El trabajo, que abre nuevas posibilidades de diagnóstico predictivo y la conservación sostenible, revela cómo la orientación de las fachadas condiciona los patrones de deterioro de edificios históricos
La orientación de las fachadas influye directamente en la forma en que se deterioran los edificios históricos. Esta es una de las principales conclusiones de la investigación Deterioration patterns in preferred building orientations: Case study in Granada, Spain, publicada en la revista de impacto internacional Results in Engineering, que ha sido desarrollada por la investigadora predoctoral Ane Fernández bajo la dirección de la catedrática de la Universidad de Granada María Paz Sáez-Pérez. El trabajo se centra en analizar cómo las condiciones ambientales afectan de manera diferente al patrimonio arquitectónico de Granada en función de la orientación de sus fachadas.
El estudio aborda la influencia de factores como la humedad, la radiación solar, las variaciones térmicas, el viento o las precipitaciones sobre la conservación de los edificios históricos. Aunque estos procesos forman parte del envejecimiento natural de los materiales, determinadas condiciones microclimáticas pueden acelerar el deterioro y favorecer la aparición de patologías concretas que comprometen la estabilidad material de los edificios y su valor histórico y cultural.
La investigación se desarrolló sobre un total de 144 fachadas pertenecientes a 45 edificios históricos situados en diferentes zonas urbanas de Granada. El objetivo principal fue determinar si existía una relación clara entre la orientación cardinal de las fachadas y los patrones de deterioro presentes en ellas.
Uno de los aspectos más relevantes del estudio fue la identificación de los procesos de deterioro más representativos presentes en los edificios analizados. Esto permitió reconocer qué patologías aparecían con mayor frecuencia y cómo evolucionaban según las condiciones ambientales. Entre los deterioros analizados se incluyen grietas y fracturas, desprendimientos superficiales, desgaste de materiales, cambios de color asociados a humedad y contaminación, acumulación de sales en superficie (eflorescencias), suciedad y colonización biológica como líquenes y vegetación.
Para ello, el equipo investigador realizó un estudio pormenorizado de las fachadas y aplicó técnicas no invasivas basadas en documentación fotográfica, modelado digital y análisis de imágenes. Estas herramientas permitieron evaluar la extensión y gravedad de los daños sin intervenir físicamente en los edificios.
Los resultados muestran que los daños no aparecen de forma uniforme, sino que presentan patrones diferenciados según la orientación de las fachadas. Las fachadas orientadas al norte presentan mayor acumulación de humedad, manchas, depósitos salinos y oscurecimiento superficial, asociados a eflorescencias, suciedad y colonización biológica favorecida por la menor exposición solar. En cambio, las fachadas orientadas al sur registran una mayor presencia de grietas, fisuras y pérdida de cohesión superficial, relacionadas con procesos de fracturación y disgregación provocados por la intensa radiación solar y los ciclos térmicos continuos.
Las orientaciones al este presentan un comportamiento intermedio, con presencia moderada de alteraciones cromáticas, eflorescencias y procesos de desprendimiento superficial asociados a la radiación solar matinal y a condiciones de humedad moderada. Por su parte, las fachadas orientadas al oeste muestran una mayor incidencia de desprendimientos superficiales, pérdida de material y crecimiento vegetal, vinculados a la acumulación de humedad, la acción del viento y las variaciones térmicas de las horas de la tarde.
El estudio alcanzó una correlación global cercana al 85 % entre orientación y tipología de deterioro, evidenciando que cada fachada actúa como un microclima específico que condiciona la evolución de las patologías arquitectónicas.
La investigación pone de manifiesto la utilidad de metodologías objetivas y no invasivas para analizar el patrimonio arquitectónico. La combinación de análisis digital y sistemas de cuantificación permite desarrollar estudios comparables en otros contextos urbanos y climáticos.
Las investigadoras señalan el potencial de estas herramientas para avanzar en modelos de conservación preventiva. La identificación temprana de patrones de deterioro puede facilitar intervenciones más eficaces y adaptadas a las condiciones ambientales de cada edificio.

Alzado Este de la Ermita del Santo Sepulcro del Sacromonte, Granada con representación cromática de las principales patologías identificadas en el paramento. Se distinguen cuatro grupos patológicos: grietas (fracturas y fisuras), desprendimientos (disgregación y peeling), alteraciones cromáticas y depósitos (alteración cromática, eflorescencias y ennegrecimiento) y biocolonización (líquenes, musgos y plantas). A la derecha del alzado se incluyen dos ampliaciones de detalle: A) correspondiente a alteraciones cromáticas, depósitos y biocolonización; y B) donde se observan grietas y desprendimientos presentes en la fábrica.
Enlace a la publicación original:
https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2590123026003403
Contacto: M. Paz Sáez Pérez – mpsaez@ugr.es
Ane Fernández Pereda – afdezpereda@gmail.com