Residir en localidades situadas a más de 700 metros de altitud aumenta el riesgo de sufrir un melanoma

Las personas que tienen el lugar habitual de residencia en localidades situadas a más de 700 metros de altitud tienen más posibilidades de sufrir un melanoma o cáncer de piel, se desprende de un artículo publicado en el último número de la revista ‘Actas DermoSifiliográficas’, de la Academia Española de Dermatología y Venereología, que advierte que el riesgo «aumenta considerablemente».

Según los autores de este artículo, investigadores de la Universidad de Granada (UGR) y del Hospital Clínico San Cecilio de la capital granadina, la prevalencia de melanoma más alta se encuentra en poblaciones que residen entre los 1.400 y los 1.499 metros de altura sobre el mar, siendo la tasa de prevalencia de 2,36 personas por cada 1.000 habitantes.

En concreto, estos investigadores han analizado los casos de melanoma clínica e histológicamente diagnosticados a personas residentes en la provincia de Granada, que acudieron al centro hospitalario entre los años 1982 y 2007 (25 años).

Como principal factor ambiental modificable en el desarrollo del melanoma cutáneo, estos especialistas apuntan a la radiación ultravioleta. Teniendo en cuenta que las personas que residen a gran altitud reciben elevadas dosis de radiación UVB, el objetivo de este trabajo fue analizar la posible asociación entre melanoma y altitud y medir la dosis eritemática diaria (dosis de irradiación solar capaz de producir un eritema mínimo en la piel de cada persona) a diferentes altitudes.

Estos expertos en la materia comprobaron así que, a partir de los 700 metros de altura, la dosis eritemática diaria aumenta de forma exponencial a medida que se asciende en altitud.

Esto se debe, según apuntan, a la ubicación de la capa límite atmosférica, aproximadamente entre los 1.000 y los 1.200 metros de altitud, rompiéndose y ascendiendo en algunos casos a partir del mediodía solar debido al calentamiento radiativo de las superficies. Por encima de la capa límite atmosférica se encuentra muy poca concentración de aerosoles, disminuyendo la absorción y dispersión de la radiación UV debida a las partículas.

La incidencia del melanoma cutáneo se ha incrementado notablemente en todo el mundo, especialmente en la raza caucásica y en los países industrializados. En España, la tasa de incidencia de melanoma también ha aumentado en las últimas décadas. Suiza y el Tirol austriaco las zonas que presentan una mayor incidencia de melanoma con respecto a otros países de Europa central que están situados a una latitud similar.

MAYORES DE 60 AÑOS

Si se compara la incidencia de melanoma ajustada por superficie relativa corporal, se encuentra en individuos mayores de 60 años la mayor incidencia de melanoma en la cabeza y el cuello, donde la radiación UV acumulada es mayor. Además, el melanoma es más frecuente en las piernas de las mujeres, donde la radiación UV acumulada es mayor que en las piernas de los hombres.

Este artículo ha sido firmado por el doctor Pedro Aceituno, del Servicio de Dermatología del Clínico de Granada, y los profesores Agustín Buendía y Salvio Serrano, del Departamento de Dermatología de la UGR; Francisco José Olmo, del Departamento de Física Aplicada de la UGR, y José Juan Jiménez, del Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la misma universidad.

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Vivir a más de 700 metros de altitud aumenta el riesgo de sufrir un melanoma

Residir en ciudades situadas a más de 700 metros de altitud aumenta el riesgo de sufrir un melanoma, cuya prevalencia más alta se encuentra en la población que vive entre los 1.400 y los 1.499 metros de altura sobre el mar (2,36 personas por cada 1.000 habitantes).

Así se desprende de un estudio de investigadores de la Universidad de Granada y el Hospital granadino San Cecilio que ha sido publicado en el último número de la revista «Actas dermosifiliográficas», ha informado hoy la institución académica.

