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José Antonio Lorente: “Me ha sorprendido la cercanía del Papa”

Me ha sorprendido la cercanía del Papa Francisco. En el comedor de la Casa de Santa Marta (donde reside), saluda a unos y otros con mucha cordialidad”. Esta es solo una de las muchas impresiones que el experto genetista almeriense, José Antonio Lorente Acosta, se ha traído en la maleta tras su participación en el seminario celebrado este fin de semana en el Vaticano bajo el título La trata de personas: la esclavitud moderna.
Lorente Acosta es investigador especializado en genética forense y catedrático de Medicina Legal en la Universidad de Granada y ha participado junto a otros 20 expertos internacionales en un encuentro organizado en la Santa Sede por la Pontificia Academia de las Ciencias y la Federación Internacional de las Asociaciones de Médicos Católicos, respondiendo a un deseo del Papa Francisco.

Un sistema efectivo “Maravillado” estaba ayer Lorente Acosta después de compartir varias jornadas de trabajo con “expertos del más alto nivel” y también después de haber comprobado que su sistema de identificación de personas (ADN-Prokids) es el único que de forma “efectiva y real identifica a las personas”.
“Nadie hace algo como lo que hacemos nosotros con ADN-Prokids”, decía recién llegado a Granada, ciudad en la que reside y a la que llegó tras un vuelo Roma-Málaga horas más tarde de desayunar con el Papa, del que se despedía después de tres días intensos de trabajo y llenos de emociones.

La habitación del Papa En el Vaticano, este almeriense inquieto, que lo mismo trabaja con el FBI que recibe una invitación para exponer su trabajo en la Santa Sede, ha tenido la oportunidad de alojarse en la Casa Santa Marta. “En una habitación como la que ocupa el Papa Francisco”. Y no sólo eso, el viernes pasado Lorente Acosta no daba crédito cuando en el salón en el que se servía la cena (“Santa Marta es a efectos prácticos como un hotel”), el Papa entraba solo en la estancia, con un ejemplar del Osservatore romano bajo el brazo y saludando cordialmente a todos los que allí estaban.
Escena que se repetía en el desayuno, dice este investigador “católico y creyente”, que ha vivido una experiencia “única y muy bonita”.
De hecho, la segunda noche que pasó en la Ciudad del Vaticano optó por mover la cama de sitio y disfrutar de la vista: “La cúpula de la Basílica de San Pedro iluminada”. “No es algo que se vaya a vivir todos los días”, relata emocionado este investigador médico que a sus 52 años ha vivido una experiencia irrepetible no sólo profesional, como director científico del GENYO (Centro Pfizer-Universidad de Granada-Junta de Andalucía de Genómica e Investigación Oncológica) , sino también personal.

Trata de personas La trata de personas es uno de los problemas que hoy día azotan al mundo, sobre todo en países menos desarrollados. Y así lo ha visto el Papa Francisco que encargaba a la Pontificia Academia de las Ciencias, dirigida por el obispo marcelo Sánchez Sorondo, un primer estudio de la situación para, después, desarrollar otras medidas.
Por lo pronto, el encuentro terminaba ayer con una declaración que, entre otras cosas, insta a todos los Gobiernos, Estados, y también a empresas de todos los países del mundo a luchar contra este tipo de esclavitud, dice Lorente Acosta.

Contactos profesionales El seminario, que se celebraba desde el sábado día 2 en la Casina Pío IV del Vaticano, ha contado con la participación de expertos procedentes de diversos países y organizaciones internacionales, como la nigeriana Joy Ngozi Ezeilo, especialista de Naciones Unidas de Trata de personas, sobre todo mujeres y niños, o responsables de migraciones de la Unión Europea, recuerda el investigador almeriense.
Durante los trabajos se ha abordado la trata de personas a los efectos de establecer “el real estado de la situación y una agenda para combatir dicho crimen atroz”, dice Sánchez Sorondo, que en un medio de comunicación italiano recordaba que “hoy la ciencia puede proveer contra esta nueva forma de esclavitud instrumentos antes desconocidos, tales como un registro informático del ADN para cotejar tanto los datos genéticos de los niños desaparecidos (incluso por adopciones ilegales) como los de los familiares que los reclaman”, en clara alusión al sistema de Lorente Acosta, con quien contactó en un curso celebrado en Jaén.
El método ADN Prokids echó a andar en 2004 en el laboratorio de la Universidad de Granada. En 2009 ya funcionaba como identificador de menores a partir del ADN. “Es una solución humilde, pero efectiva”.

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