Desarrollan un conservante biológico que mantiene propiedades en alimentos

Científicos del Instituto de Biotecnología de la Universidad de Granada (UGR) trabajan en el desarrollo de un conservante biológico que mantiene las características especiales de sabor y aroma en diversos alimentos y han experimentado con la fabricación de embutidos y quesos producidos de forma artesanal.

Esta es una de las principales líneas de investigación del grupo «Estudio de sustancias antagonistas producidas por microorganismos» del Instituto de Biotecnología de la Universidad de Granada, según ha informado hoy en un comunicado.

Los científicos granadinos trabajan, entre otros campos, en la fabricación de conservantes biológicos producidos de forma natural en los alimentos y han desarrollado un conservante que ya se está aplicando de forma experimental en una empresa que comercializa aditivos alimentarios.

Esto significaría que el alimento producido con este sistema podría no contener ningún conservante artificial, por lo que sería en este aspecto completamente natural.

Los investigadores, dirigidos por el profesor Manuel Martínez, trabajan en el campo de los denominados «péptidos antimicrobianos» que representan una alternativa o complemento a los antibióticos clásicos, cuyo uso está cada vez más cuestionado por la aparición de resistencias en las bacterias, sobre todo en los ambientes hospitalarios.

El grupo lleva décadas estudiando esos péptidos antimicrobianos producidos por bacterias, conocidos por el nombre de «bacteriocinas».

De entre ellas, las bacteriocinas producidas por las bacterias lácticas son de especial interés por su amplio espectro de actividad antibacteriana y sus cualidades tecnológicas.

«Trabajamos intensamente con una bacteriocina que hemos llamado AS-48 y de la que estamos desarrollando varias aplicaciones», explica una de los responsables del grupo, Eva Valdivia.

Entre estas aplicaciones destaca la de bioconservante alimentario para incrementar la vida media y la seguridad higiénica de los alimentos.

Este bioconservante podría ser utilizado en quesos, embutidos, vegetales, pescados o salmón ahumado ya que se presenta una enorme actividad contra la bacteria Listeria, de la que habitualmente surgen brotes y que tiene una tasa de mortalidad del 20 o 30 por ciento.

Otra de las aplicaciones de este péptido natural, obtenido de una bacteria aislada del queso, estaría en el tratamiento de determinadas infecciones vaginales en la mujer y en la producción de vacunas o en el desarrollo de probióticos.

La influencia de las bacterias en el comportamiento reproductor de los pájaros y los hongos y bacterias presentes en las obras de arte son otros de los campos de investigación.

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Desarrollan un conservante biológico que mantiene las propiedades en los alimentos

Científicos del Instituto de Biotecnología de la Universidad de Granada (UGR) trabajan en el desarrollo de un conservante biológico que mantiene las características especiales de sabor y aroma en diversos alimentos y han experimentado con la fabricación de embutidos y quesos producidos de forma artesanal. Esta es una de las principales líneas de investigación del grupo «Estudio de sustancias antagonistas producidas por microorganismos» del Instituto de Biotecnología de la Universidad de Granada, según ha informado en un comunicado. Los científicos granadinos trabajan, entre otros campos, en la fabricación de conservantes biológicos producidos de forma natural en los alimentos y han desarrollado un conservante que ya se está aplicando de forma experimental en una empresa que comercializa aditivos alimentarios.
Esto significaría que el alimento producido con este sistema podría no contener ningún conservante artificial, por lo que sería en este aspecto completamente natural.
Los investigadores, dirigidos por el profesor Manuel Martínez, trabajan en el campo de los denominados «péptidos antimicrobianos» que representan una alternativa o complemento a los antibióticos clásicos, cuyo uso está cada vez más cuestionado por la aparición de resistencias en las bacterias, sobre todo en los ambientes hospitalarios.
El grupo lleva décadas estudiando esos péptidos antimicrobianos producidos por bacterias, conocidos por el nombre de «bacteriocinas».
De entre ellas, las bacteriocinas producidas por las bacterias lácticas son de especial interés por su amplio espectro de actividad antibacteriana y sus cualidades tecnológicas.
«Trabajamos intensamente con una bacteriocina que hemos llamado AS-48 y de la que estamos desarrollando varias aplicaciones», explica una de los responsables del grupo, Eva Valdivia.
Entre estas aplicaciones destaca la de bioconservante alimentario para incrementar la vida media y la seguridad higiénica de los alimentos.
Este bioconservante podría ser utilizado en quesos, embutidos, vegetales, pescados o salmón ahumado ya que se presenta una enorme actividad contra la bacteria Listeria, de la que habitualmente surgen brotes y que tiene una tasa de mortalidad del 20 o 30 por ciento.
Otra de las aplicaciones de este péptido natural, obtenido de una bacteria aislada del queso, estaría en el tratamiento de determinadas infecciones vaginales en la mujer y en la producción de vacunas o en el desarrollo de probióticos.
La influencia de las bacterias en el comportamiento reproductor de los pájaros y los hongos y bacterias presentes en las obras de arte son otros de los campos de investigación.
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Desarrollan un conservante biológico que mantiene las propiedades en los alimentos

