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AVISAN QUE VALORAR HUMOR NEGRO SIN TENER EN CUENTA EL CONTEXTO ES SIMPLIFICAR

Humornegro2015 El investigador de la Universidad de Granada Hugo Carretero, considerado uno de los mayores expertos de España en el estudio del humor desde un punto de vista científico, advierte de la simplificación que supone valorar la pertinencia del humor negro sin tener en cuenta al contexto y al receptor.Así lo apunta en un artículo publicado en la revista Humor del que ha informado hoy la Universidad de Granada en una nota.En su opinión, polémicas como la del ya exconcejal de Cultura de Madrid Guillermo Zapata y sus chistes en Twitter demuestran que “el humor refleja en qué tipo de momento histórico” se vive.Y ese momento histórico es una sociedad “donde la clave es el ‘yo’, el bienestar personal y las emociones placenteras, y se ve como un ataque imperdonable cualquier amenaza a ese bienestar”.Según Carretero, la respuesta ante el humor denigrante, como los chistes sexistas o racistas, y la respuesta al humor negro, depende de las características del receptor y del contexto, y de que el que escucha se sienta o no identificado con el colectivo al que se hace referencia, sean mujeres, inmigrantes o políticos.”Además, el humor no existe sin receptor y sin contexto”, por lo que evaluar un chiste teniendo en cuenta sólo el chiste en sí mismo es “una simplificación del humor, de sus consecuencias y de su propia función”, según Carretero, profesor del departamento de Metodología de las Ciencias del Comportamiento de Granada.En su opinión, “la clave de cualquier tipo de humor es dónde se cuenta el chiste, en qué contexto, ante qué audiencia y qué características tiene la persona que lo escucha”.El investigador explica que el humor negro “ha sido intentado controlar a lo largo de la historia”, y que la distinción entre un humor “adecuado” e “inadecuado” ha estado presente en todos los tiempos.Pero ese humor “inadecuado”, dice, nunca ha conseguido controlarse porque, “si algo define al humor es, precisamente, su falta de límites, y es ahí donde surge el humor negro”.El contenido de las bromas y objeto de los chistes, explica, suele estar relacionado con los asuntos más importantes de cada sociedad: los intereses dominantes, las actitudes y valores relativos a las identidades. “Pero también las tragedias, como una forma de romper normas, al tratarse el propio hecho de contar ese chiste inadecuado como una reivindicación de que tenemos derecho a poner en duda lo que nos dicen que es intocable”, apunta Carretero.A su juicio, “no basta con hacer uso del drama o la tragedia”, sino que “hay que hacerlo de manera ingeniosa, creativa”, de ahí que pueda resultar gracioso el humor negro.”La investigación nos ha demostrado que quien alguna vez se ha divertido o ha contado un chiste racista no es racista, y que quien se ha divertido o narra un episodio de humor negro no es un terrorista o un asesino”, señala el investigador
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