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Científico y empresario

Dar el salto para crear una empresa es siempre difícil. Un reto personal no exento de riesgo. Lanzarse a la aventura en una firma mitad tecnológica y mitad científica es aún más complicado. Por los largos plazos, por el riesgo asociado a las investigaciones y por la falta de inversores especializados. Pero aun así, algunos se atreven.
Ayer se celebró en IE Business School el foro de presentación de proyectos y empresas biotecnológicas que organiza Genoma España, donde premió a los cinco mejores proyectos vinculados a su formación Biocampus. Los ganadores fueron AC-Gen, Aglaris Cell, Spectrapply, Regenear y Nanomyp. “El capital riesgo que entra en estas empresas es todavía escaso en comparación a otros países”, señala Rafael Camacho, director general de Genoma España. En el periodo 2005 a 2010 fue de 230 millones de euros, un 1,6% del volumen total del capital riesgo que se invierte en España, frente al 12% en EE UU, por ejemplo, según datos de este organismo, que se harán públicos la semana que viene en un informe. El último año se invirtieron 46 millones, frente a los 30 de 2009. “El problema es que tampoco se invierten grandes capitales en cada compañía,” explica. En concreto, la media suele ser de 500.000 euros por proyecto, unos recursos más parecidos a un capital semilla. Sin embrago, Camacho señala que cada vez hay más emprendedores y mejor preparados.
Ángel Valero, NanomYp:”Nos sentimos bastante apoyados”
Ángel Valero ha creado, junto a otros tres socios ligados a la Universidad de Granada, la empresa Nanomyp. Nacido en esa ciudad andaluza en 1980, es doctor en Química y trabaja en un grupo de investigación de ese centro. “Quisimos que nuestros estudios llegaran a la sociedad. Nos dijimos que teníamos que ponerlo en el mercado para que todo el mundo aproveche los avances y, por supuesto, como una manera de creación de riqueza”, cuenta.

 

Sus trabajos consisten en el desarrollo de materiales para la industria farmacéutica y servicios para laboratorios de I+D. En el foro presentaron un microrrobot oftalmológico que se introduce en el ojo de los pacientes para realizar pruebas.

Y reconoce apreciar la ayuda pública: “Nos sentimos bastante apoyados”. De hecho, han recibido recursos de la Junta de Andalucía, principalmente, sumando casi 500.000 euros en ayudas.

Miquel Costa, Aglaris Cell: “Ya hay una cartera de inversores”
“Tenemos muchos novios, pero todavía no se ha concretado en ninguna inversión”, explica Miquel Costa (Barcelona, 1978), uno de los fundadores, junto a David Horna, de Aglaris Cell. “En el sector bio existe ya una cartera de inversores que entienden a la vez de ciencia y de números”. Su empresa todavía no está constituida. Se encuentran en el paso de buscar un capital inicial, que ellos estiman en algo más de medio millón de euros. De momento, solo llevan 2.000 de un premio de la Fundación Madri+d, como mejor idea empresarial. Su plan consiste en la comercialización de equipos para producción de células, que se utilizarían para las terapias celulares e I+D. Ellos han diseñado la tecnología y el plan consiste en subcontratar la producción a otra firma.

Adrián ferrero y Alberto Acedo, AC-Gen Reading Life: “Lo más difícil, la búsqueda de recursos”
Son amigos desde la infancia. Adrián Ferrero (Bilbao, 1981) es economista. Alberto Acedo (La Bañeza, León, 1984) es investigador del CSIC con formación en estudios de genómica. Ambos han decidido unirse y buscar su complementariedad para crear una empresa de análisis genéticos, AC-Gen. Quieren poner en el mercado un test para detectar 33 posibles enfermedades. “Hemos visto mucho interés en los proyectos de genética humana”, asegura Acedo (a la derecha en la foto). “Lo más difícil es la búsqueda de recursos. Encontramos apoyos, pero no en la financiación. Creo que hacen falta más inversores especializados”, opina Ferrero. Necesitan 650.000 euros.

Ion Arocena, Suanfarma Biotech
Él es el hombre del cheque. El inversor que acudió ayer al foro a conocer proyectos que le puedan interesar para invertir. Ion Arocena es director de la unidad de evaluación científica de Suanfarma, uno de los pocos fondos de capital riesgo especializados en biotecnología. “El sector todavía es incipiente en España. En EE UU, por ejemplo, los fondos de capital riesgo consiguen una mayor cantidad de inversores”, explica. Con siete años de experiencia, se considera ya “un clásico”. “Cada vez veo más calidad en los proyectos, muchos canalizados a través de la universidad y otras instituciones como Fundación Genoma. Las iniciativas empresariales vienen con más recorrido previo, mucho más trabajados, y se nota”. Alerta de que los fondos de capital riesgo de las autonomías están pasando malos momentos. Solo Andalucía, Navarra y la Administración central se muestran más activos.