Estos investigadores analizaron los casos de melanoma clínica e histológicamente diagnosticados a personas residentes en la provincia de Granada que acudieron al centro hospitalario entre los años 1982 y 2007.

La radiación ultravioleta (UV) es el principal factor de riesgo ambiental modificable en el desarrollo del melanoma cutáneo o cáncer de piel.

Dado que las personas que residen a gran altitud reciben elevadas dosis de radiación UVB, el objetivo de este trabajo fue analizar la posible asociación entre melanoma y altitud y medir la dosis eritemática diaria (dosis de irradiación solar capaz de producir un eritema mínimo en la piel de cada persona) a diferentes altitudes.

Los científicos comprobaron así que, a partir de los 700 metros de altura, la dosis eritemática diaria aumenta de forma exponencial a medida que se asciende en altitud.

Esto se debe a la ubicación de la capa límite atmosférica aproximadamente entre los 1.000 y los 1.200 metros de altitud, rompiéndose y ascendiendo en algunos casos a partir del mediodía solar debido al calentamiento radiactivo de las superficies.

Por encima de la capa límite atmosférica se encuentra muy poca concentración de aerosoles, disminuyendo la absorción y dispersión de la radiación UV debida a las partículas, según la Universidad.

La incidencia del melanoma cutáneo ha aumentado de forma notable en todo el mundo, especialmente en la raza caucásica y en los países industrializados.

En España, la tasa de incidencia de melanoma también se ha incrementado en las últimas décadas.

Suiza y el Tirol austríaco presentan una mayor incidencia de melanoma con respecto a otros países de Europa central que están situados a una latitud similar.

Si se compara la incidencia de melanoma ajustada por superficie relativa corporal, se encuentra en individuos mayores de 60 años la mayor incidencia de melanoma en la cabeza y el cuello, donde la radiación UV acumulada es mayor.

Además, el melanoma es más frecuente en las piernas de las mujeres, donde la radiación UV acumulada es mayor que en las piernas de los hombres.

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Vivir a más de 700 metros de altitud aumenta el riesgo de sufrir un melanoma

Residir en ciudades situadas a más de 700 metros de altitud aumenta el riesgo de sufrir un melanoma, cuya prevalencia más alta se encuentra en la población que vive entre los 1.400 y los 1.499 metros de altura sobre el mar (2,36 personas por cada 1.000 habitantes).

Así se desprende de un estudio de investigadores de la Universidad de Granada y el Hospital granadino San Cecilio que ha sido publicado en el último número de la revista «Actas dermosifiliográficas», ha informado hoy la institución académica.

Estos investigadores analizaron los casos de melanoma clínica e histológicamente diagnosticados a personas residentes en la provincia de Granada que acudieron al centro hospitalario entre los años 1982 y 2007.

La radiación ultravioleta (UV) es el principal factor de riesgo ambiental modificable en el desarrollo del melanoma cutáneo o cáncer de piel.

Dado que las personas que residen a gran altitud reciben elevadas dosis de radiación UVB, el objetivo de este trabajo fue analizar la posible asociación entre melanoma y altitud y medir la dosis eritemática diaria (dosis de irradiación solar capaz de producir un eritema mínimo en la piel de cada persona) a diferentes altitudes.

Los científicos comprobaron así que, a partir de los 700 metros de altura, la dosis eritemática diaria aumenta de forma exponencial a medida que se asciende en altitud.

Esto se debe a la ubicación de la capa límite atmosférica aproximadamente entre los 1.000 y los 1.200 metros de altitud, rompiéndose y ascendiendo en algunos casos a partir del mediodía solar debido al calentamiento radiactivo de las superficies.

Por encima de la capa límite atmosférica se encuentra muy poca concentración de aerosoles, disminuyendo la absorción y dispersión de la radiación UV debida a las partículas, según la Universidad.

La incidencia del melanoma cutáneo ha aumentado de forma notable en todo el mundo, especialmente en la raza caucásica y en los países industrializados.

