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Manifiesto de la Universidad de Granada con motivo del Día Internacional de todas las Mujeres 2026

Este 8 de marzo de 2026, desde la Universidad de Granada nos sumamos, un año más, a la conmemoración del Día Internacional de las Mujeres bajo el lema propuesto por ONU Mujeres: «Derechos. Justicia. Acción. Para TODAS las mujeres y niñas». Un lema que interpela a nuestra institución, cuya misión es generar, transmitir y aplicar conocimiento a través de la docencia, la gestión, la investigación y la transferencia de conocimiento a la sociedad.


MANIFIESTO DE LA UNIVERSIDAD DE GRANADA CON MOTIVO DEL DÍA INTERNACIONAL DE TODAS LAS MUJERES 2026

Este 8 de marzo de 2026, desde la Universidad de Granada nos sumamos, un año más, a la conmemoración del Día Internacional de las Mujeres bajo el lema propuesto por ONU Mujeres: «Derechos. Justicia. Acción. Para TODAS las mujeres y niñas». Un lema que interpela a nuestra institución, cuya misión es generar, transmitir y aplicar conocimiento a través de la docencia, la gestión, la investigación y la transferencia de conocimiento a la sociedad.

Este lema nos recuerda que la igualdad no es un objetivo abstracto ni un logro consolidado. Es una tarea permanente que exige garantías jurídicas, voluntad política y acción institucional sostenida.

En el ámbito universitario, defender los derechos de las mujeres significa garantizar su plena participación en la vida académica, científica y profesional, sin barreras, brechas ni discriminaciones. Significa promover entornos seguros, libres de acoso y de violencias, y hacer de la igualdad de oportunidades un principio real y efectivo, más allá de una mera declaración formal.

La justicia nos exige analizar la realidad social con perspectiva de género y actuar en consecuencia. A pesar de los avances logrados y de las mujeres que nos han precedido abriendo camino en los ámbitos académico y científico, persisten brechas y obstáculos que limitan su progreso en la carrera investigadora en igualdad de condiciones y dificultan su acceso a espacios de decisión y liderazgo, donde la gestión tenga también rostro de mujer. Corregir estas desigualdades es una cuestión simbólica, que implica un cambio de cultura institucional. Pero es, además, una exigencia de justicia que fortalece la calidad, la excelencia y la integridad de la acción universitaria. La universidad no será plenamente justa mientras parte de su talento permanezca invisibilizado, infrarrepresentado o silenciado.

Como estudiantado de esta universidad pública, desde el Grado hasta el Doctorado, reivindicamos nuestro papel protagonista en la transformación social. No somos solo el futuro, sino el presente que cuestiona los dogmas patriarcales y exige una universidad libre de sesgos de género. En el Grado, nos comprometemos a que nuestra formación inicial sea la semilla de un pensamiento crítico que no normalice la desigualdad; en el Posgrado y el Máster, trabajamos para que la especialización profesional incorpore la perspectiva de género como un requisito de excelencia; y desde el Doctorado, luchamos por una carrera investigadora digna, donde las jóvenes investigadoras no se vean forzadas a elegir entre su vocación y sus proyectos de vida, como siguen mostrando los datos. Nos comprometemos a que el conocimiento generado en la UGR sea la herramienta definitiva para derribar los techos de cristal y los suelos pegajosos, promoviendo una convivencia basada en el respeto mutuo y la sororidad. Desde la representación estudiantil, el asociacionismo y el activismo en nuestros campus, defendemos una universidad pública que sea referente de igualdad, donde nuestra voz sea el motor de un cambio estructural que no admita pasos atrás.

La acción implica valentía, responsabilidad, coherencia y compromiso sostenido. Supone pasar de las palabras a los hechos, consolidando y evaluando políticas de igualdad, acompañando el desarrollo de vocaciones científicas femeninas y eliminando los sesgos estructurales que continúan condicionando la evaluación, la financiación y el reconocimiento del mérito femenino. En esta línea, la Universidad de Granada continúa avanzando en el diseño y desarrollo de su próximo III Plan de Igualdad, una herramienta estratégica que permitirá reforzar las medidas dirigidas a garantizar la igualdad efectiva entre mujeres y hombres en todos los ámbitos de la vida universitaria. Supone también reforzar la cooperación entre universidades y con las administraciones públicas, el tejido productivo y la sociedad civil para construir un ecosistema educativo y científico más inclusivo, equitativo e igualitario.

Asimismo, desde nuestro compromiso con la innovación, no podemos ignorar los desafíos que la era digital y la eclosión de la Inteligencia Artificial plantean en la actualidad. Como universidad, alertamos sobre el riesgo de que los algoritmos actúen como «cajas negras» que perpetúen e invisibilicen los sesgos de género, profundizando una brecha digital que aún condiciona el acceso, la permanencia y el liderazgo de las mujeres en las disciplinas STEM. La transformación digital de la UGR debe ser, ante todo, una transformación humana y justa. Por ello, asumimos el deber ético de liderar una gobernanza tecnológica que garantice que la IA sea una aliada de la igualdad y no un nuevo vector de exclusión, precariedad o violencia digital. Nos comprometemos a fomentar una ciencia de datos construida desde la diversidad, promoviendo acciones con perspectiva de género y asegurando que la tecnología sea un bien común diseñado por y para todas las personas.

Como institución plenamente comprometida con el valor democrático de la igualdad, asumimos una responsabilidad específica en este marco global. Nuestra misión formativa y científica nos sitúa en una posición clave para promover el pensamiento crítico, visibilizar las aportaciones de las mujeres en todos los ámbitos del conocimiento y formar a generaciones comprometidas con los derechos humanos, la justicia social y la igualdad como pilares de una sociedad democrática.