Científicos del Instituto de Biotecnología de la Universidad de Granada (UGR) trabajan en el desarrollo de un conservante biológico que mantiene las características especiales de sabor y aroma en diversos alimentos y han experimentado con la fabricación de embutidos y quesos producidos de forma artesanal. Esta es una de las principales líneas de investigación del grupo «Estudio de sustancias antagonistas producidas por microorganismos» del Instituto de Biotecnología de la Universidad de Granada, según ha informado en un comunicado. Los científicos granadinos trabajan, entre otros campos, en la fabricación de conservantes biológicos producidos de forma natural en los alimentos y han desarrollado un conservante que ya se está aplicando de forma experimental en una empresa que comercializa aditivos alimentarios.
Esto significaría que el alimento producido con este sistema podría no contener ningún conservante artificial, por lo que sería en este aspecto completamente natural.
Los investigadores, dirigidos por el profesor Manuel Martínez, trabajan en el campo de los denominados «péptidos antimicrobianos» que representan una alternativa o complemento a los antibióticos clásicos, cuyo uso está cada vez más cuestionado por la aparición de resistencias en las bacterias, sobre todo en los ambientes hospitalarios.
El grupo lleva décadas estudiando esos péptidos antimicrobianos producidos por bacterias, conocidos por el nombre de «bacteriocinas».
De entre ellas, las bacteriocinas producidas por las bacterias lácticas son de especial interés por su amplio espectro de actividad antibacteriana y sus cualidades tecnológicas.
«Trabajamos intensamente con una bacteriocina que hemos llamado AS-48 y de la que estamos desarrollando varias aplicaciones», explica una de los responsables del grupo, Eva Valdivia.
Entre estas aplicaciones destaca la de bioconservante alimentario para incrementar la vida media y la seguridad higiénica de los alimentos.
Este bioconservante podría ser utilizado en quesos, embutidos, vegetales, pescados o salmón ahumado ya que se presenta una enorme actividad contra la bacteria Listeria, de la que habitualmente surgen brotes y que tiene una tasa de mortalidad del 20 o 30 por ciento.
Otra de las aplicaciones de este péptido natural, obtenido de una bacteria aislada del queso, estaría en el tratamiento de determinadas infecciones vaginales en la mujer y en la producción de vacunas o en el desarrollo de probióticos.
La influencia de las bacterias en el comportamiento reproductor de los pájaros y los hongos y bacterias presentes en las obras de arte son otros de los campos de investigación.
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Desarrollan un conservante biológico que mantiene las propiedades en los alimentos