En España, la tasa de incidencia de melanoma también se ha incrementado en las últimas décadas.

Suiza y el Tirol austríaco presentan una mayor incidencia de melanoma con respecto a otros países de Europa central que están situados a una latitud similar.

Si se compara la incidencia de melanoma ajustada por superficie relativa corporal, se encuentra en individuos mayores de 60 años la mayor incidencia de melanoma en la cabeza y el cuello, donde la radiación UV acumulada es mayor.

Además, el melanoma es más frecuente en las piernas de las mujeres, donde la radiación UV acumulada es mayor que en las piernas de los hombres.

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Residir en localidades situadas a más de 700 metros de altitud aumenta el riesgo de sufrir un melanoma

La prevalencia de melanoma más alta se encuentra en la población que reside entre los 1.400 y los 1.499 metros de altura sobre el mar, siendo de 2,36 personas por cada 1.000 habitantes. Así se desprende de un artículo publicado en el último número de la revista Actas DermoSifiliográficas, órgano oficial de la Academia Española de Dermatología y Venereología.

Tener el lugar habitual de residencia en localidades situadas a más de 700 metros de altitud aumenta considerablemente las posibilidades de sufrir un melanoma o cáncer de piel. Además, la prevalencia de melanoma más alta se encuentra en la población que reside entre los 1.400 y los 1.499 metros de altura sobre el mar, siendo de 2,36 personas por cada 1.000 habitantes.

Así se desprende de un artículo publicado en el último número de la revista Actas DermoSifiliográficas por investigadores de la Universidad de Granada y el Hospital Clínico Universitario San Cecilio de Granada, quienes analizaron los casos de melanoma clínica e histológicamente diagnosticados a personas residentes en la provincia de Granada que acudieron al centro hospitalario entre los años 1982 y 2007 (25 años).

La radiación ultravioleta (UV) es el principal factor de riesgo ambiental modificable en el desarrollo del melanoma cutáneo. Teniendo en cuenta que las personas que residen a gran altitud reciben elevadas dosis de radiación UVB, el objetivo de este trabajo fue analizar la posible asociación entre melanoma y altitud y medir la dosis eritemática diaria (dosis de irradiación solar capaz de producir un eritema mínimo en la piel de cada persona) a diferentes altitudes.

La capa límite atmosférica
Los científicos comprobaron así que, a partir de los 700 metros de altura, la dosis eritemática diaria aumenta de forma exponencial a medida que se asciende en altitud. Esto se debe a la ubicación de la capa límite atmosférica aproximadamente entre los 1.000 y los 1.200 metros de altitud, rompiéndose y ascendiendo en algunos casos a partir del mediodía solar debido al calentamiento radiativo de las superficies.

Por encima de la capa límite atmosférica se encuentra muy poca concentración de aerosoles, disminuyendo la absorción y dispersión de la radiación UV debida a las partículas.

La incidencia del melanoma cutáneo se ha incrementado notablemente en todo el mundo, especialmente en la raza caucásica y en los países industrializados. En España la tasa de incidencia de melanoma también ha aumentado en las últimas décadas. Además, Suiza y el Tirol austriaco presentan una mayor incidencia de melanoma con respecto a otros países de Europa central que están situados a una latitud similar.

Mayores de 60 años
Si se compara la incidencia de melanoma ajustada por superficie relativa corporal, se encuentra en individuos mayores de 60 años la mayor incidencia de melanoma en la cabeza y el cuello, donde la radiación UV acumulada es mayor. Además, el melanoma es más frecuente en las piernas de las mujeres, donde la radiación UV acumulada es mayor que en las piernas de los hombres.

Este artículo ha sido firmado por el Dr. Pedro Aceituno Madera (Servicio de Dermatología del Hospital Clínico Universitario San Cecilio de Granada), y los profesores Agustín Buendía Eisman y Salvio Serrano Ortega (Departamento de Dermatología de la Universidad de Granada), Francisco José Olmo Reyes (Departamento de Física Aplicada de la UGR) y José Juan Jiménez Moleón (Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la UGR).

