» como mezquitas, oratorios, barrios conflictivos y ciertos centros educativos para contener la radicalización islamista de jóvenes musulmanes en España.

Según los datos facilitados por la institución académica, el barrio del Puche, en Almería, es el que presenta unos indicadores globales de mayor riesgo de radicalización, de acuerdo con la investigación con la que se ha estudiado la polarización intergrupal y la integración social de estos jóvenes en contextos de riesgo en los que «las autoridades deberían centrar su atención».

Los investigadores han articulado un cuestionario para la evaluación del riesgo de dicha radicalización con diferentes variables sociodemográficas, de posicionamiento y de conducta religiosa, así como múltiples factores que pueden contribuir a la radicalización.

Entre ellos, destacan algunas como el extremismo religioso, el conflicto percibido, la privación relativa y la legitimación del terrorismo.

Trabajar para dificultar la creación de guetos, establecer dispositivos de coordinación estratégica educativa, exigir una formación previa a los imanes y apoyar psicosocialmente a los menores en riesgo son algunos de los objetivos preventivos que deberían tenerse en cuenta.

Este trabajo ha sido realizado por Manuel Moyano Pacheco, investigador del Departamento de Psicología Social y Metodología de las Ciencias del Comportamiento de la Universidad de Granada, y dirigido por Humberto Trujillo Mendoza.

La muestra estuvo conformada por 1.952 jóvenes, 282 musulmanes, pertenecientes a 34 centros educativos localizados en 24 zonas geográficas de España.

De esta investigación se desprende que las chicas musulmanas puntúan más en factores que, inicialmente, pueden considerarse protectores de la radicalización islamista, tales como la resistencia psicológica, el apoyo social, la integración social y el patriotismo.

En extremismo religioso puntúan de forma similar chicos y chicas musulmanes, habiéndose procedido a una evaluación en profundidad del riesgo de radicalización en cuatro contextos sociales de gran interés estratégico desde un punto de vista de la seguridad: el barrio del Puche en Almería, Ceuta, Melilla y varios puntos geográficos de la provincia de Barcelona (Vic, Manlleu y el barrio del Raval).

Tanto en Ceuta como en Melilla, musulmanes y no musulmanes puntúan de forma similar en integración social y patriotismo, siendo la polarización intergrupal más evidente en lo que respecta a los aspectos religiosos.

Los investigadores de la UGR han calificado de «muy preocupante» la legitimación de la violencia en nombre del Islam que puede darse en determinados escenarios.

Así, «en ciertos entornos escolares se han detectado indicadores de riesgo anclados en una elevada legitimación del terrorismo islamista, actitudes combativas y posicionamiento favorable a la sharia (ley islámica) en detrimento de la normalización democrática».
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Advierten de la necesidad de actuar en entornos sociales que favorecen la radicalización islamista de los jóvenes

Una investigación realizada en la Universidad de Granada (UGR) evidencia que la asistencia periódica a ciertos oratorios y mezquitas puede ser un factor de riesgo crucial para la radicalización de los jóvenes musulmanes que viven en España. Algunos entornos urbanos en los que se ubican ciertos centros educativos son «puntos calientes» sobre los que es imprescindible actuar para inhibir la polarización intergrupal y favorecer la verdadera integración social de estos jóvenes.

Los expertos advierten de que en España existen varias decenas de contextos de riesgo, sobre los que las autoridades deberían centrar su atención. Trabajar para dificultar la creación de ‘guetos’, establecer dispositivos de coordinación estratégica educativa, exigir una formación previa a los imanes y apoyar psicosocialmente a los menores en riesgo son algunos de los objetivos preventivos que deberían tenerse en cuenta en cualquier estrategia global, según se señala en este trabajo, realizado por Manuel Moyano Pacheco, investigador del Departamento de Psicología Social y Metodología de las Ciencias del Comportamiento de la Universidad de Granada, y dirigido por Humberto Trujillo Mendoza.

Su objetivo fundamental ha sido indagar en los factores potencialmente contribuyentes a la radicalización islamista de los jóvenes musulmanes de España y construir un novedoso instrumento de evaluación diagnóstica del riesgo de dicha radicalización.