Científicos del Instituto de Biotecnología de la Universidad de Granada (UGR) trabajan en el desarrollo de un conservante biológico que mantiene las características especiales de sabor y aroma en diversos alimentos y han experimentado con la fabricación de embutidos y quesos producidos de forma artesanal. Esta es una de las principales líneas de investigación del grupo «Estudio de sustancias antagonistas producidas por microorganismos» del Instituto de Biotecnología de la Universidad de Granada, según ha informado en un comunicado. Los científicos granadinos trabajan, entre otros campos, en la fabricación de conservantes biológicos producidos de forma natural en los alimentos y han desarrollado un conservante que ya se está aplicando de forma experimental en una empresa que comercializa aditivos alimentarios.
Esto significaría que el alimento producido con este sistema podría no contener ningún conservante artificial, por lo que sería en este aspecto completamente natural.
Los investigadores, dirigidos por el profesor Manuel Martínez, trabajan en el campo de los denominados «péptidos antimicrobianos» que representan una alternativa o complemento a los antibióticos clásicos, cuyo uso está cada vez más cuestionado por la aparición de resistencias en las bacterias, sobre todo en los ambientes hospitalarios.
El grupo lleva décadas estudiando esos péptidos antimicrobianos producidos por bacterias, conocidos por el nombre de «bacteriocinas».
De entre ellas, las bacteriocinas producidas por las bacterias lácticas son de especial interés por su amplio espectro de actividad antibacteriana y sus cualidades tecnológicas.
«Trabajamos intensamente con una bacteriocina que hemos llamado AS-48 y de la que estamos desarrollando varias aplicaciones», explica una de los responsables del grupo, Eva Valdivia.
Entre estas aplicaciones destaca la de bioconservante alimentario para incrementar la vida media y la seguridad higiénica de los alimentos.
Este bioconservante podría ser utilizado en quesos, embutidos, vegetales, pescados o salmón ahumado ya que se presenta una enorme actividad contra la bacteria Listeria, de la que habitualmente surgen brotes y que tiene una tasa de mortalidad del 20 o 30 por ciento.
Otra de las aplicaciones de este péptido natural, obtenido de una bacteria aislada del queso, estaría en el tratamiento de determinadas infecciones vaginales en la mujer y en la producción de vacunas o en el desarrollo de probióticos.
La influencia de las bacterias en el comportamiento reproductor de los pájaros y los hongos y bacterias presentes en las obras de arte son otros de los campos de investigación.
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Desarrollan conservantes biológicos para los alimentos

Científicos del Instituto de Biotecnología de la Universidad de Granada (UGR) trabajan en la fabricación de conservantes biológicos producidos de forma natural en los alimentos para incrementar la vida media y la seguridad higiénica de los mismos, evitando los componentes artificiales. Una línea de investigación que ya se está aplicando de forma experimental en una empresa que comercializa aditivos alimentarios.

Los investigadores, dirigidos por el profesor Manuel Martínez Bueno, trabajan en el campo de los péptidos antimicrobianos, que representan, según afirma este experto, «una interesante alternativa o complemento a los antibióticos clásicos, cuyo uso está cada vez más cuestionado por la aparición de resistencias en las bacterias, sobre todo en los ambientes hospitalarios».

De este modo, el grupo granadino lleva décadas estudiando los péptidos antimicrobianos producidos por bacterias, conocidos por el nombre de bacteriocinas. Los expertos trabajan intensamente con una bacteriocina que han llamado AS-48 y de la que se están desarrollando varias aplicaciones, entre las que destaca la de bioconservante alimentario para incrementar la vida media y la seguridad higiénica de los alimentos.

«De hecho, este bioconservante podría ser utilizado en quesos, embutidos, vegetales, pescados y salmón ahumado, ya que presenta una enorme actividad contra la bacteria Listeria, de la que habitualmente surgen brotes y que tiene una tasa de mortalidad de entre el 20 y el 30 por ciento».

Otra de las aplicaciones de este péptido natural obtenido de una bacteria aislada del queso, estaría en el tratamiento de determinadas infecciones vaginales en la mujer y en la producción de vacunas o en el desarrollo de probióticos.

De hecho, estos científicos granadinos también trabajan para el desarrollo de este péptido antimicrobiano como agente antimicrobiano para tratar enfermedades bacterianas de la piel (acné, foliculitis, impétigo), y otras enfermedades parasitarias mundialmente extendidas.