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Residir en localidades situadas a más de 700 metros de altitud aumenta el riesgo de sufrir un melanoma

Las personas que tienen el lugar habitual de residencia en localidades situadas a más de 700 metros de altitud tienen más posibilidades de sufrir un melanoma o cáncer de piel, se desprende de un artículo publicado en el último número de la revista ‘Actas DermoSifiliográficas’, de la Academia Española de Dermatología y Venereología, que advierte que el riesgo «aumenta considerablemente».

   Según los autores de este artículo, investigadores de la Universidad de Granada (UGR) y del Hospital Clínico San Cecilio de la capital granadina, la prevalencia de melanoma más alta se encuentra en poblaciones que residen entre los 1.400 y los 1.499 metros de altura sobre el mar, siendo la tasa de prevalencia de 2,36 personas por cada 1.000 habitantes.

   En concreto, estos investigadores han analizado los casos de melanoma clínica e histológicamente diagnosticados a personas residentes en la provincia de Granada, que acudieron al centro hospitalario entre los años 1982 y 2007 (25 años).

   Como principal factor ambiental modificable en el desarrollo del melanoma cutáneo, estos especialistas apuntan a la radiación ultravioleta. Teniendo en cuenta que las personas que residen a gran altitud reciben elevadas dosis de radiación UVB, el objetivo de este trabajo fue analizar la posible asociación entre melanoma y altitud y medir la dosis eritemática diaria (dosis de irradiación solar capaz de producir un eritema mínimo en la piel de cada persona) a diferentes altitudes.

   Estos expertos en la materia comprobaron así que, a partir de los 700 metros de altura, la dosis eritemática diaria aumenta de forma exponencial a medida que se asciende en altitud.

   Esto se debe, según apuntan, a la ubicación de la capa límite atmosférica, aproximadamente entre los 1.000 y los 1.200 metros de altitud, rompiéndose y ascendiendo en algunos casos a partir del mediodía solar debido al calentamiento radiativo de las superficies. Por encima de la capa límite atmosférica se encuentra muy poca concentración de aerosoles, disminuyendo la absorción y dispersión de la radiación UV debida a las partículas.

   La incidencia del melanoma cutáneo se ha incrementado notablemente en todo el mundo, especialmente en la raza caucásica y en los países industrializados. En España, la tasa de incidencia de melanoma también ha aumentado en las últimas décadas. Suiza y el Tirol austriaco las zonas que presentan una mayor incidencia de melanoma con respecto a otros países de Europa central que están situados a una latitud similar.

MAYORES DE 60 AÑOS

   Si se compara la incidencia de melanoma ajustada por superficie relativa corporal, se encuentra en individuos mayores de 60 años la mayor incidencia de melanoma en la cabeza y el cuello, donde la radiación UV acumulada es mayor. Además, el melanoma es más frecuente en las piernas de las mujeres, donde la radiación UV acumulada es mayor que en las piernas de los hombres.

   Este artículo ha sido firmado por el doctor Pedro Aceituno, del Servicio de Dermatología del Clínico de Granada, y los profesores Agustín Buendía y Salvio Serrano, del Departamento de Dermatología de la UGR; Francisco José Olmo, del Departamento de Física Aplicada de la UGR, y José Juan Jiménez, del Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la misma universidad.