Desde la Universidad de Granada queremos reafirmar nuestro compromiso con una universidad libre de desigualdad, diversa en sus liderazgos, corresponsable en los cuidados y ejemplar en la defensa activa de los derechos humanos.

Cuando decimos “para TODAS las mujeres y niñas”, reafirmamos un compromiso inclusivo, consciente de que las desigualdades se agravan cuando se cruzan con otros factores como el origen, la discapacidad, la orientación sexual, la identidad de género, la edad o la situación socioeconómica, entre otros factores de desigualdad estructural. La igualdad debe ser interseccional y universal.

En el contexto internacional actual, marcado por el recrudecimiento de los conflictos armados, las crisis humanitarias y los desplazamientos forzados, las mujeres y las niñas continúan afrontando formas especialmente graves de vulneración de sus derechos. En numerosos territorios afectados por la guerra y la inestabilidad política, las mujeres soportan de manera desproporcionada las consecuencias de la violencia, el desarraigo y la precariedad, enfrentándose a mayores riesgos de violencia sexual, explotación, pobreza y exclusión social. La destrucción de infraestructuras sanitarias, educativas y comunitarias limita además su acceso a servicios esenciales y agrava las desigualdades existentes, situando a millones de mujeres en situaciones de extrema vulnerabilidad. Estas realidades nos recuerdan que los avances logrados en materia de igualdad nunca pueden darse por definitivos y que la defensa de los derechos de las mujeres sigue siendo una tarea urgente en muchas regiones del mundo.

Al mismo tiempo, las mujeres no son únicamente víctimas de estos contextos, sino también agentes fundamentales de resiliencia, cuidado y reconstrucción social. En numerosos escenarios de conflicto y posconflicto, son ellas quienes sostienen redes comunitarias, impulsan iniciativas de apoyo mutuo y lideran procesos de defensa de los derechos humanos y de construcción de paz. En este sentido, el lema de ONU Mujeres de este año —«Derechos. Justicia. Acción. Para TODAS las mujeres y niñas»— nos interpela también en clave global: garantizar los derechos de las mujeres, exigir justicia frente a las violencias que las atraviesan y promover acciones concretas que aseguren su protección y su participación plena en la vida social y política. Desde la universidad, como espacio de conocimiento crítico y compromiso social, tenemos la responsabilidad de visibilizar estas realidades y de contribuir, desde la docencia, la gestión, la investigación y la transferencia de conocimiento a promover una cultura de derechos humanos, igualdad y paz que no deje a ninguna mujer atrás.

En un tiempo marcado por la polarización digital, observamos con honda preocupación el auge de discursos que, desde espacios como la denominada «manosfera» y otras redes de desinformación, atentan contra los consensos básicos en materia de igualdad. Estos discursos, a menudo vehiculados a través de bulos y narrativas que alimentan el conflicto entre hombres y mujeres, buscan deslegitimar los avances en derechos humanos y fomentar una cultura de la reacción frente al Feminismo. Ante ello, la Universidad de Granada reivindica su papel como institución académica contra la irracionalidad. Nuestra responsabilidad es combatir la desinformación con evidencia científica, el prejuicio con pensamiento crítico y la polarización con pedagogía igualitaria. No permitiremos que la desinformación sustituya al conocimiento, y seguiremos trabajando para que el rigor académico sea la mejor herramienta frente a quienes pretenden fracturar la convivencia y retroceder en la conquista de la igualdad real en nuestras sociedades democráticas.

En este 8 de marzo, renovamos nuestro compromiso con los derechos, con la justicia y con la acción. Y, de manera muy especial, para las mujeres y jóvenes que estudian, investigan, enseñan y trabajan en nuestra universidad. Todas las personas que formamos parte de la Comunidad Universitaria tenemos la responsabilidad de hacer de nuestra institución un espacio de igualdad y de futuro.

Renovamos hoy, por tanto, nuestro compromiso con la igualdad efectiva entre mujeres y hombres, desde la lucha por la eliminación de cualquier forma de violencia contra mujeres y niñas, y el compromiso, como universidad, con que toda nuestra actividad docente, investigadora y de gestión se inspire en esos principios. Este es el único camino para alcanzar un mundo más justo e igualitario.

Hoy también vamos a inaugurar la exposición que conmemora los diez años de la muestra fotográfica “Yes women can, we could, we can”, un espacio de memoria, reconocimiento y compromiso que visibiliza los avances logrados y los retos que aún permanecen en materia de igualdad.

Para finalizar, desde la Unidad de Igualdad y Diversidad queremos invitar a toda la comunidad universitaria a participar en la manifestación unitaria de la ciudad de Granada, que se celebrará el próximo domingo 8 de marzo a las 12:00 horas; nos encontraremos previamente, a las 11:45 horas, en el Hospital Real, desde donde acudiremos todas las personas que quieran sumarse juntas en torno a la pancarta de la Universidad de Granada, que saldrá por primera vez como símbolo colectivo de nuestro compromiso institucional y social con la igualdad de género.

En coherencia con el lema de ONU Mujeres para este 8M —«Derechos. Justicia. Acción. Para TODAS las mujeres y niñas»—, reafirmamos nuestra responsabilidad compartida de seguir transformando la universidad y la sociedad desde la igualdad real y efectiva, sumando voces, acciones y alianzas que no dejen a ninguna persona atrás.

Por todas las mujeres y niñas.

¡Hoy y cada día, Viva el 8 de Marzo, Viva el Día Internacional de todas las Mujeres!


Galería de imágenes de los actos institucionales del 8-M en la UGR

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Más información:

8M, Día Internacional de las Mujeres con numerosas actividades culturales, formativas y reivindicativas en la UGR