QUESO ARTESANAL

El grupo del Instituto de Biotecnología de la Universidad de Granada también está centrado en la biodiversidad microbiana aplicada a diferentes campos.

Uno de estos sectores es la producción de quesos artesanales, de forma que tras estudiar las características de las bacterias y de los hongos que componen este producto se podría conocer cuáles son los microorganismos responsables de su sabor y aroma. «En la actualidad trabajan con varios queseros artesanos y a través de este estudio se podría lograr que sus quesos sean diferentes gracias al enriquecimiento de determinadas bacterias, que además de seguridad higiénica, dan unas determinadas características».

De esta forma, se conseguirían productos particulares diferenciables por su sabor y olor de los estándares que tienen la mayoría de los quesos industriales presentes en el mercado.

Otro de los sectores de investigación de este grupo de científicos es la biodiversidad de bacterias asociadas a pájaros, con especial atención al caso de la abubilla. «Se pretende establecer una relación entre la presencia y actividades de determinados grupos de bacterias y ciertos comportamientos y estrategias reproductivas de los pájaros», afirman los investigadores.

Los granadinos están investigando cómo estos animales segregan un líquido rico en bacterias que protege a las crías y a los huevos de depredadores y enfermedades.

Además, trabajan en la biodiversidad de hongos y bacterias presentes en obras de arte, particularmente en piedras de edificios históricos y pinturas de caballete de la escuela granadina. Este estudio va dirigido a remediar y prevenir el biodeterioro que se produce en las obras de arte a consecuencia del crecimiento de los microbios sobre ellas.

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Desarrollan conservantes biológicos para los alimentos

Científicos del Instituto de Biotecnología de la Universidad de Granada (UGR) trabajan en la fabricación de conservantes biológicos producidos de forma natural en los alimentos para incrementar la vida media y la seguridad higiénica de los mismos, evitando los componentes artificiales. Una línea de investigación que ya se está aplicando de forma experimental en una empresa que comercializa aditivos alimentarios.

Los investigadores, dirigidos por el profesor Manuel Martínez Bueno, trabajan en el campo de los péptidos antimicrobianos, que representan, según afirma este experto, «una interesante alternativa o complemento a los antibióticos clásicos, cuyo uso está cada vez más cuestionado por la aparición de resistencias en las bacterias, sobre todo en los ambientes hospitalarios».

De este modo, el grupo granadino lleva décadas estudiando los péptidos antimicrobianos producidos por bacterias, conocidos por el nombre de bacteriocinas. Los expertos trabajan intensamente con una bacteriocina que han llamado AS-48 y de la que se están desarrollando varias aplicaciones, entre las que destaca la de bioconservante alimentario para incrementar la vida media y la seguridad higiénica de los alimentos.

«De hecho, este bioconservante podría ser utilizado en quesos, embutidos, vegetales, pescados y salmón ahumado, ya que presenta una enorme actividad contra la bacteria Listeria, de la que habitualmente surgen brotes y que tiene una tasa de mortalidad de entre el 20 y el 30 por ciento».

Otra de las aplicaciones de este péptido natural obtenido de una bacteria aislada del queso, estaría en el tratamiento de determinadas infecciones vaginales en la mujer y en la producción de vacunas o en el desarrollo de probióticos.

De hecho, estos científicos granadinos también trabajan para el desarrollo de este péptido antimicrobiano como agente antimicrobiano para tratar enfermedades bacterianas de la piel (acné, foliculitis, impétigo), y otras enfermedades parasitarias mundialmente extendidas.

QUESO ARTESANAL

El grupo del Instituto de Biotecnología de la Universidad de Granada también está centrado en la biodiversidad microbiana aplicada a diferentes campos.