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Definen por primera vez el concepto de jugabilidad, o qué características debe tener un videojuego para triunfar

Científicos de la UGR crean un modelo de videojuego que servirá para estudiar cualquier aspecto relacionado con ellos y para definir un marco conceptual que permita caracterizar la experiencia del jugador en videojuegos. Para llevar a cabo esta investigación, sus autores se basaron en su propia experiencia en proyectos previos en los que han desarrollado herramientas educativas y videojuegos para el aula

¿Qué características debe tener un videojuego para que sea divertido? ¿Por qué hay videojuegos que triunfan y otros con los que el jugador no se siente satisfecho y acaban siendo abandonados? ¿Qué diferencia existe entre un juego y una unidad didáctica multimedia? A todas estas preguntas ha dado respuesta una investigación realizada en el Departamento de Lenguajes y Sistemas Informáticos de la Universidad de Granada por José Luis González Sánchez y dirigida por el profesor Francisco Luis Gutiérrez Vela.

Como explica González Sánchez, la jugabilidad es un concepto abstracto y difícil de definir, “debido a que posee características tanto funcionales, inherentes a todo sistema interactivo, como no funcionales, relacionadas con las experiencias que obtiene el jugador al jugar”. Así pues, definimos la jugabilidad como “el conjunto de propiedades que describen la experiencia del jugador ante un sistema de juego determinado, cuyo principal objetivo es divertir y entretener “de forma satisfactoria y creíble”, ya sea solo o en compañía”.

Herramientas educativas

Para llevar a cabo esta investigación, sus autores se basaron en su propia experiencia en proyectos previos en los que han desarrollado herramientas educativas y videojuegos para el aula. “Esto nos ha ayudado a saber qué es lo que quieres los niños en los juegos y qué es lo que ellos entiende por diversión”, destaca el autor principal.

Y es que, si las encuestas y tendencias están en lo cierto, “los videojuegos serán usados desde niños a personas de tercera edad. Por este motivo, debemos saber qué estándares deben cumplir los videojuegos para asegurarnos de ello”.

A la luz de los resultados de esta investigación, los científicos concluyen que “los videojuegos también tienen sus propias reglas para formalizarse y evaluarse. Creemos que, con este estudio, ponemos una pequeña piedra en que lo desconocido de lo que antes todo el mundo hablaba sea ahora más conocido y estandarizado según se demanda en la actualidad de los sistemas interactivos orientados al ocio electrónico”.

El trabajo realizado en la UGR empezó desde lo más bajo: qué es un videojuego, qué parte lo componen, cómo se relacionan esas partes para empezar a construir todo encima de ello. En definitiva, “hemos logrado modelizar los videojuegos, esto es, crear un modelo de videojuego teórico que nos sirva para estudiar cualquier aspecto relacionado con ellos”.

Los videojuegos representan la industria de entretenimiento que mas dinero factura en el mundo: en 2009 representó unos 1.200 millones de euros; el año anterior, 1.500. Lo que supone 500 millones de euros más que la música y el cine, por ejemplo (ver informe completo en http://www.adese.es/) .

Referencias bibliográficas:

Revistas:

  • Padilla Zea, N.; González Sánchez, J.L.; Gutiérrez, F.L.; Cabrera, M.; Paderewski, P.: “Design of Educational Multiplayer Videogames. A Vision from Collaborative Learning”. In Journal: “Advances in Engineering Software”. Ed. A.K. Noor, R.A. Adey, B.H.V. Topping. Elsevier. ISSN: 0965-9978. 2009. Doi:10.1016/j.advensoft.2009.01.023

Capítulos de libros:

  • González Sánchez, J.L.; Padilla Zea, N.; Gutiérrez, F.L.: “Playability: How to Identify the Player Experience in a Video Game”. T. Gross et al (Eds.): Human Computer Interaction (INTERACT-2009). Lecture Notes in Computer Science, LNCS 5726. Springer-Verlag. ISBN: 978-3-642-03654-5. pp. 356-359. 2009. (Indexado en Scopus, Calificado A por Core, calificación de repercusión máxima).
  • González Sánchez, J.L.; Padilla Zea, N.; Gutiérrez, F.L.: “From Usability to Playability: Introduction to the Player-Centred Video Games Development Process”. M. Kuroso (Ed.): Human Centred Design (HCII-2009). Lecture Notes in Computer Science, LNCS 4739. Springer-Verlag. ISBN: 978-3-64202805-2. pp. 65-74. 2009.

