– Qué poco pintan los que pintan.
JOSÉ ANTONIO LORENTE ACOSTA. PROFESOR DE LA FACULTAD DE MEDICINA DE LA UNIVERSIDAD DE GRANADA.
Llevaba yo algún tiempo (entre 12 y 14 años aproximadamente, no hay por qué exagerar tampoco) meditando sobre lo mal indicadas que suelen estar las cosas en esta nuestra Granada -nuestra de pasión y pena, nuestra de encanto y esperanza- pero fue el amplio reportaje ilustrado de IDEAL de la pasada semana el que me animó a escribir lo que con tanto retraso estaba a punto de enquistarse definitivamente.
Me refiero al trabajo periodístico de Juan Enrique Gómez en el cual se lamentaba y denunciaba la deficiente señalización horizontal de las calles en cuestión de tráfico, o sea, lo mal pintadas que están las calles. Se deduce sin temor a error que los que pintan (las calles) deberían pintar más (las calles).
Imagino que los que pintan no pintan porque no les dicen que pinten los que se supone que pintan en otros puestos más ejecutivos y decisivos, en el ayuntamiento si hablamos de Granada, o en más altos niveles si hablamos de carreteras provinciales, autonómicas o nacionales.
Entiendo que una Ciudad donde la sequía predomina sobre las lluvias, donde el polvo y la contaminación medioambiental son más frecuentes que el aire puro con olor a lavanda, es normal que las calles se ensucien y que los miles de neumáticos de todo tipo de automóviles oculten progresivamente el blanco y hasta el amarillo de las señales horizontales.
Sin embargo, en este tipo de temas, el planteamiento es más claro y directo: ¿por qué se pintan las calles? La respuesta es evidente: se pintan porque es necesario, porque lo exigen las normas de tráfico, por la seguridad de conductores y de peatones. Dicho esto, creo que es obligación absoluta de los responsables no sólo el pintar de vez en cuando, sino el mantener las pinturas en un estado donde el perfecto contraste con el negro del asfalto no ofrezca jamás lugar a dudas. Si poco después de volver a pintarlas hay que repintar, que se repinte, y si se puede paliar con un lavado intensivo con agua a presión de la pintura que se haga, pero que se haga algo. No creo que nada ni nadie debiera escatimar presupuestos en esto.
Nuestros políticos, los que no pintan pero parece que pintan, o los que deberían pintar algo, que para eso les votamos -y a algunos hasta les pagamos- están empeñados en introducir al conjunto de la sociedad una dinámica que siendo la propia de los partidos políticos no es la más sana socialmente. La dinámica partidista tiene mucho de vivir y sobrevivir el día a día, y así durante tres años y medio, para que en el medio año siguiente te introduzcan en alguna lista que garantice que los próximos cuatro años vas a pintar algo.
Los políticos viven en exceso del día a día, de apagar el fuego escandaloso o colgarse la medalla mediática del hoy y esperar a ver qué pasa mañana; para ello no se necesitan muchas indicaciones, ni señalizaciones horizontales ni verticales: se necesita simplemente instinto de supervivencia, intuición, igual que la intuición es el sexto e indispensable sentido que se necesita para orientarse en Granada, a pie o en automóvil.
A todos los responsables municipales desde 1994 les he dicho, de modo personal, que Granada está señalizada de modo obsoleto, confuso, contradictorio en muchas de sus calles y carreteras. Ver a decenas de turistas despistados poniendo el mapa en las posiciones más rocambolescas imaginables tratando de orientarse un poco es sólo cuestión de fijarse un poco. En nuestras calles y esquinas sobran cientos de caóticos y antiestéticos letreros y faltan sistemáticamente los nombres de las calles, con el mismo tipo de cartel, en todas las esquinas, pequeños y claros, que es lo que hay en el resto de las ciudades del mundo civilizado, algunas de ellas mucho menos turísticas que Granada, que no debe olvidar que en mucho vive de esto.
Lo que pasa es que uno -yo el primero, por supuesto- no suele ver la paja en el ojo propio. El 99% de los que esto lean pueden ir andando de la Carrera de la Virgen a La Caleta sin mirar un mapa, y el 95% es capaz de conducir desde la puerta de la Facultad de Medicina a la Alhambra sin perderse (noten que he dicho sin perderse, no sin cabrearse). Sin embargo, reto a muchos de ustedes a ir en coche de Gójar al Barrio de Monachil sin perderse, o su equivalente consistente en maniobrar y retomar nuevas calles varias veces; esto se puede hacer extensible a ir de Alhendín a Cenes de la Vega, o de Maracena a Belicena (que se excluya del reto quien viva en esas zonas, por favor, y quien acepte el reto, que lo haga con luz solar, andar despistado de noche comprometer la capacidad de autocontrol y causar un innecesario estrés); podemos pasar el reto a intentar encontrar una determinada empresa en cualquiera de los mal indicados polígonos industriales que hay en el área metropolitana.
Nos hemos acostumbrado a vivir como nos han acostumbrado a vivir, con poca pintura y pintando poco. Mientras Málaga inaugura el AVE en unos meses (me alegro por los malagueños, más de uno iremos en coche a Antequera/Campillo a coger el susodicho tren y que no nos dejen colgados en el aeropuerto), el granadino sigue sin exigirle a los políticos más pintura, menos cintura esquiva y más ganas de afrontar los temas de frente: lo que haya que hacer, hay que hacerlo, y no caben excusas.