Uno de estos sectores es la producción de quesos artesanales, de forma que tras estudiar las características de las bacterias y de los hongos que componen este producto se podría conocer cuáles son los microorganismos responsables de su sabor y aroma. «En la actualidad trabajan con varios queseros artesanos y a través de este estudio se podría lograr que sus quesos sean diferentes gracias al enriquecimiento de determinadas bacterias, que además de seguridad higiénica, dan unas determinadas características».

De esta forma, se conseguirían productos particulares diferenciables por su sabor y olor de los estándares que tienen la mayoría de los quesos industriales presentes en el mercado.

Otro de los sectores de investigación de este grupo de científicos es la biodiversidad de bacterias asociadas a pájaros, con especial atención al caso de la abubilla. «Se pretende establecer una relación entre la presencia y actividades de determinados grupos de bacterias y ciertos comportamientos y estrategias reproductivas de los pájaros», afirman los investigadores.

Los granadinos están investigando cómo estos animales segregan un líquido rico en bacterias que protege a las crías y a los huevos de depredadores y enfermedades.

Además, trabajan en la biodiversidad de hongos y bacterias presentes en obras de arte, particularmente en piedras de edificios históricos y pinturas de caballete de la escuela granadina. Este estudio va dirigido a remediar y prevenir el biodeterioro que se produce en las obras de arte a consecuencia del crecimiento de los microbios sobre ellas.

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Desarrollan conservantes biológicos para los alimentos

Científicos del Instituto de Biotecnología de la Universidad de Granada (UGR) trabajan en la fabricación de conservantes biológicos producidos de forma natural en los alimentos para incrementar la vida media y la seguridad higiénica de los mismos, evitando los componentes artificiales. Una línea de investigación que ya se está aplicando de forma experimental en una empresa que comercializa aditivos alimentarios.

Los investigadores, dirigidos por el profesor Manuel Martínez Bueno, trabajan en el campo de los péptidos antimicrobianos, que representan, según afirma este experto, «una interesante alternativa o complemento a los antibióticos clásicos, cuyo uso está cada vez más cuestionado por la aparición de resistencias en las bacterias, sobre todo en los ambientes hospitalarios».

De este modo, el grupo granadino lleva décadas estudiando los péptidos antimicrobianos producidos por bacterias, conocidos por el nombre de bacteriocinas. Los expertos trabajan intensamente con una bacteriocina que han llamado AS-48 y de la que se están desarrollando varias aplicaciones, entre las que destaca la de bioconservante alimentario para incrementar la vida media y la seguridad higiénica de los alimentos.

«De hecho, este bioconservante podría ser utilizado en quesos, embutidos, vegetales, pescados y salmón ahumado, ya que presenta una enorme actividad contra la bacteria Listeria, de la que habitualmente surgen brotes y que tiene una tasa de mortalidad de entre el 20 y el 30 por ciento».

Otra de las aplicaciones de este péptido natural obtenido de una bacteria aislada del queso, estaría en el tratamiento de determinadas infecciones vaginales en la mujer y en la producción de vacunas o en el desarrollo de probióticos.

De hecho, estos científicos granadinos también trabajan para el desarrollo de este péptido antimicrobiano como agente antimicrobiano para tratar enfermedades bacterianas de la piel (acné, foliculitis, impétigo), y otras enfermedades parasitarias mundialmente extendidas.

QUESO ARTESANAL

El grupo del Instituto de Biotecnología de la Universidad de Granada también está centrado en la biodiversidad microbiana aplicada a diferentes campos.

Uno de estos sectores es la producción de quesos artesanales, de forma que tras estudiar las características de las bacterias y de los hongos que componen este producto se podría conocer cuáles son los microorganismos responsables de su sabor y aroma. «En la actualidad trabajan con varios queseros artesanos y a través de este estudio se podría lograr que sus quesos sean diferentes gracias al enriquecimiento de determinadas bacterias, que además de seguridad higiénica, dan unas determinadas características».

De esta forma, se conseguirían productos particulares diferenciables por su sabor y olor de los estándares que tienen la mayoría de los quesos industriales presentes en el mercado.