Contacto: José Luis González Sánchez. Departamento de Lenguajes y Sistemas Informáticos de la Universidad de Granada. Telf: 626 578 988. Correo electrónico: joseluisgs@ugr.es


Residir en localidades situadas a más de 700 metros de altitud aumenta el riesgo de sufrir un melanoma

Las personas que tienen el lugar habitual de residencia en localidades situadas a más de 700 metros de altitud tienen más posibilidades de sufrir un melanoma o cáncer de piel, se desprende de un artículo publicado en el último número de la revista ‘Actas DermoSifiliográficas’, de la Academia Española de Dermatología y Venereología, que advierte que el riesgo «aumenta considerablemente».

Según los autores de este artículo, investigadores de la Universidad de Granada (UGR) y del Hospital Clínico San Cecilio de la capital granadina, la prevalencia de melanoma más alta se encuentra en poblaciones que residen entre los 1.400 y los 1.499 metros de altura sobre el mar, siendo la tasa de prevalencia de 2,36 personas por cada 1.000 habitantes.

En concreto, estos investigadores han analizado los casos de melanoma clínica e histológicamente diagnosticados a personas residentes en la provincia de Granada, que acudieron al centro hospitalario entre los años 1982 y 2007 (25 años).

Como principal factor ambiental modificable en el desarrollo del melanoma cutáneo, estos especialistas apuntan a la radiación ultravioleta. Teniendo en cuenta que las personas que residen a gran altitud reciben elevadas dosis de radiación UVB, el objetivo de este trabajo fue analizar la posible asociación entre melanoma y altitud y medir la dosis eritemática diaria (dosis de irradiación solar capaz de producir un eritema mínimo en la piel de cada persona) a diferentes altitudes.

Estos expertos en la materia comprobaron así que, a partir de los 700 metros de altura, la dosis eritemática diaria aumenta de forma exponencial a medida que se asciende en altitud.

Esto se debe, según apuntan, a la ubicación de la capa límite atmosférica, aproximadamente entre los 1.000 y los 1.200 metros de altitud, rompiéndose y ascendiendo en algunos casos a partir del mediodía solar debido al calentamiento radiativo de las superficies. Por encima de la capa límite atmosférica se encuentra muy poca concentración de aerosoles, disminuyendo la absorción y dispersión de la radiación UV debida a las partículas.

La incidencia del melanoma cutáneo se ha incrementado notablemente en todo el mundo, especialmente en la raza caucásica y en los países industrializados. En España, la tasa de incidencia de melanoma también ha aumentado en las últimas décadas. Suiza y el Tirol austriaco las zonas que presentan una mayor incidencia de melanoma con respecto a otros países de Europa central que están situados a una latitud similar.

MAYORES DE 60 AÑOS

Si se compara la incidencia de melanoma ajustada por superficie relativa corporal, se encuentra en individuos mayores de 60 años la mayor incidencia de melanoma en la cabeza y el cuello, donde la radiación UV acumulada es mayor. Además, el melanoma es más frecuente en las piernas de las mujeres, donde la radiación UV acumulada es mayor que en las piernas de los hombres.

Este artículo ha sido firmado por el doctor Pedro Aceituno, del Servicio de Dermatología del Clínico de Granada, y los profesores Agustín Buendía y Salvio Serrano, del Departamento de Dermatología de la UGR; Francisco José Olmo, del Departamento de Física Aplicada de la UGR, y José Juan Jiménez, del Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la misma universidad.

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Residir en localidades situadas a más de 700 metros de altitud aumenta el riesgo de sufrir un melanoma

Las personas que tienen el lugar habitual de residencia en localidades situadas a más de 700 metros de altitud tienen más posibilidades de sufrir un melanoma o cáncer de piel, se desprende de un artículo publicado en el último número de la revista ´Actas DermoSifiliográficas´, de la Academia Española de Dermatología y Venereología, que advierte que el riesgo «aumenta considerablemente».

