Los jóvenes tienen hambre de proyectos que valgan la pena
La corresponsal en el Vaticano defiende la importancia que Juan Pablo II le dio a las nuevas generaciones: Él mismo, con 81 años, decía que aún se sentía joven
Blanca Ruiz Antón / Granada | Actualizado 08.07.2008 – 01:00
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Paloma Gómez Borrero, durante la entrevista con Granada Hoy.
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Su gran experiencia como corresponsal en Italia y en el Vaticano ha traído a la periodista Paloma Gómez Borrero hasta los cursos de verano del Centro Mediterráneo de la Universidad de Granada para reflexionar sobre la situación de los jóvenes en el mundo actual desde la perspectiva de Juan Pablo II. La periodista recalca la importancia de las nuevas generaciones y sus iniciativas para la construcción del futuro.
-¿Considera realmente que este es un mundo difícil para ser joven?
-Vivimos en un mundo en crisis, pero no sólo de valores sino también en el plano económico por la falta de trabajo. Es un mundo difícil para todos. Especialmente para los jóvenes que intentan abrirse camino y, en muchas ocasiones, se desalientan porque sus ilusiones no se ven correspondidas con la realidad.
-¿Qué quiere transmitir a los jóvenes que participan en este curso?
-Pretendo mostrar la importancia que Juan Pablo II siempre ha dado a los jóvenes, ya que en ellos se encuentra un futuro. Por este motivo inventó las Jornadas Mundiales de la Juventud, para conocer de manera más cercana a los jóvenes de los cinco continentes y sus problemas. Recuerdo que Juan Pablo II, con 81 años, decía que aún se sentía joven.
-Desde esta perspectiva, ¿qué virtudes y defectos encuentra en la juventud de hoy?
-Los jóvenes tienen una iniciativa y una fuerza increíble. Ésta es su principal virtud. Tienen hambre de emprender proyectos que valgan la pena porque poseen una gran capacidad de dar. Al igual que son realmente solidarios, también son muy extremistas. Con ellos todo es o blanco o negro. Al ser tan apasionados deben aprender a canalizar la fuerza de sus iniciativas. Muchas veces necesitan un motor, un pequeño empujón para darse cuenta de que el mundo necesita de sus proyectos y emprenderlos.
-Su relación con Granada no es nueva…
-Granada es una ciudad que me apasiona, además tengo algunos parientes aquí y los visito con frecuencia. Me parece una ciudad increíble. A los italianos que me dicen que vienen a España siempre les recomiendo que visiten esta ciudad. Recuerdo con cariño cuando el Papa vino a Granada, hace casi 26 años, fue muy divertido porque aún no sabía muy bien castellano y se desconcertó muchísimo ante un cartel escrito en andaluz que decía: Juan Pablo so pillo, nos has metío en el bolsillo. Tuvo que preguntarle a su secretario personal qué significaba…
-¿Acompañará a Benedicto XVI al encuentro con los jóvenes en Sydney?
-Por supuesto, del 12 al 21 de este mes estaré cubriendo este evento. Acompañé a Juan Pablo II en sus 104 viajes y haré lo mismo con Benedicto XVI. El Papa está muy ilusionado con esta Jornada de la Juventud, ya que ha comenzado a descubrir a los jóvenes y a tratarlos de una manera menos intelectual. Este encuentro pretende ser una prueba de fuego, quiere consolidar la relación de Benedicto XVI con los jóvenes, por los que tiene puestas grandes esperanzas en estos días.
-¿Tiene con Benedicto XVI una relación tan estrecha como con Juan Pablo II?
-No. Además no creo que llegue a tener una relación tan cercana con el Papa actual porque no tiene un trato tan estrecho y espontáneo con los periodistas como Juan Pablo II. Al tratarse de personalidades tan distintas, se entabla una relación diferente con cada uno de ellos. Asimismo son pontificados complementarios, no se entiende uno sin el otro.
-Después de casi tres años, contará ya con anécdotas de Benedicto XVI…
-Aunque Benedicto XVI no es un hombre de anécdotas, recuerdo cuando el capellán de la escuela de Guardias Civiles de Aranjuez le entregó el tricornio de gala al Papa. Le explicaron que los guardias civiles eran como los carabinieri italianos y que muchos de ellos morían luchando contra el terrorismo inmediatamente, en señal de solidaridad, se puso el tricornio y, entre bromas, le llamaron Benemérito XVI. Quiso hacer este gesto como homenaje a los guardias civiles que buscaban, al igual que él, un mundo de paz.
-¿Encuentra grandes diferencias entre estos dos Papas?
-Considero que Juan Pablo II era un hombre con una grandísima humanidad además de ser un auténtico relaciones públicas. Benedicto XVI es un intelectual además de ser muy perfeccionista.
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