Así, el ‘Cuestionario sobre Riesgo de Radicalización Islamista en Jóvenes’ (CRRIJ), fruto de este estudio, es un instrumento que evalúa diferentes variables sociodemográficas, de posicionamiento y de conducta religiosa, así como múltiples factores potencialmente contribuyentes a la radicalización, entre los que cabe destacar el ‘Extremismo Religioso’, el ‘Conflicto Percibido’, la ‘Privación Relativa’ y la ‘Legitimación del Terrorismo’.

CUATRO CONTEXTOS DE INTERÉS PRIORITARIO

Para el desarrollo de la investigación se cogió una muestra conformada por 1.952 jóvenes, pertenecientes a 34 centros educativos localizados en 24 zonas geográficas de España. De los 1.952 jóvenes, 282 eran musulmanes.

Del estudio se desprende que las chicas musulmanas puntúan más elevado, y de una forma estadísticamente significativa, en factores que, a priori, pueden considerarse protectores de la radicalización islamista, tales como la ‘Resistencia Psicológica’, el ‘Apoyo Social’, la ‘Integración Social’ y el ‘Patriotismo’. En ‘Extremismo Religioso’ puntúan de forma similar chicos y chicas musulmanes; en ‘Legitimación del Terrorismo’ puntúan algo más elevado los chicos, pero no de una forma estadísticamente significativa.

Además, los investigadores han realizado una evaluación en profundidad del riesgo de radicalización en cuatro contextos sociales de gran interés estratégico desde un punto de vista de la seguridad: el barrio del Puche en Almería, Ceuta, Melilla y varios puntos geográficos de la provincia de Barcelona (Vic, Manlleu y barrio del Raval). Según los datos obtenidos, el barrio del Puche es el que presenta unos indicadores globales de mayor riesgo de radicalización islamista. Otro aspecto a destacar es que, tanto en Ceuta como en Melilla, musulmanes y no-musulmanes puntúan de forma similar en ‘Integración Social’ y ‘Patriotismo’, siendo la polarización intergrupal más evidente en lo que respecta a los aspectos religiosos.

Los investigadores de la UGR consideran «muy preocupante» la legitimación de la violencia en nombre del Islam que puede darse en determinados escenarios. Así, «en ciertos entornos escolares se han detectado indicadores de riesgo anclados en una elevada legitimación del terrorismo islamista, actitudes combativas y posicionamiento favorable a la ‘sharia’ (ley islámica) en detrimento de la normalización democrática».

En el informe de investigación se hace hincapié en la necesidad de estudiar el fenómeno de la radicalización islamista siguiendo el modelo general de investigación científica, siendo prioritaria la obtención sistemática de datos empíricos como resultado de llevar a cabo investigaciones de campo rigurosas y, por la tanto, alejadas de la mera especulación intuitiva.

Se hace explícito que en nuestro país son muchas las personas que emiten informes sobre este complejo y sensible fenómeno guiadas, a veces, por un desmedido afán de notoriedad social y sin haber realizado investigación empírica de campo ni disponer de una base de datos sólida sobre el mismo, lo cual ayudará poco a la solución de este gran problema.

Los autores de este trabajo consideran que, en la medida en que los políticos responsables de la toma de decisiones sobre esta temática confíen en estudios no empíricos y, así, poco rigurosos sobre los procesos psicosociales que subyacen a la radicalización islamista y el terrorismo, «las acciones para gestionar el riesgo e implementar medidas preventivas estarán basadas en premisas meramente especulativas y, por lo tanto, cuestionables en lo que a su eficacia proactiva se refiere».

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Advierten de la necesidad de actuar en entornos sociales que favorecen la radicalización islamista de los jóvenes

Una investigación realizada en la Universidad de Granada (UGR) evidencia que la asistencia periódica a ciertos oratorios y mezquitas puede ser un factor de riesgo crucial para la radicalización de los jóvenes musulmanes que viven en España. Algunos entornos urbanos en los que se ubican ciertos centros educativos son «puntos calientes» sobre los que es imprescindible actuar para inhibir la polarización intergrupal y favorecer la verdadera integración social de estos jóvenes.

