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Investigadores de la UGR colaboran con la Oficina Nacional de Asesoramiento Científico en su ‘Documento de trabajo de propuestas de la comunidad científica frente a la Emergencia Climática’

Expertos de la Universidad de Granada aportan medidas clave sobre salud materno-infantil, resiliencia del sistema sanitario, urbanismo verde, discursos públicos y nuevos modelos agroecológicos

Diversos investigadores de la Universidad de Granada han participado, junto a una amplia red de científicos de otros centros del país, en la elaboración del Documento de Trabajo Propuestas de la Comunidad Científica frente a la Emergencia Climática. Este texto, impulsado por la Presidencia del Gobierno a través de la Oficina Nacional de Asesoramiento Científico, recoge estrategias para mitigar y adaptar el país a los efectos del cambio climático. Cinco expertos de la institución granadina cuentan su aportación concreta a este plan estatal, en un rango que abarca desde la salud y la comunicación hasta la transformación socioeconómica.

Rafael A. Caparrós-González, profesor titular del Departamento de Enfermería de la UGR e investigador responsable del grupo EE12 Hygia del ibs.GRANADA, ha participado incluyendo el cuidado de mujeres embarazadas y sus recién nacidos. Su aportación se apoya en estudios previos realizados desde su grupo de investigación, en los que se demostró cómo la exposición a desastres naturales durante el embarazo puede empeorar el desarrollo cerebral de los recién nacidos.

El investigador Luis Espericueta, del Departamento de Filosofía I, ha contribuido en el llamado eje 3 del documento –Proteger a la ciudadanía de las olas de calor– aportando evidencia que respalda el fortalecimiento de la resiliencia del sistema sanitario en el Pacto de Estado. En su aportación, ha destacado el previsible aumento de la mortalidad y de los ingresos hospitalarios asociados a episodios de calor extremo, con especial impacto en grupos vulnerables, así como los riesgos para la continuidad asistencial derivados del sobrecalentamiento de infraestructuras. Además, ha propuesto medidas como protocolos operativos, triaje eficiente y coordinación con refugios climáticos, que se han incorporado a las versiones más recientes del documento gubernamental.

Por su parte, José Eduardo Muñoz Negro, del Departamento de Psiquiatría, ha enfocado su participación en cómo proteger a la ciudadanía de las olas de calor, a la vez que se contribuye a mejorar la salud mental de la población. En concreto, su aportación consiste en utilizar el grado de implementación de la llamada Regla 3-30-300 como un indicador de salud pública urbana. Esta regla de silvicultura establece que toda la ciudadanía debería poder ver al menos 3 árboles desde su casa, que su vecindario cuente con un 30% de superficie arbolada o de vegetación en zonas áridas, y que todos los habitantes vivan a menos de 300 metros de una zona verde de calidad para potenciar el efecto de enfriamiento en las ciudades.

Ángel Clemente Escobar, del Departamento de Filología Francesa e IP del proyecto de investigación Hegemonía y discurso en lengua francesa, ha aportado una reflexión sobre el papel del lenguaje y los marcos discursivos en la gestión de la emergencia climática. Su contribución se centra en cómo las narrativas públicas —mediáticas e institucionales— influyen en la percepción social del riesgo, en la atribución de responsabilidades y en la capacidad de reacción colectiva. Desde el análisis crítico del discurso, subraya la importancia de promover una cultura comunicativa basada en la claridad y la responsabilidad.

Finalmente, Antonio Ortega Santos, Catedrático de Historia Contemporánea y Director del Observatorio de Humanidades Ambientales del Instituto de Paz, ha aportado la necesaria reconsideración de los procesos de producción y consumo en la economía española. A partir de su conocimiento en sistemas agroalimentarios y transición energética, propone incorporar tres elementos: el diseño y recuperación de sistemas hídricos adaptados al cambio climático en sistemas de alta montaña para fortalecer modelos agroecológicos y frenar el vaciamiento de regiones de España, a la vez que crear tejido socioeconómico en entornos rurales de alto valor ecosocial; en segundo lugar, el diseño des agroecológicos que facilitan transiciones energéticas y alimentarias basadas en los recursos naturales propios y locales de los que el territorio nacional dispone. Y, en tercer lugar, alejarse del energy grabbing que marca ahora la política energética a nivel global y del capitalismo verde para caminar hacia la economía circular y el decrecentismo como marco de un nuevo modelo económico posible.

Contacto:

Rafael A. Caparrós-González – rcg477@ugr.es
Luis Espericueta – espericueta@ugr.es
José Eduardo Muñoz Negro – jemunoznegro@ugr.es
Ángel Clemente Escobar – aclemente@ugr.es
Antonio Ortega Santos – aortegas@ugr.es