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Al Qaeda sobrevive a la muerte de Bin Laden

La organización se maneja con una amplia dispersión operativa de sus distintos grupos, pero con una firme unidad en términos de objetivos estratégicos, que incluyen aspectos religiosos. Las estructuras militarizadas más importantes en el norte de África y en Oriente Medio comenzaron su actividad luego de los ataques a las Torres Gemelas. Voces de expertos

Es un ejército territorialmente disperso en unos 70 países, del que no se sabe cuántos integrantes tiene; con un armamento imposible de determinar en cantidad, calidad y capacidad de fuego; con distintas formación, capacitaciones y especialidades; con miembros activos y otros en reserva por años, y con comandantes que no articulan las acciones.

La particularidad de Al Qaeda es tan grande como compleja su contención y anulación en términos militares. Su propio nombre como organización, que significa literalmente La Base, proviene de la creación originaria de una base de datos que iba a servir de fuente de información común y de difusión de los principios islamitas. De allí que la muerte de Osama bin Laden no implica la desaparición de esta agrupación y menos su segura desarticulación.

Al Qaeda tiene brazos poderosos en numerosos países árabes y norafricanos, aunque también hay pequeñas células en casi todas las naciones europeas y algunas de América. El coronel colombiano Luis Alberto Villamarin Pulido, experto en su funcionamiento y autor de varios libros al respecto, calcula en más de 150.000 sus militantes.

Los más activos

Alfonso Merlos es profesor de Terrorismo Islamita de la Universidad Complutense de Madrid. Fecha en octubre de 2001, tras el ataque a las Torres Gemelas, el comienzo de la nueva dinámica de Al Qaeda. “El inicio de las operaciones militares en Afganistán obligó a la organización a desestructurarse e iniciar un proceso de desintegración para ceder la iniciativa a entidades terroristas regionales o locales afines, con más o menos independencia operativa pero que comparten principios, objetivos y el profundo sentimiento panislámico y antioccidental”, precisó.

El académico identificó a diversas estructuras como integrantes del grupo creado por Bin Laden. Del sudeste asiático, mencionó presencia en Bangladesh (con el movimiento llamado Yihad), Indonesia (Yemá Islamiya) y Filipinas (Frente Moro de Liberación Islámico y Abu Sayyaf). Identificó en Argelia al Grupo Salafista para la Predicación y el Combate, que fue rebautizado como la Organización de Al Qaeda para el Magreb Islámico (Norte de África), desprendimiento del Grupo Islámico Armado; en Marruecos, el Grupo Islamita Combatiente Marroquí; en Libia, el Grupo Islámico Libio; en Túnez, el Grupo Islámico Combatiente Tunecino, y en Somalia, Al Ittihad. En diversos países de la zona actúa el partido de los Hermanos Musulmanes, a quien reiteradamente se mencionó como cercano a Bin Laden. El abanico abarca Kenia, Congo, Tanzania, Nigeria, Eritrea y Sudáfrica.

“En Oriente Medio, las conexiones de Al Qaeda se han concentrado en Arabia Saudí (Munazamat al-Islamiya), Egipto (Gamá Islamiya y Yihad Islámica), Irak (Ejército Islámico de Irak y Tawhid wal Yihad, entre otras), Jordania (Bayat al-Iman), Líbano (Hezbolá y Liga Partisana Libanesa), Yemen (Ejército Islámico de Adén) o Palestina (Yihad Islámica). Se ha acercado a movimientos islámicos uzbekos y chechenos, entre muchas ramificaciones en Asia central, pero su gran reserva de asociados sigue estando en Pakistán”, destacó el especialista. También hay presencia en la India y en China.

Merlos remarcó que la dinámica hacia la que evolucionó el grupo demuestra que las organizaciones terroristas no tienen por qué estar aliadas a nivel operativo y trabajar físicamente de forma conjunta, sino que basta con que tengan los mismos objetivos y hayan identificado a los mismos enemigos. “Para Al Qaeda, la dispersión ha sido su forma de reposo; la concentración, la de ataque”, puntualizó.

El investigador de la Universidad de Granada, Manuel Torres Soriano, se detuvo en su estructura interna: “difiere completamente respecto a otro tipo de organizaciones terroristas conocidas, porque es una coalición informal compuesta por individuos, asociaciones y grupos terroristas, basada en pactos y relaciones personales; de ahí que haya sido considerada como un proceso o una ideología cuyo objetivo final es restablecer la unión político religiosa de los musulmanes bajo la autoridad del califato”.

“La estructura en red no debe confundirse con la simple organización en células, sino que hay nodos y enlaces entre ellos. Existe una centralización en lo estratégico (la consecución de un mismo fin) y una descentralización en lo táctico (quiénes y qué acciones se emprenderán para lograrlo)”, agregó el autor de Terrorismo y propaganda en Al Qaeda.

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