   Los expertos advierten de que en España existen varias decenas de contextos de riesgo, sobre los que las autoridades deberían centrar su atención. Trabajar para dificultar la creación de ‘guetos’, establecer dispositivos de coordinación estratégica educativa, exigir una formación previa a los imanes y apoyar psicosocialmente a los menores en riesgo son algunos de los objetivos preventivos que deberían tenerse en cuenta en cualquier estrategia global, según se señala en este trabajo, realizado por Manuel Moyano Pacheco, investigador del Departamento de Psicología Social y Metodología de las Ciencias del Comportamiento de la Universidad de Granada, y dirigido por Humberto Trujillo Mendoza.

   Su objetivo fundamental ha sido indagar en los factores potencialmente contribuyentes a la radicalización islamista de los jóvenes musulmanes de España y construir un novedoso instrumento de evaluación diagnóstica del riesgo de dicha radicalización.

   Así, el ‘Cuestionario sobre Riesgo de Radicalización Islamista en Jóvenes’ (CRRIJ), fruto de este estudio, es un instrumento que evalúa diferentes variables sociodemográficas, de posicionamiento y de conducta religiosa, así como múltiples factores potencialmente contribuyentes a la radicalización, entre los que cabe destacar el ‘Extremismo Religioso’, el ‘Conflicto Percibido’, la ‘Privación Relativa’ y la ‘Legitimación del Terrorismo’.

CUATRO CONTEXTOS DE INTERÉS PRIORITARIO

   Para el desarrollo de la investigación se cogió una muestra conformada por 1.952 jóvenes, pertenecientes a 34 centros educativos localizados en 24 zonas geográficas de España. De los 1.952 jóvenes, 282 eran musulmanes.

   Del estudio se desprende que las chicas musulmanas puntúan más elevado, y de una forma estadísticamente significativa, en factores que, a priori, pueden considerarse protectores de la radicalización islamista, tales como la ‘Resistencia Psicológica’, el ‘Apoyo Social’, la ‘Integración Social’ y el ‘Patriotismo’. En ‘Extremismo Religioso’ puntúan de forma similar chicos y chicas musulmanes; en ‘Legitimación del Terrorismo’ puntúan algo más elevado los chicos, pero no de una forma estadísticamente significativa.

   Además, los investigadores han realizado una evaluación en profundidad del riesgo de radicalización en cuatro contextos sociales de gran interés estratégico desde un punto de vista de la seguridad: el barrio del Puche en Almería, Ceuta, Melilla y varios puntos geográficos de la provincia de Barcelona (Vic, Manlleu y barrio del Raval). Según los datos obtenidos, el barrio del Puche es el que presenta unos indicadores globales de mayor riesgo de radicalización islamista. Otro aspecto a destacar es que, tanto en Ceuta como en Melilla, musulmanes y no-musulmanes puntúan de forma similar en ‘Integración Social’ y ‘Patriotismo’, siendo la polarización intergrupal más evidente en lo que respecta a los aspectos religiosos.

   Los investigadores de la UGR consideran «muy preocupante» la legitimación de la violencia en nombre del Islam que puede darse en  determinados escenarios. Así, «en ciertos entornos escolares se han detectado indicadores de riesgo anclados en una elevada legitimación del terrorismo islamista, actitudes combativas y posicionamiento favorable a la ‘sharia’ (ley islámica) en detrimento de la normalización democrática».

   En el informe de investigación se hace hincapié en la necesidad de estudiar el fenómeno de la radicalización islamista siguiendo el modelo general de investigación científica, siendo prioritaria la obtención sistemática de datos empíricos como resultado de llevar a cabo investigaciones de campo rigurosas y, por la tanto, alejadas de la mera especulación intuitiva.

   Se hace explícito que en nuestro país son muchas las personas que emiten informes sobre este complejo y sensible fenómeno guiadas, a veces, por un desmedido afán de notoriedad social y sin haber realizado investigación empírica de campo ni disponer de una base de datos sólida sobre el mismo, lo cual ayudará poco a la solución de este gran problema.     

   Los autores de este trabajo consideran que, en la medida en que los políticos responsables de la toma de decisiones sobre esta temática confíen en estudios no empíricos y, así, poco rigurosos sobre los procesos psicosociales que subyacen a la radicalización islamista y el terrorismo, «las acciones para gestionar el riesgo e implementar medidas preventivas estarán basadas en premisas meramente especulativas y, por lo tanto, cuestionables en lo que a su eficacia  proactiva se refiere».

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