El catedrático de Didáctica y Organización Escolar de la Universidad de Granada Antonio Bolívar ha asegurado que la asignatura Educación para la Ciudadanía ha dado lugar a reacciones «incomprensibles» para el resto de países europeos. Antonio Bolívar, director del curso \’Educación para la ciudadanía, algo más que una asignatura\’, organizado por la Sede Antonio Machado de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) en Baeza (Jaén), ha explicado en declaraciones a Efe que quieren reivindicar el ir más allá de la polémica, ya que la asignatura se ha quedado con poco valor dentro del programa educativo, donde apenas si representa una o dos horas semanales.
Bolívar, miembro fundacional del Proyecto «Cives» de la Liga de la Educación y la Cultura Popular y que actualmente trabaja en el Proyecto «Atlántida» de Educación y Cultura democrática, asegura que es necesario educar a los alumnos para que se comporten como ciudadanos y participen en determinados esferas públicas, y lo que hay que ver es cómo se puede hacer más allá de la asignatura.
Asimismo, ha señalado que hay muchas sentencias que son «incomprensibles», y que será cuando dicte sentencia el Tribunal Supremo, cuando se espera que a nivel nacional sea todo un poco más lógico que lo que está ocurriendo ahora, donde en unas comunidades como en Andalucía hay sentencias a favor de la objeción de conciencia, mientras que en otras, como en Asturias, en contra.
Por otro lado considera que habría que «reflexionar sobre lo que ha pasado en España», porque todo lo sucedido no lo resuelve una sentencia y sería necesario reunirse y hacer algún tipo de pacto, después de que «el asunto se haya enrarecido demasiado».
Según Bolívar, «en gran medida se ha tomado la asignatura como un instrumento de lucha política, y hay que tener en cuenta que lo que hay detrás de la asignatura son profesores y alumnos» y de esta forma estamos desprofesionalizando a los profesores.
Asimismo cree que en España «tenemos el déficit de no haber sabido hacer una política educativa de Estado, con un consenso general», ya que sin el mismo no se puede desarrollar una asignatura.
La solución del problema pasaría más por consensuar los contenidos de la asignatura que la existencia de esta en sí, sobre todo cuando hay muchos aspectos en los que estamos de acuerdo y cuando es necesaria ante el déficit de comportamiento que existe en la juventud actual.
Finalmente ha insistido en que «hay que pasar de la polémica e ir más allá, la asignatura debe ser tarea de todo el centro escolar, formando parte del Proyecto Educativo y, más allá de la escuela, una tarea de toda la comunidad (familia y municipio), como ha desarrollado el Proyecto Atlántida.
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