Según los autores de este artículo, investigadores de la Universidad de Granada (UGR) y del Hospital Clínico San Cecilio de la capital granadina, la prevalencia de melanoma más alta se encuentra en poblaciones que residen entre los 1.400 y los 1.499 metros de altura sobre el mar, siendo la tasa de prevalencia de 2,36 personas por cada 1.000 habitantes.

En concreto, estos investigadores han analizado los casos de melanoma clínica e histológicamente diagnosticados a personas residentes en la provincia de Granada, que acudieron al centro hospitalario entre los años 1982 y 2007 (25 años).

Como principal factor ambiental modificable en el desarrollo del melanoma cutáneo, estos especialistas apuntan a la radiación ultravioleta. Teniendo en cuenta que las personas que residen a gran altitud reciben elevadas dosis de radiación UVB, el objetivo de este trabajo fue analizar la posible asociación entre melanoma y altitud y medir la dosis eritemática diaria (dosis de irradiación solar capaz de producir un eritema mínimo en la piel de cada persona) a diferentes altitudes.

Estos expertos en la materia comprobaron así que, a partir de los 700 metros de altura, la dosis eritemática diaria aumenta de forma exponencial a medida que se asciende en altitud.

Esto se debe, según apuntan, a la ubicación de la capa límite atmosférica, aproximadamente entre los 1.000 y los 1.200 metros de altitud, rompiéndose y ascendiendo en algunos casos a partir del mediodía solar debido al calentamiento radiativo de las superficies. Por encima de la capa límite atmosférica se encuentra muy poca concentración de aerosoles, disminuyendo la absorción y dispersión de la radiación UV debida a las partículas.

La incidencia del melanoma cutáneo se ha incrementado notablemente en todo el mundo, especialmente en la raza caucásica y en los países industrializados. En España, la tasa de incidencia de melanoma también ha aumentado en las últimas décadas. Suiza y el Tirol austriaco las zonas que presentan una mayor incidencia de melanoma con respecto a otros países de Europa central que están situados a una latitud similar.

MAYORES DE 60 AÑOS

Si se compara la incidencia de melanoma ajustada por superficie relativa corporal, se encuentra en individuos mayores de 60 años la mayor incidencia de melanoma en la cabeza y el cuello, donde la radiación UV acumulada es mayor. Además, el melanoma es más frecuente en las piernas de las mujeres, donde la radiación UV acumulada es mayor que en las piernas de los hombres.

Este artículo ha sido firmado por el doctor Pedro Aceituno, del Servicio de Dermatología del Clínico de Granada, y los profesores Agustín Buendía y Salvio Serrano, del Departamento de Dermatología de la UGR; Francisco José Olmo, del Departamento de Física Aplicada de la UGR, y José Juan Jiménez, del Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la misma universidad.

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Melilla Hoy

Pág. 12: Alumnos de la Universidad de Málaga podrán hacer en Melilla sus prácticas

Deportes firma un convenio con la UGR para proyectos de investigación

Pág. 22: Jornadas de orientación para el acceso a la Universidad 2010

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Deu apunta a que no existen ‘discrepancias’ con la UGR para su implantación en el campus