Otro de los sectores de investigación de este grupo de científicos es la biodiversidad de bacterias asociadas a pájaros, con especial atención al caso de la abubilla. «Se pretende establecer una relación entre la presencia y actividades de determinados grupos de bacterias y ciertos comportamientos y estrategias reproductivas de los pájaros», afirman los investigadores.

Los granadinos están investigando cómo estos animales segregan un líquido rico en bacterias que protege a las crías y a los huevos de depredadores y enfermedades.

Además, trabajan en la biodiversidad de hongos y bacterias presentes en obras de arte, particularmente en piedras de edificios históricos y pinturas de caballete de la escuela granadina. Este estudio va dirigido a remediar y prevenir el biodeterioro que se produce en las obras de arte a consecuencia del crecimiento de los microbios sobre ellas.

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Investigadores de la Universidad de Granada buscan nativos de habla inglesa para participar en un estudio

Investigadores del Departamento de Psicología Experimental de la Universidad de Granada buscan la colaboración de personas nativas de habla inglesa para participar en un experimento sobre procesos cognitivos de memoria y lenguaje en la comprensión lectora.

Los requisitos son ser nativo de habla inglesa, tener entre 18 y 35 años y no tener problemas de vista o, en caso de tener visión corregida, traer las gafas o lentillas a las sesiones.

La participación requiere una o dos sesiones individuales realizando tareas informatizadas. En la primera sesión, de entre 40 y 50 minutos de duración, los participantes tendrán que realizar varias tareas que medirán su capacidad de memoria. Por esa sesión recibirán un pago de 8 euros.

En la segunda sesión, de entre 90 y 120 minutos, deberán realizar una tarea de comprensión lectora (lectura de textos cortos). Para medir su actividad cerebral, los investigadores le colocarán en la cabeza un gorro de electrodos. El pago por esta sesión será de 12-16 euros.

Los interesados en participar en este experimento deberán contactar con Ana Isabel Pérez, a través del correo electrónico antiterrenal@gmail.com o en el móvil 660 308 256.

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Investigadores de la Universidad de Granada buscan nativos de habla inglesa para participar en un estudio

Investigadores del Departamento de Psicología Experimental de la Universidad de Granada buscan la colaboración de personas nativas de habla inglesa para participar en un experimento sobre procesos cognitivos de memoria y lenguaje en la comprensión lectora.

Los requisitos son ser nativo de habla inglesa, tener entre 18 y 35 años y no tener problemas de vista o, en caso de tener visión corregida, traer las gafas o lentillas a las sesiones.

La participación requiere una o dos sesiones individuales realizando tareas informatizadas. En la primera sesión, de entre 40 y 50 minutos de duración, los participantes tendrán que realizar varias tareas que medirán su capacidad de memoria. Por esa sesión recibirán un pago de 8 euros.

En la segunda sesión, de entre 90 y 120 minutos, deberán realizar una tarea de comprensión lectora (lectura de textos cortos). Para medir su actividad cerebral, los investigadores le colocarán en la cabeza un gorro de electrodos. El pago por esta sesión será de 12-16 euros.

Los interesados en participar en este experimento deberán contactar con Ana Isabel Pérez, a través del correo electrónico antiterrenal@gmail.com o en el móvil 660 308 256.

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Investigadores de la Universidad de Granada buscan nativos de habla inglesa para participar en un estudio

Investigadores del Departamento de Psicología Experimental de la Universidad de Granada buscan la colaboración de personas nativas de habla inglesa para participar en un experimento sobre procesos cognitivos de memoria y lenguaje en la comprensión lectora.

Los requisitos son ser nativo de habla inglesa, tener entre 18 y 35 años y no tener problemas de vista o, en caso de tener visión corregida, traer las gafas o lentillas a las sesiones.

La participación requiere una o dos sesiones individuales realizando tareas informatizadas. En la primera sesión, de entre 40 y 50 minutos de duración, los participantes tendrán que realizar varias tareas que medirán su capacidad de memoria. Por esa sesión recibirán un pago de 8 euros.