Los ciudadanos no podemos caer en esa dinámica de votar y dejar que se haga lo que se quiera, y luego el 90% sigue votando lo mismo por una presunta fidelidad ideológica. Las circunstancias socio-políticas han conseguido que en los últimos años -con el visto bueno por acción u omisión de todos los que pintan y han pintado algo- la vega granadina se haya destruido irreversiblemente en un gran porcentaje; la circunvalación está colapsada casi permanentemente y especialmente en las horas clave que son las que interesan a la mayoría de los ciudadanos; las rotondas se convierten en trampas permanente (rotondas, ratoneras redondas); se construyen urbanizaciones completas en primera línea de autovía; no hay carriles-bici ni en el centro de la Ciudad (que podríamos discutir) ni para conectar todos los pueblos de la vega (¿alguien ha visto el maravilloso anillo ciclista que rodea Madrid?); tampoco hay paseos para que peatones y deportistas (descartando la histórica «ruta del colesterol») puedan salir de Granada haciendo ejercicio y usando alternativas al tráfico rodado; por haber no hay ni esperanza de que pueda haberlo, en una Ciudad que por su ubicación en un valle y tener un área metropolitana circular tenía todas las papeletas para haber hecho un diseño ejemplar, que la hubiese convertido en una ciudad modélica. Y para colmo, quieren ponernos teleféricos por encima, a ver si ya el tráfico se colapsa irreversiblemente en la zona del Palacio de Deportes y del Parque Tecnológico de Ciencias de la Salud.
Por no quedar no queda nada, sólo tenemos cemento y asfalto, y encima sin pintar. Pero hay que pintar, hay que reinventar gran parte de esta Granada que la desidia y el desentendimiento político e institucional están dejando cada vez más atrás. Hay que ser exigentes con los que pintan y con los que tienen que pintar, y si para pintar tienen que mojarse, que se mojen, que se arriesguen políticamente. Porque el colmo de todo esto es que tenemos hasta algunos buenos políticos en los principales partidos, aunque a muchos los imagino ahora dormitando con infantil sonrisa para salir en la foto de los próximos cuatro años, a contar -parece ser- a partir del próximo nueve de marzo.
Se nos presenta un curso político clave para el desarrollo de esta Ciudad y esta provincia. Hasta la Universidad tiene unas elecciones abiertas mirando hacia delante, al futuro, que para eso la Universidad es docencia, sabiduría, desarrollo e investigación; la universidad no mira para atrás, si siquiera mira acá, mira siempre para allá (pallá, como dirían en mi pueblo), pero hasta su desarrollo se ve lastrado si no se pinta nada o si se pinta poco.
No quiero que -como el otro día le decía a Andrés Cárdenas un cono de los de las conificaciones de la carretera de la Costa- nos pille 2015 y sigamos igual. A los que no pintan por que no les dan pintura no los podemos culpar, pero a los que sí pintan en las diferentes instituciones y sobre todo a los que quieren pintar algo en las mismas, que se concentren y luchen por esta Granada, por esas miles y miles de personas a las que -aunque sea a través del cristal del coche oficial- se encuentran en la calle día a día, a las que trabajan y tratan de trabajar para sacar a su familia y a su ciudad adelante. Nos merecemos más, nos merecemos no sólo que nos pinten: nos merecemos pintar. Sr. Director de IDEAL: Le rogamos tenga a bien publicar esta carta como contestación al artículo publicado en su periódico el día 29/8/07 en el que se hacen afirmaciones que no se corresponden con la realidad y demuestran un desconocimiento absoluto del tema.
El Sr. Gómez, sobre el vial de la Chana, afirma que los vecinos somos los culpables de haber creado un punto negro en el tráfico que provoca accidentes, con este artículo creemos que se pretende desviar la atención del verdadero problema que es una modificación del PGOU sin ningún tipo de tramitación. Para aclarar este punto queremos manifestar que:
-Los vecinos, lo primero que nos sentimos es estafados y engañados por el Ayuntamiento, ya que compramos nuestras viviendas después de haber obtenido una certificación donde se especificaba que la parcela que nos ocupa es una zona verde.
-Los vecinos lo único que pretendemos es que se cumpla el PGOU vigente, donde sí está prevista la solución definitiva y razonable a la conexión de esta zona y que se han saltado a la torera. ¿De qué nos lamentamos luego cuando surgen casos como Armilla, Alhendín o Marbella?
Se ha buscado la política de hechos consumados para que sea irreversible. Y esto lo demuestra el que no se hayan atendido los requerimientos de paralización de la Junta ni del Sr. Juez.
A la Junta se respondió acelerando los trabajos de 7 horas a 23 horas, sábados y domingos incluidos y finalizando el vial.
Al Sr. Juez paralizando las obras cuando la rotonda estaba completamente finalizada.
Las obras se han paralizado cuando estaban finalizadas y no cuando el juez dictaminó (obras realizadas en sábados y domingos, trabajando toda la noche, aún después que el juez las paralizara)
-A lo único que se pueden imputar los accidentes que se producen, y los que se producirán, es al mal trazado y mala ejecución y en la decisión de técnicos y responsables municipales de llevar a cabo las obras, no a su paralización, ya que está terminada la rotonda.
-La parcela que se ha destrozado cuenta con la misma calificación urbanística que el Parque García Lorca o el bosque de la Alhambra.
¿Permitiríamos un vial por esos espacios?
-Puesto que el Sr. Gómez ha manifestado un escaso conocimiento del tema o puede que sólo conozca la versión del Ayuntamiento, le rogamos que nos haga una visita y sobre el terreno y con la documentación sobre la mesa tendrá una visión veraz y completa del problema para artículos posteriores.
-Nosotros estamos defendiendo la legalidad para que todos los ciudadanos puedan disfrutar de una nueva zona verde, de la que tan necesitada está esta ciudad. Lo estamos haciendo con nuestro dinero y esfuerzo, mientras que el gobierno municipal está jugando con el de todos los granadinos.
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