La Ciudad ha dado un paso más en la culminación del proyecto del campus universitario en lo tocante a la cuestión académica, después de que la Consejería de Educación, Cultura y Mujer haya remitido ya a la Universidad de Granada, al Ministerio de Educación y a la UNED la documentación relativa a la ubicación de los espacios en el futuro recinto universitario. Además de las  especificaciones del espacio y los recursos complementarios que se construirán en la zona, la Ciudad también ha remitido a las tres entidades un borrador del convenio que ya se envió hace unos cinco años, “sólo se ha ampliado y modificado las necesidades y las nuevas dimensiones que se han estructurado”, apunta la consejera de Educación, Cultura y Mujer, Mabel Deu.
A la espera únicamente de la confirmación por parte de la UGR, Deu se muestra optimista en cuanto a la respuesta por parte de la institución educativa. “Verbalmente está aceptado, por escrito no existe discrepancia alguna, y también tenemos la confirmación a favor de la UNED y del Ministerio de que van a impulsar  nuevas titulaciones, sólo falta la confirmación por escrito”, asevera la responsable del área.
La confirmación se plasmaría oficialmente en la firma del convenio que la Ciudad, el Ministerio y los rectorados de la UGR y UNED deberán suscribir próximamente.
Recordar que en el futuro campus universitario irán ubicados la UNED, la Universidad de Granada con sus facultades de Ciencias de la Salud y Ciencias de Educación y Humanidades, además del aula permanente de formación para mayores.

Nuevas titulaciones

De momento esas serían las ofertas formativas que integrarían el espacio del antiguo campus del 54, aunque Deu hace hincapié en que todo está previsto para seguir ampliando en un futuro de ser necesario implantar nuevas titulaciones, una actuación que dependería del impulso del Ministerio y de la UGR.
Las previsiones para el inicio del campus universitario están marcadas en el curso 2012-2013.

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El Telegrama de Melilla

Pág. 16: La Ciudad construirá un equipamiento deportivo en el Monte María Cristina

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Vivir a más de 700 metros de altitud aumenta el riesgo de sufrir un melanoma

Suiza y el Tirol austríaco presentan una mayor incidencia con respecto a otros países de Europa central.

Residir en ciudades situadas a más de 700 metros de altitud aumenta el riesgo de sufrir un melanoma, cuya prevalencia más alta se encuentra en la población que vive entre los 1.400 y los 1.499 metros de altura sobre el mar (2,36 personas por cada 1.000 habitantes).

Así se desprende de un estudio de investigadores de la Universidad de Granada y el Hospital granadino San Cecilio que ha sido publicado en el último número de la revista «Actas dermosifiliográficas», según ha informado hoy la institución académica.

Estos investigadores analizaron los casos de melanoma clínica e histológicamente diagnosticados a personas residentes en la provincia de Granada que acudieron al centro hospitalario entre los años 1982 y 2007.

La radiación ultravioleta (UV) es el principal factor de riesgo ambiental modificable en el desarrollo del melanoma cutáneo o cáncer de piel.

Dado que las personas que residen a gran altitud reciben elevadas dosis de radiación UVB, el objetivo de este trabajo fue analizar la posible asociación entre melanoma y altitud y medir la dosis eritemática diaria (dosis de irradiación solar capaz de producir un eritema mínimo en la piel de cada persona) a diferentes altitudes.

Los científicos comprobaron así que, a partir de los 700 metros de altura, la dosis eritemática diaria aumenta de forma exponencial a medida que se asciende en altitud.

Esto se debe a la ubicación de la capa límite atmosférica aproximadamente entre los 1.000 y los 1.200 metros de altitud, rompiéndose y ascendiendo en algunos casos a partir del mediodía solar debido al calentamiento radiactivo de las superficies.

Por encima de la capa límite atmosférica se encuentra muy poca concentración de aerosoles, disminuyendo la absorción y dispersión de la radiación UV debida a las partículas, según la Universidad.

En España, la tasa de incidencia de melanoma también se ha incrementado en las últimas décadas.

Suiza y el Tirol austríaco presentan una mayor incidencia de melanoma con respecto a otros países de Europa central que están situados a una latitud similar.

Si se compara la incidencia de melanoma ajustada por superficie relativa corporal, se encuentra en individuos mayores de 60 años la mayor incidencia de melanoma en la cabeza y el cuello, donde la radiación UV acumulada es mayor.

Además, el melanoma es más frecuente en las piernas de las mujeres, donde la radiación UV acumulada es mayor que en las piernas de los hombres.

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