En la segunda sesión, de entre 90 y 120 minutos, deberán realizar una tarea de comprensión lectora (lectura de textos cortos). Para medir su actividad cerebral, los investigadores le colocarán en la cabeza un gorro de electrodos. El pago por esta sesión será de 12-16 euros.

Los interesados en participar en este experimento deberán contactar con Ana Isabel Pérez, a través del correo electrónico antiterrenal@gmail.com o en el móvil 660 308 256.

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Los enfermos de cáncer de pulmón andaluces reciben un 25% menos de radioterapia de lo que establecen los protocolos

Un estudio realizado por científicos de la Universidad de Granada y el Hospital Virgen de las Nieves de la ciudad ha revelado que los hospitales públicos andaluces utilizan menos la radioterapia en el tratamiento de pacientes con cáncer de pulmón de lo que marcan los protocolos clínicos.

En concreto, la emplean un 25% de lo que deberían, lo que se traduce, según los investigadores, en una estimación de más de 3.000 meses de «pérdida» en supervivencia para el conjunto de pacientes diagnosticados de cáncer de pulmón por culpa de este «no-tratamiento».

Para llevar a cabo este trabajo, publicado en el último número de la revista Journal of Thoracic Oncology, los científicos revisaron las historias clínicas y el tratamiento de todos los pacientes sometidos a radioterapia para el cáncer de pulmón en 2007 en los 12 hospitales públicos de Andalucía que cuentan con instalaciones de radioterapia..

Así, de los 3.051 pacientes diagnosticados con cáncer de pulmón, 610 fueron tratados con radioterapia inicial con una tasa de radiación global del 20%, cuando la tasa de radiación recomendada según sus historiales hubiera sido de 1.383 pacientes. De este modo, 773 pacientes con cáncer de pulmón más (es decir, un 25%) deberían haber sido tratados con radioterapia y no lo fueron.

En este artículo, los investigadores han analizado, mediante test de regresión, las variables de las que puede depender esta diferencia entre los pacientes que deberían recibir radioterapia y los que realmente la reciben. Esta variación puede deberse, según los investigadores, tanto a cierto déficit en equipamiento (unidades de radioterapia y profesionales), como a los estilos de práctica (preferencias) de los especialistas.

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Los enfermos de cáncer de pulmón andaluces reciben un 25% menos de radioterapia de lo que establecen los protocolos

Un estudio realizado por científicos de la Universidad de Granada y el Hospital Virgen de las Nieves de la ciudad ha revelado que los hospitales públicos andaluces utilizan menos la radioterapia en el tratamiento de pacientes con cáncer de pulmón de lo que marcan los protocolos clínicos.

En concreto, la emplean un 25% de lo que deberían, lo que se traduce, según los investigadores, en una estimación de más de 3.000 meses de «pérdida» en supervivencia para el conjunto de pacientes diagnosticados de cáncer de pulmón por culpa de este «no-tratamiento».

Para llevar a cabo este trabajo, publicado en el último número de la revista Journal of Thoracic Oncology, los científicos revisaron las historias clínicas y el tratamiento de todos los pacientes sometidos a radioterapia para el cáncer de pulmón en 2007 en los 12 hospitales públicos de Andalucía que cuentan con instalaciones de radioterapia..

Así, de los 3.051 pacientes diagnosticados con cáncer de pulmón, 610 fueron tratados con radioterapia inicial con una tasa de radiación global del 20%, cuando la tasa de radiación recomendada según sus historiales hubiera sido de 1.383 pacientes. De este modo, 773 pacientes con cáncer de pulmón más (es decir, un 25%) deberían haber sido tratados con radioterapia y no lo fueron.

En este artículo, los investigadores han analizado, mediante test de regresión, las variables de las que puede depender esta diferencia entre los pacientes que deberían recibir radioterapia y los que realmente la reciben. Esta variación puede deberse, según los investigadores, tanto a cierto déficit en equipamiento (unidades de radioterapia y profesionales), como a los estilos de práctica (preferencias) de los especialistas.

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